domingo, 23 de noviembre de 2025

También me voy...

Con mi más sentido saludo de fraternidad en este Plácido domingo quiero compartirles la última poesía de la gran Abigail Sandoval y su nostalgia insuperada, Ella la llamó:

También me voy...

Muy triste, pero también me voy.

Sin haber llegado a mi vida me abandonaste,
fue resignación con olor a cansancio...
supe custodiar en silencio el tiempo de ese
sublime secreto que fue nuestro amor y el vacío
que devora la mirada con que aprendí a mirarte
cuando todo se volvió una vana realidad imposible,
estabas frente a mí y no me veías ¿dónde estaba esa
tu mirada triste? ¿en qué abismo infame se perdía?

Desistí sin haber empezado y tu tristeza me
contagió el deseo de huir o morir en una
lucha sin sentido en un inútil y quimérico
desvarío... Numen misterioso y arcano que
me llena de dolor y me consume en la desdicha.
¡Ah! su voz, sí esa voz tan dulce se extinguió
como el suspiro sutil que nadie nunca oyó...
como una sombra que en la oscuridad de una
noche se difuminó. 

Entonces, de esos ojos bellos, cerrados a la nada,
brotó una pequeña lágrima que surcó su mejilla y
cayó en mis labios anegando mi mundo sumergido 
en mil nostalgias perdidas en la vorágine cruel de
mis recuerdos; y en medio de sus precarias rutinas 
y experiencias a cuesta con sus agobiantes  penas y
divagaciones  lo vi partir esa mañana, no lo despedí
ni lo quise detener...

Más bien no lo pude hacer ahí porque su silencio me
envolvió como en una espesa niebla que cubrió ese
laberinto sin salida en que se había convertido mi vida
que con un velo sutil y peligroso cubrió ese abismo de
lo desconocido hacia donde mis pisadas se encaminan
indefectiblemente, porque el tiempo no da espera siempre
se va entonces, no hay razón de esperarte más y aunque
me muera de pura tristeza tambien yo me voy...


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