domingo, 6 de noviembre de 2016

La felicidad "canalla".

Abstemio: persona débil que 
se niega a sí mismo un placer.

Epicuro siglo V a.C.
En éste primer domingo, Plácido como siempre (hasta ahora) una anécdota del pretérito de Farwel y cómo descubrió que había dos tipos de felicidad que el hombre podía experimentar, una objetiva y la otra desde luego, subjetiva y más allá de no sé dónde y más acá del no se qué, encontré -decía Farwel- lo que no se me había perdido: "la felicidad canalla"; y cómo un infame postulado cristiano que dice: 'sufre aquí para poder alcanzar la felicidad eterna' sería la antípoda del postulado que seguiría en todo lo que le restaría de vida: "como no podré alcanzar la felicidad eterna, por lo menos voy aprovechar todo lo que me de la vida".

En aquella época de los años 70's, estudiaba Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad católica de Santo Tomás regentada por curas dominicos y en donde pasé 6 años de mis felices y canallas días; allí lideraba un grupo ácrata de unos pocos amigos (5) que llamamos o nos hacíamos llamar clandestinamente "Los Secantes" (ver la figura en el diccionario) éramos tan clandestinos que nunca nos descubrieron y un cura en una comunicación pidiendo ayuda al estudiantado para que nos delataran, llegó a llamarnos "miserables cobardes escondidos en las sombras de su mediocridad"; bueno como decía nos dedicamos impenitentemente a ser unos brutales y 'groseros' panfletarios... no se nos quedaba nadie por "decapitar" y teníamos predilección por los curas y profesores petulantes, soberbios (???) engreídos, sabihondos y archi-católicos. Nosotros muy a nuestro gusto no solamente éramos ácratas sino ateos confesos.

Y basados en un viejìsimo himno - el de Gadeamus Igitur- que decía: "Alegrémonos ahora que somos jóvenes, por qué cuando lleguemos a la vejez nos tragará la tierra" iniciamos esa secuencia de anarquismo que alcanzó tantos resultados (nefastos desde luego) y que nos dio el conocimiento de lo que llamaríamos nuestra "felicidad canalla" y en realidad que vivíamos "felices" reuniéndonos en tiendas y tabernas a tomar cerveza y cranear el próximo panfleto y la víctima de turno... Sí, éramos felices fuera del rebaño estudiando a nuestros tres filósofos de cabecera: Epicuro, Séneca y Nietzsche; de ellos bebíamos su sabiduría, su filosofía y sus sentencias para hacer de ellas un altar a la 'felicidad canalla'.

Ella no es otra cosa que el placer y el estado de bienestar por medio del disfrute de las cosas en su 'carpe diem' física y literalmente, la idea surgió de Aristóteles que junto con la idea de dios fueron sus dos grandes aportes a la filosofía y que han perdurado hasta nuestros días (admirable). Y así transcurrían los días en la Universidad... una tarde y "gracias a dios" un profesor nos conminó a leer la obra de nuestro 'santo patrón' Tomás de Aquino, su Summa Theológica; de ella sacamos su idea principal en lo referente a la felicidad (cristiana), decía Tomás basándose en Aristóteles, algo muy de él poniendo su famoso ejemplo: "La felicidad del avaro es el oro, no el goce del oro. Por eso la felicidad es Dios, no el goce de Dios" y sentenciaba : Si no hay algo objetivo no hay felicidad.

Como se trataba de llevar la contraria nos dedicamos a gozar del oro y esa fue la parte subjetiva del problema y que de alguna forma recogió Spinosa y todo ello nos llevó a una referencia  muy especial, a un libro llamado "La religión de la felicidad" del marqués de Lassay que destituyó a la felicidad de su dimensión filosófica y la redujo a algo meramente psicológico, es ir en la búsqueda sencilla del estado de bienestar, es eso de disfrutar de las cosas sencillas y bellas que da la vida, es la búsqueda mundana del bendecido 'Placer'... al sefardita de Spinosa cuando gozaba de ese placer decía que le daba una especie de cosquilleo y se sentía feliz. Séneca sentenciaba : "Todos los hombres, hermano Galión, quieren ser felices" insinuaba que el que no es feliz no es hombre, la esencia del hombre debe ser la felicidad, el que no es feliz pues no vive.

Y tengo que confesarlo, aprendí a entender lo que era la felicidad o el mito de la felicidad, a gozar del 'carpe diem' y de saber retener en la memoria los 'momentos felices' esos que componen mi 'felicidad canalla' el que atenta contra ella es en definitiva un desquiciado que no merece vivir, en fin el haber ideado y formado el grupo ácrata de Los Secantes, al interior de la Universidad de Santo Tomás, hoy en día al recordar a la distancia de los años, me hace revivir esos años en que conocimos la "Felicidad Canalla" y fuimos felices...

Un abrazo ácrata de felicidad canalla.

Hortensio.


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