domingo, 21 de mayo de 2017

Pensamientos en prosa.

Un muy Plácido domingo... recordando los pensamientos en prosa de grandes poetas:


Hombres sin mujeres.

Un buen día, de repente, te conviertes en un hombre sin mujer...
Convertirse en un hombre sin mujer es muy sencillo: basta con amar
locamente a una mujer y que luego ella se marche a alguna parte...
Y una vez convertido en un hombre sin mujer, el color de la soledad
va tiñendo hasta lo más hondo de tu cuerpo... Y en ocasiones perder
perder una mujer supone perderlas a todas.

                                                                                             Murakami.


Un concepto.

Hace falta también una poesía que, como mínimo, no le de la espalda a la degradación de las sociedades en las que vivimos y en las que los poderosos nos engañan, nos dejan sin apoyaturas, se reparten todo el mundo, se lo llevan todo y ganan siempre, en cualquier circunstancia, y más aún cuando todos los demás pierden, tal y como se está viendo ahora mismo, porque la crisis económica los está haciendo más ricos todavía. Yo creo que ya empieza a verse en ciertos poetas jóvenes una reacción, una crítica a lo que está ocurriendo, y eso es importante porque aunque éste sea un mundo de personas serviles, la buena literatura está hecha por gente desobediente.

                                                                                                                            Caballero  Bonald.


El aleph.

Lo esperaba, secreta en el porvenir, una lúcida noche fundamental:
la noche en que por fin vio su propia cara, la noche en que por fin
escucho su nombre. Bien entendida, esa noche agota su historia;
mejor dicho, un instante de esa noche, un acto de esa noche, porque
los actos son nuestro símbolo.

                                                                                           J.L.Borges


El libro de los abrazos.


(...) Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los  nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacer arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. (...)

                                                                                                                           Eduardo Galeano.



El extraño.


"...Infeliz es aquel a quien sus recuerdos infantiles sólo traen miedo y tristeza. Desgraciado aquel que vuelve la mirada hacia horas solitarias en bastos y lúgubres recintos de cortinados marrones y alucinantes hileras de antiguos volúmenes., o hacia pavorosas vigilias a la sombra de árboles descomunales y grotescos, cargados de enredaderas, que agitan silenciosamente en las alturas sus ramas retorcidas. Tal es lo que los dioses me destinaron... a mí, el aturdido, el frustrado, el estéril, el arruinado y sin embargo, me siento extrañamente satisfecho y me aferro con desesperación a esos recuerdos marchitos cada vez que mi mente amenaza con ir más allá, hacia el otro..."

                                                                                                                                        Lovecraft.




El Tunel

Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos de otros tiempos; 
ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, 
que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza.
                    
                                                                                                                  E. Sabato.



Diario...

Diversas formas de nerviosismo.
Pienso que el ruido no puede ya molestarme.
Por otra parte, ahora no trabajo. Y por otra parte,
cuanto más profunda es la fosa que uno cava,
mayor es el silencio, menos temeroso se vuelve
uno y mayor es la tranquilidad.

                                                                  Kafka.

La cerradura y la llave.

Existen dos tipos de seres: los seres cerraduras y seres llave. Los seres llave se desbordan hacia fuera, su intimidad es vertida obcecadamente hacia el exterior, creen que el estado de júbilo del mundo depende de su ánimo y se dirigen hacia todo como si fueran culpables de que existan armarios vacíos donde se pudren sin ventilar las flores de una fiesta. Por el contrario, la característica principal de los seres cerradura es su capacidad para guardar cavilaciones, preguntas y deseos siempre hacia dentro de sí mismos.
Un ser cerradura puede encontrarse con un ser llave y de su fusión abrirse una puerta.

                                                                                                                                            YU AN.

Tengo urgencia.

Tengo una urgencia manifiesta de guardarte en mi memoria
ya que mis ojos todavía pueden verte y mis manos recorrerte.
Tengo urgencia de estar a cada instante cerca de ti de tu cara
para que mi olfato se puede impregnar de tu fino perfume...
Tengo urgencia de que toda tu vida se funda en la mía como
el cobre y el estaño para hacer una espada de bronce bella y violenta.
Tengo urgencia de cruzar esas sombras que se proyectan contra
la pared que un día trató de separarnos y que se ven amenazadoras.
Tengo urgencia de contarte mi infeliz  y atormentador secreto...
¡Tengo Alzheimer...!

                                                                                     Farwel.

Los imbéciles.

Como la poesía significa libertad, significa afirmación del hombre auténtico, del hombre que intenta realizarse, indudablemente tiene cierto prestigio ante los imbéciles. En ese mundo falsificado y artificial que ellos construyen, los imbéciles necesitan artículos de lujo: cortinados, bibelots, joyería, y algo así como la poesía. En esa poesía que ellos usan, la palabra y la imagen se convierten en elementos decorativos, y de ese modo se destruye su poder de incandescencia. Así se crea la llamada "poesía oficial", poesía de lentejuelas, poesía que suena a hueco...

                                                                                                                                Aldo Pellegrini.

Un fraternal abrazo de siempre... ¡mejor que bueno!

Hortensio.


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