domingo, 19 de diciembre de 2021

Al otro lado del espejo, no está la vanidad.

Vive mejor quien esconde su verdad...
 H. Farwel.

Hay dos maneras de difundir la luz...
ser la lampara que la emite o 
el espejo que la refleja.
Edith Warthon.

Otro Plácido domingo sobre Bogotá… y yo con éste apasionante tema que hasta filosófico y desde luego, sicológico se ha vuelto y es la metáfora de 'el espejo', que tiene sus raíces en el mito griego de Narciso, y mil variaciones dentro de la literatura Universal, hasta Farwel tiene un bonito relato de la serie 'cuentos boyacenses' sobre una hermosa campesina que se encontró un espejo mágico, ya lo contaré en una próxima entrada.

El espejo...

Ante el espejo no te puedes ocultar por que éste no miente, eres tal como eres, frágil y por la misma razón vanidoso, nada que hacer. Mirarse al espejo desprevenidamente no tiene nada de anormal, lo contrario es la afectación alterada del otro yo, de ese ego sublimado que todos escondemos pero que ante el necesario adminículo es imposible no desatarlo en todo su ímpetu... Por eso: no mires tanto tu reflejo, advertido estás, pero ante ese instante y esa delgada línea entre lo real y lo fantasioso, ahí esta el espejo, pero hay advertencias que son imposibles de oír, no oírlas mantiene la magia puesto que escucharlas en este sentido es enfrentarse a la dura y física realidad. 

Reflejos escondidos en la otra cara del espejo, en donde te da la verdad pero también la mentira que puede ser tenebrosa para la vanidad quien tiene un matrimonio eterno con los reflejos que le devuelve el espejo... No me explico pero cada espejo pone al vanidoso, caras, muecas, caricaturas y gestos en una interminable metamorfosis de máscaras y caretas nublándole los ojos para poder ver la proporción de la realidad... ¡Vanidosos, nadie es el centro del Universo! Arrogante voltea el espejo y verás lo superficial y falso que eres. Tu problema puede ser de una complejidad más apremiante y psicológica… por ejemplo el terrible Trastorno Dismórfico Corporal.

La metáfora psicológica del espejo.

"Hay gente que pasea mirándose en los escaparates. Cuando en lugar de lunas. reflectantes vislumbra cámaras al rededor se pavonea, camina de puntillas, sube el esternón, estira el cuello, oscila la cabeza y evita mirar a los ojos para esconder que, detrás de ellos, solo hay vacío." Espejo de Jesús Santos. 

"En la alta noche propicia a la duda y a la alucinación, te miras al espejo y, sintiéndote aburrido de encontrar el mismo rostro de siempre, haces muecas para verte de otro modo que el acostumbrado, y te preguntas quién es el otro que desde allí te mira, y cuál de los dos es el que verdaderamente existe, y entonces, antes de que te arrebate el vértigo, corres como niño aterrado a meterte en la cama y taparte la cabeza con la manta, y pasarás insomne toda la noche en espera de que llegue la quirúrgica luz de cuchillo del alba, porque te haz cuenta de que allí, ante el espejo, has creado un monstruo o un fantasma o un demonio de la alta noche que piensa de otra manera que tú y tu y te hace pensar en extrañas quimera s que a veces se revelan como tuyas y que ni la quirúrgica luz del alba habrá de disolver." José de la Colina.

El espejo no miente, miente el ego.

Ojos azules.

"Me miro al espejo y no me reconozco. Sé entonces que ya soy el reflejo de otro." Marcial Fernández.

Un abrazo sin vanidad...

Hortensio.






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