domingo, 18 de febrero de 2024

La 'Pleonexia'.

La avaricia es un pozo sin fondo que agota a
la persona en un esfuerzo interminable por
satisfacer sus necesidades, sin llegar nunca
a conseguirlo.
Erich Fromm.

Al revisar ésta palabra "extraña", siempre tenemos que remitirnos a sus raíces etimológicas de nuestra legua que son griegas y latinas, que proviene de la palabra que forman 'pleon' (mucho) y 'ejo' (tener, poseer), para Platón la palabra compuesta no era otra cosa que: codicia y avaricia, un apetito insaciable por poseer bienes materiales; en su 'República' 586b1 se pronuncia sobre la Pleonexia como una verdadera enfermedad.

El cadáver del avaro junto a su tesoro.

La avaricia (del latín avaritia) que no es otra cosa que el afán desmedido de 'atesorar' cosas y riquezas - según la academia de la lengua-. Y su hermana sinónima la codicia, que es desear enfermizamente con ansia, riquezas o cosas de manera anormal ya que no puede saciar dicho apetito como si se tratase de una droga en la que solo se piensa en ella. Por lo general convierte al enfermo en una persona mezquina, ruin y tacaña, pues le duele desprenderse de una parte ínfima de sus preciados tesoros y si lo hace es para exacerbar su vanidad con la falsa modestia de un acto de filantropía. Son hombres-masa hombres-materia... para mí, pobrecitos, hombres hasta graciosos, ya lo decía Farwel: "No hay cosa más graciosa que ver caer a un idiota pedante desde la altura de su ego."  

"Plantad la semilla de la avaricia en la 
infértil tierra de la estupidez y obtendrás
la bella flor de la mierda"
Alfredo de Hoces.

Pero era diferente la palabra de hace 2.500 años a.C. a la de hoy en día, digamos que sí, en vía de una sana polémica, como decía Platón, era una enfermedad, hoy es signo de "éxito"; pero sigue las pautas de un estado permanente de insatisfacción por expandirse más y más, de empujar sus negocios a traspasar limites de crecimiento ilimitado, que puede llegar a consecuencias impensadas cuando pasan sus capitales a especular en bolsas de riesgos.

Otra culpable de la moderna Pleonexia, es esa agresividad a que cada día nos somete la maligna publicidad, creando necesidades para llenarnos de objetos tecnológicos, para que la gente de todos los pelambres tangamos necesidades de llenarnos de cosas sin pensar y justificar, esa necesidad de adquirir tecnología a veces incomprensibles en lo que se ha denominado... 'vivir sin pensar'.  

Ebenezer Scrooge de Dickens.

Volviendo a nuestro enfermo, éste tiene la necesidad de alardear de un supuesto poder en medio de su ostentación - lamentable y hasta ridículo es el hecho, ese de presumir o engreírse - sabiendo que nuestra propia Naturaleza le pone límites a esa transgresión del 'sofisma del crecimiento sin límites' y ese simple hecho nos lleva al infame desperdicio asqueroso e despreciable, en medio de un pueblo famélico. Y así ésta sociedad de consumo, creó el paradigma asesino de la ética y de la inteligencia en el que se supra valoran la auto imagen personal del individuo 'enfermo' basada en el espejo de la vanidad y el egocentrismo fatuo. al pensar  que tiene mayores merecimientos que los demás de acaparar y a veces, por solo hecho tener privilegios heredados.

Todo lo anterior para explicar de muy somera forma la palabrita que Platón consideró como una enfermedad terminal... hay que barruntarla. Hasta el próximo domingo, si nada extraordinario pasa.

Hortensio.