domingo, 1 de diciembre de 2019

Himnos de revolución.

Esta entrada es solo para oír: El himno de los proletarios del mundo, "La Internacional"...

Y este es el himno de la resistencia partisana, contra el fascismo y los nazis.



Espero que le hayan gustado... hay cientos de versiones màs, pueden buscarlas:

Un abrazo revolucionario, 'desde mi casa'.

Hortensio.

domingo, 24 de noviembre de 2019

El Pueblo Unido Jamás será Vencido.

Colombia necesita con urgencia
un nuevo pacto social desde la
implementación de la Constitución
del 91. Para tener una nueva idea
de lo que es vivir juntos...
Hortensio Farwel.

¡El Pueblo Unido Jamás será Vencido!
¡Un grito de libertad y de honor...!

Hoy después de varios días de protestas, no solo en nuestro país (21N) sino en casi toda América del Sur y siendo un tranquilo "Plácido domingo", recordé ese hermoso y además ya inmortal himno de protesta y rebelión que hizo ya carrera en el mundo junto con ese imperecedero himno de los proletarios del mundo: 'La Internacional' y 'Bella Ciao', el otro himno a la resistencia contra el fascismo y los asesinos nazis durante la segunda guerra mundial... 'El Pueblo Unido Jamás será Vencido', fue compuesta por el grande músico y compositor chileno Sergio Ortega y su amigo hacedor de letras Eduardo Carrasco, en honor al sacrificado presidente socialista Salvador Allende, unos días antes del 11 de septiembre de 1973 y en contra del atroz golpe de cuartel dado por el fachistoide Pinochet. El grupo histórico Quilapayún fue su intérprete...

Es un himno que va dirigido a la Patria, a los trabajadores con sus salarios de hambre, al pueblo raso que escasamente puede comer y subsistir a la desigualdad y al cinismo de un estado y una oligarquía insensible, explotadora e infame. Pero es ante todo un himno de protesta, de descontento, de esperanza, libertad y lucha. ¡Es el grito y la consigna Universal por antonomasia! El  brazo izquierdo con el puño cerrado golpeando el aire hacia el cielo y gritando a todo pulmón: "El Pueblo Unido Jamás será Vencido."

Su letra dice:

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido, jamás será vencido...
el pueblo unido jamás será vencido...

De pie, cantar que vamos a triunfar.
Avanzar ya banderas de unidad.
Y tu vendrás marchando junto a mí
y así verás tu canto y tu bandera florecer.
La luz de un rojo amanecer anuncia ya
la vida que vendrá.

De pie, luchar el pueblo va a triunfar.
Será mejor la vida que vendrá a conquistar
nuestra felicidad y en un clamor mil
voces de combate se alzarán, dirán canción
de libertad con decisión la Patria vencerá.

Y ahora el pueblo que se alza en la lucha
con voz de gigante gritando: ¡adelante!

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido , jamás será vencido...

La Patria está forjando la unidad.
De norte a sur se movilizará
desde el salar ardiente y mineral
al bosque austral unidos en la lucha
y el trabajo irán, la Patria cubrirán.
Su paso ya anuncia el porvenir.

De pie, cantar el pueblo va a triunfar.
Millones ya, imponen la verdad,
de acero son ardiente batallón, sus
manos van llevando la justicia y la razón.
Mujer, con fuego y con valor ya estas
aquí junto al trabajador.

Y ahora el pueblo que se alza en la lucha
con voz de gigante gritando: ¡adelante!

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido, jamás será vencido...

     



Post escriptum:



                                      Santiago de Chile. Plaza de Italia, Noviembre de 2019.


Un abrazo revolucionario.

Hortensio.




























domingo, 17 de noviembre de 2019

Don Juan en Santa Marta.

Fanny...
Un saludo muy especial en este Plácido domingo... y en consecuencia con la anterior entrada, un gran escritor venezolano, don Andres Mata (1870- 1934) escribía refiriéndose al amor entre Simón Bolívar y su prima Fanny du Villar, que el "Libertador" recibió una misiva de Ella desde Francia lo cual motivó al Gran Hombre a escribir su última carta como lo vimos el pasado domingo. Leamos pues, su celebre  página poética que intituló...

Don Juan en Santa Marta.

