domingo, 26 de enero de 2014

Isabella...


Isabella

Ahora que conoces la vida,
Isabella Dominguez Cepero
ahora que amas esa vida,
ahora que puedes tener la certeza
que del amor naciste...

El conocer esa vida te hace persona,
y porque conoces el amor
que es la vida misma,
debes saber que ese amor es todo
pues conocer es nada
sino lo miras a través de él.

Para que la duda no te enfríe la razón,
si eso llegase a pasar...
cierra tus ojos y abre tu corazón,
veras que a tu destino de sombras
borrarás de flores sembrarás y así
sabrás que tu destino será... el amor
porque tu misma eres el amor.

Sí, ese que se pone de hinojos cuando
tu sonrisa dulce y tierna asoma
a tu carita con la sensación de una
pícara intensión de tomar lo que
siempre será tuyo...el amor.

Para seguir siendo tu misma y
nada buscar fuera de ti,
sabrás también que todo pero, todo...
en tu hermoso y noble corazón lo tendrás.

Y como sé que la esencia de tu vida
es el arte en todo el valor de la palabra,
ya nada ni nadie te robará, ni los años...
la infinita aurora de tu frescura y esplendor.

Jamás serás vieja pues tu sensibilidad y arte
son las únicas formulas para ser en el tiempo
bella, joven y feliz, nunca han equivocado el
sencillo sendero que lleva al camino del amor.

Eso si es una certeza como saber
que todo tu ser se renueva en cada amanecer
con el suave rayo de sol que se asoma y se
cuela por tu ventana para mostrarte al espejo
de las sensaciones, ese mundo de la gracia
oculta que tienen las cosas que tu amas.

                                           (Hortensio Farwel  2012)



                                              La Ventana                                
 sentí algo detrás de los vidrios
 Cuando mire hacia la ventana
   un hombre vestido de blanco
   intensamente me miraba.

   Su luz caía sobre mi
    y todo mi cuerpo imantaba
    como hace el viento con los árboles
     y el sol vertical con el agua.

     El hombre levantó la mano
     y me pidió que me acercara
     como el gesto del peregrino
     nocturno que pide posada
   
     Yo tuve tiempo de pensar
     en una historia de la infancia
     cuando el caminante pedía
     y el rico le abría la casa.

La ventana de vidrios empañados

                                                            Me levante y me puse al frente                                                             Pude mirarlo cara a cara
         Era un hombre desconocido.
           Sólo el vidrio nos separaba.

                                                                   El espanto me recorrió
                                                             cuando abrí presto la ventana
                                                              y al otro lado no había nadie,
                                                                    solo la noche solitaria.

                                                                                                      Octavio Gamboa



Sueños que no tienen dueño.
La poetiza Vasca, Hortensia Alcalá.

(Es cierto que la vida es sueño)
Sueño, que buscas en sueños
Sueños de ojos abiertos.
Sueños que no tienen dueño.
Sueños vividos por sueños.

Noche desvelada en sueño.
Maraña matutina, que
Empañando mis retinas,
Enloquecidas por sueños.
Tropezando en la neblina,
Como tropiezas despierto.

Dulce amanecer de un sueño,
Ofreciendo un nuevo día.
Rebosante de otros sueños.
Sueños que no tienen dueño.

                       Hortensia Alcalá.




La Buhardilla.

Ven, apiadémonos de los que tienen más fortuna que nosotros.
Ven, amiga, y recuerda
que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos,
y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos.
Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros.

'Pound'
La aurora entra con sus pies diminutos
como una dorada Pavlova,
y yo cerca estoy cerca de mi deseo.
Nada hay en la vida que sea mejor
que ésta hora de limpia frescura,
la hora de despertarnos juntos.

                                        Ezra Pound.




El Silencio.

El silencio es solo eso... silencio,
Hortensio Farwel
simplemente silencio callado,
una pausa de momentos silenciosos.
Angustia de que esos silencios
duren para siempre... sin hacer
un alto para escuchar sus átonos
rumores, sus ruidosos murmullos,
de calma y claridad.

Malditos y prolongados silencios
que me llevan a la más trágica reflexión,
silencios que se callan sin saber porqué
y en su quietud producen ansiedad...

Silencio que no parece humano,
que no parece real aunque se toque,
de eterna levedad, frágil y doloroso
donde nada se percibe, sólo silencio.

Silencio que es sólo eso...

                                    (Hortensio Farwel. 1996)



Un apretado abrazo.

Hortensio.