miércoles, 25 de agosto de 2021

7.000 toneladas de acero. (Segunda parte)

 La habilidad es a la astucia
lo que la destreza a la estafa.
N. Chamfort

Si quieres ser estafado,
paga por adelantado.
Refrán

En la entrada anterior estábamos con El Conde von Lustig y las ofertas de los posibles compradores del hierro que saldría del desmantelamiento de la Torre Eiffel, habían llegado puntual ese miércoles... Don Collins, el supuesto secretario, había ido a buscar al chatarrero Poisson, para anunciarle que su propuesta había sido la mejor. Pues en este atípico miércoles, estamos en la secuencia del gran timo. Una semana después el comerciante en hierro había ido a su banco y reunido el dinero para la compra de la torre, cuando fue de nuevo visitado por el secretario para concretar la entrevista final del negocio. Al regresar de la casa de Poisson, Collins le dijo a su socio: 

Alias El Conde...

    - Nuestro hombre está nervioso. Me preguntó porqué razón despachábamos desde el hotel en vez de hacerlo desde las oficinas del Ministerio. 

     - Tenemos que probarle que en realidad somos funcionarios del ministerio - le contestó- Yo sé como hacerlo.

Al llegar la víctima al hotel en la hora convenida, Lustig le dijo efusivamente:

     - Monsieur Poisson, lo felicito cordialmente. Brindemos una copa por su éxito.

     - Pero... el negocio no se ha cerrado todavía - gruñó el otro.-

    -Tiene usted razón, primero el negocio y después el brindis - y volviéndose a Collins le dijo-: Regrese de inmediato al Ministerio. A las tres estaré en mi despacho.

Apenas se marchó el secretario el Conde cambió su actitud de burócrata arrogante... y con bien disimulada humildad dijo a su visitante:

     - Monsieur, nos queda aún cierto asuntico por arreglar, Como Usted bien sabe, la vida de los servidores públicos no es un lecho de rosas. Tenemos que hacer costosas atenciones, debemos vestirnos a la última moda y no obstante..., no obstante nuestros sueldos son miserables. Por eso se acostumbra qué, al conceder un contrato oficial, el funcionario encargado...

7.000 toneladas de acero

     - Se deje sobornar - interrumpió el otro.

     - Esas palabras son un poco duras, Monsieur.

     -Y por eso es que nos hemos reunido aquí y no en el Ministerio ¿eh?

    - Hay que tener mucha discreción - apuntó Lustig sonriendo.

Poisson echó la cabeza atrás y, sintiéndose de pronto superior al empleado público, dijo con voz bronca: 

     -No crea Usted que soy un completo ignorante. Yo sé como se hacen las cosas.

Y diciendo esto sacó del bolsillo un cheque certificado y de otro una cartera repleta de billetes de banco. Sonriendo de forma servil, y dándole mil escusas Lustig sirvió dos copas para brindar por el negocio finiquitado. Al cabo de una hora ya había hecho efectivo y cobrado el cheque que le había entregado Poisson y un rato después tomaba el tren de oriente para Austria en compañía de su secretario.

El símbolo de París...

Durante un mes estuvieron en Viena hospedados en un lujoso hotel y no paso ni un solo día en que no leyera los periódicos de París, una tarde le dijo a Collins;

     - Por lo visto nuestro hombre no ha acudido aún a la policía. Esto no puede significar otra cosa que la vergüenza no le permite confesar su simpleza; tiene miedo de convertirse en el hazmerreír de todo París y ha decidido llevarse nuestro secreto a la tumba. Y como sabemos que no ha tomado posesión de la torre... creo que la podemos vender otra vez sin peligro.

Y la vendieron otra vez. El escándalo que armó la segunda víctima al descubrir el engaño, fue lo único que impidió que la vendieran por tercera vez. Huyó a los Estados Unidos en busca de su destino y sí que lo encontró estafando al gobierno de ese país lo que le valió la cacería más grande hasta ese entonces, sentenciado fue enviado a Alcatraz y allí se encontró con su amigo Al Capone al que también estafó sin que se hubiese dado cuenta, lo protegió. Después de salir de esa prisión se retiró a la Florida y allí murió de pulmonía en 1947.

Bueno después de este episodio anecdótico por demás, les mando un saludo muy fraterno.

Hortensio. 

Homenaje de París a Colombia por el día
de la independencia el 20 de Julio/2021

Un por cierto: Todo lo escrito en ésta entrada fue condensado del maravilloso libro del agente del Servicio Secreto de los Estados Unidos James Johnson, quien participó en la caída del pícaro en manos de la justicia y su sentencia a 20 años de prisión.

