domingo, 8 de septiembre de 2019

50 años de casados.


Un buen matrimonio es aquel
en el que cada uno designa al
otro guardián de su soledad.
Rainer María Rilke. 1875-1926

Matrimonio: así llamo yo a la voluntad
 de dos de crear uno que sea más que
quienes lo crearon.
Friedrich Nietzsche 1844-1900 


En este Plácido domingo, 8 de septiembre cumplimos con Aida -sin proponérnoslo- 50 años de casados, "Bodas de Oro"; sabían que son 18.262 días. En horas 438.288 y millones de minutos de nuestra existencia? ¡Increíble...! Pero es un hecho ya cumplido. ¿Es menester hacer una memorablia (de los eventos memorables) como obligación de la celebración? no debiera ser así pero se ha vuelto una costumbre y la costumbre es una de las fuente de la Ley... ¿entonces es Ley? pues si es así ya sabemos que en un aniversario- que es el momento preciso y hasta bonito- celebramos los elogios de hoy, las memorias del ayer y las esperanzas del mañana.

Y este aniversario de nuestras "Bodas de Oro" no ha sido cosa de contar los 50 años, sino que esos años han contado en nuestras efímeras vidas y eso es un hecho. Aquí en éste restaurante teniéndote frente a mi, me puse a pensar que hace 50 años, como locos de juventud dimos inicio a esta historia en común y optamos por estar juntos para toda la vida y ahí vamos.

Que el reloj de nuestras vidas
marque sus horas hasta el final.

Pero no podemos pensar que 50 años en la vida de una persona es cualquier cosa común, ya es casi toda una vida entera, y para hacer este camino de la mano de la persona elegida se podría decir que es un desafío aún mayor. Con ésto quiero que sepas que lo que estamos celebrando hoy aquí 'solitos', es que nos tenemos el uno al otro incondicionalmente. Se que no ha sido cosa fácil vivir conmigo, pero me has comprendido teniéndome una heroica paciencia, no hay otra razón... se que me amas y eso de verdad basta.

Ya sabes que hacer memoria no es mi fuerte y menos recordar la inmensa cantidad de tiempo que ha pasado por debajo del puente de nuestras vidas, pero te quiero decir que adoré el día en que nació nuestro primer hijo, Fernando José, y luego mi adorada 'princesita' Adriana, que fue toda una bendición de amor; y luego con la llegada de Eduardo y Lucas, sellamos para siempre ésta unión y eso de verdad me alegra tanto y me llega -no se tú- al alma y al corazón. Las adversidades llegaron por montón y se superaron y todos los problemas tuvieron solución porque los dos estábamos ahí... compartiendo las alegrías y desencantos, los éxitos y los fracasos, así todas las rutinas y nuestros pequeños momentos de felicidad.  Y lo mejor - si tú quieres- tener ilusiones antes del desenlace final.

Ahí vamos y que pase
lo que ha de pasar...

¿Ahora, que nos queda...? pues tenernos para enfrentar las incertidumbres del futuro, los miedos que siempre nos acecharán por aquello de la salud, pero lo más importante, tener la sensación de disfrutar la soledad en compañía. Alguien cuyo nombre no me acuerdo llegó a decir: "Al final (después de 50 años) nos sentiremos felices de que el tiempo, como a los fósiles, nos haya soldado en uno solo olvidándose de que siempre fuimos diferentes".

¡Feliz Aniversario!


Hortensio.




















domingo, 1 de septiembre de 2019

Un brindis...

El hombre debe al vino ser el 
único animal que bebe sin sed.
Plinio el Joven.

El vino es la única obra de
arte que se puede beber.
Fernando Olaverri.

Si los amantes del vino y el amor van
al infierno...vacío debe estar el paraíso.
Omar Khayyam


En este placido domingo primero de septiembre, una curiosidad, 'El brindis' conocido ritual que se ha venido usando hasta nuestros días y de manera inmemorial por todas las culturas y en especial las occidentales...

