viernes, 26 de diciembre de 2014

Algunos 'Escolios' de Farwel.


.-Toda soledad, sino es buscada, es... inmerecida.

.- Así como como cada día malo tiene su final, también las pesadillas tienen un principio al que hay que buscarles... un final adecuado.

.- Algunos recuerdos nos devuelven a esa agonía infame del... ¡porqué!.

.- Si el infierno existiera realmente, no sería parecido tan siquiera a ésto que estoy viviendo.

.- Después de una tragedia es común oír que la vida sigue, para algunos no es verdad, solo siguen los días y los años... ¿vida?

.- ¿Cómo resistir la tristeza, los infortunios, las incomprensiones, los equívocos, las injusticias y el desamor...? pues, con esa fortaleza y esa dignidad que implica... el silencio.

.- ¿Cuál es la diferencia entre especial y diferente? si cuando se es diferente eso te hace especial o ¿viceversa...?

.- Es tan corta la vida que no vale la pena enquistarse en nada... ni en certezas ni en odios y menos si son inamovibles.

.- Deja el idioma de 'la queja', estás vivo y algo ha de pasar... no todo puede ser malo para siempre, ¡puedes morir! y eso ya es bello.

10°.- Los días raros son muchos, los buenos... raros.


11°.- Bien vestido va el romance que no tiene 'intereses de fondo'.

12°.-  Las buenas noticias son par contarlas y darles... aire.

13°.- Hablan de encontrarse a si mismo, pero bobamente... ¿cómo te vas a encontrar si nunca te haz perdido?

14°.- Si quieres a tu jardín no tardarán en llegar las más bellas mariposas... sólo cuídalo.

15°.- Hay seres tan despreciables que pasan por la vida sin dejar huellas, sólo cicatrices de su asquerosa presencia.

16°.- La decepción, la duda y la mentira son armas tan letales que pueden matar a un ser bueno y noble si se tiene el infortunio de estar... enamorado.

17°.- Es triste saber de seres humanos que no dejaron huella en la memoria de nadie... solo alguna referencia insustancial.

18°.- Un rencor que aflora a la boca, daña la dulzura de la venganza y pudre el odio.

19°.- ¿Qué puedo esperar si nada tengo? que desespere el que tiene mucho que al final... nada será.

20°.- El final de un cuento es lo que hace del cuento el verdadero cuento.


21°.- Ver a un ser tristemente resignado es conmovedor, es mirar a un 'zombi' o un ser que vive pero que parece muerto.

22°.- No hay cosa más placentera y bella que poder -ya viejo- rememorar con ternura y nostalgia, el ardor de su lejana... juventud. 

23°.- Hay gentes que sufriendo se dan cuenta de que están vivas de verdad y eso es de por sí, impagable... pero, ¿porqué sufriendo, si ahí afuera está la otra vida? 

24°.- No te inmovilices, poder decir adiós te dará siempre la sensación de libertad y ahí comienza todo... de nuevo.

25°.-  El sol se puso sobre mí y entonces pensé... ¿Será que toda historia viene con fecha de caducidad...?

26°.- Es la actitud o el estado de ánimo frente a un momento dado, lo que lo hace bellamente inolvidable o un total desastre que merece el estigma del olvido.

27°.- Si pudiera detener un breve instante en el tiempo durante toda la vida, elegiría éste.

28.- El suicidio es en una vida la decisión... fatal por excelencia.

29°.- Si no conocemos de dolor, ¿cómo identificaremos la felicidad cuando llegue?

30°.- El suicidio, un derecho... un destino.  

Un apretado abrazo...

Hortensio.








martes, 23 de diciembre de 2014

Dos microrelatos de trenes.


"La ciudad te seguirá
vagarás por las mismas calles
y en los mismos barrios te harás viejo."

                                             (Cavafis)


La estación del tren,,, un vector del tiempo y el espacio.
Subí a aquel tren porque me sentía tan perdido que necesitaba que algo en mi vida tuviese un sentido claro. Por equipaje llevaba un hato de tristezas y una maleta de decepciones. Me senté en un rincón y me dejé mecer por el dulce traqueteo. Por curiosidad comencé a posar mi mirada en los viajeros. Entonces te vi hermosamente afligida, tiernamente apenada, Ocupe el asiento que había junto a ti y te sonreí. Dos paradas más tarde mi mano reposada sobre la tuya. Cuando nos bajamos al final del trayecto, olvide recoger el equipaje con el que me había subido.  
                                                                                                                        (J.Fornis)



El tren dio su último silbido como llamando en su lamento agudo a quienes estaban rezagados para subir, los que iban a emprender el viaje por 'la ruta del sol' ya estaban a bordo y la locomotora con un gran crujido empezó el arrastre de sus vagones... era un diciembre de 1.966 y mi destino, llegar a Santa Marta a conocer la Quinta de San Pedro Alejandrino, en donde 'El Libertador' Simón Bolívar, había dejado su último suspiro a Colombia un 17 de diciembre de 1.830, el camino era de verdad muy largo desde Bogotá, pero bien valía la pena esa expectativa grande de ir a conocer la 'Bahía más bella de América'.

