viernes, 21 de marzo de 2014

La más grande estupidez de un Papa.

Corría el año de 1.233 cuando el conde Ugolino de Segni... alias Gregorio IX, papa de la  iglesia católica y tenebroso inventor de la Santa Inquisición, imparte una bula o decreto en contra de los gatos; ¿de los gatos...? así como lo están leyendo y su extraordinario y 'santo' argumento: "Los herejes adoran a los gatos pues en ellos habita satanás". Inmediatamente los pobres animalitos son imputados como enemigos de la cristiandad y fueron perseguidos, cazados, degollados y quemados vivos por miles en aquella Europa oscurecida por el miedo y la ignorancia.

El más vivo ejemplo se dio cuando recién salida la bula papal, un pobre animalito fue  capturado al interior de una iglesia, lo subieron a lo alto de la torre del campanario y desde allí fue lanzado al vacío. El gato que por cierto no era negro, en su caída se enderezó y cayó tocando tierra con gran flexibilidad en su cuatro extremidades, ante la mirada estupefacta de curas y pobladores lugareños, el gatico salió corriendo y se perdió en la espesura de un bosque aledaño ¿se imaginan que pudieron sentir estos fanáticos ignorantes? se desató una implacable persecución de ese 'pobre diablo'...

¿Será que me está mirando satanás...?

No sobra decir cual fue la consecuencia de semejante estupidez y no cabe disculpa alguna (el clero actual siempre encuentra alguna como la trillada: "hay que tomar el contexto de la época") fue la más grande estupidez cometida por papa alguno en toda su absurda y cuestionada 'historia'... consecuencia: la proliferación exponencial e inmisericorde de las ratas y ratones vectores de cientos de enfermedades, los roedores empezaron su fiesta al no tener a su depredador natural que los molestara. Se mermaban las cosechas, y los graneros estaban infestados por esas 'criaturas de dios' que el estólido papa había protegido por IGNORANTE y absurdo.

En el año de 1.343 llega a Europa la tristemente celebre 'peste negra' o 'peste bubónica' en un barco
La inofensiva rata negra de campo
mercante italiano que cubría la ruta desde Crimea por el Mar Negro y al llegar a Venecia ya traía a varios marinos infectados y la mayoría habían muerto en el trayecto, al atracar el navío, ¡adivinen qué! por las cuerdas de amarre bajaron también los otros pasajeros... los ratones negros que habían subido desde Sebastopol, trayendo la enfermedad que recorrió la 'ruta de la seda' desde el lejano oriente.

 Pero en realidad no fue la rata en sí la causante de la peste sino la pulga común que cargaba en su pelambre y que al picar al animal lo infectaba en una cadena interminable la cual se ha establecido hoy en día como el vector de infección de portador a infectado... de la pulga a la rata y desde luego al sucio humano de esa oscura época en donde casi que habían exterminado a los gatos, depredador natural de ratas y ratones... Europa estaba indefensa ante semejante peligro y así sucedió, por el año de 1.348 ya habían muerto cerca de 25'000.000 de personas incluyendo un significativo número de curas enclaustrados y sucios, reyes, príncipes y hermosas princesas, gente del común y pordioseros... casi nadie se salvaba y estar vivo ese si que era un verdadero 'milagro'.

Los comentarios se los dejo con muchos puntos suspensivos y un felino abrazo.

Hortensio.

domingo, 16 de marzo de 2014

Osio... y los 4 evangelios.

Bueno, hace unas horas les conté la aparición de éste Patriarca cristiano, en la vida de la iglesia católica y en la vida del emperador Constantino I, cuando unificó al Imperio Romano después de la batalla del puente Milvio en el año 312 de nuestra era... Unos meses después redacta para los emperadores Constantino y Licinio el famoso 'Edicto de Milan' del año 313,  con el que pone fin a las persecuciones religiosas (edicto de tolerancia) el primer gran logro de Osio hacia su amada iglesia.

Iconografía de Osio en el santoral ortodoxo
en donde si se le considera santo.
Hoy nos vamos unos años después, cuando Osio ya estaba consolidado como 'mano derecha' del emperador y los problemas religiosos de los cristianos se estaban complicando - en divisiones- por toda la geografía del imperio; y vemos al "Genio del cristianismo" en la trasescena de los acontensimientos que pisan la senda de la historia, intrigando ante el emperador con el fin de que éste ordenara una reunión 'ecumenica'  y preparando el sitio de dicho encuentro... lo logró.
segunda anécdota histórica.

