domingo, 1 de septiembre de 2013

Definiciones.


Uno de mis libros de cabecera, en esta temporada es 'Perfiles y Nostalgias'. De la mano de Fernando Mejía, hoy quiero presentarles a mis escasos seguidores del segundo decenio del siglo XXI, 'el siglo de las esperanzas' a una persona excepcional y por muchos de nosotros desconocida, pero por mi no olvidada, que ha llenado un pedacito de mi aprender poético, si decir así se puede, y no es otra que Beatriz Zuluaga, la imponderable poetiza caldence...


Ella es para muchos 'eterna' por su inteligencia, sensibilidad y valor civil ante los problemas de su amado terruño. En alguna ocasión sostuve que su voz era de una de las de mayor aliento lírico en la poesía colombiana de los últimos tiempos. Esto lo confirman sus dos primeros libros: "La ciega esperanza" y "Este cielo boca abajo". Pero Beatriz, como en el verso de Enrique González Martínez, resolvió un día, después de vivir mucho y meditar más, torcerle el cuello al cisne de engañoso plumaje. Es decir, decapitó la grandilocuencia que se enchía vigorosa en su poesía anterior y la despojó del falso plumaje de las palabras superfluas y los atavías inútiles.

Su nuevo libro (no se si tiene algunos poemas inéditos como todos los poetas) "Definiciones", sitúa a Beatriz Zuluaga, en el plano más sustancial de la poesía contemporánea. La palabra directa es apenas la estructura que le sirve a su voz para sostener las ideas y el ritmo justo que requiere toda auténtica poesía, La fronda que ostenta el ruido falaz de la retórica ha sido completamente podada, y apenas si queda la savia medular, la austeridad necesaria para que el verso sobreviva sin el apoyo de la intemperancia verbal que tanto ha deteriorado nuestra poesía comarcana.

Todo tipo de rima ha sido suprimido, porque la rima, cuando no es utilizada por los grandes poetas, es engañosa, pues carece de sentido poético. De ahí que la fórmula del último de los grandes poetas, Juan Ramón Jiménez, el de "Dios deseante y deseado" empieza a tener plena vigencia. De esto tomó conciencia en su madurez el genio de "Poemas agrestes" y "Elegías Puras".

Esta nueva expresión de Beatriz Zuluaga podrían tomarla como anti-poesía, quienes desconocen la evolución tan significativa y vital de las nuevas escuelas, que han logrado superar en América movimientos tan importantes como lo fue el Modernismo. La poesía, como toda manifestación artística, está sujeta al devenir histórico. Beatriz ha logrado saltar sobre lo anacrónico, porque vive y entiende la problemática del hombre contemporáneo.

Sabe muy bien que el poeta debe asumir una posición decidida y sin titubeos frente a la época,  - que para fortuna o desgracia -, nos ha tocado vivir. De ahí que su canto nos transmita los afanes del hombre sujeto a los avatares de un medio social enclaustrado dentro del más absurdo oscurantismo. Su voz denuncia y protesta por las injusticias y la corrupción moral que nos corroe en forma desmesurada y letal. Los desamparados "que no tienen madres ni poetas para sus penas", como dice Neruda, encuentran eco generoso en esta poesía.

Beatriz no se lamenta: protesta, denuncia y reclama. Porque "sólo la verdad anda desnuda" dice el gran poeta que hay en Beatriz Zuluaga. Esto es cantar sin tapujos y sin temores. Este es el ejemplo humano de una mujer de alma fuerte, de corazón valeroso y de voz afirmativa que realiza el milagro cotidiano de la poesía sin falsas apariencias.

"Definiciones" es un libro orgánico y compacto como lo anota acertadamente el escritor Jaime Echeverri, autor del prólogo. Mucho se podría decir sobre este hermoso y estremecido poemario de Beatriz Zuluaga, quien parece haber interpretado a cabalidad el precepto de León Felipe, cuando ella afirma:

                         "Deshaced ese verso.
                         Quitadle los caireles de la rima,
                         el metro, la cadencia
                         y hasta la idea misma...
                         Aventad las palabras...
                         y si después queda algo todavía,
                         eso
                         será poesía.
                         ¿Qué
                         importa
                         que la estrella
                         esté remota
                         y deshecha
                         la rosa...?
                        Aún tendremos
                        el brillo y el aroma".


Ya lo ven mis queridos amigos, ésta admirada mujer contestataria como ninguna, amada por muchos y 'criticada' por algunas momias del 'Parnaso' criollo, es la poetisa casi olvidada que hoy les he traído y que en posteriores entradas trataré de llevarles su voz y sus versos para que como yo, no sólo la admiren sino por qué no... amarla.

Un abrazo abisal.


Hortensio.

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