domingo, 26 de julio de 2020

Y así pasará...

La vida es corta, el reloj un embustero,
todo lo que importa no se compra 
con dinero.
Sharif.

Un Plácido domingo de cuarentena, hoy desde ésta 'distimia', con el 'síndrome del submarino' (bueno,exagero) y desde luego tratando de manejar ésta 'fatiga del encierro', con la manifestación lógica y marcada por una incipiente depresión endémica, una reflexión de esas que no se entiende muy bien porqué se escribe... es un desahogo y nada más.


Cuando mueras, no te preocupes por tu cuerpo... tus parientes, harán lo que sea necesario de acuerdo a sus posibilidades para que tengas una digna despedida. Ellos te quitaran la ropa. Te van a lavar. Te van a vestir con tu mejor traje. Te van a sacar de la casa y te llevaran a tu nueva dirección. Y muchos vendrán a tu funeral a "despedirse". Algunos cancelarán compromisos y hasta faltarán al trabajo para ir a tu entierro.

Un entierro Vikingo...

Tus pertenencias, hasta lo que no te gustaba prestar, serán vendidas, regaladas o quemadas. Tus llaves, tus herramientas, tus queridos libros, tus Cds. y tus zapatos, toda tu ropa... así terminarán y tenlo por seguro que el mundo no se detendrá a llorar por ti. La economía continuará, en tu trabajo serás reemplazado y alguien con las mismas o mejores capacidades, asumirá tu cargo. Si lograste pensión alguien con vocación de Ley, se quedará con ella pues nadie sabe para quién trabaja.

Tus bienes irán a tus herederos... y no lo dudes que seguirás siendo citado, juzgado, cuestionado y criticado por las pequeñas y grandes cosas que en vida hiciste. Las personas que te conocían solo por tu semblante dirán: ¡Pobre hombre! o ¡Era un buen tipo! y cosas por el estilo. "No hay muerto malo" decían lo abuelos. Los amigos sinceros te llorarán algún tiempo pero luego regresarán a la risa.Tus "amigos" esos que te convidaban a las farras, se olvidarán de tí más rápido que un suspiro y tus animales se acostumbrarán a su nuevo dueño.

Tus fotos, por algún tiempo quedarán colgadas en la pared o seguirán sobre algún mueble, pero luego serán guardadas en el fondo de un cajón en donde quedarán olvidadas. Alguien más se sentará en tu sofá y cenará en tu mesa. El dolor profundo en tu casa durará un semana, dos o un mes y tu vacío se hará sentir por mucho tiempo, un año o más... Después quedarás añadido a los recuerdos y entonces, tu historia terminó.

La despedida ante la tumba...

Terminó el viaje entre la gente, se terminó aquí. Aquí en éste mundo. Y comienza tu historia en  una nueva realidad pues tenemos la esperanza innata de creer con fuerza, con mucha fuerza que hay 'algo más allá de la muerte'. No todo puede terminar así... no es justo; hasta el más escéptico, tiene por allá muy en el fondo de sí mismo una leve esperanza verde, esa misma que se asomó tímidamente a la caja de Pandora, después que dejó escapar todos los males del mundo. Sí, ante la "Gran Resignación" no queda más que rendirse.

Entonces, esa vida- tu vida- esa a donde no te pudiste mudar con tus cosas, esas que fueron muy tuyas aquí, de nada sirven pues perdieron todo el valor que tenían... como tu cuerpo, que bien o mal te mantuvo vivo mientras cruzabas por el hilo de tu tiempo; o la belleza que subsistió desde los ojos de quien te amó. La apariencia tan efímera; el orgullo de tener cierto apellido, la comodidad que te daba el dinero; el crédito y la posición social que te daba la cuenta bancaria;  todo perdió valor, la casa, las fincas y los autos.


Y las profesiones con sus títulos y diplomas, los trofeos y las medallas. Pero y ¿tu esposa con la que te casaste y formaste una familia?, también así como tus hijos, los lugares queridos y los verdaderos amigos, todo pero todo, pierde valor ante la "Gran Resignación". Ya lo decía aquel loco genial que renunció a su muy opulenta heredad para vivir en la más absoluta indigencia mística, Francisco de Asís: "De aquí no te llevarás lo que tienes. Solo te llevarás lo que diste". Entonces trata de disfrutar lo que tienes aquí y ahora porque para nuestra desgracia, jamás nos vamos a enterar de nuestra fecha de caducidad...

Un abrazo pandémico si es que pasas por aquí.

Hortensio.

Post scriptum: Ese diminuto asesino de la familia de los 'corona virus' Covid 19, ese que llegó para quedarse, acabó por dañar el concepto de entierro que teníamos y nos conminó a la bárbara costumbre de la cremación. ¡Que así sea!