sábado, 26 de abril de 2014

Una Maleta Vieja.

Era una maleta 'grande' de cuero por su tamaño, de asas antiguas, bien antiguas pues se cerraba con dos burdas correas -creo del mismo cuero- su chapa extrañamente 'grande' en proporción a la 'Maleta Vieja' , estaba bastante oxidada, cómo se notaba que algún día fue niquelada pues en unos pequeños sitios se notaba el brillo. Gracias al 'dios' de la literatura su dueña nunca le hecho llave y pude... abrirla.

¿La maleta vieja de la abuela de LUNA?.
 Un extraño olor a papel viejo, y cuero curtido como húmedo y otros que no pude describir, ¿a guardado...? golpeó con fuerza mi nariz (jamás lo olvidaré) y lo que encontré allí fue algo de verdad maravilloso, un desorden de papeles de todos los tamaños muy bien organizados, casi todos amarillentos por la degradación de la celulosa del papel en el tiempo, a ese inevitable 'paso del tiempo'... manuscritos (casi todos) pero con una hermosa caligrafía antigua como antiguos los moldes de los tipos de la máquina de escribir en los que fueron concebidos éstos escritos.

Lo curioso del desorden y que dije bien ordenado era por que curiosamente todos estaban sujetados con cintas de colores otros con pequeños lazos de fique y otros con hilos tejidos o 'pitas' y uno con un delgadísimo cable de esos de electricidad de color rojo muy vivo. Todos muy bien atados y en gran cantidad y tamaños; sólo un folio algo acartonado de todos ellos estaba suelto y doblado a la mitad estaba ahí encima de todos ellos al interior de la 'Maleta Vieja' y claro está fue el primero que tome entre mis manos con la delicadeza con que se puede tomar un papiro o un pergamino de la antigüedad y bellamente caligrafiado... esto fue lo que me dijo: 

"Desde hace años escribo novelas, cuentos y microrelatos y todos, todos están guardados en la maleta que fue de mi abuelita, la llave está casi que oxidada y cuesta abrir la chapa, cuando quiero abrirla para guardar otro libro terminado; lugar si hay y la maleta no se ha llenado... ¿cuando podré pasearlos por las estanterías de una  librería, solo para que éstos entren en los hogares de esas personas que les gusta leer?

No lo se, busco la oportunidad de acercarme a una editorial, ¿será que no se llamar a la puerta correcta? pero a pesar de todos los contratiempos sigo y sigo con esa ilusión de niña con zapatos nuevos. La buena suerte espero que llegue hoy, mañana o quizá otro día soleado de primavera, nunca se sabe cuando; yo LUNA, seguiré esperando con una sonrisa dulce pero sobre todo, una de esas llena de ilusión".

La Habana, Cuba 17 de abril de 1.914

P.D.: Dedicado a las editoriales que siempre tienen sus 'catálogos del año, completos'. 

Un abrazo desganado.

Hortensio.

     

domingo, 20 de abril de 2014

Siete Esquirlas y un poema de Farwel.

De mi pequeño cuaderno de 'Esquirlas y Haikus' toma, querido esta pequeña muestra.


Esquirla N° 14

Cerrada aquella puerta,
El tiempo y el espacio... ¿Eternidad...?
inicie una nueva vida.
En ella no estabas tú...
la volví abrir.

Esquirla N° 15 

Nacido de la conjunción
de diversos defectos,
entre otros muchos mi vicio...
Nacido para la lujuria.


Esquirla N° 16

El tiempo por sí solo
sabrá cambiar a eternidad...
el momento en que mi cuerpo
no sea capaz de seguir vivo.

Esquirla N° 17

El tiempo que todo lo devora,
solo nos deja en la vida...
una gran pátina de recuerdos
con los cuales nos toca vivir.

Esquirla N° 18

Renegué y repudié,  denigré y maldije
de mi absurdo y miserable pasado...
por eso mismo se que no merezco ni aspiro
al estúpido e incierto futuro que me pueda tocar.

   

Esquirla N° 19
 
En el laberinto de tus silencios
nunca pude escuchar palabras,
solo sonidos átonos y sordos
que forjaron el sonido de tu voz.


Esquirla N° 20

Si me amas.
¿porqué tu mirada de sospecha?
¿porqué te mides en la entrega?
Si me amas... ¿Por qué?


Abuelo no me pises, ¿¡que dirá don Quijote!?

EL ABUELO QUE NUNCA CONOCÍ.
Y era como un roble
Contaba mi abuela,
su corteza muy firme
añoso él pero bello.

Sabía agradar desde su silencio
pues era su esencia... la sabiduría,
el mundo de la familia giraba
en torno de la vieja figura que
inspiraba respeto en su mirada
siempre dulce y profunda.

Era justo y bueno cuando
amaba sus certezas,
sabio en sus conceptos y consejos
 fue siempre firme en sus escazas furias...

Cumplidor de sus promesas
implacable ante la injusticia
equilibrado en sus emociones
jamás llegó a tener desmesuras...

Y su amor  fue limpiamente sincero
por lo que la placidez colmo sus días,
referente de mesura fue piadoso
en el castigo y el reproche...

En ese... el 'Puente Camacho'
en una noche negra de tormenta
el destino hizo presencia,
desde su brioso caballo 
sin retorno rindió su vida.

Se llamaba Eduardo y fue
el abuelo que nunca conocí.

                                                              Hortensio Farwel, 
                                                             (Ramiriquí, Boyacá 1996)


Un abrazo grande como el cielo de Boyacá.

Hortensio.