ardiendo en un silencio fuera
de tiempo y que se transformó
en certeza.
Una calma fría y pegajosa precedía
la violenta tormenta que se veía
venir sobre mi existencia, el aire
era espeso y el silencio insoportable,
todo se convirtió en sentencia de un eco
frágil que siempre buscará un resquicio
para entrar al mundo de los recuerdos perdidos.
Recuerdos que se niegan a morir
mostrándonos que así opera el nefasto
olvido al convertir los gratos y feos
momentos en un dolor que fue construido
con la memoria de tiempos idos y distantes.
Es como ese corazón que se niega a dejar
de latir queriendo decir que el silencio de
los recuerdos tambien tienen voz que suele
enfrentar al rabioso presente que siempre
tiende a mirar al futuro tratando de borrar
aquellos secretos que el pasado nos regaló....
Murmullos que el tiempo arrastra por las
historias de vida de todos y cada uno de
nosotros en heridas abiertas que ya no
sangran porque el paso del tiempo las
cicatrizó sin pensar que siempre van a
doler dentro de ese negro vacío que dejó
el doloroso rumbo de las ausencias...
Farwel 2010

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