domingo, 14 de agosto de 2022

Medio pan y un libro.

Nadie se da cuenta, al tener un libro en las manos,
el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado.
El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad.
García Lorca.

Un muy Plácido domingo… Cuenta la historia que corría el mes de septiembre de 1931 cuando llegó a su pueblo natal, la localidad granadina de Fuente Vaqueros, pra que llevara la palabra en la inauguración de la biblioteca pronunciando un discurso a favor de los libros como principal alimento del ser humano; en su oda a la cultura, también aboga por La Paz social, rota en víspera de la guerra civil española. Es un discurso apasionado y de eterna actualidad, sea cual sea su época, Federico García Lorca, pronuncio su oda.

Federico García Lorca.

En la madrugada del 18 de agosto de 1939 fue asesinado, justo debajo de un olivo en la carretera de Viznar por las fuerzas oscuras de la ignorancia y el odio de una derecha conservadora y franquista, homofóbica y anticomunista. Su cuerpo jamás fue encontrado.

MEDIO PAN Y UN LIBRO.

Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. 'Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre', piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es la vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de granada.

No solo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombra jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humanado porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lastima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: 'amor, amor', y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoievski, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su familia, solo decía: '¡Envíenme libros, libros, muchos libros pra que mi alma no muera!'. Tenía frio y no pedía fuego, tenía terrible sed y ni pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural de un cuerpo por hambre, sed y frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: 'Cultura'. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.


Un poético abrazo andaluz.

Hortensio.