domingo, 9 de septiembre de 2018

El amor de un padre...

El amor de un padre por su hijo y en un período de la historia en que todo se hacía por conveniencias geopolíticas y dinásticas, queda demostrado en el relato histórico que a continuación les voy a narrar en éste Placido domingo...
Estratónice... madrastra y esposa.

Sucedió unos 300 años a.C. en Siria, cuando el violento y disoluto, Demetrio I de Macedonia  llamado 'Poliorcetes' asediador de ciudades, casó a su única y hermosa hija con el viudo y viejo rey de Siria, Seleuco I Nicátor (el vencedor) el último de los llamados diádocos (herederos de Alejandro Magno); Demetrio y su esposa Fila, que era hija de Antípatro,  unos años después de la derrota sufrida en la malograda conquista de Babilónia (310 a.C.) a manos de Seléuco, fundador de la dinastía de los seleúcidas, pacto una tregua con su enemigo y como garantía de no agresión le entrego en matrimonio a la  preciosa adolescente Estratónide, de apenas 16 años, con quien viajó a Rhosus, en la costa Pieriana (Macedonia) en donde celebraron las nupcias con gran pompa y exagerada magnificencia y lujo, sellando así una alianza que iba a ser duradera y efectiva.

Así, el viejo rey llevó a su joven esposa a Babilonia en donde pasaron un tiempo en armonía a pesar de la marcada diferencia de edad, tan así que le dio una hija a la que llamaron como la reina de Macedonia Fila; para aquella época llegó a la gran capital de los "Jardines Colgantes" el hijo de Seleuco que venía de Egipto, Antíoco I Soter que ya tenía noticias del matrimonio de su padre.

Se cuenta que cuando el joven heredero vio a su madrastra, quedó inmediatamente prendado por la 'exagerada' belleza de Estratónice, y enamorado como ninguno, apasionadamente trató de aislarse ante el rechazo de Ella... sin lograrlo enfermó ("mal de amores") sin que nadie lograra reponerlo y saber la causa de su repentina enfermedad que amenazaba con muerte.

El rey, el príncipe, la madrastra y el médico...
El afamado médico griego Erasístrato,  fue llamado de urgencia desde Alejandría donde regentaba una escuela experimental de anatomía clínica, para tratar al heredero, como gran clínico trato de llegar al fondo de esa enfermedad que no tenía signos externo determinados y en largas cesiones con el príncipe logró descubrir que lo agobiaba una fuerte depresión causada por el violento enamoramiento que experimentaba por su madrastra.

Reunido con el rey, le describió la enfermedad que podría tener desenlaces fatales,  como recomendación el gran clínico de Alejandría le insinuó que la única cura a saber era que le permitiera acercarse a la reina, Seleuco quien quería mucho a su futuro heredero, por bien de la salud de su hijo y el futuro bienestar del reino, no solo hizo caso al médico sino que fue más allá, renunció a su joven esposa y precipitó un divorcio muy a pesar suyo.
EL rey ante la mirada  del gran medico, le pide
el divorcio a la reina para salvarle la vida a su hijo.
En el 294 a.C. se llevó a cabo el nuevo matrimonio y le nombró rey de las provincias de oriente, alejándolo de La bella capital... su unión -que según historiadores de la época- fue feliz, fue próspera en hijos reales: Seleuco, Laódice, Antíoco II Theos, quien sucedió a su padre como rey (Seléuco fue ejecutado por rebelión) Apama quien se casara con Magas, rey de Cirene; y Estratónice de Macedonia. Por ese inmenso amor Antíoco, dió su nombre a la ciudad de Estratonicéa en Caria.

Sin dudarlo un bonito ejemplo de sacrificio basado en el amor de padre hacia un hijo, un abrazo fraterno y filial...

Hortensio.