viernes, 8 de noviembre de 2013

Por el camino viejo...


Precisamente, 'a día de hoy', mirando una foto de carné, de no hace cinco años me puse a compararla con una tomada hace unos escasos días, pude ver - sin apasionamientos - cómo la vida (el tiempo) había operado cambios "sutiles" en mi rostro; en apenas un lustro, no quisieran ver como  cada preocupación por las que pude haber pasado y pasé, habían dejado su huella en mí y bien visible (no recomiendo dicho ejercicio por aquello de la depresión) y esto me llevó a pensar en la edad, esa en la que estoy cruzando la frontera de la madurez a la vejez o a la eufemística 'tercera edad' por no decirnos ancianos.

Sin palabras...

Bueno, yo ya le di la palmadita de despedida en la espalda a mi madurez y he saludado con emosiòn de explorador a mi nueva etapa... un viejo pensador oriental así lo entendió cuando barruntando dijo: 'De joven se puede enfrentar con más capacidad, un evento trágico y dejarlo pasar una vez concluido'... Pero a nosotros, ya maduros y viejos, de verdad, que nos cuesta trabajo dejar de mirar para atrás, de ahí esa sentencia popular tan polémica: 'todo tiempo pasado fue mejor' decía con contundencia, bueno por eso es que es polémica.

La gente de mi edad (provecta) y algunas más jóvenes, tienden a enfocarse más en lo que se ha perdido que en lo que se ha ganado, si se ha de mirar atrás, que sea para aprender solamente pero, no mucha 'miradura' solo la suficiente para poder decir que has vivido de la mejor forma con que la vida nos deparó.

De manera que a recibir lo que se nos viene y a disfrutarlo sin el más mínimo miramiento o temor, sería injusto para nuestras efímeras existencias y lo poco que nos queda; ahora, que algo salga mal en el futuro no es de nuestra incumbencia pues éste no existe, has de cuenta que día a día nos regalan un bono extra de vida, de realidad y con cada salida del sol... una promesa de "felicidad"; goza a tu manera y sólo a tu manera de lo que te resta de vida ya que no hay repuestos para ella...

¿Y, de las enfermedades y los accidentes, qué...? aunque ningún ser humano desde los 'homus erectus' hasta nuestros días se ha escapado de ser víctima de alguna enfermedad dentro de ese, su entorno y medio ambiente - 'de resistencia' - siempre hostil y deshumanizante, tómalo con actitud positiva y ciérrale espacios a la angustia, a la tristeza, a la frustración, a la nostalgia y a la depresión, pues no sabemos aún lo que los años que nos quedan por respirar y acabarnos de oxidar nos puedan deparar...  mientras tanto, gózatela en hacer lo que más te guste y algo más, en mi caso muy particular en que mi amante es la literatura, seguiré, con coherencia inamovible y sin nostalgia de pasado, como un árbol bien plantado, escribiendo hasta el final.

Consciente estoy que mi historia -obviamente- no ha terminado todavía, y ésta la seguiré construyendo día con día, nueva y distinta, dentro de una amena y adorable rutina de trabajo literario, tratando de salvarme de la esclavitud de la moda y de la enajenación de la velocidad, por ejemplo: volver a leer muy, muy despacio y saborear mis lecturas como un sápido manjar. Poder mirarme como un ser borrado pero latente, sabiendo que la palabra sencilla es resistencia disonante contra el ruido alienador que asesina el sagrado silencio de las almas y poder volver a nuestro camino viejo...

"Por el camino viejo, camino viejo que va a la ermita..."

El camino que siempre ha estado ahí, el camino antiguo que de tanta cotidianidad se nos ha vuelto invisible, y es así como se nos pierde la vida propia (no la existencia) y nos la viven los demás, (solo aquí cabe la avaricia, de ese mi tiempo) volvamos a ganarla para nosotros y por el "camino viejo que va a la ermita" caminar lo que nos falta por vivir, enfrentando lo extraño e impredecible que nos pueda traer ese 'enigmático' futuro, por ese sendero tan propio, tan nuestro que de seguro nos llevará rumbo a la vejez, a la enfermedad y por fin... a la muerte.

