domingo, 3 de noviembre de 2013

Algunas curiosidades y algo más de Hortensio


Un bello ejemplo de apólogo:

El turista y el sabio

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista norteamericano fue a la ciudad de El Cairo, con la finalidad de visitar a un famoso sabio.



El turista se sorprendió de ver que el sabio vivía en un cuartito muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
¿Dónde están sus muebles?, preguntó el turista.
Y el sabio, rápidamente, también preguntó: - ¿Y dónde están los suyos...?
¿Los míos?, se sorprendió el turista. ¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso!
Yo también..., concluyó el sabio. "La vida en la tierra es solamente temporal... Sin embargo, algunos viven como si fueran a quedarse aquí eternamente y se olvidan de ser felices". "El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables".

¿Cómo quedaría el turista? Gringo tenía que ser...

Algunas Metáforas:

Brasas al sancionarme, calidez cuando me aman, mares cuando lloran, luz cuando me miran, preciosas esmeraldas superiores al más fino diamante; mírame como sea, pero nunca dejes de mirarme.

Y cuando la miré, mi fiera interior tornase en manso cordero, meloso gato que sólo quiere ronronear en su regazo mientras siente la caricia de su mano en la felina cabeza.

Un triste niño impotente frente al adulto abusivo que le roba su juguete preferido. Ese era yo cuando perdí a mi novia.

Buitres sobre volando la carroña, cuervos esperando llevarse cualquier objeto brillante, hienas esperando destrozar los despojos del león. Así eran los asistentes a mi funeral.

Caricias al oído. Eso es Mozart.


5 Serendipias:

Era el verano de 1928 y Alexander Fleming, agotado había terminado su jornada de investigación, por alguna razón y debido tal vez al calor de la tarde, olvidó guardar sus cultivos de 'estafilococos' en las estufas y dejó las ventanas abiertas.


Al otro día cuando regresó, observó que las esporas de un hongo se habían esparcido por todo el laboratorio y que su experimento había sido cubierto por éste... observó de dónde habían salido las esporas y determinó que entraron por la ventana abierta llevadas por el viento estival y encontró el hongo en el jardín y se puso analizarlo.


Se dio cuenta de que esa 'lisis' o proceso destructivo de sus estafilococos eran producidas por las esporas del hongo que había liberado una sustancia que había inhibido su crecimiento.

Esta serendipia inesperada habría de cambiar la historia de la medicina moderna pues había descubierto el 'Penicillium Notatum' precursor de la magnífica aurora de la era de los antibióticos.


Ocurría en el año 260 a.C. cuando el curioso y magnífico sabio griego Arquímedes, quien había batallado con la idea de medir el volumen de las cosas, 'una tarde de frío invierno' fue en busca de un baño caliente, al sumergirse en el agua de la tina o bañera, se dio cuenta de que ésta aumentaba la misma cantidad que su mismo volumen...

Arquímedes de Siracusa.

Fue tanta su felicidad que salió desnudo por las calles gritando '¡Eureka...Eureka' que en griego significa ¡Lo encontré ...lo encontré! ésta serendipia, por ejemplo, cambió la mentalidad de los constructores navales y mire esos colosos tanqueros que cruzan los siete mares...


En el año de 1665 la peste azotaba la ciudad de Londres sin clemencia, Isaac Newton, decidió abandonar la ciudad y viajó al campo... una tarde salió a pasear por aquellas dahesas cuando vió un frondoso árbol al que fue a buscar su sombra, se recostó en su tronco cuando de repente una manzana le cayó en la cabeza golpeándolo, eso cuenta la leyenda, su inmensa curiosidad le llevó a preguntarse el porqué caía la manzana y no caía la luna.


Cuatro años más tarde de aquella singular serendipia, el empírico y genial matemático descubría la "Ley de la Gravedad".


Era el año 'del Señor' de 1876... cuando el inquieto profesor de sordos Alexander Graham Bell, se prometió a si mismo que idearía un aparato para que su esposa Mabel Hubbard, sorda a quien amaba le pudiese escuchar las palabra "Te amo"...


Tras mil ensayos que pudiesen amplificar su voz, creó un circuito con dos terminales para interconvertir el sonido en impulsos eléctricos, y por este habló tratando de llamar a su ayudante Thomas Watson, que estaba lejos al extremo de la otra terminal, éste aterrado acudió al aparato sin saber qué había contestado la primera llamada telefónica de la historia.
Bell había inventado lo que hoy conocemos como el teléfono con la serendípica idea de decirle a su amada esposa "te amo" y ya conocemos en qué estado está la telefonía de 'Hoy en Día'.


Buscando un rayo catódico que se pudiese volver fluorescente el físico alemán Wilhelm Roentgen, en el año de 1895 a un lustro del siglo XX, descubrió por casualidad un rayo del que no tenía la menor idea de dónde había salido, al volver a sus notas reconoció su ignorancia y lo llamó "el rayo X" ya que ésta letra es la representación de las incógnitas.


Hoy en día conocemos ésta serendipia, como radiografías o igualmente como la nombró sus descubridor... rayos X y que grandes usos y beneficios le han proporcionado a la medicina moderna que poco o nada ha cambiado desde aquel último lustro del siglo XIX.


Una serendipia más... El chef afroamericano George Crum, cansado de las críticas de algunos de sus clientes por el grosor de sus papas fritas, decidió un día de 1853 gastarles una broma a sus críticos y decidió que ese día cortaría sus papas con el grosor de una hoja de papel.

Y así lo hizo, tras freírlas y servirlas a sus clientes estos quedaron encantados y el serendípico bromista pasó a la historia como el creador de las papas fritas (chips) tal y como las conocemos hoy en día.

Espero que lo hayan disfrutado como yo al escribirlo.

Un serendípico abrazo.

Hortensio.

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