Mis ocasionales acompañantes de trayecto era un señor ya maduro y sus dos hijas, el era sirio-libanes y había llegado a la costa norte de Colombia en un barco mercante, huyendo de la desintegración del imperio otomano en donde perdió a casi toda su familia, eso me contó durante el camino con ese acento 'turco' tan sonoro y especial con que se expresan los hijos del medio oriente.

Ella era Amira, la hija mayor de mi vecino de viaje y sus hermosos ojos color de aceituna del Mediterráneo no dejaban de mirarme durante el viaje y yo no podía dejar de mirarlos... me habían hechizado. Jamás llegué a Santa Marta, hoy veinte años después pude conocer el monumento a Bolívar, en compañía de Amira, mis dos hijos y mi anciano suegro que jamás dejo su acento sonoro y especial que tienen los hijos del medio oriente cuando hablan el español.

                                                                                                                                  (Hortensio Farwel

Un ferroviario abrazo.

Hortensio.




domingo, 21 de diciembre de 2014

'El abuelo que saltó por la ventana y se largó'


   implemente en este 'placido domingo' no me aguanté las ganas de fungir como "crítico literario" o más bien como comentarista (¿reseñador?) de un libro que acabo de leer y que me fascinó, recomendación experta de una gran lectora y escritora que me digna con su amistad y me prestó (regalo) el libro cuyo nombre da título a ésta entrada.

Siempre leo en las noches antes de 'dormir' y bien acomodado en mi acogedora y plácida cama, en ésta oportunidad cayó en mis manos el libro del periodista sueco Jonas Jonasson, y quien lo intituló: 'El abuelo que saltó por la ventana y se largó' y es el inicio de la aventura ficcionada de un centenario personaje que da vida a la novela. Es el tipo de lectura que divierte, que me divirtió como ninguno y me alejó de mis más 'oscuros pensamientos hechos de realidad...'

Hallan, el viejo y bello 'canalla'... largándose. 

Qué difícil de soltarlo fue, lo disfrute sin poder borrar de mi cara una sonrisa de solo ver el libro en mi mesita de noche. Que personaje tan bien logrado y tan humano, del que uno sin proponérselo le toma un cariño especial a ese maravilloso 'canalla' de Allan Karlsson, el viejo centenario; no me explico - y eso pensamos en la América hispana - como su autor siendo sueco, tiene tal sentido del humor y tal sentido común, en este caso desbordado, que impregna a su personaje... qué personajote tan bellamente humano y lógico, imposible de ignorar y olvidar.

El libro sorprende desde la primera página, sorprende, más bien desde la formidable dedicatoria a su abuelo, con esas vueltas inesperadas que a mi me gustan tanto en una historia. En su traducción muy bien lograda sin duda al español, casi me lo leo de 'un jalón' (416 páginas), pero me dí el lujo de ir saboreándolo al trasnoche, poco a poco, de capítulo en capítulo (Una semana). Ahora que lo he terminado, con qué placer he incursionado en el mundo de las reseñas literarias (nunca lo había intentado) para recomendarlo como a mi lo hicieron.
Carátula del libro de 'Salamandra' que se encuentra en Colombia.

No pretendo hacer un resumen de la obra, solo el contexto de la vida del abuelo en sus cien años de absurdas pero lógicas aventuras en las que se le pasaron sus 'explocivos' días, enmarcados en la historia contemporánea del siglo XX y sus absurdas relaciones con los más representativos actores (Franco, Truman, Mao, Stalin entre otros) de la segunda guerra mundial y la subsecuente 'guerra fría' hasta llegar al ancianato del que se voló y conocer a los nuevos amigos con los que emprende su última y loca aventura, de verdad fascinante...
Ahora, el manejo del 'flash back' o el desarrollo de esa interesante figura de la retórica llamada 'Analepsis' la logra con mucha maestría al remontar con facilidad y simpleza, las épocas históricas en que Hallan se mueve en su periplo de vida... "A los cien años aún queda mucho por vivir".

Si pueden conseguir y leer éste entretenido libro, su historia les dejará 'el gran sabor de la satisfacción' y una sonrisa de plena aceptación al cerrar su última página, no por el final que de verdad es genial, sino por toda la novela que acaba de terminar... de verdad lo recomiendo, no se defraudarán.

Un gerontófilo abrazo.

Hortensio.