Cuenta una de las historias, (hay varias) la que más acogida y más avalada está entre los tratantes de la Enología, o tratado de los vinos, que en la peligrosa edad media, cuando se efectuaba algún banquete en honor a algún personaje de la realeza -por lo general- los sirvientes (cuando no los obligaban a probar) llenaban las copas con vino hasta el borde y las chocaban... esta actitud tenía la función de 'salpicar' y mezclar el contenido de ambas copas (en veces mas de dos); sobre todo entre los reyes y sus nobles que tenían  'la maña' de utilizar el veneno para eliminar a sus rivales.

De ésta forma se demostraba por parte de los anfitriones, que ninguna copa y su contenido de vino estaba envenenada y al chocar la copa con fuerza, el contenido -es decir el vino- saltaba de una copa a otra, y en un acto de sinceridad, el primer sorbo lo tomaba el anfitrión luego de decir unas palabras de bienvenida o agradecimiento... ¡Salud!

Después de esta curiosidad del medio-evo europeo, encontré en el cuaderno de 1978, "Escribo para no ser Silencio" de Farwel, una poesía que precisamente se llama como el tema propuesto en ésta entrada, que intituló:

              ¡Salud...!

Un brindis...

Y me consumí de ayeres
arañando la piel de lejanías
herido mi cuerpo de agonías y
amputado todo mi ser desde
las raíces de mis venas rotas.

Expoliado el tesoro de mi juventud
y envenenado mi cuerpo de recuerdos,
no pude encontrar consuelo a mi dolor
que en horas prisioneras inundan mis
deseos perdidos por el miedo a que se
conviertan en simples quimeras de aflicción y tormento.

Y entre lamentos que ya nadie recoge hoy,
ya nadie me nombra ni tan siquiera tu boca
amada, insomnio que alimenta mis madrugadas
frías en un verbo que se convierte en blasfemia;
nostalgias perdidas en heridas de sangre y tormento,
soberbia de un ego que no quiere claudicar...

Éxodo de hambre y cansancio de tedio que en ecos
de una vida hastiada que sin más se perdió y
que solo recuerda lo que se anheló... vida fugaz y
traicionera en una clausura letal de rumores idos
en medio de mi soledad...
¡brindo por tu presencia muerte inútil!

                                                        Farwel 1978


¡Kampai! (salud en japones)

Hortensio.






domingo, 25 de agosto de 2019

El peregrino.

Dos pensamientos en prosa farweliana, es decir caduca y soslayada, para éste Plácido domingo de fuertes vientos de agosto... nada más.

El peregrino.
El peregrino...
En medio del verde-verde de una hermosa comarca está Ramiriquí, tierra de gente buena, labranzas eternas y fantasmas ancestrales, es allí donde echaron sus raíces los Márquez, casta de huellas hidalgas en campos donde germinan los milagros, la comida y los guerreros por la libertad.

En el silencio de alguna noche, pasa un peregrino que decía ser un Márquez, arrastrando historias por esas calles pedregosas, húmedo por el sudor del día y la piel hastiada, su mirada de ojos hambrientos de pan y sal, murmura que viene desde la capital a rastrear a sus ancestros con paso perdido y nada más, con ellos atraviesa en la casi penumbra de un bello ocaso, el 'Puente Camacho' que da arribo al pueblito que se  propone a dormir, como un velo de aguas claras y remansos de paz.

Y allí descansa Ramiriquí, inmerso en su glorioso pasado y cobijado por su Boyacá, y el peregrino inhala sus vientos y sus olores, su tranquilidad milenaria de aborígenes irredentos; él con su voz dulce aunque ronca le canta unos versos como un juglar de clerecía que le nacen del corazón pues sabe que esa tierra es suya como nadie...