A partir del siglo primero y segundo después de la muerte de Jesús de Nazaret, todo en esa comunidad primitiva de los que empezaron a llamarse seguidores de Cristo (cristianos) era sólo un conjunto de personas que se reunían conservando algunas tradiciones e historias orales que se narraban de una generación a otra, luego empezaron a ser recogidas en algunos papiros y rollos a los que llamaron 'Evangelios' de la palabra o vocablo de origen griego 'euanghélion' que significa en sentido general: 'alegre mensaje' o 'buena nueva' o 'mensaje que hace feliz' o 'buena noticia'; de éstas había más de cien que eran acogidas por diferentes facciones de esos 'cristianos nuevos'.


Osio, había reunido previamente a un grupo de obispos amigos en un sínodo y había sentado de antemano de que se trataría el concilio que el emperador y él habían convocado para el 25 de mayo del año 325, la ciudad escogida fue Nicea, en la costa oeste de Turquía, a donde acudieron casi la totalidad de los obispos de Europa, Oriente y África (318). Y dos eran sus prioridades en la convocatoria en la que el emperador en persona la presidiría: 1°.- Establecer la paz religiosa (rota por Arrio) como base a construir la unidad de la iglesia cristiana y 2°.- Oficializar un número mínimo y adecuado de evangelios (el ya había escogido 4) de los muchos que proliferaban por todo el territorio del imperio de Constantino.

Osio, había instruido al emperador que para acabar con la división que había propuesto Arrio y así unificar la iglesia, tenía que decir una sencilla formula. 'Jesús-Cristo, es consustancial con el padre' y así lo hizo dando lugar a la teoría de la 'santísima trinidad' base primordial de la cristiandad y descartando de plano la división arrianista, puesto que cualquier fractura divisionista religiosa era una amenaza para su imperio recién unificado, sólo así podía fortalecer su dominio si todos sus súbditos tuvieran las mismas creencias... fue una jugada maestra del creador del catolicismo.
El concilio de Nicea con Osio precidiéndolo desde el púlpito.
El segundo punto a tocar era el de los evangelios que se iban a oficializar y que creaban indisciplina doctrinaria dentro de la iglesia, según la leyenda el modus operandi que se utilizó para seleccionar los 4 evangelios, fueron los siguientes y que según la tradición y su leyenda se extendió por todos los territorios del imperio:

1°.- Después de que los obispos rezaron mucho, los cuatro evangelios que conocemos hoy en día, volaron por sí solos hasta posarse en el altar.

2°.- Se colocaron cientos de evangelios en competición sobre el altar y todos cayeron al piso menos los 4 conocidos que no se movieron.

3°.- Se eligieron 4 evengelios y se pusieron sobre el altar y se conmino a Dios a que si había alguna sola palabra falsa en ellos cayeran al suelo, cosa que no sucedió con ninguno.

4°.- Penetró en el recinto del concilio de Nicea el Espíritu Santo, en forma de paloma, y posándose en el hombro de cada obispo, les susurró que evangelios eran auténticos y cuales falsos.

Estos - ridículos y 'sagrados'- argumentos, desde luego no sucedieron así... de nuevo el genio creador de Osio, que no tenía escrúpulos y autoritario, se puso en movimiento. Lo que pasó solo el emperador y él lo sabían: llegado el momento, el emperador ordenó a todos los obispos que depositaran sus evangelios sobre una mesa-altar que se
Los 4 evangelios escogidos por Osio 
en las tablas de concordancias de Eusebio.
encontraba en un recinto o cuarto contiguo al salón de deliberaciones y dijo que los evengelios pasarían la noche allí con sus puertas selladas y custodiadas por guardias imperiales y los obispos que quisieran hacer velar la puertas. Al día siguiente, por mandato e inspiración divina, los evangelios que no cayeran del altar esa noche serían los evangelios oficiales de la iglesia y del imperio, los demás o apócrifos, serían destruidos y además prohibidos bajo severos castigos.

