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| El ocaso de una vida... |
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| El eclipse de la vida antesala de la muerte. |
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| El ocaso de una vida... |
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| El eclipse de la vida antesala de la muerte. |
Plácido domingo... hoy con una hermosa poesía en prosa de la escritora y poeta granadina Ana Victoria Hinojosa, en la que reflexiona razonablemente sobre esa última instancia a la que nos sometemos ineludiblemente y que es a veces tan rápida que no tenemos tiempo de decir adiós a los seres que nos son queridos, lo llamó:
El Último Viaje
El último viaje llega sin
avisarnos, sin prepararnos
sin decidirlo.
A veces, no nos permite ni
despedirnos y nos vamos
sin un adiós, sin un abrazo,
sin un te amo, sin un perdóname.
Mientras vivimos, realizamos
tantos viajes y hacemos tantos
planes, pero nunca pensamos en
ese... que llega cuando menos lo
esperamos y como un ladrón nos
transportan a otro plano.
Es como un rapto que deja
una estela de dolor y llanto,
es inexplicable y lleno de
asombro, cuesta creerlo
porque parece una mentira
y lucha para los nuestros
poder aceptarlo porque duele
tanto, que hasta respirar se
hace difícil.
Nunca pensamos que en
cualquier instante podemos
perder la vida y la desperdiciamos.
corriendo tras muchas cosas,
acumulando bienes y apegándonos
a todo, cuando sabemos que nada
nos llevaremos.
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| El último ocaso llegará indefectiblemente, |
A veces salimos de casa
dando un portazo sin pensar
que quizá, ese sea nuestro
+ultimo adiós y será el
último recuerdo que dejaremos.
Pero así, es como vivimos...
"Inconscientes".
Ver morir a tanta gente a
mi alrededor, me ha hecho
reflexionar sobre éste tema
y al observar mi vida es solo
un eco lejano, que se ha ido
gastando y solo es un cuarto
lo que me queda, pero ¿Cómo
puedo saberlo?
Si el tren de regreso, solo te
recoge sin avisarte.
No le importa si estás dormido,
si estás despierto, si estás desnudo
o si estas vestido, si estas o no
estás listo, sólo llega... Y con él,
te lleva.
Pero ¿Cuál es el mejor momento?
me pregunto.
Y descubro que éste, es el mejor
momento, el único que y el único
que existe y el único en que puedo
ser y actuar.
Y decido que, a partir de hoy,
quiero vivir mi presente y dejar
de postergar las cosas, porque este
momento es el único seguro y lo
viviré día a día, como si fuera
el último.
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| La vida hay que vivirla día a día... |
Para comenzar hoy quiero
agradecer por tantas cosas
y quiero darle las gracias ya,
a todas las personas que forman
parte de mi historia; ha sido como
especies alimenticias que le han
dado sabor a mi vida, sin la presencia
de ustedes sería insípida y vacía
y quiero que se den cuenta de la
importancia y el valor que tienen.
Todos los días quiero agradecer al
gran espíritu por todo lo vivido, por
todo lo aprendido, por todas mis
fallas y sobretodo, porque he amado,
porque amar, es lo único que me ha
llenado, ya que para amar, fuimos
creados.
Quiero saldar cuentas con la vida,
quiero perdonar y pedir perdón por
todos mis errores, soltar y dejar ir
todas mis amarras y así, como Amado
Nervo, poder decir: "Vida nada te debo,
vida estamos en paz".
Entonces estaré listo para tomar ese
último viaje, sin miedo ni culpa,
Ana Hinojosa.
Y yo me despido con un muy sentido abrazo...
Hortensio.
Un personaje fantástico y que se está olvidando de la memoria de estas nuevas generaciones, es su presencia y su genio en el espacio y el tiempo en que le fue dado vivir dejándonos un imperecedero legado literario... en este Plácido domingo, Candelario Obeso Hernández. De la mano maestra de Alfredo Iriarte y su genial obra "Muertes Legendarias", habré de recordar para Ustedes, la efímera vida y la trágica muerte de este personaje, padre de la poesía negrista en Latinoamérica.
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| La única fotografía que se tiene del poeta. |
Había nacido en Mompox Colombia) el 12 de enero de 1849 y muere en Bogotá el 3 de julio de 1876, amigo del presidente Tomás Cipriano de Mosquera, fue encargado en una misión diplomática en Francia. Políglota hizo varias traducciones de obras famosas como su preferida Othelo de Shakespeare. Había estudiado derecho en la Universidad Nacional, gracias a que su padre, un rico hacendado y abogado de Mompox, siendo hijo de una negra le tomo especial cariño y vio por su educación.