No deja de pensar que está en Boyacá, cuna de la anhelada libertad, la de los eternos retazos verdes que dan la sabia de la vida desde sus entrañas maternales, entonces el viejo y cansado viajero, el hombre bohemio de sonrisa vespertina, engendro del corazón profundo de esa tierra amada, soñada y querida, siente ingentes deseos de parar sus caminatas de vaga-mundo y desde allí encontrar la esperanza del descanso eterno.  


El vacío y la nada...

Un pensamiento caducado...
Y el silencio, el vacío y la nada, me han condenado a una inmerecida tempestad de angustias y destrucción. Silencio que siempre se convierte en luz después del fugaz rayo; vacío del cual no queda ya nada ni siquiera el dulce mirar de tus ojos verdes; y la nada que me arrastra hasta la asfixia, me muestra el sendero que conduce hasta la tumba abierta de mis tristezas, mis soledades y mis lejanías; solo tengo la tardía obsesión de arrancarme la vida a pedazos, sin súplicas, sin penas y sin temor... 



Un abrazo sin penas y sin temor...

Hortensio.




domingo, 11 de agosto de 2019

Citas en la memoria.

En éste muy Plácido domingo, del libro de Farwel, "Citas en la memoria" algunos escolios, frases y pensamientos de este escritor boyacence, disfrútalos, asimílalos y que te sirvan para ponerlos en práctica si es del caso.




Citas en la memoria.

.- Si no puedes ser imprescindible, vuélvete inolvidable y ¡Adiós...!

.- Si su arma es el miedo, la nuestra será la indiferencia...

.- Algunas gentes confunden el amor con la costumbre, es un simple temor a quedarse solas.

4°.- No me vas a creer, después de tu partida pude dar mil respuestas maravillosas a las preguntas que nunca me hiciste.

.- La única forma de escribir "Te extrañé" es llegar al 'hogar dulce hogar'.




.- No hay ninguna vida inútil, como tampoco caminos cerrados, ni historias perdidas, ni puertas abiertas a toda hora, es solo saber mirar con atención dentro de la persona, muy dentro de las cosas.

.- Hay personas que lastiman los sentimientos de otros y los hay que se agachan para recogerlos.

.- El arrepentimiento tiene la forma exacta de la nada y el vacío.

.- Si tienes odios como espinas cuídate de encerrarte en si mismo...

10°.- Si logras explicar un sentimiento ya de por si lo convertiste en un argumento.



11°.- Si no entiendes a una persona, no te angusties... el tiempo te lo explicará.

12°.- ¿Esa cicatriz se la hizo ella? - No, esa me la hizo el tiempo y la vida, ella me causó la herida.

13°.- Si eras un drogadicto irreductible y no quieres amargar a tus seres queridos, simplemente ¡Muérete! eso no está tan mal.

14°-.- El olvido y la soledad de la mano nos llevan indefectiblemente a la muerte.

15°.- Merezco ser castigado por tu recuerdo.


16°.- Nunca esperes 'nunca nada', lo que te sea dado recíbelo y agradece, nada más.

17°.- Si pudiésemos razonar con los fundamentalistas religiosos de seguro que no habría muchos con los cuales razonar.

18°.- Un periodista le preguntó al Premio Nobel, José Saramago: ¿Cómo los hombres pueden ser buenos sin Dios? a lo que el escritor le contestó: ¿Cómo los hombres pueden ser tan malos con Dios?

19°.- No es cómo llegaste a este mundo, lo importante es como lo abandonarás...

20°.- Algo mucho mejor que un matrimonio mal avenido, es sin duda el infierno.


Un fuerte abrazo.

Hortensio.
















domingo, 28 de julio de 2019

"Suerte aciaga"

Saber y saberlo demostrar es valer dos veces.
Anónimo.