Lo que pasó: Después de gandes deliberaciones, la noche del 27 de mayo transcurría apaciblemente, en el recinto del congreso algunos obispos conversaban y rezaban junto a la puerta firmamente custodiada por soldados imperiales que hacían sus rondas, así entró el amanecer... lo que nadie sabía era que la pequeña estancia o cuarto del altar, tenía una entrada secreta detrás de un pesado cortinaje por la que escasamente cabía un cuerpo, el de Osio, quien alumbrado de una pequeña vela hizo su entrada y puso en el suelo y en forma desordenada por todo el cuarto los hoy llamados evangelios apócrifos y dejó en el altar los cuatro evengelios que a él le parecían los correctos y completos (se presume que también les metió la mano como el mejor de los interpoladores y experto en las escrituras judías) pero sobre todo en lecturas de libros cristianos del sigloII. Sin duda fue el padre de la "Nómina Sacra" con la venia de Eusebio de Cesarea.

A la mañana siguiente cuando el propio emperador rompió los sellos custodios del recinto y abrieron las puertas, él y los obispos se encontraron con el espectáculo montado y recreado por el 'Genio del Cristianismo'... sobre el altar los evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan, los demás regados por todo el suelo, los obispos gritaban ¡milagro, milagro...! y los enemigos de Osio, no se explicaban semejante acontecimiento.

Ésta es la historia real de lo que pasó en el Concilio de Nicea, y de cómo el más grande de los 'Cristianos Nuevos' creó la hoy Iglesia Católica o Universal y/o Ecuménica a partir del amor que le tenía a su congragación y a la tenacidad y sagacidad conque paso a paso la ideó para el bien de de los fieles, está ahí con la imagen de Jesús-Dios como su más grande dogma... lo demás es historia de esa Iglesia, que nunca se imaginó a donde iba a parar en el futuro y Constantino que vió en la nueva religión un bálsamo para unos ciudadanos desconcentrados en mil creencias dispares... consolidó todo, estado y religión.

Miniatura de la muerte de Constantino en
donde Osio y Eusebio despiden al emperador
Bien vale la pena leer en extenso lo que fue la extraordinaria vida de éste creador de religión, cómo vivió y lo que sufrió cuando muere su amigo el emperador Constantino, por mantener la iglesia que él en compañía de Eusebio y Constantino el grande crearon para la historia de la humanidad... pero eso será una historia apasionante que habrá de emprender cada quien si quiere saber una verdad que se ha ocultado tendenciosamente por esa misma iglesia que él construyó... habrá que estudiarse y reinvindicar al 'Dilexit Eclesiam' y 'el varón de feliz ancianidad' (aunque fue torturado ya centenario para que renegara de su propia creación). Murió a los 101 años, lejos de su tierra Hispania, desterrado a Sirmia en Panonia rayando el año 357 d.C. y la Iglesia Católica del rito oriental y la Iglesia Ortodoxa se unificaron para celebrar su santidad el día 27 de agosto.

Un abrazo Consiliar.

Hortensio.


Alguna bibliografía: A short History of Christian Doctrine, la Enciclopedia Británica, K. Deschner (historia criminal del cristianismo tomo1), J.F.Urbino, M.Menendez Pelayo (historia de los heterodoxos) y la obra de J.M. Blanquez, Jacques-Paul Minge, vol.VIII. em su Patrología latina. No buscar en el Index librorum prohibitorium et purgatorum, el Sacrae Romanae Rotae, ni las Decisiones Sen Sententiade... propiedad del Vaticano.









Osio... el inventor del catolisismo.

Siempre repito a mis amigos que soy un aficionado a la historia carente de erudición, pero inmensamente curioso e investigador de temas que me apasionan; uno de ellos es la formidable figura humana del 'Obispo' Osio de Córdoba y su relación con el emperador Constantino I, como asesor de temas de cristianismo en su imperio. Hoy solamente les voy a contar dos de los episodios más trascendentales de esa relación de 'amistad' que duró toda la vida del emperador y más allá con sus descendientes.

El emperador Constantino I... amigo y preceptor de Osio.

Primera anécdota histórica.

El primero y de gran importancia fue la guerra que Constantino le declaro a Majencio, en aras de unificar el imperio; Osio formaba ya el séquito del emperador como asesor espiritual de los soldados cristianos que por su intervención entraron a formar parte de los cuarenta mil (40.000) hombres que invadieron la península itálica, junto con aguerridos romanos de oriente, germanos y britanos. Majencio contaba con ciento diez mil (110.000) hombres. Constantino cruzo los Alpes. Tomo ciudad tras ciudad del norte italiano entre ellas Milán y Turín y por último cayó Verona y se encaminó a Roma con su ejercito en malas condiciones. El emperador Majencio se fortifico en Roma, mandando destruir el famoso puente Milvio (puente suave) que conectaba a Roma con la Vía Flaminia, única entrada a la ciudad por el norte sobre el río Tiber.