Ahora vamos a lo que los convoqué... El capítulo VI del libro "Muertes Legendarias" del escritor bogotano, Alfredo Iriarte, que lo llamó: 'Un Poeta con mala puntería'.
La típica "mosca en leche": un negro en la Bogotá decimonónica. Su condición de poeta le granjeaba a Candelario Obeso, la simpatía y la hospitalidad de los intelectuales, más no llega a franquearle las puertas de la alta sociedad. Quimérico intento de reeditar la pasión de Otelo y Desdémona. Trágico final. Bella elección sobre cómo mamarle gallo a la muerte.
Finalizando la década de los setenta del siglo XIX Bogotá era una ciudad biétnica hasta bien avanzado el siglo XX. Había una aristocracia reinante cuyo sello más destacado era la blancura láctea de la piel, ya que entonces desconocían, y de conocerlos se habrían menospreciado, los encantos de la epidermis bronceada por las que suspiran las mujeres de hogaño.
Pero en verdad la raza negra era en éstas alturas una especie exótica, hasta el punto de que el vulgo creía con firmeza que los negros desteñían con solo pasarle un dedo por la epidermis.
Acaeció que en alguna de las numerosas reuniones de escritores y poetas a que era invitado con frecuencia, Obeso conoció a una bellísima bogotana de cabellera muy rubia y ojos zarcos que lo dejó enloquecido de amor en el acto. A partir de esa noche, la febril imaginación del poeta momposino comenzó a trabajar sin reposo en torno a la fantasía obsesiva de revivir en Bogotá el amor apasionado de Otelo y Desdémona, por supuesto sin la escena del estrangulamiento final. Al principio lo invadió un optimismo desbordante: la fuerza incontrastable de sus poemas obraría a manera de mágico puente sobre el abismo de la diferencia racial. Y puso manos a la obra. La divina rubia empezó a recibir en su del barrio de la catedral, uno tras otro, los sobres que contenían los madrigales, las endechas, las octavas reales y las décimas en el que el poeta de altísima pigmentación celebraba su belleza y le declaraba su amor enloquecido. La respuesta de la beldad no pudo ser más cruel. Devolvió a Candelario los poemas hechos añicos y en una esquela de su puño y letra lo requirió para que la dejara de importunar con sus sandeces. La reacción del poeta fue inmediata y desesperada: se sumergió en el alcohol, dejó de asistir a las tertulias y sus amigos comenzaron a verlo deambular por las calles en los más deplorables extremos de embriaguez, sucio y desgreñado y, como si fuera poco todo ello, provocando pendencias con los pacíficos viandantes, como si fuera consecuencia de lo cual hubo de ser encarcelado varías veces.
Un triste día las tribulaciones del negro llegaron al clímax cuando se enteró que la bella, su Desdémona imposible, había celebrado esponsales con un apuesto y acaudalado cachaco y que, durante, la ceremonia, la pareja había fijado la fecha de la boda, la cual tendría lugar en una tradicional hacienda sabanera. La congoja de Candelario llegó a extremos demenciales. Ya para entonces solo suspendía las bebezonas cuando caía temporalmente abatido por las cataratas de aguardiente, que a veces mezclaba con chicha para lograr efecto.
Por aquellos días se hizo inminente la proximidad de la tragedia. Llegó la fecha del compromiso y Candelario no pudo más con el peso de la vida. Tomó una pistola y se disparó un balazo en el pecho. No murió en el acto, lo cual dio tiempo a algunos fieles amigos de acudir llevándolo a un médico, quien luego de una somera revisión dictaminó que el fin estaba cerca. Fue requerida entonces la presencia de un sacerdote, a quien los amigos de Obeso engañaron piadosamente, dada la circunstancias de que eran aquellos tiempos en la que la absolución para un suicida era virtualmente inalcanzable. En consecuencia, los leales compañeros del poeta agonizante informaron al cura que Candelario se había disparado involuntariamente una bala en un solar cercano. Parece que el buen sacerdote no se tragó el cuento muy entero , puesto que al llegar al lecho del poeta le hizo preguntas muy concretas sobre las circunstancias del accidente. Y fue ese el momento grandioso en que este triste moribundo tuvo bríos para mamarle gallo a la muerte, con estas palabras inmortales que con voz desfallecida y casi inaudible, dijo a su confesor:
- Es verdad lo que mis amigos le dijeron, padre. Lo que pasa es que yo tengo pésima puntería. Le disparé al blanco y le pegué al negro.
Segundos después, se hundió en el sosiego definitivo de la muerte.
