miércoles, 20 de noviembre de 2013

Mi querida ciudad ausente...

Del libro 'Poemas Dislocados' de 1.989, un poema a la ciudad que me albergó desde mi más tierna niñez... Bogotá


MI QUERIDA CIUDAD AUSENTE.
Bogotá D.C.

Con la mirada ausente,
recorro mi ciudad ausente,
que no significa nada de nada,
solo un sórdido y callado sinsentido;
solo un ir y venir por esas, sus calles
 viendo caras monótonas y frías
que saludan como ausentes,
sombrías las miradas se diría que...
¡tienen miedo...!

Miedo al vivir
miedo al placer
miedo al equívoco
miedo al amor fugaz
miedo al morir...
miedo a lo irrazonable
miedo a lo desconocido... ¿Yo...?

Ciudad vorágine de prisas
que no son otra cosa que
miedos y más miedos...
de nauseabundos parajes
secados al sol y al viento
seres descarnados de rutina
siempre obedientes por temor.

Miedo necesario... bienvenido,
en ésta mi ciudad ausente,
si no te miro de frente
un puñal de veneno en la espalda
encontrarás y penetrará con grande
sobredosis de asco, nausea y recelo
de hipocresía y falsedad...

Pero también es mi ciudad ausente
donde puedo encontrar porciones
de simples esquirlas de piedad,
impregnadas de sutilezas, ternuras
y hasta candidez que le pondrá
cara de dolor a la cotidianidad
de la maldad...
a la degradación, a las perversiones,
y a las 'cochinas' perversidades.

Pero, cosa extraña,
adoro su presencia
y muero por su olor
su ruido y su calor...

¡qué le voy a hacer!
te amo ciudad ausente
y pienso que mucho te debo
por eso y mucho más
 de regalo te dejaré
en mi sentir y en mi triste
testamento...
solo mi pútrido cuerpo al morir.

                                              (Farwel a su Bogotá 1989)


Un abrazo a tope de cielo...

Hortensio.

1 comentario:

  1. Ese testamento querido amigo, es el que todos tenemos firmado.... sea cual sea y como sea nuestra ciudad.

    No seas duro contigo mismo.
    ¡¡Por cambiar de tema!! te dejo mi abrazo.

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