 




 







domingo, 22 de agosto de 2021

7.000 toneladas de acero. (Primera parte)

EL HOMBRE QUE VENDIÓ 2 VECES LA TORRE EIFFEL.

El único que saca partido del
capitalismo es el estafador, y se
hace millonario en seguida,
John Dos Pasos

No se registra en los anales policíacos otro pillo igual que el estafador profesional Víctor Lustig, alias "El Conde von Lustig", con su bien sazonado arsenal de raros talentos -cultura, presencia, teatralidad de gran actor, simple y sencillo conocedor de la psicología humana e instinto de tiburón que dominaba con fluidez 5 idiomas- desconcertó a la policía de dos continentes durante más de 20 años. Este veterano timador con más de 23 alias parecía tener una misteriosa impunidad frente a la justicia que lo detuvo por cerca de 46 veces pero siempre 'se salía con la suya' por falta de pruebas después de esquilmar con hipnótica simpatía y sin misericordia a sus víctimas una tras otra tras... En éste Plácido domingo su curiosa y fantástica historia.

El Conde Víctor von Lustig.

Ahora nos encontramos con el personaje en París, en la primavera de 1925 años después de la post guerra cuando escapando de la FBI, resurgió en Francia tomándose un café en un bar callejero de los 'Campos Elíseos' cuando leyó una noticia en un diario que llamó su atención y su imaginación....

     - Ya se cual es nuestro próximo objetivo - le dijo a su "secretario" Dan Collins, mostrándole el aparte del diario que decía que el gobierno trataba de averiguar el costo de los arreglos y pintura de la torre y si saldría más barato demolerla que repararla-.

     - ¿Te has vuelto loco? -le dijo-  ¿Crees que puedes....?

     - Creo que sí y el periódico ya nos ha hecho el trabajo inicial. Solamente nos hacen falta credenciales oficiales y unas cuantas hojas de papel con membrete; yo tengo un amigo que me las puede facilitar.

La torre Eiffel a comienzos del siglo XX.

Pocos días después, cinco hombres del negocio de la chatarra recibían una carta personal del subdirector general de la oficina bajo cuya jurisdicción estaba la administración de la torre Eiffel, invitándolos para reunirse y discutir la adjudicación de un contrato oficial con el gobierno en el lujoso Hotel Crillón... el día y hora convenidos Lustig, abrió la sesión:

     -Caballeros -dijo-  tengan la bondad de poner atención. Me propongo  a hacer a Ustedes partícipes de un secreto oficial que, fuera de mi persona, solo lo conocen el presidente del consejo y el presidente de la república-. Hizo una dramática pausa y continuó -: El gobierno ha decidido demoler la torre Eiffel.

Se hizo un gran silencio, se trataba en verdad de algo muy grande.

    -No me extraña que esto les cause sorpresa -siguió diciendo- Ya se habrán enterado por los periódicos del altísimo costo de las reparaciones. Bien. Además, la torre fue construida como una atractivo para la feria mundial de París de 1889 y no con la intención de que fuese un monumento permanente de la ciudad. Ya desde el principio esa armazón  constituyó un ultraje a la sensibilidad estética de la gente de buen gusto. Debemos mirar la determinación del gobierno desde ese punto de vista.

La base de la torre Eiffel, a comienzos de 1888.

Los huéspedes del "Conde" que solo pensaban en el lucro, no tuvieron empacho de mirarlo así. Luego los invitó a dar un paseo para inspeccionar la torre. Les comunicó detalles de como esa construcción le había costado al Estado cerca de  siete millones de francos y calculó que el acero de alta calidad  aprovechable llegaría por lo menos a 7.000 toneladas. Con precisión de conocedor detalló la cantidad, el tamaño y el peso de las vigas metálicas. Terminada la conferencia solicitó a los negociantes que cada uno de ellos sometiera su propuesta dentro de un sobre cerrado y lo enviase al hotel ese miércoles.

     - Y no olviden caballeros -concluyó- que están en posesión de un secreto de Estado. Confió en su discreción.

Lustig ya había escogido entre los cinco el más propicio para su estafa, se trataba del chatarrero André Poisson, de origen campesino y que por lo mismo no se sentía bien aceptado en sociedad y que buscaba desesperadamente el éxito financiero que lo compensara de aquella deficiencia.

En la próxima entrada el desenlace de esta historia y en qué termino la vida de este genio de la estafa.
Un abrazo...

Hortensio.