Al salir del Perú ya consumada la obra de su genio y de su espada
En la América austral,
Bolívar desde Francia recibía, una carta de amor y poesía de Fanny du Villar
Aquella ardiente carta en su memoria, removía una historia de veinte años atrás.
Mundano, voluble y libertino, París se interponía en su camino de Lima a Bogotá.

Fanny, le confesaba todavía el recuerdo penoso de aquel día que me persigue tenaz.
Voz sacabas el llanto a mi semblante mientras yo enloquecida y suplicante
No os dejaba marchar, no quiero resignarme al desengaño y en prueba de afecto
Requerida mi efigie y un puñal tales prendas han de ser en nuestras vidas, el arma
de defensa requerida por mi efigie y un talismán.

De Lima a Quito de Bombona a Pamplona, hasta el valle que el Avila corona,
fue una marcha triunfal de corazones, se pusieron en pie cinco naciones para verlo pasar.
Habló a su corazón tanta vehemencia, no era fácil sondear en la conciencia del caudillo
inmortal, pues en él estaban confundidos en estrecha alianza Aquiles y don Juan.

Placían las pasiones voluptuosas, olvidando las glorias por el vals, los claveles por
las rosas y en medio del placer propicio solía plantar su vivac.
Ya proximo a su muerte en Santa Marta, aquella carta recordó frente al mar
miró por última vez el océano y rompió a sollozar.




En el año de 1804 recién enviudado, Simón Bolívar llega a Francia y a París procedente de Madrid, donde encuentra a su prima segunda, cuyo nombre de soltera era Fanny Trabian de Aristiguetta, de 27 años de edad, casada con el botánico y coronel M. Derviu du Villar, quien la doblaba en edad, surgiendo entre Bolívar y Fanny un torrentoso romance, pero el alma inquieta del futuro Libertador 
necesitaba mucho espacio y para el año 1805 emprende viaje por diferentes países de Europa hasta llegar a Italia, donde en Roma tiene el feliz encuentro con su amado maestro don Simón Rodriguez y de allí al monte Aventino y el famoso juramento, no regresaría jamás a París, como era su intensión primaria de volver a ver a su adorada Fanny... su recuerdo lo acompañó hasta la muerte.

Un abrazo de recuerdo bolivariano.

Hortensio.









domingo, 10 de noviembre de 2019

Carta de Bolivar a Fanny.

Bolivar, el hombre de las dificultades.

Se dice que la carta que "El Libertador" le escribiera a su prima segunda Fanny du Villar, es apócrifa y escrita por un poeta romántico de Venezuela; no importa pues es una belleza de pieza poética que tiene todos los rangos del estilo de Bolivar - esto será otro cuento- por ahora y en éste Plácido domingo las letras que compusieron tan sentida misiva póstuma... leámosla:


Querida prima:

¿Te extraña que piense en ti al borde del sepulcro?

Ha llegado la última hora,tengo al frente al mar Caribe, azul y plata,
agitado como mi alma por grandes tempestades; a mi espalda se
alza el macizo gigantesco de la sierra con sus viejos picos
coronados de nieve impoluta como nuestros sueños de 1.805.

Por sobre mi, el cielo más bello de América, la más hermosa
sinfonía de colores, el más grandioso derroche de luz, y tu estás
conmigo porque todos me abandonan, tu estás conmigo en los
postreros latidos de la vida, en las últimas fulguraciones de la
conciencia.

¡Adiós Fanny!

Esta carta  llena de signos vacilantes, la escribe la mano que
estrecho las tuyas en las horas del amor, de la esperanza, de la fe.

Esta es la letra que iluminó el relámpago de los cañones de
Boyacá y Carabobo, esta es la letra del decreto de Trujillo y del
mensaje al congreso de Angostura.

¿No la conoces verdad?

Yo tampoco la reconocería, si la muerte no me señalara con su
dedo despiadado la realidad de este supremo instante. Si yo
hubiera muerto en un campo de batalla frente al enemigo, te dejaría
mi gloria, la gloria que entreví a tu lado en los campos de sol en
primavera.

Muero miserable, proscrito, detestado por los mismos que gozaron
mis favores, víctima de un inmenso dolor, preso de infinitas
amarguras. Te dejo el recuerdo de mis tristezas y lágrimas que no
llegaron a verter mis ojos.

¿No es digna de tu grandeza tal ofrenda?