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| Un suicidio... un escape. |
A... S.G.L.
¡Oh!, blanca, blanca hermosa,
¿Por qué me tratas así?
¿No sabes que la desgracia
de compasión es digna...?
En balde te demuestras
a mí cariño altiva;
¡En pechos como el tuyo
no cabe la perfidía...!
....…....….….............…...…......
¿Porque me ves la cutis
de la color de la tinta
acaso crees que es negra
también el alma mía...?
En eso te equivocas;
¡Las piedras más bonitas,
en el carbón, a veces,
se hallan escondidas...!
Escúchame: si llegas
a consolar mi cuita,
serás a mis pesares
la miel que necesitan,
en cambio de tu afecto,
te juro por mi vida,
qué con mi porte nunca
te causaré una herida...
Seca mi llanto... Un beso
le basta a mi desdicha;
un beso de tu labios
de rosa y clavelina;
con él aquí en mi pecho
¡florecerá más linda
la mata de mi suerte,
ya seca de afligida...!
........,....................................
¡Oh! blanca..., tú lo sabes...
(Acércate tranquila);
¿Qué flor le rivaliza...
(Acércate y no temas)
Si envuelto en él se mira
un lazo bien lustroso
de mi color... expresiva...?
Tu pareces al nardo;
mis brazos son de endrina,
déjalos que a tu talle
se enrollen como cinta...
¡Oh!, gracias, gracias... ahora
quédate siempre así
¡y nunca de tu labio
se vaya esa sonrisa!
***
Nota: Ésta poesía se rescató de sus cuadernos y se salvó de ser destruida por esa iracunda dama blanca que fuera su amor imposible, porque no alcanzó mandársela.
Un abrazo.
Hortensio.
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| ¡Ay de los vencidos! |
Simplemente un deseo sincero de que tengan hoy un muy Plácido domingo, hoy con La muerte y la literatura... Es un poco difícil saber en qué momento del 'estadio intelectual' del ser humano frente a esa aventura que es la vida, el Homo sapien, racionalizó la muerte y lo condujo a preguntarse ¿Porqué pasa eso...?
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| La muerte y su representación literaria. |
Acaso ¿con esa pregunta nace la filosofía? a mí no me cabe duda de que fue así; muchos filósofos de la antigüedad 'redundantemente lejana', afirmaban - en sus escuelas- que la conciencia de la muerte dio carácter humano a nuestra especie, sabiendo que esa traumática experiencia durante la infancia, es de las de mayor magnitud de cuántas vivimos.
Para aseverar este criterio psíquico, tomamos de la mano a nuestra eterna compañera de viaje La Literatura: en un pasaje de una Biblia (apócrifa por cierto) encontré un pasaje fantástico que lo tiene como central... se cuenta en ese evangelio mirando la infancia de Jesús , que desconcertado ante la muerte de su compañerito de juego es inculpado de su muerte, sin pensarlo mucho, lo resucitó por un rato para que le dijese a su angustiada madre que él se había caído por accidente desde una altura.
Y en una de las piezas literarias más antiguas conocida por el hombre y que ha llegado hasta nuestros días, "El poema de Gilgamesh" escrito entre Mesopotamia hace más de 3.000 años, alude al significado de la vida y su problema máximo, la muerte, su inmortalidad anhelada y la resignación ante ese destino ineludible; pero deja esa incierta esperanza de la posibilidad de que el hombre pueda alcanzar un nombre hacia la eternidad.
"Después de haber caminado por la estepa como un vagabundo/ ¿me espera solo reposar en la Tierra/ y dormir en ella por toda la eternidad?" se quejaba amargamente Gilgamesh. Sí, la Literatura presente desde tiempos inmemoriales ante ese fenómeno que es la muerte; El Libro tibetano de los muertos y El Libro los muerto de los egipcios, dan testimonio literario de ese evento crucial...
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| La literatura ante la muerte... |
Me haría interminable en el tema, pero me encanta el Poema del Mío Cid y cuando gana su última batalla -decisiva- ya muerto; y Hamlet, de Shakespeare, dónde el espectro de su padre lo conmina a vengarlo. Y que decir de La Ilíada y La Odisea, de Homero...?
Todos pero todos los grandes, pequeños y desconocidos escritores y poetas, han tocado en sus obras ese gran misterio y tema que es esa..."La gran Resignación" como llama Farwel, a la muerte.
Espero haber podido reflexionar en su compañía sobre éste apasionante tema.
Un abrazo repetido...
Hortensio.
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| Dolor... Tristeza. |
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| el símbolo de Oblivion... |