domingo, 12 de marzo de 2017

Personajes olvidados...


"Un lance fútil, una palabra, algún juego, aclara más las 
cosas sobre las disposiciones naturales de los hombres
que las grandes batallas".

Plutarco. (46-120 d.C.)

Plácido domingo amig@s; del libro de anotaciones de Farwel "Personajes olvidados" el turno es para uno excepcional y por lo tanto extrañamente olvidado: Apolonio de Tiana y otro un ser mitológico y raramente desconocido: El Catoblepas...
Apolonio...

Apolonio de Tiana.

En la región turca sureña de Capadocia, había una pequeña ciudad llamada Tiana o Tyana; allí por el año 3 o 4 a. de C. en el seno de una  familia muy acomodada y fundadora de la ciudad, nació un niño que con el andar de los días se convirtió en un hermoso mancebo, prodigio no sólo de virtudes sino de inteligencia, sabiduría y extrañas facultades; a la muerte de su padre heredó una considerable fortuna que la repartió entre su parientes pobres más cercanos y su hermano, se quedó con lo extrictamente para subsistir y viajar, con tales mimbres, empezó su mítico recorrido vital.

Lo que conocemos de la vida de Apolonio, se debe a una gran admiradora de éste médico y filósofo neopitagórico, me refiero a la poderosa y Augusta y bella emperatriz Julia Domna (170-217) esposa del emperador romano Septimio Severo y madre del también emperador Caracalla, quien encargó al filósofo sofista romano Flavio Filóstrato (170-249), que averiguara todo lo que pudiese encontrar sobre su admirado personaje y éste emprendió un fascinante viaje hacia la vida de Apolonio de Tiana.

Al cabo de varios años Filóstrato, convertido en un ferviente admirador de Apolonio y ante el acoso de la emperatriz, concibió una hermosa biografía novelada que intituló "Vida de Apolonio" que es la fuente más prístina sobre la vida del sabio pues fue tomada del discípulo (Asirio) más cercano de Apolonio llamado Damis, quien lo acompaña a innumerables viajes por aquel 'mundo conocido' y fue su guía hasta la India y más allá, el cercano oriente a Persia y Egipto... allí estudió botánica, medicina, matemáticas, y retórica con Eutidemo en Tarso y filosofía y matemáticas pitagóricas con el sabio Euxeno de Heráclea, quien lo tomó como su pupilo favorito; a los 16 años se involucró totalmente y abrazó la doctrina de Pitágoras, filosofía y desde luego magia y la astronomía con los caldeos, a los 20 años se retiró de la vida pública y durante cinco años no habló una sola palabra con nadie, pues se retiró a meditar: "tenía que escuchar su voz interior". Al final de sus días hablaba y dominaba 16 idiomas y dialectos.
Adopta en sus prédicas un lenguaje simbólico y moral donde ataca las injusticias sociales y a los que las cometen (los poderosos) e incita a rebelarse contra ellos; con ese mensaje revolucionario no tarda en conseguir adeptos que le siguen a donde El va. Era un excelente médico, realizaba curaciones asombrosas para aquella época que parecían milagrosas, en Éfeso, conjuró una plaga que se cernía sobre la ciudad, en Atenas y Corinto realizó exorcismos y curaciones milagrosas que lo llenaban de gloria y ofrecimientos de riquezas que él rechazaba y en Roma a donde fué a conocer a Nerón, para ver "qué especie de animal era un tirano", se cruzó con el catafalco en donde yacía una bella adolescente 'muerta', cuentan que Apolonio se acercó al cajón, le impuso sus manos y le dijo unas palabras inentendibles al oído y la muchacha se incorporó y caminó a su casa ante el estupor de la gente que contempló el acto; - yo personalmente soy escéptico sobre las resurrecciones -Las y aquí hago un pequeño paréntesis para dar mis razones y armar la polémica...

[ Las resurrecciones y los dos casos más conocidos para los occidentales, el de Lázaro por Jesús y la adolescente romana por Apolonio, no fueron más que dos casos de catalepsia, cuya definición etimológica no es más que la conjugación de las palabras catapulta y narcolepsia, que los griegos antiguos la usaban para referirse a una persona que parecía muerta. Y ciertamente eso es, una 'muerte aparente', es un trastorno del sistema nervioso central cuya característica principal es la total inmovilidad, el rigor mortis muscular, junto con una lividez cadavérica muy notoria, que puede durar desde algunas horas hasta varios días.] Ustedes, que son curiosos pueden buscar en páginas especializadas sus síntomas, causas y tratamientos e ir más allá, leer sobre casos conocidos y documentados sobre la catatonia o seres enterrados vivos.  

Apolonio como Jesús, conocían muy posiblemente los síntomas de sus pacientes y a través de sus conocimientos y su poderosa energía vital concentrada y emanada de sus manos en un acto de total concentración, pudieron llegar al sistema central de sus "muertos" para hacerlos reaccionar de su estado catatónico y 'despertarlos', literalmente hablando. Recuerde que estamos narrando hechos del siglo I d. de C. en donde algo así sería sobrenatural... nadie habló ni documentó de que se encontraban en estado de putrefacción.