En las noches galantes del Magdalena, vi desfilar mil veces la
góndola de Byron por las calles de Venecia, en ella iban grandes
bellezas y grandes hermosuras, pero, no ibas tu, porque tu flotabas
en mi alma mostradas por níveas castidades.

A la hora de los grandes desengaños, a la hora de las ultimas
congojas, apareces ante mis ojos de moribundo con los brazos de
la juventud y de la fortuna, me miras y en tus pupilas arde el fuego
de los volcanes, me hablas y en tu voz escucho las dianas de
Junín.

Adiós Fanny, todo ha terminado, juventud, ilusiones, risas, alegrías
se hunden en la nada, solo quedas tu, como ilusión serafina
señoreando el infinito, dominando la eternidad.

Me correspondió  la misión del relámpago, alumbrar un instante las
tinieblas, fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el
vació.

Santa Marta, 6 de diciembre de 1830.

Simón Bolivar.



Once dias después moría en la quinta de San Pedro Alejandrino, a la temprana edad de 47 años.

Un fuerte abrazo bolivariano.

Hortensio.

















domingo, 3 de noviembre de 2019

Shokunin.


En los detalles es donde los científicos
basan sus descubrimientos y plantean
sus axiomas y teorías.
Hortensio Farwel.
En este primer Plácido domingo de noviembre, llego de nuevo con una curiosidad... esta vez con una palabra que abarca una sabiduría que solo los orientales y con énfasis en los nipones, suelen darle a sus pictogramas y uno de ellos es Shokunin. Desde luego no tiene traducción a ningun idioma y menos al español. Dándole una interpretación semántica podríamos aproximarnos como la persona que vive completamente entregado y enamorado, si decir se puede, de su oficio y vive obsesionado con llegar a ser un maestro en su trabajo que lo considera un arte.
Shokunin.
La palabra en sí, encierra también la acepción de llegar a perfeccionar a tal grado su la habilidad o don, solo con la búsqueda del inmenso honor de ser reconocido y llamado 'maestro' entre sus pares o contemporáneos. Hay cientos de ejemplos, uno de ellos: se dice que el alma de un samurai es su espada o katana, y ellos sabían que su dignidad u honor dependía del acero que fabricaban los grandes maestros de la forja es decir acudían a un Shokunin, cada espada era única e irrepetible y costaba todo un capital... no importaba, eso era su orgullo como soldado.

Otro bello ejemplo era aquellas mujeres casi siempre monjas, que bordaban las famosas Fukusas, aquellas que servían de envolturas a los más ricos presentes o regalos que un hombre adinerado daba a su prometida y futura esposa, eran tejidas en hilos de oro y plata, con borlas de oro... se dice que muchas de estas era más caras que el regalo de bodas en sí. Estas tejedoras era consideradas verdaderas Sokunin. 

Fukusa antigua, del año 1012. Representa
el Monte Haurai( (Japón).

El cura jesuita Francisco Javier, hermano en cristo del fundador de la orden de la compañía de Jesús, Ignacio de Loyola, cuando llegó al archipiélago del 'Sol Naciente' en el año de 1.549 curiosamente se fijo en semejante bellezas de telas, pequeñas pero de una riqueza y delicadeza que eran verdaderas obras de arte. Y eso es precisamente a lo que se refiere el pictograma del Shokunin, es la dedicación total a ese trabajo que amas y entregar toda una vida al perfeccionamiento de su arte, día con día y así hasta envejecer en su respetabilísimo oficio y en la humildad honorífica de ser un gran maestro, sin importarles que peyorativamente les dijesen apasionados y obsesivos.

Y sí, eran obsesivos en todo pero sobretodo en la perfección de los detalles; hay un dicho anglosajón que reza: "El demonio está en los detalles" son las pequeñas cosas que a primera vista nos parecen sin importancia y los japoneses lo sabían y sus herederos también pues no escatimaban esfuerzo alguno en perfeccionar eso que son los detalles, así rompieron la hegemonía europea y americana y se infiltraron en sus mercados, dándole un toque de belleza a los detalles de sus mercancía.