En este Plácido domingo, un motivo más para agradecer a todos y cada uno de Ustedes (Vosotros) por compartir conmigo la lectura de mi Blog, a veces insufrible, otras animadas y curiosas... pero siempre pensando en pasar un simple ratico cada domingo con diferentes temas sobre historia y literatura, poesía y prosa, crónicas, cuentos y algo más, después de este agradecimiento y con un fuerte abrazo, por esas más de 60.000 visitas a la página, entro al tema del día y es el relato en prosa de la vida de un resentido (misántropo) quien contestaba a la pregunta de el porqué de esa su vida... así, respondió: "Suerte aciaga"

Y sí, su vida fue una constante corrosiva de oposición sin sentido, su malhumor consecuencia de sus resentimientos y su negación radical de todos los "valores" heredados y su auto destrucción, fueron una constante. Su drama humano siempre colindó con la tragedia y el fatalismo... "Suerte Aciaga" como él decía o simplemente acumulación de desdichas y desesperación negra. Ese fue el periplo vital en ese espacio y tiempo en el que le tocó vivir o mejor subsistir; se estigmatizó con un resentimiento tal que le simbolizó retirarse y guardar distancia de esa "sociedad" que consideraba sucia, canalla y nauseabundamente hipócrita.

Por ello buscó vías de evasión entre ella la destructiva vida bohemia, rechazando la sociafílica y la política y sobre todo el reconocimiento social. Le fascinaba narrar aquella escena en que Antón Chejov, puso en labios de un joven artista cuando hablaba con un burgués: "Mi vida es triste, embotada, monótona, porque soy pintor, un pez raro, y he sido atormentado toda mi vida por la envidia, el descontento y  la falta de fe en mi obra; soy siempre pobre, soy un vagabundo, pero Usted es un hombre rico y normal, un propietario, un caballero. ¿Porqué vive usted de manera tan vulgar y toma tan en poco la vida?"

¿Quién puede medir lo insoportable...?

La bohemia le pasó la factura y sus días se fueron sin mediar nada de nada... solo un pequeño poema escrito en una servilleta untada de salsa de tomate que decía entre manchas:

Mi vida se perdió por el camino angustiado
que llevó hacia ninguna parte
sonido muerto que nada puedo oír, 
sombra milenaria que recoge tu silueta
y todo se calla ansiando tu presencia
¿Quién puede medir lo insoportable...?




Un triste abrazo...

Hortensio.
























domingo, 21 de julio de 2019

Palabras silentes desde un amor platónico....

Amor platónico, bello y verdadero;
que trasciende el tiempo y la memoria,
porque se ama sin poder recibir
 nada a cambio, contemplación plena 
porque nunca nos amaran como 
nosotros lo  hacemos...
Hortensio Farwel.

En alguna oportunidad y jugando con las luces y las sombras del gran lobby del aeropuerto internacional de "El Dorado", la silueta de una mujer de perfil, se interpuso entre su mirada de frente a la puerta de salida y su espectacular masa corporal que al voltearse de frente, todo lo lleno... el poder de la memoria lejana acudió en su ayuda al ver a esa hermosa mujer de melena platinada que se cruzaba en su camino y aunque el ruido no fuera el entorno natural para recordar las historias ya que ellas necesitan de las palabras silentes para vivir, en éste entorno ellas amenazan con perderse, éstas -las historias- palidecen, enferman y mueren... luego empieza la tragedia, pues sin compasión comienzan a perseguirnos.

Ella...

Y es en ese momento y por el fenómeno de asociación, que pensó en Ella la mujer mas hermosa que el neurótico y misántropo poeta hubiese visto jamás cuando adolescente la miró por primera vez, fue tal su impresión que su sublime imagen jamás se le borraría hasta ya entrada su edad provecta, pero ¿como describir someramente éste portento de imperturbable hermosura? Afrodita, Venus, la Frinè que todos añoran talladas en el mármol de antiguas civilizaciones ya olvidadas, a golpe de primera mirada se podía observar el exquisito arco de sus cejas, la curva despajada y suave de sus pómulos, la linea y proporciones impecables de la nariz salpicada con algunas diminutas pecas, la piel que cubre con precisión inacabada aquellos extraordinarios huesos, posee la luminosidad opaca del alabastro, y parece aún más pálida en contraste con su melena platinada dispuesta en torno a sus delicadas sienes y por debajo del cuello fuerte y elegante...

