domingo, 27 de noviembre de 2016

Los celos de Wallada (I)...


Plácido Domingo, amig@s... acostumbrados como todos los domingos a temas de esos que son aveces polémicos por su contenido, hoy me aparto un poco de ellos para dar paso al amor y a la poesía. Fue la vida de dos jóvenes árabes enamorados y unidos por la poesía en una época de convulsión por la caída del imperio Omeya o del califato de Córdoba (año1031) y su posterior guerra civil (fitna), ellos fueron Ibn Zaydún y la princesa Wallada...
Tu amor me ha hecho célebre entre la gente.
Por ti se preocupan mi corazón y pensamiento.
Cuando te ausentas nadie puede consolarme y
cuando llegas todo el mundo está presente.
                                                          Ibn Zaydún.

"En el campo de los Mártires, en el barrio de la judería, está el monumento a dos enamorados de leyenda, el poeta Ibn Zaydún y la princesa Wallada, representados por una manos entrelazadas bajo un templete; Wallada era hija de uno de los últimos califas cordobeses de sangre omeya. Era muy bella, rubia de piel clara y con los ojos azules, además de inteligente, culta y orgullosa, bordaba  sus versos en sus trajes y tuvo el atrevimiento de participar en las competiciones masculinas de completar poemas inacabados mostrando libremente su rostro, conducta que la hizo ser llamada "perversa" y ser criticada muy duramente, aunque también tuvo numerosos defensores de su honestidad, como el visir Ibn Abdus, su eterno enamorado que, al parecer, permaneció a su lado y la protegió hasta su muerte".
Pero la verdadera historia es una infamia de intriga en la que salio "ganando" el perverso visir... 
Tengo celos de mis ojos, de mí toda,
de ti mismo, de tu tiempo y tu lugar.
Aún grabado tu en mis pupilas,
mis celos nunca cesarán...
                                              Wallada
La leyenda nos cuenta que la gran pasión de la vida de la princesa fue el poeta Ibn Zaydún, (del que apenas se conocen datos de su vida hasta que conoció a la atractiva princesa y poetisa), con el mantuvo una relación secreta, dada la vinculación de poeta con un linaje rival. En ese panorama de de intrigas, traiciones, de 'asesinatos por encargo' estos dos jóvenes encontraron el amor puro a raíz de sus poemas. Ella era hija del califa omeya Al- Mustakfi y Amina, una hermosa esclava cristiana de la que heredó el color de su piel y sus ojos azules, fue una niña feliz en el palacio en donde fue educada con esmero de acuerdo a su rango real. Ya adolescente, fue rebelde y demostró su recio carácter al no llevar el velo exigido a toda mujer fuera de su casa y tuvo una gran libertad para una mujer de esa época cuando entró en contacto con intelectuales y poetas que por aquellos días convulsos estaban en Córdoba, allí demostró sus grandes dotes para la poesía.

Como princesa real del califato alcanzó una alta posición en la corte y heredó de su padre riquezas suficientes para mantener su independencia, con esa holgura económica fundó un salón literario en donde se empeño en enseñar a leer y escribir a las hijas de las familias ricas, iniciaba a las esclavas en arte de la poesía y del canto. Su casa fue un verdadero y obligado foro de literatura y política, allí se discutía de todo acerca del califato y su destrucción pero lo importante era cuando se llegaba a la hora de la sesión poética, en un ambiente distendido por el vino y un lejano laúd de fondo, todo envuelto en suaves aromas a 'almizcle'.
Ella... Wallada.
Un cronista de la época comentaba de aquel lugar:"Aquel salón era lugar de reunión de los nobles del país y su patio era como un campo de carreras de caballos de la poesía y la prosa... mezclado eso con... la pureza a de sus vestidos. Por ser, sin embargo, despreocupada y demostrar sus pasiones, la crítica se abrió camino para hablar contra ella". Vestía ella a la moda de Bagdad y llevaba bordado en hilos de oro sobre sus mangas las siguientes leyendas, en el lado derecho decía: "Doy orgullosa mi mejilla a mi enamorado y doy mis besos a quien los quiera". En el lado izquierdo: "Por Aláh, que merezco cualquier grandeza y sigo orgullosa mi camino."

 Hasta allí llego el joven y apuesto poeta, de noble posición y de influencia política en varios reinos de Al-andaluz, era sin duda la atracción del momento... el amor como se dice 'fué a primera vista' no cupo duda; todos los días acudía allí con alguna disculpa. Había un pero, su amor tenía que guardarse en secreto por lo que decidieron expresar sus sentimientos a través de la poesía... por ejemplo:

Espera mi visita cuando apunta la oscuridad
Pues opino que la noche es más encubridora de los secretos.
Tengo algo contigo que si coincidiera con el sol
éste no brillaría
Y si fuese con la luna, ésta no saldría
Y si con las estrellas, éstas no caminarían.


Y el poeta le contestaba: 

Si he perdido el placer de verte,
me contentaré oyendo hablar de tí.
Si el guardián de descuida,
me contentaré con un breve saludo.
Temo que los censores sospechen, pero
¿Hay plazo en el amor?


Y presintiendo lo peor, él le escribió:

Cuando tú te uniste a mí
como se une el amor al corazón,
y te fundiste conmigo
como el alma se funde con el cuerpo,
enfureció a los detractores 
el lugar que yo ocupaba en tí:
en el corazón de todo rival
 arde la llama de la envidia.


Y la historia de la infamia comienza allí, cuando todo empezaba a ser una realidad afortunada para ambos, huirían lejos de todos para realizar su amor y su historia, pero "en el corazón de todo rival/ arde la llama de la envidia." como profetizó en su poema que se hizo realidad.

En la próxima entrada el desenlace de éste amor de leyenda...

Un sólo abrazo de cariño.

Hortensio.