domingo, 27 de enero de 2019

El segundo Lázaro.


Plácido y caluroso domingo dominado por el verano impuesto por nuestro "fenómeno del niño" pero aquí tratando de escribir una crónica de algo que ya es historia, la llamé "El segundo Lázaro." todo sucedió en la hermosa ciudad de Cali capital del departamento occidental del Valle del Cauca, en un populoso sector conocido como "El Distrito de Aguablanca" y un deprimido barrio al que llaman eufemísticamente, 'Las Puertas del Sol'...

Era el 15 de diciembre del año pasado, cuando tristemente y desconociendo las causas, asesinaron a un muchacho emigrante de Venezuela, Cesar Alexis Blanco, era su nombre; allí en ese barrio existe una congregación cristiana protestante que se reúne en una humilde morada o 'cueva' como le dicen ellos, para hacer sus cultos...

Lázaro y Jesús...

El día del homicidio el pastor que los orienta, tuvo una fuerte revelación del mismísimo señor Jesús, en donde le indicaba que ese muchacho resucitaría el 18 de diciembre a las 2 p.m. de ese martes. Y pasaron los días muy lentamente como se viven las horas de expectativas, oraban y oraban con toda la fe posible que les infundía el pastor a la congregación, y como "no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla" llegó el añorado martes con un bello y limpio amanecer; 'la cueva' (aquí una necesaria aclaración) que se llama así en honor a un pasaje bíblico: 'La cueva de Adulam' aquella que se describe en 1 de Samuel 24:3-21 y en la que en una ocación el rey Saúl estaba en persecución de David, entró en la cueva a cagar y David, quien se encontraba allí con 400 hombres, sigilosamente se deslizó a espaldas de Saúl y le cortó el borde y punta de su toga y pidiéndole matar, optó por demostrar su nobleza.


Las calles aledañas a la 'Cueva' misma se empezaron a llenar de cristianos de todas partes y curiosos en general, que comenzaron a contar las horas y después los minutos. Llovían los rogativos nerviosos que se convirtieron en gritos y después en berridos histéricos cuando se acercaban las dos de la tarde... "¡Qué Dios haga lo que Él está haciendo!" "¡Si Él quiere es posible!" y consignas de todo lastre e inentendibles; sería el segundo Lázaro, pero con la diferencia de que el Lázaro del Nuevo Testamento no murió, simplemente padecía de catalepsia, se encontraba en un estado de catatonia profunda, y no mostraba signo evidentes de putrefacción, simplemente estaba dormido y nuestro 'Lázaro venezolano' ya empezaba a oler feo muy feo.

Llegó la hora de ese martes y desde luego que no resucitó, sin embargo la gente llena de una fe indescriptible seguían 'chillando' emitiendo berridos histéricos, y el pastor los seguía instigando... esa noche intervinieron la autoridades sanitarias y después de varias reuniones con los adeptos de  'la cueva' lograron inyectarle una buena cantidad de formol, y retirarle la sangre podrida y taponar los orificios eyectores de materia y fluidos altamente nauseabundos...

Una semana después ante lo inevitable, los inquilinos de 'La Cueva' se dieron cuenta que eso de resucitar es imposible y optaron por darle cristiana sepultura al que iba a constituirse -según un pastorcito mentiroso- en el segundo Lázaro, de la historia...
Cosa de fanáticos.

Un resucitador abrazo.

Hortensio.





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