Norma... Merilyn.


Como si éste derroche de belleza no fuera suficiente, ahí estaban sus ojos de un azul profundo y esa inefable mirada de niña coqueta y su sin igual sonrisa que al mostrar sus dientes hacían que aquellos se cerrasen sutilmente... solo me quedaba una reflexión al recordarla con mis palabras silentes: no puedo dejar de admirar el hecho de que la combinación aleatoria de unos genes humanos lleguen a producir algo tan sobrenaturalmente perfecto. Estoy seguro que en el futuro cuando los arqueólogos logren encontrar esos huesos les parecerán los de una escultura, un producto de la máxima expresión del empeño artístico y no de las herramientas romas de la madre Naturaleza.

Mi amor platónico...

Me perdonarán pero solo son palabras silentes desde un amor platónico.

Hortensio.













martes, 25 de junio de 2019

"Un buen ateo gracias a Dios"


La diferencia entre Dios y yo, es que yo existo.
F.Nietszche.

Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa.
Woody Allen.

Reza a tu Dios pero sigue remando hasta la orilla.
anónimo.  
 

 Un abogado de esos muy creyente al saber que yo era "un buen ateo gracias a Dios", en una forma sarcástica, en medio de una tertulia no exenta de algunas cervezas, me espetó o endilgó en la cara que...

     - Ustedes los ateos me dan pena, no se si reírme o llorar, lo que si se es que me dan una gran lástima. 
      
       - ¿Por qué...? le pregunté como asombrado y divertido.
       
       - Sencillo, porque viven en la total ignorancia pero sobre todo... ¡desprotegidos!

       - Ve, que curioso. Yo pienso exactamente lo mismo de los creyentes.

       - Escúcheme antes de ponernos a discutir: Los ateos son como la vecina de al frente.

       -¿La vecina del frente...? cómo es eso.

      -Sí, la vecina del frente. La chica joven que vive sola y se pasea por su casa semidesnuda con las ventanas abiertas y Dios es como el adolescente que desde la acera del frente escondido en unos matorrales 'se teje la paja'. Ella morbosa lo observa... observa a los ateos.

      - Entonces Dios es un pajuelo? 

    - Puede ser, no lo sé... es una alegoría. El caso es que Ustedes los ateos van por ahí desnudos porque piensan que nadie los está espiando, pero en el fondo saben que hay alguien siempre observándolos y eso les da un libidinoso morbo. Por eso son exhibicionistas a sabiendas de que Él los observa en cada instante.

      -Bueno, eso si que es una buena teoría.

      Al rato de un silencio pétreo, largo y reflexivo, volvieron a mirarse las caras...

      - Entonces, -dice el ateo- ¿crees que 'la vecina de al frente' debería ir siempre vestida? ¿Incluso si está en su casa?

      - Depende, -le constó el creyente- ¿hablas de la vecina del frente o de los ateos...?

      Conjeturas y sí, me puso a barruntar.


Un gran abrazo de ateo y les dejo una pequeñísima muestra de famosos ateos.


Hortensio.

Un por cierto: Aquí les dejo las imágenes de algunos de los más famosos ateos de todos los tiempo:




domingo, 23 de junio de 2019

Fernan Caballero.


No está la felicidad en el cumplimiento de los deseos,
sino que está en no tenerlo; que rico es el que posee,
pero feliz el que nada desea.
Fernán Caballero.

El amor platónico es el que se encierra en
una mirada, en un suspiro o en una carta.
Fernán Caballero.

