lunes, 8 de junio de 2026

Buscar el camino.

Quien se adapta al camino,
se vuelve uno con él.
Lao Tse

El camino....

Parodiando a los seguidores del TAO ellos no hablan de buscar al Nirvana, o del Moksha, o trascender el Samsara, ni de  buscar a Dios o la iluminación, no... sus estudiosos hablan simplemente de 'buscar el camino' y ahí está la belleza de sus enseñanzas "tienes que encontrar tu camino" el muy tuyo y recorrerlo.¡Ah difícil!... ¿si no conoces el camino como encontrarás la meta? contrario sensu, si conoces esa meta a la que pretendes llegar tendrás abierto el camino por donde transitar, pero paradójicamente no es una carrera donde tienes marcada la meta. 

No es tan sencillo como leerlo y ponerlo en práctica en la vida real; si bien lo piensas tener una meta definida es algo que de lógica tendrá que ver con el camino a emprender, pero, tenemos que pensar que la meta no está al final del camino sino que está a todo lo largo de él, en cada paso y en cada momento ahí está la meta; y es que no es que cuando llegues al final del camino digas: alcance la meta... en todo instante, te encuentres donde te encuentres, si estás en el camino, estás en la meta.

Pero ese camino no está demarcado y no tiene un mapa para seguirlo, ni huellas dejadas por alguien para seguirlas, ni sectas ni caudillos como Buda, Jesús o Mahoma, quienes no hicieron camino, sino unas inmensas autopistas por las que transitan sus genéricos seguidores, hay que ser intuitivo para seguir adelante en busca de tu propio camino puesto que, como dice Farwel, 'avanzar por ese camino sin tomar atajos fáciles, duele; retroceder es peor y quedarse quieto es mortal, así que ajusta tu cinturón, mantente fuerte y avanza con sabiduría y determinación' y solo piensa ésto: nadie puede caminar con tus pies, esa determinación es tuya y muy propia.

Bueno, un abrazo y solo labra tu camino con tus aciertos, acciones y consecuencias pero eso sí, con plena determinación, porque un camino es mucho más que solo caminar... 

Hortensio.


 



domingo, 7 de junio de 2026

La historia de Cimón y Pero.



¡Quién necesita piedad, sino aquellos
que no tienen compasión de nadie!
Albert Camus

La dulce piedad es el símbolo
 de la verdadera grandeza.
W. Shakespeare.

En su obra "Factorum ac dictorum memorabilium" (Hechos y dichos memorables) compuesto por 9 libros escritos por Publio Valerio Máximo hacia el 30 o31 d.C. y dedicado al emperador Tiberio, hay un título que llamó "Caritas romana" una anécdota entre las que se destaca en el libro 5 capitulo 4°, la que les contaré en ésta entrada de éste Plácido domingo, y que la llamó: 'La historia de Cimón y Pero' en la que narra un ejemplo de las virtudes sagradas para los romanos de aquellas épocas como era la 'piedad filial'.

Fresco encontrado en las ruinas de Pompeya.

Cuenta Publio Valerio, - quien se inspiró en un fresco de la antigua Pompeya que representa la anécdota de un anciano (Cimón o Micón) que es sentenciado y condenado a prisión para morir de inanición en su celda por un pequeño robo que había perpetrado. Pasado algunos días Pero, su hija, solicitó permiso para ver a su provecto padre, gracia que le fue concedida, los guardias examinaban exhaustivamente a la visitante y al no encontrarle ningún trazo de comida o bebida la dejaban pasar por algunos minutos.

La joven hija al ver a su anciano padre debilitarse día a día y tras estar al borde de la muerte decide arriesgarse a alimentarlo con la propia leche de sus pechos ya que acababa de dar a luz y estaba en periodo de lactancia y así periódicamente lo hacía. Los guardias al ver que el anciano no se consumía y sobrevivía inexplicablemente, como era de ser, espiaron a la joven cuando se veía con su padre y quedaron aterrados al ver el cuadro ya descrito. 

Llevados ante los jueces, éstos quedaron conmovidos por el relato de los guardias y el inmenso amor filial y la genial argucia de la joven quien se expuso al peligro de la violencia de los carceleros. Después de deliberar los jueces le otorgaron el indulto a la joven Pero y la libertad al viejo Cimón, conmovidos por esa bella virtud de la 'piedad filial' sagrada para los antiguos romanos.

Pero y su padre Cimón, por Rubens.

Con un curioso abrazo.

Hortensio.