domingo, 26 de marzo de 2017

Olvido y un botón de rosa...

En éste Plácido domingo, algo de la poesía de Farwel del siglo pasado -que distante se ve- en un poema fatigado y otro dislocado que guardan cierta similitud en su enfoque pesimista...

Olvido.

Son mis manos las que te recorren
tratando de memorizar tu cuerpo
para que mi tacto no se diluya en el
olvido cruel de tu inesperada partida. 

Olvido que empieza a marchitar
mi tonto y alocado amor... y
yo no sé, desgraciadamente
caminar por el sendero del olvido.

Yo no sé mirar de frente la partida
y la despedida cruel pues ya las
lágrimas se han ido secado en mis
ojos sin poder expresar el dolor sentido.

Tampoco aprendí en todos mis años a
rogar pero sí dar una sentida disculpa de
arrepentimiento que la ofrezco con amor
y me creas o no, con toda sinceridad.

Y no puedo dar más de lo siempre he sido
pero cuando mis manos suelten las tuyas
aquellas blancas manos que tanto amé y que
 nos mantenían atados al puerto del destino...

Tu barca partirá sin que nada la perturbe
con el despojo triste de mi último aliento...
trata de volar muy alto y rápido antes de
que la tormenta despiadada nos alcance

Sin poder reclamar mis besos suicidas que
te llevarás sin recelos ni arrepentimientos 
dejando mi vida desierta en donde mis manos
ya no te reconocerán y eso será el final en el
momento que mi memoria se diluya en el olvido.

                                                           Farwel 1986


Un botón de rosa

Una mañana de abril cuando
la primavera es todavía fría
arranca aquella rosa roja que
apenas es un botón pequeño...

Guárdalo entre las hojas de ese
libro viejo que tanto te gustaba
y en él guardarás mis recuerdos
cuando cierres sus duras tapas...

Y cuando con un brote de amor
te asalte en tu memoria triste,
corre a la biblioteca para abrir el
libro y verás el botón ya marchito...

Y en él me reconocerás de nuevo
antes de que se convierta en ceniza
riegalo con alguna de tus lágrimas
y si revive sabrás que allá en el lugar
donde están las almas enamoradas...

Yo te estaré esperando antes de que 
los años del tiempo borren por siempre
de tu amada memoria nuestra historia
nuestro amor y nuestras vidas...

                                            Hortensio 1989



Un abrazo en la despedida...

Hortensio.