Fernán Caballero...
En una época - como muchos periodos por los que ha transitado la mujer en ésta Tierra de paso- nació en Suiza por los años de 1796, una excepcional dama de méritos inocultables a quien llamaron Cecilia, su padre era un hispanista alemán John Nikolaus Böhl, cónsul en Cadiz e introductor del romanticismo a España, escritor de gran mérito y de Frasquita Larrea, escritora y lingüista andaluza, en semejante ambiente se crió Cecilia Böhl de Faber, quien es mi invitada de hoy a recordar, en éste Plácido domingo de junio.

Después de sus tres matrimonios y por estar en una mala situación económica, Cecilia, empezó a publicar sus escritos que se convirtieron en novelas con un gran éxito, pero como no era muy bien visto que una mujer fuera escritora, para asegurarlo tomó un seudónimo de un pueblito de Castilla-La mancha, llamado Fernán Caballero. Escribió poemas, cuentos y desde luego novelas. Hoy un cuento corto de mi invitada que llamó: 

     La niña de los tres maridos.
  Había un padre que tenía una hija muy hermosa, pero muy voluntariosa y terca. Se presentaron tres novios a cual más apuestos, que le pidieron a su hija; él contestó que los tres tenían su beneplácito, y que preguntaría a su hija a cual de ellos prefería.

     Así lo hizo, y la niña le contestó que a los tres.
     -Pero hija, si eso no puede ser.
     - Elijo a los tres -contestó la niña.
     - Habla en razón, mujer -volvió a decir el padre-. ¿A cuál de ellos doy el sí?
     - A los tres -volvió a contestar la niña, y no hubo quien la sacase de ahí.

     El pobre padre se fue mohíno, y le dijo a los tres pretendientes que su hija los quería a los tres;  pero como eso no era posible, que él había determinado que se fuesen por esos mundos de Dios a buscar y traerles una cosa única en su especie, y aquel que trajese la mejor y más rara sería el que se casase con su hija.

     Se pusieron en camino, cada cual por su lado, y al cabo de mucho tiempo se volvieron a reunir allende los mares, en lejanas tierras, sin que ninguno hubiese hallado cosa hermosa y única en su especie. Estando en estas tribulaciones, sin cesar de procurar lo que buscaban, se encontró el primero que había llegado con un viejecito, que le dijo que si le quería comprar un espejito. Le dijo que no, puesto que para nada le podría servir aquel espejo, tan chico y tan feo. Entonces el vendedor le dijo que tenía aquel espejo una gran virtud, y era que se veían en él las personas que su dueño deseaba ver; y habiéndose cerciorado de que ello era cierto, se lo compró por lo que le pidió.

     El que había llegado de segundo, al pasar por una calle se encontró con el mismo viejecito, que le preguntó que si le quería comprar un potecito con bálsamo.
     - Para que me ha de servir ese bálsamo? -preguntó al viejecito.
     - Dios sabe -respondió éste-; pues este bálsamo tiene una gran virtud, que es la de hacer resucitar a los muertos.
     En aquel momento acertó a pasar por allí un entierro; se fue a la caja, le  echó una gota del bálsamo en la boca del difunto, que se levantó tan bueno y dispuesto, cargó con su ataúd y se fue a su casa; lo que visto por el segundo pretendiente, compró al viejecito su bálsamo por lo que le pidió.

     Mientras el tercer pretendiente paseaba metido en sus conflictos por la orilla del mar, vio llegar sobre las olas un arca muy grande, y acercándose a la playa, se abrió, y salieron saltando en tierra infinidad de pasajeros. El último era un viejecito, se acercó a él y le dijo si le quería comprar aquella arca.
     -¡Para qué la quiero yo -respondió el pretendiente-, si no puede servir sino para hacer una hoguera?
       - No, señor -repuso el viejecito-, que posee una gran virtud, pues que en pocas horas lleva a su dueño y a los que con él se embarcan a donde apetecen ir y donde deseen. Ello es cierto; puede usted cerciorarse por éstos pasajeros, que hace pocas horas se hallaban en las playas de España. Se cercioró el caballero, y compró el arca por lo que le pidió su dueño. 

