domingo, 26 de julio de 2026

De verdad no lo sé...

En éste Plácido domingo el espacio es para la poesía de Farwel, esa que desde la nostalgia lo lleva a pensar en lo efímero de la existencia y su finitud inaplazable ante la muerte...

             Diógenes de Sinope.

Despojada y vacía ya mi vida en su ocaso cruel,
lentamente busco un sendero que me lleve al feliz
regreso de esa memoria grata de mi juventud aunque
para lograrlo tenga que hacer frontera con el sucio 
gris de la insalvable muerte.

Extraña forma de añorar el pasado, de llorar sin 
lágrimas en una triste letanía que se dijo cuando
por siempre el tiempo se detuvo.

Pero...

El engaño del tiempo y la falsa rutina me llevaron
a opacas y podridas realidades que se perdían en
espacios turbios y enfermos rincones de dolor en 
donde ya caducaban mis días, ¿cómo respirar en ese
vacío? ¿cómo justificar mi tristeza? de verdad que
no lo sé, no lo sé.

Farwel 2010                                                             



La Verdad.

Un muy tranquilo y Plácido domingo, hoy el espacio es para la poesía esa tan propia y sentida que da paso a la nostalgia que producen las ausencias...

La soledad de la nostalgia.

La verdad salió de la sombra
ardiendo en un silencio fuera
de tiempo y que se transformó
en certeza.

Una calma fría y pegajosa precedía
la violenta tormenta que se veía
venir sobre mi existencia, el aire
era espeso y el silencio insoportable,
todo se convirtió en sentencia de un eco
frágil que siempre buscará un resquicio
para entrar al mundo de los recuerdos perdidos.

Recuerdos que se niegan a morir
mostrándonos que así opera el nefasto
olvido al convertir los gratos y feos
momentos en un dolor que fue construido
con la memoria de tiempos idos y distantes.

Es como ese corazón que se niega a dejar
de latir queriendo decir que el silencio de
los recuerdos tambien tienen voz que suele
enfrentar al rabioso presente que siempre
tiende a mirar al futuro tratando de borrar
aquellos secretos que el pasado nos regaló....

Murmullos que el tiempo arrastra por las
historias de vida de todos y cada uno de
nosotros en heridas abiertas que ya no
sangran porque el paso del tiempo las
cicatrizó sin pensar que siempre van a 
doler dentro de ese negro vacío que dejó
el doloroso rumbo de las ausencias...

Farwel 2010









Las manos del "Ché"

Éste es uno de los más negros episodios que sufrió la América Latina  progresista y la historia de la Bolivia libertaria... en éste Plácido domingo la historia tal y como se ha conocido:


                             


La Higuera, 8 de octubre 1967 quebada del Yuro, un comando de varios guerrilleros fueron cercados y arrestados por el ejercito boliviano con el apoyo de miembros de la CIA, claro está entre ellos sobresalía la buscada figura del Ché Guevara, quien había sido herido en una pierna y posteriormente trasladado a la escuelita de la vereda. Y aunque el autor del asesinato fue el verdugo sargento Mario Terán, éste cuenta que recibió ordenes directas del alto mando del ejercito en La Paz, ya que la determinación de la ejecución fue tomada por el presidente dictador René Barrientos, general Alfredo Obando y el general Juan Jose Torres.

El delirante ministro del interior Antonio Arguedas, se queda con las manos y las lleva a su despacho y luego enterradas en el jardín interior de su casa y cuando ya no sabe que hacer con ellas decide entregarlas a los rusos por intermedio de dos agentes de la oficina de inteligencia, Victor Sanier y Juan Coronel, quienes comienzan un periplo por varias partes del mundo desde Argel, Alemania Oriental, París y por último La Habana, en donde se las entregan a Fidel. 


Hoy sus manos descansan - si decir así se puede- junto con su cuerpo en el mausoleo nacional en su honor en Santa Clara, capital de la provincia de Villa Clara, juntocon muchos de sus compañeros de lucha.

Un abrazo revolucionario.

Hortensio.