domingo, 13 de mayo de 2018

Paladio y el anacoreta.


El hombre es el animal màs enfermizo
por ser el màs  desviado de sus instintos.
F. Niezsche

El demonio del mal es uno de los 
instintos primeros del corazòn humano.
Edgar Alan Poe.
En éste Plácido domingo... quiero compartir unos pensamientos del 'primer agrónomo' (título que yo le doy) pues escribió un Almanaque sobre agricultura que llamó Cropònicas, tratado sobre la vid. el vino, los quesos, ingeniería del campo y sus siembras etc. Se trata del escritor y poeta romano del siglo II d. de C. Rutilio Tauro Emiliano Paladio, conocido sencillamente entre sus contemporáneos como Paladio.
Paladio... el agrònomo
Se cuenta que en alguna ocasión encontró en alguna calle de la Roma Imperial, a un individuo entrado en tal grado de indigencia que le preguntó a uno de sus amigos quien era pues tenía en medio de su "desgracia" cierto halo de dignidad en la mirada con la cual le cruzó y mantuvo... es un 'anacoreta cristiano' le comentaron y esto lo intrigo de tal modo que no pudo menos que -como gran curioso - ponerse a investigar un poco sobre ese tipo de vida a la que se sometían simplemente exponiendo sus vidas, pues a primera vista no lo entendía.

 Escribió unas pequeñas lineas al respecto y que hoy en día - en medio de su total validez y actualidad - han sido base de discusiones académicas sobre el tema psicológico de la animalidad instintiva contra la represión de esos instintos en sociedad, decía el maestro... "no puedo creer que estos individuos que huyendo del mundo, se refugien en las grutas y cimas del Atlas, viviendo de raíces y sujetos a visiones que eran ocasionadas por las represiones de todo orden  a que  pretendían someter su cuerpo animal; de donde se deduce facilmente que, cuando el hombre pretende convertirse en ángel, se transforma en bestia. Un animal, obediente a sus instintos naturales, jamás es tan fiero ni degenerado como cuando el hombre, usando su voluntad, denigra sus propios instintos y los daña hasta limites irracionales."
Un anacoreta...
"No debe extrañar que la represión obcecada de los instintos dañe al hombre; es más, puede llegar ha destruirle como ser humano. Si se desea evitar males irremediables hay que conceder a la parte instintiva del hombre su lugar adecuado, pues es precisamente la  represión de tales instintos, sus raíces heridas, lo que amenaza al hombre llamado civilizado, lanzándole a comportamientos extremos que son consecuencias de inhibiciones y represiones del subconsciente que tratan de manifestarse y son en exceso controladas. Por otra parte, también los instintos destacados y sin control ecuánime de la voluntad inteligente constituyen peligros que amenazan al hombre primitivo, porque realmente, tanto en un caso como en el otro, el "animal" está fuera del circulo de su verdadera naturaleza, y solo la aceptación de la naturalidad  de la vida animal que hay en el hombre hace posible el equilibrio de éste, como parte complementaria de la salud de su mente y naturaleza."

"Si el hombre primitivo tiene que domar al animal que lleva en sí, también el hombre civilizado tiene que controlar al animal que lleva dentro, transformándolo en colaborador de su existencia, como si se tratase de un amigo con el que se acompañará durante el viaje de su vida." 

Hasta aquí estas fantásticas y lógicas disquisiciones de un personaje del siglo segundo después de Cristo, casi que contemporáneo de los primitivos cristianos, sobre la naturaleza animal reprimida por cuestiones -en el caso de los anacoretas, sacerdotes, cartujos y mìsticos- de religiosidad... "mortificar el cuerpo es bien visto a los ojos de Dios" decía un padre de la iglesia, de cuyo nombre no vale la pena acordarse. El animal no es ni bueno ni malo, sino afín a su propia naturaleza en la que su comportamiento se identifica con sus instintos. El hombre es el único animal con capacidad para controlar sus instintos y eso nos ha hecho superiores sin duda alguna, pero llevarlos a una represión o inhibiciòn de los mismos sin sentido lógico y por esa falta de equilibrio entre la naturaleza animal y sus instintos, podemos llevar el cuerpo a extremos de daño irreversible al mutilar su capacidad instintiva.
Nuestros instintos animales...
solo los podemos contorlar.
El cristianismo desde sus inicios trabo una guerra sin cuartel contra los instintos naturales del hombre basados en una mala interpretación de la ley mosaica tal ves pretendiendo encausarlos por caminos místicos mas de las veces irreales y absurdos en que la peor parte la llevo la sexualidad y de por si la mujer. Así las cosas el gran Paladio trazó con sus comentarios una vía media y satisfactoria que no fue escuchada por los fideístas y fanáticos y hasta ocultada por pontífices de la 'religiòn del libro' que vieron en sus observaciones malas interpretaciones y hasta herejías que eran contrarias a unas enseñanzas que el 'Maestro' de esa nueva secta, nunca predicó.

Espero que todo esto nos haga pensar como el anacoreta cristiano a mi invitado el 'agrònomo' Paladio...

Un abrazo de animal controlado.

Hortensio.      


  





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