domingo, 15 de febrero de 2015

Una confidencia y una Supernova.


Me lo contó doña Catalina...
En una bella tarde estival de un caluroso día en Madrid, del año del Señor de 1.586... un casual encuentro.

- Salud doña Catalina, es un honor para mi cruzarme en vuestro camino.
- Don Hortensio, el honor es mio cuanto tiempo...
Cervantes.
- No ha mucho y ¿don Miguel?
- Ya que me lo pregunta, cómo le dijera, no debiera contarle pero vuestra Señoría es de mi entera confianza...
- Favor que me hace. ¿Porqué me está diciendo esto?
- Pues es que las cosas no están muy bien que digamos.
- Siento oír eso...
- Mi matrimonio con Miguel creo fracasó, la falta de hijos y su total desprecio por nuestra relación, han hecho que todo vaya muy mal y creo saber la razón y no es otra que ese 'marica' de Antonio Veneciano, aquel que fue su pareja allá en Argel, cuando estuvieron presos y hoy los he vuelto a ver muy quedos.
- Cuesta trabajo creerlo... pero si vuestra merced lo dice.
- Lo dicho explica...

La confidencia fue de doña Catalina Salazar y Palacios, esposa de don Miguel de Cervantes Saavedra, y cuyo matrimonio efectivamente acabo ese año, había durado dos años; no había engendrado todavía El Quijote.




El más bello recuerdo.

¡Me acuerdo como si fuera ayer! era un atardecer de febrero de 1.987, en compañía de mi amigo y cliente Pedro Pardo, nos encaminamos a el desierto de santo Eccehomo muy cerca de la Villa de Leyva en mi amada Boyacá, en persecución de un grupo significativo de astrónomos, científicos y aficionados al enigmático cosmos, que habían llegado desde Bogotá, huyendo de sus luces y atmósfera cerrada de nubes, para observar el que iba a ser el más significativo fenómeno celeste de la década.

El desierto de santo eccehomo o de Villa de Leyva.

Los grandes radio-telescopios (incluyendo el telescopio espacial Hubble) alrededor de La Tierra, habían detectado la explosión de una estrella gigante y la intensidad de su luz se haría presente en el hemisferio sur; en esa bella y estrellada noche en el desierto... todos instalaron sus sofisticados aparatos unos y otros costosos telescopios que se enfocaron hacia el sur. Un poco antes de las 8 P.M. alguien gritó estruendosamente inundado de emoción: ¡Ahí está...!

Todos miraron con sus simples ojos en la dirección que el dedo índice del científico indicaba en la penumbra y apagaron sus linternas como en automático y nadie habló... y ahí estaba, una brillante estrella más grande y brillante que el resto de las demás a simple vista, su luz era intensa, bella como ninguna y con ese brillo tan intenso y permanente que a uno le quitaba el aliento, seguía ahí...

Al cabo de unas horas la pude ver, esta vez desde un gran telescopio que me permitió apreciarla en todo su esplendor, era una Supernova. A unos cuantos metros y retirada del sitio de observación alguien había encendido una pequeña fogata en la que a su alrededor se sentaron varios profesores, alumnos y aficionados para escuchar la charla de un científico invitado; resumiendo sus más importantes palabras, estas fueron: "Señores, bienvenidos al más lejano de todos los eventos ocurridos y observados por el hombre, éste es nuestro pasado más reciente si decirse así podemos, 170.000 años hace que ocurrió este evento y la luz emitida por su explosión hasta ahora esta llegando a la tierra y a sus ojos, hemos viajado al pasado desde éste presente... pero tengan en cuenta que 170.000 años luz en medidas siderales son insignificantes."

"La última Supernova de ésta magnitud fue detallada y registrada por allá en una lejana noche de 1604, cinco años antes de que se inventara el telescopio. Ahora, el legado de esta estrella moribunda de 1987 la nuestra, -la que estamos viendo-, ha sido más valioso, hemos sido informados que unas horas antes de que la luz se hiciera visible en el cielo, una ráfaga de partículas subatómicas, llamadas neutrinos, atravesó nuestro planeta a gran velocidad, era la primera vez que los astrofísicos observaron neutrinos procedentes de más allá de nuestro sistema solar, cosa que hasta este evento resultaba muy difícil de detectar..."

Quién de nosotros no reconoce este cuadrante del Universo visto desde
La Tierra, solo que ¡Ahí está! mi Supernova y su enigmático y hermoso  brillo.
(foto del 'evento' tomada de google imágenes)

Bueno, éste es mi recuerdo inolvidable, les aseguro que me marcó a fuego en mi memoria, algunas noches estrelladas cuando miro al cielo tengo la sensación de que mi Supernova va a aparecer por el sur y de nuevo me va a regalar ese hermoso brillo, lo que me lleva a una pregunta no muy ilógica... ¿los famosos 'Reyes Magos' en su momento también siguieron una Supernova?

Un apretado y cósmico abrazo.

Hortensio.


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