domingo, 14 de agosto de 2016

Consejos para un "Carpe Diem".

                                                                                                                        A mi hermano Juan Pablo Cepero Màrquez.
                                                                                                                                 Siempre con un buen consejo...

En éste Plácido domingo, unos pequeños consejos que se me vinieron a mente... y repito hasta el cansancio que no soy nadie para darlos, sólo léelos y si te son propicios, guárdalos para ti y ponlos en práctica, no son nada nuevos solo que quise recordarlos...

Sí, por la Paz de mis nietos... se la merecen.

Desde luego que hay que ser solidario con la miseria, pero para serlo se necesita ser santo, tener mucho amor o en definitiva ser... loco. Ni a la sabiduría ni a la inteligencia se le pueden dar títulos y menos derechos de autor... Pero, si te quedas callado ante un abuso, eres el más vil de los cómplices... 

Ya sabemos que si dejáramos ese feo y desobligante vicio de comparar a las personas, sabiendo que son únicas, viviríamos en un entorno de más tranquilidad puesto que si somos únicos y desde luego parecidos a los demás como género humano en un tiempo y un espacio efímero que no tiene dueño, también lo es que en nuestra individualidad somos responsables de nuestros actos personales ante ellas, la sociedad y ante nosotros mismos... Nadie puede escapar a las consecuencias de sus propios actos, hacerlo sería la más vil de las cobardías.

Y, que ese vaso que tienes en la mano puedas verlo lleno, aunque sea de aire y no desocupado de molestias; al despertar le pediríamos a la mañana ¡por favor cinco minuticos más...! para poder recomponer los sueños o terminar la pesadilla que nos abordó en la madrugada, sin huirle, seríamos más felices pues terminaríamos algo que de quedar inconcluso nos daría intranquilidad, mal genio y hasta angustia...


Ahora, es una manera lógica, digna y acertada, hacer de los esfuerzos de tu vida una verdadera pasión, pero eso sí... pensando que ningún trabajo por apasionado que éste sea podrá estar por encima de los seres que amas o de tu familia. Tenlo presente que lo que es importante para ti, no tiene porqué serlo para los demás.

Y, las experiencias si son malas tendrás que valorarlas, si los recuerdos son buenos podrás guardarlos, es por eso que nunca debes arrepentirte de lo pasado... Pero recordar no basta que hay dos dictaduras en la vida de los hombres, por virtuosos que ellos sean... El deseo y el vicio, que van de la mano y uno siempre depende del otro. El deseo es el combustible que hace andar la vida...

No olvides que la belleza no es sino una sucesión de momentos irrepetibles que siempre estarán guardados muy cerca del alma y el corazón y que nadie la podrá mirar de la misma forma que tus ojos la ven...


Son pequeños y muy simples consejos de cualquier Carpe Diem...

Si pasas por aquí, un muy fuerte abrazo.

Hortensio.