Sabiéndose superior en número de efectivos, tomo ya no la desición defensiva sino de ataque, para ello mandó construir un pontón sobre el Tiber, que permitía ser cortado a la mitad si luego de la batalla los enemigos los pudiesen perseguir y mando a su ejercito pasar el Tiber y esperar a Constantino en la ribera norte del puente Milvio y con la orden de presentar batalla el 27 de octubre del año 312. Según los espías de Constantino el emperador de Roma los superaba en proporción de tres a uno con tropas bien equipadas y descansadas, ésto desmoralizó a sus oficiales y de por sí a sus tropas... es aquí en donde entra la genialidad de Osio de Córdoba; le dice al emperador que el sabe como ganar la batalla si le hace caso a su consejo... y Constantino tuvo una visión (la que le dijo Osio) miró al cielo y en un espacio abierto entre las nubes apareció un signo luminoso que no era otro que la cruz-monograma de Cristo con una leyenda en latín que decía: 'In hoc signo vinces' y que todos los escudos debían llevar pintado el lábaro o signo de la cruz en sus escudos y estandartes.

Constantino con Osio a sus espaldas, mira al cielo y entre nubes ve la cruz.

Entonces Osio, 'El genio del cristianismo' mando mensajeros cristianos expertos nadadores que cruzaran el río y dieran la noticia a todos los cristianos de Roma y sus catacumbas para que se presentaran en ayuda del emperador de Cristo que venía en su ayuda para liberarlos... cuenta la leyenda que salieron miles de hombres de todas las edades que empuñaron las armas equilibrando así las fuerzas; el día de la batalla los fanáticos cristianos abrieron la vanguardia y se lanzaron a morir por Cristo y su enviado el emperador; fue tanto su arrojo que a las pocas horas cuando entraron en combate las fuerzas frescas de Constantino, ya los cristianos habían sembrado el desorden en los Romanos de occidente... la batalla estaba ganada y Majencio ordeno la retirada para fortificanrse en Roma, la única vía era el pontón de madera que no resistió el peso atolondrado de los soldados en su huida y el propio Majencio falleció tras ahogarse en el río en un desesperado intento por escapar; recuperado su cuerpo lo adornó y en un catafalco exhibió su cadáver que precedió la entrada triunfal del monarca en una Roma ya unificada. 

He bebido ésta historia de los escritos del historiador Lactancio, lo mismo que de Eusebio que coinciden en la visión premonitoria de Constantino y su charla nocturna con Jesús que le anunció su triunfo a cambio de dejar las persecuciones a su pueblo y la promesa de convertirse al cristianismo, cosa que jamás quiso  hacer sino hasta el final de sus días en los que Osio logró que cumpliera el pacto que hiciera con él y con el dios cristiano, en vísperas de la batalla del puente Milvio. Pero sí, en contraprestación Constantino nombró al 'Viejo Osio',- (como cariñosamente le llamaban a sus espaldas) al que admiraba y quería- como su principal consejero en asuntos de religiones.

Poster con el que se está invitando
 al congrso 'reivindicatorio' de Osio.
El emperador, ordenó que en conmemoración, cada año por la fecha de la batalla, todos los ciudadanos del Imperio Romano, deberían poner en sus frentes y con cenizas (en recuerdo del triunfo y de los muertos de la batalla) el signo de la cruz y debían repetir la frase latina: 'In hoc signo vinces'... ¿consejo de Osio? nada tiene de raro, lo cierto es que la actualidad existe todavía ese rito pagano, llamado por los católicos posteriores... 'Miércoles de Ceniza' ¿se acuerdan? por ahí se siente Osio el obispo de Córdoba que la iglesia que tanto amó y creó, lo sacó de los altares y tendenciosamente lo ha ignorado... "Así paga Dios a quien bien le sirve" dice la sentencia popular.

Por ahora me despido con un abrazo y en unas horas, les contaré la segunda anécdota de este gran personaje de la historia del cristianismo y les daré alguna bibliografía para los que quieran saber más sobre él...

Hortensio