domingo, 8 de marzo de 2026

Un fantástico acto oftalmológico.




No sentía resentimiento alguno
hacia la sociedad porque nunca 
quise pertenecer a ella.
Charles Bukowski.

Hoy cuando la democracia toma toda su espléndida razón de ser, en éste Plácido domingo de elecciones parlamentarias, se sigue hablando -lo pude presenciar desde un prudencial silencio- en los grupúsculos de esa "rancia oligarquía" podrida por años de abusos, que el peor de los legados del presidente Petro, fue el de haber ahondado el resentimiento de la clase obrera y campesina de Colombia contra su "inefable clase dirigente", imperdonable.

El presidente Petro...

Se resisten (todavía hoy por hoy) a creer que fueron ellos los que estructuralmente crearon esa situación asquerosa de por sí y sin pensar que ese choque o fricción lógica formaría -a la larga-  ese sentimiento de asco, de repulsión y de peligroso odio 'justificado'; que esa acumulación de resentimiento no produciría ningún 'efecto' si la 'causa' estructural la habían diseñado por generaciones en una maniobra hereditaria para poder  seguir montados en sus sagrados  privilegios "per sécula seculórum" (por los siglos de los siglos) ¿Cómo tapar el sol con un dedo?

Gracias 'al no se quién' el presidente Petro, en un fantástico acto oftalmológico, le abrió los ojos -al quitarle la venda oprobiosa que los cubría- a esa clase baja y hasta la clase media (trepadora) como la llaman despectivamente las élites, en esa sociedad finamente estratificada formada por la chusma obrera y campesina, y el peligroso lumpen de las barriadas populares, que por cientos de años sufrieron y sufren la opresión de sus patrones sin poder disentir de la humillación provocada, la dignidad sometida y pisoteada, al silencioso resentimiento acumulado por años y décadas de infamias y perversidades mezquinas provocadas por esas poquísimas familias que -ridículamente- piensan que Colombia sigue siendo la finca de ellos, todo poderosos.

Les hizo ver que sus verdugos no son intocables y sí, Petro, con ese solo acto humanitario como legado, le fue suficiente para pasar a la historia de la Patria, como aquel que rompió con las abismales desigualdades que ha sufrido el 'aguantador' pueblo de Colombia, devolviéndoles un poquito sino mucho de su dignidad como seres humanos a su pueblo y por lógica imitación al de los pueblos de América Latina.

¡Honor a quien lo merece!

Hortensio.