jueves, 4 de septiembre de 2014

Me llamo Jesús...

¡Oíd! tránsfugas de las creencias,
soy Jesús el hombre de Belén,
pero con el alias del 'Nazareno'...
traigo mi alma plena de tristeza,
sobre los confines inabarcables del
silencio, les entrego mi desconocido
mundo que es solo vida que da más vida
a ésta desconcertante Naturaleza humana,
miren al cielo azul y si me recuerdan
piensen que un encuentro entre Dios,
ustedes y yo es pasión y libertad infinita.

Simplemente... Jesús.
¡Oíd! fariseos nuevos, mi cuerpo de hombre
es vuestra nación y mi alma vuestra casa,
ya que el universo en su obtusa mentalidad
será misterio cuando lo miran sin la razón.
Y aunque mi corazón aún no deja de sangrar,
atrapado por un profundo vacío de ingratitud
solo me hacen ver las cadenas con que ustedes,
viles burdéganos me quieren cargar.

Soy el líder por antonomasia de los que ya han
perdido por completo su instinto de supervivencia,
soy la conciencia implacable de los que piensan
que existir es un don inútil de oscuridad y abandono,
¿como poner en letras mi caminar terrestre? perverso
y purgo mi alocada culpa humana en todos los demás
ya que nunca me supisteis interpretar, canallas caducos.

Biblias amañadas con mensajes 'nuevos' para sacar,
malditos mercenarios de templo enfermos de codicia
mancillando mi nombre ¿con qué permiso, idiotas...?
si yo como Pastor, amor y mansedumbre desbordo y,
no pastores y curas ungidos con su propia mierda
de codicia y más codicia saben que nunca oculte un
Universo lleno de promesas falsas y paraísos perdidos,
más bien lleno de furias irracionales frenadas por simple
sentido común, no vale la pena sentir esas llamas de ira
por tanta imbecilidad, tanta absurda manipulación... 

 Saulo de Tarso, observa como lapidan a Esteban.
¿Quién le dio permiso al sicario de Tarso, de hacer una
 religión con mi nombre y mi tragedia? enajenaron mi
ejemplo y lo pusieron al mejor postor negocio mercantil,
me apena ver como quede en medio de lumpen y rateros
ya que solo fui un hombre, un hombre pobre y sencillo;
prefiero levantar las velas de mi chalupa y huir antes que
ver a esos pontífices y reyezuelos pervirtiendo en la idiotez
esa manada de borregos esos templos eyaculados de codicia
construidos con el oro que les roban a los necesitados o con
el del que de tanto robar ya no lo necesita, y no quiero que
se repita lo irrepetible... mi furia en el templo, pero si he de
venir en parusía o en bus, no lo duden lo haré con más furia
y con el ¡látigo en mano! ¿qué les pasa a esas rémoras...?
¿solo saben de asociarse para delinquir...? a través de dogmas
irracionales y ficcionados, ilógicos y cómicamente bobos.

Desde mi ejemplo de humildad y sencillez puse el acento en
las diferencias... ¡torpes agiotistas! nunca cultive odios ya que
fui un soplo de modestia que no tuve la altanería de ignorar
a los demás desde el pedestal de oropel que erigieron para mi.
Y mi quimera fue tan solo una dulce alabanza a un Dios que
soñé como bueno porqué es el fin y el final de todos nuestros
caminos y ¿Quién más solo que aquel que se hace responsable
del camino...? y si no di nada más fue porque no tenía más no
fue egoísmo fue un verdadero paradigma, lo di todo... la vida.

No crean que fui perfecto ni mucho menos mítico...
solo 'humano demasiado humano' en ésta dimensión;
fui divertido a pesar de saber mi destino, interesante
y estupendo por eso se enamoraron de mi las Miriáforas
y en los meandros de esa personalidad que me concediera
mi signo de capricornio pues me nacieron ese 24, fui
espontáneo y abierto lejos de las huidizas reacciones del
gran tímido que fuí en el fondo, pero libre de pensamiento.

Porque me permití ser humano con sentimientos, con mis
emociones, con miedos, ansiedades y tristezas, pues es de
valientes sobreponerse a ellas y yo lo logré y agradecí al
Padre el privilegio de amar las cosas que son más simples
sin la extravagante sombra de esa mi genialidad judía...
fundamental y suscitadora, me sentí orgulloso de poder
ser un humano con sentimientos y todo lo demás de esa
bella Naturaleza humana precisa, universal y transgresora.

Me acerqué a los hombres como nadie para borrar
esas odiosas fronteras que sinuosamente los tienen
divididos, pero solo fue un deseo que se fosilizó en
mi alma... no lo logré y cada vez están más cerradas.
Fui esa ceniza que alimentó a la braza con el oxigeno
de vida, con la luz que se desprende de mi sincera y
desprevenida actitud de amor por la criatura humana.

Ni víctima ni dios solo hijo de María mi madre mi primer amor,
y José mi 'padre' con el que conocí la extraña palabra: amistad.
Después invite a la muerte a sentarse a mi lado pues también
la consideré mi amiga, bella, cumplidora y nunca esperada, ella
me dio su venia para decirle a Lázaro que podía volver solo por un
rato de su catalepsia comatosa para que todos dieran su testimonio
de respeto y admiración al romper con esa ley imperturbable del
regreso del mayor de los misterios que afronta la criatura humana.
Pero caminé las razones de la resurrección... injusta, cruel y absurda;
no hay razón válida para perturbar la paz de un sepulcro, ni el amor.
es ¡injusto!... Perdóname Lázaro, solo yo merezco semejante castigo,
ahora ya puedes continuar con tu muy merecido descanso Lázaro, amigo.

Jesús saca a Lázaro de su catalepsia.
Con ella (la Parca) exploré de distintas formas los infinitos bordes de mi 
mundo, solo para darme cuenta en mi ocaso de lo hermosa que es la nuestra
santa y adorada madre Naturaleza, adorada y santa como única, amado
tesoro por el que estaría de nuevo dispuesto a cargar esa pesada cruz de
ignominia y rogarles ¡malditos inútiles!, que la amen pues solo la tienen
a Ella por que qué seríamos tu y yo sin su calor desde luego que Nada de nada. 
Y aunque yo sea el mayor 'pendejo' de la historia de todos los tiempos, que le
gane de lejos al Quijote y a Bolívar... me lo tengo ganado por crédulo,
haber creído en la supuesta bondad e inteligencia de los hombres hacia Ella 
su 'Gran Madre' y ¿ella que ha conseguido? indiferencia que la mancilla.

¡Volveré a nacer...!
Lleve en mi vida el estigma de la herida oculta
atrapada en el ámbar prístino de mi triste soledad, 
incomprensión al demiurgo lúdico y gentil que fui,
me trasladé por el sendero del dolor a lo profundo
de la materia sin contaminarme, solo la hiel de ese
Calvario se me clavo en la piel exhausta hasta tatuarla,
enigma caprichoso que a la muerte me llevó fungido
de dolor y amagado por gemidos que llamaban mis
fantasmas en sombras que atrapan los sentidos que
se ausentan, oscuridad y abandono... ¡Volveré a nacer!

Un abrazo repetido...

Hortensio.



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