domingo, 8 de agosto de 2021

Los 22 niños portadores de vida...

"No me imagino que en los anales de la historia
haya un ejemplo de filantropía tan noble y tan
extenso como éste"
Edward Jenner, 1806

Plácido domingo y seguimos de pandemia y de vacunas pues el maldito virus llegó para quedarse; hoy la historia de cómo llegó a América hispana y a Colombia, la vacuna contra la viruela, de la mano de un joven médico que dio su vida por aliviar e inmunizar a una juventud que tenía que forjar la independencia de esa España, que sin proponérselo trajo la fatídica enfermedad y años después trató de enmendar ese imperdonable genocidio biológico contra el pueblo indígena de América, tratando de inmunizarla, cosa que logró en gran medida.

Edward Jenner vacunando...

Se tiene que esta terrible enfermedad apareció en África hace mas de 7.000 años a.C. en Egipto, pero en 1518 con la llegada de los españoles al nuevo mundo les dexó esta pandemia que acabó con la vida de cerca de 25 millones entre aztecas e Incas y otras tribus autóctonas de Mesoamérica, seres humanos que no tenían defensas contra semejante virus; diezmados solo quedaron 1.6 millones que tenían algún tipo de inmunidad  adquirida.

El médico ingles Edward Jenner, tuvo su primer contacto con la enfermedad el 14 de mayo de 1796 cuando observó que las personas que trabajaban en contacto con el ganado vacuno y que habían sido contagiadas de la 'viruela vacuna' parecían mostrar cierta inmunidad a la temible viruela. Entonces se propuso a experimentar en forma empírica, tomando secreciones de la pústula que le había salido en la mano a la ordeñadora Sarah Nelmes, enfermedad que adquirió directamente de su vaca, le inoculó la secreción en dos incisiones muy pequeñas y superficiales en el brazo del niño de 8 años, James Phipps, quien desarrolló un estado de inmunidad hacia la viruela... así se descubrió y desarrolló lo que hoy llamamos la vacuna.

La fragata "María Pita" saliendo de La Coruña
con su cargamento de vacunas... 22 niños.

A raíz de una violenta epidemia de viruela que se desató en toda España y en la que la familia real perdiera a uno de sus más preciados herederos, el rey Carlos IV, emitió un edicto el 1 de septiembre de 1803 dirigido a todos los funcionarios del reino civiles y eclesiásticos para que recibieran y apoyaran 'La Real expedición Filantrópica de la Vacuna' en sus territorios con el fin de vacunar gratis a las masas, enseñar a preparar la vacuna antivariólica y organizar las juntas municipales con el fin de llevar registros de vacunación y mantener suero con virus vivos disminuidos, para vacunaciones futuras. Con ese edicto real, se emprendería la más gigantesca y heroica campaña de salud pública del mundo.

El 30 de septiembre de 1803, el Dr. Francisco Xavier Balmis, como su director y el Dr. José Salvany Lleopart, como su segundo a bordo, varios ayudante y auxiliares, partieron en la goleta María Pita (la gran heroína española aquella que derrotó a Francis Drake) desde el puerto de La Coruña con el primer cargamento de vacunas que conociera el mundo... como no había ningún tipo de refrigeración, el transporte 'activo' de la vacuna la traían 22 niños anónimos de edades entre los 8 y 10 años  que cumplieron con la condición de no haber tenido la enfermedad, ellos serían vacunados en sucesivos pases de unos a otros a lo largo de la travesía, hasta la llegada a puerto seguro en el "nuevo mundo".

Es aquí donde entra una actora de la mayor importancia para ésta emérita expedición: Isabel Sendales y Gómez, rectora de la Casa de Expósitos de La Coruña, quien facilitó y escogió a los 22 niños, ella tuvo el encargo voluntario de cuidar a los niños no solo ellos sino los que fueran necesarios de incorporar a la expedición a lo largo de su recorrido para transportar la vacuna de unos territorios a otros a través del 'Nuevo Mundo'.

En 1802 se había desencadenado en Santa Fe de Bogotá en la Nueva Granada, una epidemia de viruela que en pocos meses alcanzó enormes dimensiones en todo el virreinato y capitanías aledañas y ya sabían de las graves consecuencias de los que supervivían al contagio, la ceguera y las cicatrices horrendas en el rostro y el cuerpo.

El 8 de mayo de 1804 el médico en jefe Balmis, opta desde Caracas abarcar los territorios de la América septentrional y nombra a su segundo el Dr. José Salvany Lleopart, para que dirija la expedición hacia la Nueva Granada desde Cartagena hasta Santa Fe de Bogotá y la otra expedición partiría para la Nueva España (México) y a las Filipinas... eso es otro formidable cuento. Por ahora tenemos al joven médico fletando en La Guaira el bergantín San Luis, en el que se embarcó con sus grandes amigos de aventura, el facultativo Manuel Julián Grajales, el practicante Rafael Lozano y el enfermero Basilio Bolaños... pero al quinto día de navegación encalló en las bocas del rio de la Magdalena y aunque no hubo perdidas humanas se perdió mucho material logístico de la vacunación. Atravesando a pie las vastas Ciénegas y desiertos de esa tórrida y malsana region, llegaron a Cartagena que les brindó un cálido recibimiento y lograr la consecución de 10 niños para continuar su destino a la capital del Nuevo Reino de Granada. 

La travesía de Salvany hacia el interior se hace cada vez más peligrosa y con su salud deteriorada es rescatado por una expedición que envía el Virrey a su encuentro con pertrechos y 10 niños para mantener la cadena de vacuna y aunque pierde su ojo izquierdo llega repuesto a la capital siendo recibidos como héroes y estableciendo la primera Junta de Sanidad y vacunas en el ámbito de la salud pública del continente... habían vacunado más de cincuenta mil personas. Después de esta grata experiencia en Bogotá y encontrando todo el apoyo necesario por parte del virrey, 'el gran Vacunador' sale hacia Popayán y Quito y de ahí en busca de su destino final hacia el Perú y Bolivia; en el alto Perú en la ciudad de Cochabamba su salud falla definitivamente y muere allí a los 34 años el 21 de Julio de 1810 cuando en su querida Santa Fe de Bogotá, los jóvenes neogranadinos vacunados por él, daban el "Grito de Independencia" de la corona española a la que con tanta dedicación sirvió. 


¡Gracias hasta el infinito, Doctor Salvany! 

Hortensio.

Post Escriptum:

Grajales y su enfermero Bolaños, llevaron su expedición y sus vacunas hasta la capitanía de Chile.

Isabel Sendales y Gómez, adoptó unos de lo 22 niños traídos desde su natal Coruña de nombre Benito Vélez y se quedó a vivir en algún lugar de la América hispana.

* Todos los datos históricos los he tomado del texto "La Real Expedición Filantrópica de la vacuna (1803-1810) "... vale la pena leer ese maravilloso estudio, mi total recomendación.

Con esta certificación en varios idiomas
la Organización Mundial de la Salud,
dio por erradicada del mundo la viruela.