Si somos, la muerte no es;
si la muerte es, no somos.
Epicuro.
En medio de un crudo invierno que azota a la capital de los colombianos en este frío pero Plácido domingo, una simple pero importante reflexión... hoy con algo de 'tanatología' al ver el cadáver de un amigo quien murió trágicamente, solo me puse a pensar en lo que mis sentidos me estaban transmitiendo: alguien que fue una gran persona y ahora es una simple y física cosa. ¿Qué pasa después de la muerte? nada, pero nada, todo lo dicho es pura especulación puesto que nadie que halla fallecido de verdad ha podido contar sus experiencias... Lázaro, nunca habló de como le fue en su paseo por 'el más allá', murió o simplemente estuvo en un estado catatónico.
Entonces volviendo al cadáver de mi amigo me puse de nuevo barruntar sobre el terreno puramente pragmático y es aceptar la muerte, ante todo, como un proceso biológico que resulta -como dicen los científicos que asaltan el tema- como consecuencia del cese de la nutrición celular. Por eso se dice que: "la muerte es la certidumbre suprema de la biología." Es hermoso leer al filosofo estoico Séneca, cuando se pregunta por boca de Lucilio: ¿en que instante pasa nuestro cuerpo a convertirse en cadáver, pasto de los gusanos? no supo contestar esa gran pregunta, ante la extinción total del ser humano.
Recordemos, y casi nadie lo sabe, que la palabra cadáver, deriva del conjunto de tres palabras latinas apocopadas: caro data verbinimus (carne entregada a los gusanos). Tomando la primera sílaba de cada una de ellas, se configura el término 'cadáver'. La muerte del cuerpo viene a ser la 'hora cero' del cadáver.
La tenatosis, es el intervalo entre la muerte relativa y la muerte absoluta. Entonces hasta allí llega todo.
Hoy en día y superando tontearías religiosas, (la resurrección de los cuerpos) se ha impuesto la cremación que es la combustión que transforma de manera casi inmediata, el cadáver en polvo mineral, ahorrando así, la etapa de putrefacción, vale decir, negándole la comidita a los gusanos... Bueno, espero haber abierto con ésta reflexión una ventana al tema de la autonomía de como ve cada quien su propia muerte cuando asista a la velación del cadáver de un ser querido.
Un abrazo cadavérico, 😊
Hortensio.

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