Pero llevando esos pensamientos a la vida diaria de las personas, podemos decir sin temor a equivocarnos, que si nos centramos en cuidar las pequeñas cosas de nuestra actividad humana en el campo que sea, funcionará, pues debemos saber que si nos movemos en la imperfección, debemos ser diablos para movernos en la búsqueda de los detalles...y de ahí al éxito que nos dará derecho a que nos lleguen a decir en un futuro que eres un Shokunin.
Una hermosa y peligrosa Katana o sable japones.




Un endemoniado abrazo de Shokunin.

Hortensio.













   






domingo, 13 de octubre de 2019

¡Los colombianos también sabemos coser!

 Ese fue el grito de cientos de costureros, costureras y obreros de la industria textil de la vieja Bogotá, fría y gris como sus tarde lluviosas en un no muy Plácido domingo, pero de hace más de cien años en un 16 de marzo de 1919. Una historia que como muchas nadie cuenta o porque se olvidó en las sombras de la historia o nadie importante murió ese nefasto día.

"Nosotros también sabemos coser, presidente Suárez".

Y esa historia comienza cuando el decimosegundo presidente 'godo' de ese periodo oscuro que pasó a llamarse históricamente como la "hegemonía conservadora", doctor Marco Fidel Suárez, presionado por oscuros intereses y por congraciarse (como hasta el día de hoy) con el gobierno 'gringo' que nos iría a vender una flota 'chatarra' de aeroplanos, emitió y firmó un decreto en que anunciaba que una delegación de patriarcas 'godos' (así se llaman en Colombia a los partidarios del conservatismo) se desplazaría a los Estados Unidos, para comprar y agenciarse los insumos textiles para hacer nuevos uniformes para el ejército y las fuerzas armadas de la nación.

Resulta que a escasos meses de la conmemoración del primer centenario de la "Batalla de Boyacá" se hacía más que necesario organizar un suntuoso desfile militar por toda la carrera séptima de la capital que hiciera justicia a tan magna efemérides y según sus palabras: "Ilíquidos como estamos es preciso un empréstito - en Colombia habría que pagar de contado- para que el ministerio de guerra pueda renovar la dotación de sus vetustos uniformes, no vaya a ser que el 7 de agosto nos sorprenda, para el desfile, con todos los uniformes remendados y agujereados". qué justificación tan pendeja, decían los liberales en la oposición.

El pueblo en apoyo de los sastres bogotanos...

La noticia se filtró del palacio presidencial y recorrió como pólvora toda la ciudad, cuando llegó a oídos de los zares de la incipiente industria textil de esos tiempos, estos comenzaron a conspirar e incitar (como siempre) al pueblo obrero representado en los sastres y modistas de entonces que a consejas de los capataces de los industriales que se sentían traicionados por la 'godarria' de entonces, corrieron el chisme de que no solo comprarían las telas  sino que contratarían colegas gringos para su elaboración. Entonces nació el grito de guerra: "¡Los colombianos también sabemos coser!

En reuniones "secretas" se programó el día 16 de ese mes de marzo para iniciar una protesta masiva de representantes del gremio artesanal y como 'no hay fecha que no se llegue y plazo que no se cumpla' el día llegó... de diferentes sitios de la ciudad, que estaba acuartelada en primer grado, salieron marchas vociferantes y beligerantes que por millares tenían que confluir en la 'Plaza de Bolívar', la congregación del 'pueblo obrero' fue apoteósica y multitudinaria como rara vez se había visto en la capital.

Asustado no cabe otra palabra, el anciano y 'buena gente' del presidente títere del directorio conservador, derogó el condenado decreto e intimidado salió al palco para contárselo a su amado pueblo hoy convertido en una muchedumbre colérica... -imagínense estimados amigos por un momento-, no había megáfonos y todo era a 'pulmón prendido', se desató (cuentan las crónicas) un violento aguacero sabanero acompañado de truenos y centellas, los gritos y consignas ahogaron la aterciopelada voz del poeta y escritor, jurista y presidente que había empeñado su sueldo para pagar sus deudas. Cada vez más colérica la 'chusma' se empezó a rebotar, comenzaron a lanzar objetos (como siempre los vándalos infiltrados) y a expresar su enojo de manera violenta...

El anciano presidente 'godo'
Don Marco Fidel Suárez.