¡Sí...!, estaremos preparados, -no tanto física pero sí mentalmente- para enfrentarlas, de a una o todas juntas; hoy por hoy, en el instante en que escribo estas astillas de notas en ésta entrada de mi blog, a mis sesenta y cinco abriles, me siento bien, muy bien y así pienso que será mañana sábado y pasado mañana domingo, no más, pues no pienso pecar de optimista, sobre todo en éste mundo lleno de sombras y lados oscuros, mundo acanallado y vulgar en el que nos tocó vivir, siendo paradójicamente tan sensible y bello y único... es nuestra única nave espacial, nuestra 'aldea global'; por eso solo pido un día con otro y si se me da el otro, será una hermosa ganancia.

En este 'rabioso presente' ¡un abrazo...!

Hortensio.
  
  

martes, 5 de noviembre de 2013

Anoche soñé...


¿Fue un sueño o una pesadilla?... Jamás lo sabré; caminaba y caminaba por un sendero interminable y brumoso, creí pasar por un pórtico algo lúgubre que no pude detallar. Era un sendero sin fin que se me hacía eterno, el paisaje yermo y desolador ¿a donde conduciría? cuando despejo la niebla, ¡que duda cabe! era un cementerio, un enorme 'campo santo' y yo caminaba por su calle principal por el 'sendero de muerte' y pensé... ¿pensé? si estaba dentro de una pesadilla como iba a pensar, pero lo hice, ¿estaba buscando mi propia tumba? era una pregunta elemental.

A lado y lado de aquel 'sendero de muerte', tumbas y más tumbas, lápidas con epitafios mórbidos, otras con tan solo nombres desconocidos, otros no tanto, parientes y gentes conocidas y famosos; tumbas viejas de gente joven que se fueron demasiado pronto, niños que se salvaron de vivir y viejos que aunque se salvaron de morir por un tiempo, allí descansan...

'El pensador' de Rodín.

Mi angustia se precipita... ¿a donde voy, estaré buscando mi sepulcro? ¡Qué sentido tiene este sueño del que estoy consciente! de pronto... un escalofrío recorre mi espalda y eriza mi piel, muy al fondo percibo una figura sentada al borde de una fosa abierta, ¿será el sepulturero o alguna estatua de mausoleo... no doy y no puedo detenerme, mi marcha se hace más rápida, mis pasos se precipitan sobre la figura del fondo del cementerio y llego cerca de ella:

- ¡Hola hijo...! - me estaban hablando... ¿Una estatua? - Se que estas pasando por un mal momento y quiero que me escuches tal vez por última vez.
- ¡Papá...! ¿por qué no te mueves, estas petrificado?, diablos, era la estatua de 'El Pensador de Rodìn' que me hablaba... ¿como es posible que esto este pasando?
- Tranquilo, no busques explicaciones a eso que es solo un sueño y nada más, ahora solo escucha este pequeño consejo para que lo pongas en práctica:

"Toda tragedia, por grande y grave que ésta sea... pasará; y aunque cosa sencilla no será, tendrás que olvidar. La vida seria imposible si todo se recordase, de manera que trata de escoger con que recuerdos vivirás y cuales tendrás que desechar para dedicarlos al dios del 'Olvido', el gran aliado de nosotros los mortales que aspiramos a vivir un rato más... ¡Te quiero! y eso sí, no me olvides porque en ese instante dejaré de existir...
- ¡Espera, no te vayas, no te... me había despertado con una leve taquicardia; ¡gracias papá! jamás te olvidaré mientras tenga un soplo de vida en mi pecho.

Anoche soñé...

Hortensio.



domingo, 3 de noviembre de 2013

Algunas curiosidades y algo más de Hortensio


Un bello ejemplo de apólogo:

El turista y el sabio

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista norteamericano fue a la ciudad de El Cairo, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.



El turista se sorprendió de ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
¿Dónde están sus muebles?, preguntó el turista.
Y el sabio, rápidamente, también preguntó: - ¿Y dónde están los suyos...?
¿Los míos?, se sorprendió el turista. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también..., concluyó el sabio. "La vida en la tierra es solamente temporal... Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices". "El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables".

¿Cómo quedaría el turista? Gringo tenía que ser...

Algunas Metáforas:

Brasas al sancionarme, calidez cuando me aman, mares cuando lloran, luz cuando me miran, preciosas esmeraldas superiores al más fino diamante; mírame como sea, pero nunca dejes de mirarme.

Y cuando la miré, mi fiera interior tornase en manso cordero, meloso gato que sólo quiere ronronear en su regazo mientras siente la caricia de su mano en la felina cabeza.

Un triste niño impotente frente al adulto abusivo que le roba su juguete preferido. Ese era yo cuando perdí a mi novia.

