domingo, 7 de junio de 2026

La historia de Cimón y Pero.

¡Quién necesita piedad, sino aquellos
que no tienen compasión de nadie!
Albert Camus

La dulce piedad es el símbolo
 de la verdadera grandeza.
W. Shakespeare.

En su obra "Factorum ac dictorum memorabilium" (Hechos y dichos memorables) compuesto por 9 libros escritos por Publio Valerio Máximo hacia el 30 o31 d.C. y dedicado al emperador Tiberio, hay un título que llamó "Caritas romana" una anécdota entre las que se destaca en el libro 5 capitulo 4°, la que les contaré en ésta entrada de éste Plácido domingo, y que la llamó: 'La historia de Cimón y Pero' en la que narra un ejemplo de las virtudes  sagradas para los romanos de aquellas épocas como era la 'piedad filial'

El fresco de Pompeya que dio pie a ésta historia.

Cuenta Publio Valerio, - quien se inspiró en un fresco de la antigua Pompeya que representa la anécdota de un anciano (Cimón o Micón) que es sentenciado y condenado a prisión a morir de inanición en su celda por un pequeño robo que había perpetrado. Pasado algunos días Pero, solicitó permiso para ver a su provecto padre, gracia que le fue concedida, los guardias examinaban exhaustivamente a la visitante y al no encontrarle ningún trazo de comida o bebida la dejaban pasar por algunos minutos.

La joven hija al ver a su anciano padre debilitarse día a día y tras estar al borde de la muerte decide arriesgarse a alimentarlo con la propia leche de sus pechos ya que acababa de dar a luz y estaba en periodo de lactancia y así periódicamente lo hacía. Los guardias al ver que el anciano no se consumía y sobrevivía inexplicablemente, como era de ser, espiaron a la joven cuando se veía con su padre y quedaron aterrados al ver el cuadro ya descrito. Llevados ante los jueces, éstos quedaron conmovidos por el relato de los guardias y el inmenso amor filial y la genial argucia de la joven quien se expuso al peligro de la violencia de los carceleros.

Después de deliberar los jueces le otorgaron el indulto a la joven Pero y la libertad al viejo Cimón , conmovidos por esa bella virtud de la 'piedad filial' sagrada para los antiguos romanos.

Pero y Cimón.


Un curioso abrazo.

Hortensio.






No hay comentarios:

Publicar un comentario