domingo, 8 de enero de 2017

Aquellos pensamientos de mi Madre.

En mi libro de crónicas, cuentos y poesía, reescribí los manuscritos de "Aquellos pensamientos de mi Madre" pues no podía dejar que la mano del olvido medroso nos privara de algunos de los escritos realizados por Mamá, para que se sumieran en una memoria lejana y nunca leída. Son sus más íntimos sentimientos a la muerte temprana de mi Padre, un epitalamio  con ocasión del matrimonio de mi hermana y una oración  que ella consolidó  hermosamente de varios anónimos que rondaban por ahí ya amarillentos entre las hojas de un ajado y viejo libro... era imprescindible para mí, incluir la oración que mi padre en su lecho de muerte, inspirado en grandes silencios beatíficos, escribiera a sus hijos para que ellos lo llevaran a sus futuras generaciones como signo de su compromiso con el autor de sus días... sin más preámbulos oigamos el sentido lamento de mi Madre, en esas horas de angustiosa soledad.

El inmenso vacío que me dejó tu ausencia...


Alberto mio:

Siempre he de recordar tristemente...
El inmenso vacío que me dejó tu ausencia.
La desesperación de saber que ya no existes...
La angustia que constituyó para mi tu partida.
Nunca podré entender, porqué ¡te fuiste!
Destruyendolo todo...
Derrumbando mi fe... 
Y fabricando un muro de tristeza ante mis ojos.
Me dejaste...
Con las manos tendidas buscándote
y te has ido por un camino
del que jamás volverás...

Me hace falta tu voz, tu espíritu.
Tu plenitud de vida...
Te busco en todos los lugares,
esos que fueron tan nuestros;
aún te llamo, porque tú siempre estás
extrañamente lejos como las estrellas
que nos regalan su luz
sin dejarnos llegar a ellas.

Alberto: te quedaste aquí...
en la tristeza de los ojos de Camilo Alberto,
en la sonrisa de Fernando Eduardo...
en la nobleza de Jaime Arturo,
en la voz rebelde de Maria Angela y 
en la suavidad de Juan Pablo.

Pero sobre todo, te quedaste en mí
en cada uno de mis pasos,
en la batalla que emprendo cada día,
en la alegría serena de mi rostro,
cuando pienso que un día no muy lejano,
iré a buscarte allá donde te has ido...
para poder contarte cuanto te adoran tus hijos,
como te recuerdan y...
cómo no olvidan tus sabias enseñanzas.

Ahora estás frente a mi...
y casi me atrevería a preguntarte:
¡por qué te fuiste! y yo se el porqué...
el mundo era demasiado pequeño para tí
y necesitabas el cosmos para ser feliz.

                                          Maruja Márquez de Cepero Samper.
                                        Hace un año, febrero 9 de 1.965




Un Plácido domingo y el mismo abrazo de siempre.

Hortensio.