Y como siempre, salió a la palestra un 'chafarote' con grado de general que respondía al nombre de Pedro Sicard Briceño, y ordenó a la desarrapada tropa del batallón guardia presidencial que arremetiera a bala y bayoneta contra la multitud, el resultado de esa bellaca embestida, sólo 20 muertos, perdón "20 bajas civiles mi general" y cientos de heridos que fueron arrastrados por sus compañeros a los hospitales cercanos. Ésta infamia que pasó a la historia como "la masacre de los sastres" fue la precursora de las luchas gremiales y sindicales del siglo XX.

Por eso y casi nada más, es que no hay que olvidar a aquellos que con sus inestimables vidas defendieron su sagrado derecho a la protesta obrera y sus reivindicaciones mostrándonos el sendero de lucha contra las hegemónicas oligarquías criollas, que no contentas con esta infamia percuto nueve años después con el gobierno de Miguel Abadía Méndez, en el más ignominioso genocidio perpetrado por el ejército al mando del indigno y asesino general Cortés Vargas al masacrar y asesinar a 1.800 trabajadores de la bananeras que explotaba la mal y tristemente recordada multinacional gringa la 'United Fruit Company'... nunca se supo cuántos desaparecidos y heridos hubo (cientos se dice); estos actos de barbarie inconcebibles precipitaron la caída de la "hegemonía conservadora" a manos del liberal Enrique Olaya Herrera "el Gautecano". !Pero esa es otra historia que contar!


Un triste y solidario abrazo.

Hortensio.

Post scriptum: Nunca supe que paso con los uniformes y si hubo el gran desfile militar con uniformes nuevos o bien remendados... no encontré una fuente viable, si alguien, quien lea esta entrada sabe qué pasó posteriormente a la masacre de estos sastres, lo agradecería inmensamente, no hay nada peor que quedarse con la duda.





domingo, 22 de septiembre de 2019

La condena...


Hoy extrañé esa nada que había entre tú y
 yo, sutil y callada, sobreentendida y total.
Anónimo.

Y la vida siguió como siguen las 
cosas que no tienen mucho sentido.
Joaquín Sabina.


Sombra perdida entre las sombras,
¿cómo recuperarte, rehacerte, vida?
Jaime Sabines.

De nuevo en este Plácido domingo, con un poema de desamor que dedicó a un hombre que arraigado en su hogar, lo perdiera todo. Le escribió a su amada esposa por allá en el año de 2015, tras una crisis matrimonial que se suscitó. Él por sus constantes infidelidades y al que no daba mayor importancia pero, Ella si lo tomo en serio y lo dejó... él desesperado por su ya triste situación y ya con una edad provecta que no aceptaba regresos, claudicó; llamo al poema...

La imagen triste del desamor...

La condena.

Puedo ser ésto solo un momento deseado y nada más,
pues no te imaginas cuanto te necesito, cuanto... cuanto.
Sabes que eres la ventana al único mundo que creamos
pues siempre he llamado al desamor por miedo... amor.

He salido ileso del laberinto mental en el que estoy contigo
para dejar mi marca de agua en tu agitado y raro corazón.
Y considerando que mi barca embriagada por tu sutil aroma,
ya cruzó sin nostalgias el cabo de mis tristes tormentas, ese
cabo de mala esperanza que anida peligros inimaginables, se
que me llevan en directo al agujero negro de tu mente lúcida
en busca siempre terca y aventurada de la razón ilógica de tu amor.

Exigiendo sólo de la vida el silencio mortal de tu complicidad,
sabes que soy un eremita gangrenado e incapacitado para el
miedo que me produce ese sueño que sí llegó a pesadilla real,
porque de gracia llenas todo de serenidad y de insinuativa duda
convertida en intransigente orgullo degenerado en pus de vanidad.

Sabes que soy lanza rota de una batalla perdida
que quedó botada en el sendero herido
 de la infamia y la ingratitud,
 y como no tengo nada que legar, 
te dejo la condena de mi triste recuerdo 
como el final acabado de mi deseo.

Sé que lo botarás al muladar de los olvidos pero
 de algo si puedo estar seguro de que alguien
 o algo te retornarán a mis cenizas...
esas que un día con desprecio botaste
 al viento de la desmemoria.

                                                                                       Farwel 2010.


¿Cuantos en la vida ruedan así...?

Un triste abrazo.

Hortensio.
   

domingo, 8 de septiembre de 2019

50 años de casados.