La niña muerta...

     Al día siguiente se reunieron los tres, y cada cual contó muy satisfecho que ya había hallado lo que deseaba, y que iba, pues, a regresar a España. El primero dijo cómo había comprado un espejo, en el que se veía, con solo desearlo, la persona ausente que se quería ver; y para probarlo presentó el espejo, deseando ver a la niña que todos tres pretendían. ¡Pero cuál sería su asombro cuando la vieron tendida en un ataúd y muerta!
     - Yo tengo -exclamó el segundo- un bálsamo, que la resucitaría; pero de aquí a que lleguemos, ya estará enterrada y comida de gusanos.
    - Pues yo tengo -dijo a su vez el que había comprado el arca- un arca que en pocas horas nos pondrá en España.

    Corrieron entonces a embarcarse en el arca, y a las pocas horas saltaron en tierra, y se encaminaron al pueblo en que se hallaba el padre de su pretendía. Hallaron a éste en el mayor desconsuelo, por la muerte de su hija, que aún se hallaba de cuerpo presente. Ellos le pidieron que los llevase a verla; cuando estuvieron en el cuarto en que se encontraba el féretro, se acercó el que tenía el bálsamo, echo unas gotas sobre los labios de la difunta, la que se levantó tan buena y risueña de su ataúd, y volviéndose a su padre, le dijo:

     - ¡lo ve usted, padre, cómo los necesitaba a los tres?  

 
   Obiter Dictum: Alguien agregó... "Detrás de los cristales de una de las ventanas del cuarto donde estaba el féretro de la niña, se veía a un viejecito que con su pícara mirada, soltó una carcajada y desapareció".

Un sencillo abrazo dominguero.

Hortensio.

































domingo, 16 de junio de 2019

La Pesadilla.

Hay algunas pesadillas que no
siempre terminan cuando despiertas.
Farwel.

¿Quién dice que los sueños y las pesadillas
 no son tan reales como el aquí y ahora?
Jhon Lennon. 

En éste Plácido domingo, el espacio es para la poesía de Farwel, que en su cuaderno poemario de 2010 intituló: "Acariciando la muerte", tenía un poema de angustiosa semblanza, de una pena no aceptada, de dolor, ansias y zozobra al que lo llamó...

Una pesadilla de aflicción  y asfixia.

La Pesadilla.

Y tu infame partida ensombreció mi alma,
verbo intransitivo que se llenó de indiferencias,
de tribulaciones, dolores, angustias y tristezas;
amé tu olor y el aire mismo que respirabas,
pero fue inútil tanto amor, brisa que se llevó
el huracán despiadado de tu ingratitud...

Todo enturbió la felicidad soñada que sentí
y no pude tocar, y simplemente se quebró en
una vorágine inexplicable de hastío y dolor;
llora mi corazón, mis sentimientos se empañan
y mi piel aunque te añora también me aflige.

¿Y que puede mi vida de paso saber de milagros
 imposibles cuando piensa en tu regreso?
Temo al sueño que cruel me trae tu imagen cada
noche invadiendo cada uno de los rincones del
cuarto estrujándome en un infame malestar que
solo me causan nefastas nauseas viles y abyectas.

Enfermo y confuso de tantas mentiras, no hallo
reposo cuando entro en la pesadilla que noche a
noche me visita y me ahoga en el fango canalla
de la falsedad vil, sueño pérfido que parece una
tortura abominable que solo añora una aurora
menos cruel y algo más cálida...

Pero cuando quiero despertar no puedo y mis
manos se crispan de rabia, rabia de impotente
dolor que buscan tu amado cuello en una falacia
de imagen que poco a poco se va difuminando,
entonces grito tu nombre ausente en un trance
de metáfora difusa, inicua e insidiosamente fría.

