domingo, 1 de mayo de 2016

Entrada ya la noche.

En este Plácido primer domingo de mayo, un poco de la poesía fatigada de Farwel, y otro poema dislocado:

Entrada ya la noche.

Entrada ya la noche...
cansado mi cuerpo al regreso,
sentía una paz sin argumentos,
entonces la percibí en la penumbra.

¿Quién podría interpretar sus suspiros?
muy quedos... casi imperceptibles,
ya no había duda estabas ahí...
podía oler tu tibio perfume.

Sí, estabas ahí, qué duda cabe,
te respiraba tan solo al presentirte,
se que te estás acercando con sigilo
lenta y serenamente... sin prisa.

Apenas si percibía tus movimientos
rítmicos, armoniosos, en pasos suaves
y yo esperaba, estaba en ¡alerta máxima!
permanecía inmóvil como embrujado.

Y bajo la misma luna de madrugada,
pensaba que todo en la vida tiene su
momento y yo deseoso la esperaba;
estaba ahí al otro lado de mi cama...

Expectante y seductora frente a mí
esperando mi señal y mi mano se
movió golpeando el cubrelecho...
saltó felinamente y se puso a mi lado.
Ella...


Mirándome con esos ojos rotundos y
bellos, ronroneando se deslizó junto a mí.
mi hermosa, delicada y amada gatita...
en ese ritual de finura y elegancia que
se repite cada vez... entrada ya la noche.

                                                    Farwel 1986





Una espera inagotada.

Cuando veo morir las horas
muy quedamente en el reloj
de la pared viene la nostalgia
y veo de nuevo como lentamente
me atrapa el recuerdo de tus
besos y de tus caricias lacerantes,
como si fuera mi destino caminar
por tus senderos de luz y sombra
en una memoria incrustada en el alma
y en ese camino solitario más allá
del todo y de la nada.

Y en la hermosa llanura de tu cuerpo
no puedo amordazar el... éxtasis,
sueño con tu piel en el anhelo
que la distancia no acorta ni acerca,
con tu voz callada que no me toca
pero que anida muy cerca de mi
corazón desde un siempre que trato
de no olvidar porque lo he tenido
abrazado a tu recuerdo y guardado
en mis sentimientos más hondos
esperando el momento, el instante de
tu llegada con la briza del horizonte...
detenido miro siempre desde el
borde del sendero algo que aparezca
más allá del todo y de la nada... Tú.
                                                       
                                                       Farwel 1989

Al borde del sendero... más allá del todo y de la nada.

Un abrazo de gratitud y estima.

Hortensio.

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