domingo, 27 de julio de 2014

Zuana, la diosa del mar.

Tuve la maravillosa 'dicha' de pasar ocho días en las bellas instalaciones del 'Zuana Beach Resort' en la ciudad de Santa Marta- como de costumbre- en la costa Caribe de Colombia, bella región entre las bellas, en donde se encuentra el parque natural del 'Tayrona' y la Sierra Nevada de Santa Marta, aquella que se eleva abruptamente desde las playas del mar Caribe en tan solo 42 kilómetros para elevar sus picos a 5.775 metros s.n.m. constituyéndose en la formación montañosa costanera más alta de la Tierra y es para sus habitantes el centro del mundo y del hogar de las etnias indígenas descendientes de los Taironas, los Wiwas (Arsarios), Arhuacos, Kankuamos, y los Kogis.

Parte del Zuana Beach Resort, frente al mar Caribe.
Los Aruacos o ikas, los Kogis (hijos de jaguar) y los Sanha son politeístas en su cosmovisión y tienen a Zuana en su mito creacional; se dice que era la diosa del mar y como un homenaje a Ella y su pueblo, los constructores del resort instalaron en sus pasillos de acceso a las habitaciones en pizarras de piedra, bellos pensamientos que dan cuenta de la mitología de los pueblos de la Sierra Nevada... yo recorrí piso por piso y por todos los pasillos leyendo uno a uno los bellos pensamientos; los que tengan el placer de ir allí, hagan este reconfortante ejercicio... serán más sabios.

La diosa del mar Zuana
Todo ello me inspiró este sentido poema que quiero compartir con Ustedes...


                                                          Un atardecer en Zuana

Entonces me preguntaba sentado en la playa
frente al mar Caribe... ¿Cómo esconder una
bonita inspiración al contemplar tan hermoso
atardecer en éste instante hecho de palabras y
ésta Naturaleza que se convierte en poesía...?

En éste momento en que la suave briza del mar
que brota desde el crepúsculo de un día que se
me antojaba eterno de lo bello, miraba absorto
como su enorme sol se hundía en el enigmático 
Caribe, dándole paso a una fresca noche en Zuana.

Y ese 24 de julio del 14, al cerrar de ésta luz de día
que todavía no se va y cuando el tiempo poco importa,
no se piensa sino en el 'Ahora' a sabiendas que mañana
será otro día quizá más bello y amanecerá una hermosa
aurora que saludarán con sus cantos las aves del Tayrona.

Pero en éste rabioso 'Ahora' tan inigualable y frente a éste
crepúsculo dorado del Caribe, quiero que se me quede como
tatuado a fuego su recuerdo junto a esos seres que tanto amo
y en mis pupilas el recuerdo de sus colores de los que seré su
más fiel guardián en ese infinito laberinto llamado memoria.

¿Cómo guardar éste aroma de mar al arrullo incesante de las
olas huidizas y al ritmo de mi corazón obnubilado de belleza?
no lo sé, pero ante esta inmensa verdad que es mi inigualable
realidad que se traduce en lo efímero que son esos nuestros
más bellos instantes irrepetibles como los rojos colores de éste
atardecer en Zuana, estoy seguro de haber vivido uno de esos
inolvidables momentos mágicos que todos añoramos de calma
pero ante todo de verdadera... Paz.

                                                                                          (Hortensio Farwel, julio de 2014) 

Zuana, un bello pedacito del caribe.
Ojalá pudiesen visitar este 'paraíso' sería un recuerdo de verdad... ¡Inolvidable!
Hasta pronto y un abrazo caribeño.

Cada sol en el Caribe, tiene su ocaso, su más bello ocaso.

Hortensio.

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