Buitres sobre volando la carroña, cuervos esperando llevarse cualquier objeto brillante, hienas esperando destrozar los despojos del león. Así eran los asistentes a mi funeral.

Caricias al oído. Eso es Mozart.


5 Serendipias:

Era el verano de 1928 y Alexander Fleming, agotado había terminado su jornada de investigación, por alguna razón y debido tal vez al calor de la tarde, olvidó guardar sus cultivos de 'estafilococos' en las estufas y dejó las ventanas abiertas.


Al otro día cuando regresó, observó que las esporas de un hongo se habían esparcido por todo el laboratorio y que su experimento había sido cubierto por éste... observó de dónde habían salido las esporas y determinó que entraron por la ventana abierta llevadas por el viento estival y encontró el hongo en el jardín y se puso analizarlo.


Se dio cuenta de que esa 'lisis' o proceso destructivo de sus estafilococos eran producidas por las esporas del hongo que había liberado una sustancia que había inhibido su crecimiento.

Esta serendipia inesperada habría de cambiar la historia de la medicina moderna pues había descubierto el 'Penicillium Notatum' precursor de la magnífica aurora de la era de los antibióticos.


Ocurría en el año 260 a.C. cuando el curioso y magnífico sabio griego Arquímedes, quien había batallado con la idea de medir el volumen de las cosas, 'una tarde de frío invierno' fue en busca de un baño caliente, al sumergirse en el agua de la tina o bañera, se dio cuenta de que ésta aumentaba la misma cantidad que su mismo volumen...

Arquímedes de Siracusa.

Fue tanta su felicidad que salió desnudo por las calles gritando '¡Eureka...Eureka' que en griego significa ¡Lo encontré ...lo encontré! ésta serendipia, por ejemplo, cambió la mentalidad de los constructores navales y mire esos colosos tanqueros que cruzan los siete mares...


En el año de 1665 la peste azotaba la ciudad de Londres sin clemencia, Isaac Newton, decidió abandonar la ciudad y viajó al campo... una tarde salió a pasear por aquellas dahesas cuando vió un frondoso árbol al que fue a buscar su sombra, se recostó en su tronco cuando de repente una manzana le cayó en la cabeza golpeándolo, eso cuenta la leyenda, su inmensa curiosidad le llevó a preguntarse el porqué caía la manzana y no caía la luna.


Cuatro años más tarde de aquella singular serendipia, el empírico y genial matemático descubría la "Ley de la Gravedad".


Era el año 'del Señor' de 1876... cuando el inquieto profesor de sordos Alexander Graham Bell, se prometió a si mismo que idearía un aparato para que su esposa Mabel Hubbard, sorda a quien amaba le pudiese escuchar las palabra "Te amo"...


Tras mil ensayos que pudiesen amplificar su voz, creó un circuito con dos terminales para interconvertir el sonido en impulsos eléctricos, y por este habló tratando de llamar a su ayudante Thomas Watson, que estaba lejos al extremo de la otra terminal, éste aterrado acudió al aparato sin saber qué había contestado la primera llamada telefónica de la historia.
Bell había inventado lo que hoy conocemos como el teléfono con la serendípica idea de decirle a su amada esposa "te amo" y ya conocemos en qué estado está la telefonía de 'Hoy en Día'.


Buscando un rayo catódico que se pudiese volver fluorescente el físico alemán Wilhelm Roentgen, en el año de 1895 a un lustro del siglo XX, descubrió por casualidad un rayo del que no tenía la menor idea de dónde había salido, al volver a sus notas reconoció su ignorancia y lo llamó "el rayo X" ya que ésta letra es la representación de las incógnitas.


Hoy en día conocemos ésta serendipia, como radiografías o igualmente como la nombró sus descubridor... rayos X y que grandes usos y beneficios le han proporcionado a la medicina moderna que poco o nada ha cambiado desde aquel último lustro del siglo XIX.


Una serendipia más... El chef afroamericano George Crum, cansado de las críticas de algunos de sus clientes por el grosor de sus papas fritas, decidió un día de 1853 gastarles una broma a sus críticos y decidió que ese día cortaría sus papas con el grosor de una hoja de papel.

Y así lo hizo, tras freírlas y servirlas a sus clientes estos quedaron encantados y el serendípico bromista pasó a la historia como el creador de las papas fritas (chips) tal y como las conocemos hoy en día.

Espero que lo hayan disfrutado como yo al escribirlo.

Un serendípico abrazo.

Hortensio.