Después de éste necesario paréntesis, retomamos la vida del gran 'Maestro' quien fue víctima  del descrédito y el silencio cómplice de los cristianos para que éste maravilloso ser humano desapareciera de la historia y no fuera comparado con el Nazareno y su nuevo evangelio siendo otro de los crímenes de éstos secuaces de Saulo de Tarso (el sicario) que nunca conoció a Jesús y su nueva religión que inventó basándose -seguramente- en el maravilloso libro de Filóstrato que sin duda llegó a sus manos, dando comienzo a la infame controversia propagada por ellos para hacerlo desaparecer de la Historia, para que no fuese comparado con su personaje pues de lejos lo superaría; pero no pudieron pues de Apolonio se llegó a saber más que el propio Jesús histórico y sus "años perdidos" (de su juventud hasta los 30 años), que sólo es documentado por sus compinches como Eusebio de Cesárea quien descaradamente negó la existencia de Apolonio y pretendió rebatir al filósofo neoplatónico Hiérocles de Alejandría, quien para entonces era gobernador romano de esa región y era un ferviente admirador del gran médico y filósofo... allí se prendió la polémica que ha durado hasta nuestro tiempo.

Apolonio de Tiana, es referenciado por los más grandes historiadores de su tiempo, entre otros Apuleyo, Dión Casio, Elio Lampride, Flavio Vospico, Luciano y el mismísimo cristiano Orígenes, quien no pudo ignorar la importancia de Gran Maestro de Sabiduría, recuperándose de su autocastración, leyó la "Vida de Apolonio"  de Filóstrato y no pudo más que admirarlo y respetarlo, ninguno de esos famosos historiadores nombró a un tal Jesús de Nazaret (¿qué raro, no?).


Del Jesús histórico (el verdadero) el emergente, no sabemos nada, ni siquiera el más ínclito de los historiadores judíos de ese siglo 1° Yossef ben Matityahou (37-101) el 'juicioso tomador de notas' y líder de la rebelión de los judíos contra los romanos quien hecho prisionero por Vespaciano, y trasladado a Roma, fué liberado con el propósito de intermediar entre su pueblo y los romanos, no anotó nada, en su obra magna, de un tal Jesús de Nazaret, que hacía  "milagros" y grandes prodigios... ¿raro no? Lo cierto es que Titus Flavio Josefo (latinizado) en su monumental obra "Antigüedades Judías" nunca se refirió a ese personaje... posteriormente algún burdo interpolador cristiano (menos mal no tocó el original) trató en unos cortos renglones de meter el acontecimiento de la existencia de Jesús de Nazaret, pero fué descubierto quedando en un ridículo piadoso que no pasó a mayores. De Apolonio de Tiana se sabe toda su vida desde su nacimiento hasta su glorificada muerte, y hoy admiramos su leyenda.

Lo grande  de Apolonio fue que nunca se creyó un ser sagrado ni tenía una misión mesiánica, para Él todo era fruto de la Naturaleza, nunca pidió que lo siguieran pues nunca tuvo discípulos sino alumnos,  ni que cuando muriera nadie continuara su obra, siempre habló de paz y reconciliación, de amor y buenas costumbre pero sobre todo de luchar contra las injusticias impuestas por los tiranos, enseñó y sobretodo curó y no le atribuía causas misteriosas a sus actos y a los fenómenos naturales "había que estudiar sus causas" reiteraba el sabio. Muchos monarcas pedían su consejo, Vespasiano lo admiraba y era su consejero en asuntos de estado y medicina, estando en Babilonia el rey Vardane le preguntó cómo podía reinar en paz, Apolonio le aconsejó: "Ten muchos amigos y pocos confidentes"; sí ese fue Apolonio, alguien que no se creyó superior a nadie siéndolo, ni se creyó dios ni tan siquiera hijo de alguna divinidad, su único dios fue La Naturaleza misma, fue un humano excepcional "Fue un gran hombre pero nada más". Respeto y admiración eterna para Apolonio.




El Catoblepas.
   
Claudio Eliano, el gran recopilador romano de historias en su obra "De natura animalium" (sobre la naturaleza de los animales 7.6) recogiendo alguna historias contadas por Cayo Plinio Segundo llamado Plinio el Viejo, llegan a describir a éste mitológico  de Etiopía como un animal que: Tenía gran melena, era estrecho, sus ojos estaban inyectados de sangre, tenía escamas en el lomo y las cejas lanudas y su cabeza era tan pesada que la bestia solo podía mira hacia abajo y su aliento era letal pues solo se alimentaba de hierbas venenosas. Pero Plinio decía que su mirada era tan penetrante que convertía a la gente en piedra o matarlas.

  
Cuenta la leyenda griega que era un orgulloso animal que miraba  con desprecio a los dioses por lo que éstos decidieron castigarlo con la desgracia de que el que lo mirara a los ojos lo dejaba convertido en piedra... Pero en un acto de nobleza, bondad y amor a la raza humana y para contradecir a los dioses siempre miraba hacia la tierra para no dañar a los hombres y se alejo de ellos a las inmensas praderas de Etiopía.

Bueno por hoy no más, sólo un estrecho abrazo.

Hortensio


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