miércoles, 1 de octubre de 2014

El desertor.


"Una solución que te hunde vale
 más que cualquier incertidumbre."

Boris Vian
Vian, después de un juicio penal sobre su libro
'Escupiré sobre su tumba' no le quedó más remedio
que descubrir a su heterónimo Vernon Sullivan.
Boris Vian, o su heterónimo Vernon Sullivan (1920- 1959) fue un francés universal, polímata que como los hombres del renacimiento, los alquimistas y los sabios de esas lejanas épocas, evitaron siempre la especialización que los hacían 'incultos e inútiles' en el arte de vivir.

Pues bien, eso le pasó a nuestro poeta invitado quien fuera amigo de Sartre y de Camus que influyeron sin duda en su estilo literario; que fue músico y cantante de los buenos, ingeniero e inventor, crítico de arte pues fue un excelente pintor, traductor, guionista de cine, le apasionó la dramaturgia y llegó a ser un actor reconocido, periodista y cronista muy respetado en el medio, de su producción literaria como novelista -escribió poesía, novelas, crónicas, ensayos y demás- tengo una traducción en mi precaria y adorada biblioteca de su obra "Escupiré sobre su tumba", pornográfico y violento quería herir la susceptibilidad del lector que abría esas paginas' locas y trepidantes' cínicas, crueles y frías escondidas detrás del pseudónimo de Vernon Sullivan, el virulento antirracista que causó en esa época un verdadero escándalo y que dividió a la crítica... ¿cómo no recomendarla? Ahora, lean èste transgresor poema de protesta sobre el reclutamiento forzoso que le impusieron para ir a la segunda guerra mundial, fue eximido por su precario estado de salud...

Sartre, Vian, Michell Vian (su esposa) y la Beauvoir
en una tertulia en St-Germian-des-Prés en los años 50's.
Murió a los escasos 40 años, de un ataque fulminante al miocardio en una silla del teatro 'Le Petit
Marbeuf' en París cuando se estrenaba la versión cinematográfica de su primera novela (Temblor en los Andes o A tiro limpio)... lo llamò

El Desertor

Señor Presidente

Le escribo esta carta

que quizá lea usted

Si tiene tiempo
Acabo de recibir

La orden Militar

Para ir a la guerra

El próximo miércoles
Señor Presidente

No voy a hacerlo

No vine a este mundo

Para matar pobre gente
No quiero que se enfade

Pero he de decirle

Que mi decisión es firme:

Voy a desertar
Desde el día en que nací

He visto morir a mi padre

Partir a mis hermanos

Y llorar a mis hijos
Mi madre sufrió tanto

Que ya está bajo tierra

Se ríe de las bombas

Y hasta de los gusanos
Cuando estuve preso

Me robaron mi mujer

Me robaron el alma

Y todo mi pasado
Mañana muy temprano

Les cerraré la puerta

A aquellos años muertos

Y me echaré al camino
Pediré limosna

Por las rutas de Francia

De Bretaña y de Provensa

Y les diré a las gentes:
"Niégense a obedecer

Niégense a colaborar

No vayan a la guerra

Niégense a partir"
Si hay que derramar sangre

Derrame usted la suya

Pues tan buen apóstol es

Señor Presidente
Si ordena que me busquen

Dígales a sus agentes 

Que no llevaré armas

Que pueden disparar.



Otro regalo (póstumos) más de su insolente y provocadora pluma:


SI FUERA POETA                                                     

Si fuera poeta 
Sería borracho
Tendría una nariz roja
Una gran caja
En la que apilaría
Más de cien sonetos
En la que apilaría
Mis obras completas.


UN POETA

Un poeta
Es un ser único
En montones de ejemplares
Que  piensa más que en verso
Y no escribe más que en música
Sobre motivos diversos
Unos rojos otros verdes
Pero magníficos siempre.


Bueno, un especial abrazo parisino.

Hortensio.

domingo, 28 de septiembre de 2014

¡Cuidado... Vida a la vista!


Ésta es una historia de la vida real que casi que la observe de cerca; el protagonista (amigo de un hijo mío) un muy joven empresario que estudiara 'Administración de empresas' en una prestigiosa universidad de Bogotá. Tuvo la "suerte" de heredar una micro-empresa familiar y entregarse por completo a levantarla, pues estaba un poco 'quebrada' y con mucho esfuerzo logró sacarla a flote, fue exitosa su gestión y comenzó su obsesión por el trabajo...

La esclavitud del trabajo.
Desde los primeros semestres de su carrera universitaria, él y sus compañeros habían planeado hacer un viaje a las islas de San Andrés y Providencia incluyendo Santa Catalina, un paraíso del ultramar colombiano, pero el tiempo pasó y todo se aplazaba, estaba de por medio 'la empresa' y siempre postergó su anhelo de conocer 'el mar de los siete colores' nunca pudo ir, pese a la insistencia de sus compañeros y amigos a los que siempre increpó con estas "dulces y sabias palabras": -"Mientras Ustedes descansan yo trabajo, y mientras otros duermen yo me preparo".

Nuestro personaje no oyó nunca la voz de su vigía de abordo que le gritaba: ¡Cuidado... Vida a la vista! De facto, con esos argumentos válidos de por sí pero muy relativos, llegó a obsesionarse tanto con su trabajo, que un día de repente enfermó... murió de estrés muy jovencito, decían las lenguas, un 'accidente cerebro-vascular' decía su partida de defunción, lo cierto es que 'dejó de vivir su existencia' eso pienso yo, no se Ustedes.

Me disculpan si no dejo moralejas, pero -creo- están a la vista...

Sólo un fuerte y 'ocioso' abrazo.

Hortensio.