Cubierto de sudor y angustia abro los ojos que
anegados de llanto y resignación no pueden ni
quieren mirar a ningún lugar solo a ese sitio en
que se encuentran solitarias la nada y la ausencia,
es la incertidumbre que me espera cada mañana
de un futuro que se niega a nacer sin tu presencia.




Un agobiado abrazo.

Hortensio.





domingo, 2 de junio de 2019

Los epígrafes.


Todo sueño que valga la pena,
sin duda a nacido de la soledad.
Hortensio Farwel.

La naturaleza vive en movimiento.
James Hutton.

Su dulce adiós saló mi vida.
anónimo.
En el Río de letras, su autor nos introduce en lo que son los Epígrafes, a los que en este Plácido domingo me referiré de una manera cariñosa, pues siempre los uso... y nos dice que es ese verso o frase, muchas veces ajeno que suele instalarse adelante de poemas, relatos o ensayos, es la puerta de entrada de una obra literaria. Un faro que da luz al río de letras en que navegamos.

Un epígrafe visual de sensación de soledad...
Es una perla que encontró un día el autor, cuando hacía de lector de la obra de otro; la recogió y la guardo en su talego y, ahora, la exhibe orgulloso, poniéndola en un sitio privilegiado y visible de su trabajo. El epígrafe es también una forma de conversación entre obras. Quien no lo lee o lo lee con descuido, se pierde una de las gracias de un libro.

Mario Puzo, puso en 'El Padrino' una idea tomada de 'La Comedia Humana' de Honoré de Balzac: "Detrás de cada fortuna hay un crimen". ¿Acaso no encierra la esencia de la obra clásica de las letras sobre mafia? Gabriel García Márquez, adelantó en 'Memoria de mis putas tristes' un mensaje tomado de 'La casa de las bellas dormidas' del japones Yasunari Kawabata: "No debía hacer nada de mal gusto, advirtió al anciano Eguchi la mujer de la posada. No debía poner el dedo en la boca de la mujer dormida ni intentar nada parecido". En 'La vorágine' Rivera habla del destino y del infortunio, sin acudir a ideas ajenas. Fernando Pessoa, alumbra así 'Una cena muy especial', relato incluido en 'El banquero anarquista' y otros cuentos de raciocinio: "Dime lo que comes y te diré quien eres", frase que atribuye a Alguien. Hasta aquí Jhon Saldarriaga.

Un epígrafe visual de la violencia...
Para mí el ejemplo cumbre de un epígrafe, lo hace el argentino Juan Carlos Onetti al inicio de su obra:

  Cuando ya no importe. 

Mientras escribo me siento justificado; pienso: estoy cumpliendo con
mi destino de escritor, más allá de lo que mi escritura pueda valer. Y
si me dijeran que todo lo que yo escribo será olvidado, no creo que
recibiría esa noticia con alegría, con satisfacción pero seguiría
escribiendo, ¿Para quién?, para nadie, para mi mismo.
JORGE LUIS BORGES


Esto es un epígrafe, si eres escritor, úsalo con inteligencia introductoria. Si eres un simple lector, léelo despacio, saboréalo y haste la idea de que ese sencillo verso puede ser la esencia del contenido de la obra que tienes en tus manos. Hay miles y miles de ellos, cada pensamiento tuyo o de un gran pensador es válido para iniciar un escrito, sea cual sea la idea que tengas al realizar tu escrito. Espero haberles dado claridad a mis escasos y esporádicos lectores y en especial a ti mi adorada Fernanda, que me hiciste la pregunta para una tarea de español que tienes que llevar a tu colegio...
El espejo, un epígrafe visual
de la 'vanidad'.
Un abrazo para introducir mi aprecio y mi cariño.

Hortensio.