Un buen matrimonio es aquel
en el que cada uno designa al
otro guardián de su soledad.
Rainer María Rilke. 1875-1926

Matrimonio: así llamo yo a la voluntad
 de dos de crear uno que sea más que
quienes lo crearon.
Friedrich Nietzsche 1844-1900 


En este Plácido domingo, 8 de septiembre cumplimos con Aida -sin proponérnoslo- 50 años de casados, "Bodas de Oro"; sabían que son 18.262 días. En horas 438.288 y millones de minutos de nuestra existencia? ¡Increíble...! Pero es un hecho ya cumplido. ¿Es menester hacer una memorablia (de los eventos memorables) como obligación de la celebración? no debiera ser así pero se ha vuelto una costumbre y la costumbre es una de las fuente de la Ley... ¿entonces es Ley? pues si es así ya sabemos que en un aniversario- que es el momento preciso y hasta bonito- celebramos los elogios de hoy, las memorias del ayer y las esperanzas del mañana.

Y este aniversario de nuestras "Bodas de Oro" no ha sido cosa de contar los 50 años, sino que esos años han contado en nuestras efímeras vidas y eso es un hecho. Aquí en éste restaurante teniéndote frente a mi, me puse a pensar que hace 50 años, como locos de juventud dimos inicio a esta historia en común y optamos por estar juntos para toda la vida y ahí vamos.

Que el reloj de nuestras vidas
marque sus horas hasta el final.

Pero no podemos pensar que 50 años en la vida de una persona es cualquier cosa común, ya es casi toda una vida entera, y para hacer este camino de la mano de la persona elegida se podría decir que es un desafío aún mayor. Con ésto quiero que sepas que lo que estamos celebrando hoy aquí 'solitos', es que nos tenemos el uno al otro incondicionalmente. Se que no ha sido cosa fácil vivir conmigo, pero me has comprendido teniéndome una heroica paciencia, no hay otra razón... se que me amas y eso de verdad basta.

Ya sabes que hacer memoria no es mi fuerte y menos recordar la inmensa cantidad de tiempo que ha pasado por debajo del puente de nuestras vidas, pero te quiero decir que adoré el día en que nació nuestro primer hijo, Fernando José, y luego mi adorada 'princesita' Adriana, que fue toda una bendición de amor; y luego con la llegada de Eduardo y Lucas, sellamos para siempre ésta unión y eso de verdad me alegra tanto y me llega -no se tú- al alma y al corazón. Las adversidades llegaron por montón y se superaron y todos los problemas tuvieron solución porque los dos estábamos ahí... compartiendo las alegrías y desencantos, los éxitos y los fracasos, así todas las rutinas y nuestros pequeños momentos de felicidad.  Y lo mejor - si tú quieres- tener ilusiones antes del desenlace final.

Ahí vamos y que pase
lo que ha de pasar...

¿Ahora, que nos queda...? pues tenernos para enfrentar las incertidumbres del futuro, los miedos que siempre nos acecharán por aquello de la salud, pero lo más importante, tener la sensación de disfrutar la soledad en compañía. Alguien cuyo nombre no me acuerdo llegó a decir: "Al final (después de 50 años) nos sentiremos felices de que el tiempo, como a los fósiles, nos haya soldado en uno solo olvidándose de que siempre fuimos diferentes".

¡Feliz Aniversario!


Hortensio.




















domingo, 1 de septiembre de 2019

Un brindis...

El hombre debe al vino ser el 
único animal que bebe sin sed.
Plinio el Joven.

El vino es la única obra de
arte que se puede beber.
Fernando Olaverri.

Si los amantes del vino y el amor van
al infierno...vacío debe estar el paraíso.
Omar Khayyam


En este placido domingo primero de septiembre, una curiosidad, 'El brindis' conocido ritual que se ha venido usando hasta nuestros días y de manera inmemorial por todas las culturas y en especial las occidentales...

Cuenta una de las historias, (hay varias) la que más acogida y más avalada está entre los tratantes de la Enología, o tratado de los vinos, que en la peligrosa edad media, cuando se efectuaba algún banquete en honor a algún personaje de la realeza -por lo general- los sirvientes (cuando no los obligaban a probar) llenaban las copas con vino hasta el borde y las chocaban... esta actitud tenía la función de 'salpicar' y mezclar el contenido de ambas copas (en veces mas de dos); sobre todo entre los reyes y sus nobles que tenían  'la maña' de utilizar el veneno para eliminar a sus rivales.

De ésta forma se demostraba por parte de los anfitriones, que ninguna copa y su contenido de vino estaba envenenada y al chocar la copa con fuerza, el contenido -es decir el vino- saltaba de una copa a otra, y en un acto de sinceridad, el primer sorbo lo tomaba el anfitrión luego de decir unas palabras de bienvenida o agradecimiento... ¡Salud!

Después de esta curiosidad del medio-evo europeo, encontré en el cuaderno de 1978, "Escribo para no ser Silencio" de Farwel, una poesía que precisamente se llama como el tema propuesto en ésta entrada, que intituló:

              ¡Salud...!

Un brindis...

Y me consumí de ayeres
arañando la piel de lejanías
herido mi cuerpo de agonías y
amputado todo mi ser desde
las raíces de mis venas rotas.

Expoliado el tesoro de mi juventud
y envenenado mi cuerpo de recuerdos,
no pude encontrar consuelo a mi dolor
que en horas prisioneras inundan mis
deseos perdidos por el miedo a que se
conviertan en simples quimeras de aflicción y tormento.

Y entre lamentos que ya nadie recoge hoy,
ya nadie me nombra ni tan siquiera tu boca
amada, insomnio que alimenta mis madrugadas
frías en un verbo que se convierte en blasfemia;
nostalgias perdidas en heridas de sangre y tormento,
soberbia de un ego que no quiere claudicar...

Éxodo de hambre y cansancio de tedio que en ecos
de una vida hastiada que sin más se perdió y
que solo recuerda lo que se anheló... vida fugaz y
traicionera en una clausura letal de rumores idos
en medio de mi soledad...
¡brindo por tu presencia muerte inútil!

                                                        Farwel 1978


¡Kampai! (salud en japones)

Hortensio.






domingo, 25 de agosto de 2019

El peregrino.

Dos pensamientos en prosa farweliana, es decir caduca y soslayada, para éste Plácido domingo de fuertes vientos de agosto... nada más.

El peregrino.
El peregrino...
En medio del verde-verde de una hermosa comarca está Ramiriquí, tierra de gente buena, labranzas eternas y fantasmas ancestrales, es allí donde echaron sus raíces los Márquez, casta de huellas hidalgas en campos donde germinan los milagros, la comida y los guerreros por la libertad.

En el silencio de alguna noche, pasa un peregrino que decía ser un Márquez, arrastrando historias por esas calles pedregosas, húmedo por el sudor del día y la piel hastiada, su mirada de ojos hambrientos de pan y sal, murmura que viene desde la capital a rastrear a sus ancestros con paso perdido y nada más, con ellos atraviesa en la casi penumbra de un bello ocaso, el 'Puente Camacho' que da arribo al pueblito que se  propone a dormir, como un velo de aguas claras y remansos de paz.

Y allí descansa Ramiriquí, inmerso en su glorioso pasado y cobijado por su Boyacá, y el peregrino inhala sus vientos y sus olores, su tranquilidad milenaria de aborígenes irredentos; él con su voz dulce aunque ronca le canta unos versos como un juglar de clerecía que le nacen del corazón pues sabe que esa tierra es suya como nadie...

No deja de pensar que está en Boyacá, cuna de la anhelada libertad, la de los eternos retazos verdes que dan la sabia de la vida desde sus entrañas maternales, entonces el viejo y cansado viajero, el hombre bohemio de sonrisa vespertina, engendro del corazón profundo de esa tierra amada, soñada y querida, siente ingentes deseos de parar sus caminatas de vaga-mundo y desde allí encontrar la esperanza del descanso eterno.  


El vacío y la nada...

Un pensamiento caducado...
Y el silencio, el vacío y la nada, me han condenado a una inmerecida tempestad de angustias y destrucción. Silencio que siempre se convierte en luz después del fugaz rayo; vacío del cual no queda ya nada ni siquiera el dulce mirar de tus ojos verdes; y la nada que me arrastra hasta la asfixia, me muestra el sendero que conduce hasta la tumba abierta de mis tristezas, mis soledades y mis lejanías; solo tengo la tardía obsesión de arrancarme la vida a pedazos, sin súplicas, sin penas y sin temor... 



Un abrazo sin penas y sin temor...

Hortensio.