jueves, 2 de julio de 2015

Perdido en el silencio.


Parte cuarta.


"Se dio cuenta que no tenía nada 
que perder excepto su ridícula vida..."

 Farwel.




Las alucinaciones de una agonía (B)

El indómito Sahára.

¿El desierto...?


¡Cómo es que estoy en el Sahara...! ahora sí me jodí, estoy delirando, llegó mi final... un sol de plomo se estaba derritiendo sobre mi cabeza, menos mal a lo lejos se veía un campamento de beduinos al que me dirigí con la angustia del que camina sin una gota de agua en su poder, y caminaba sobre una arena quemante. Y caminaba y caminaba y ya me estaba acercando ya lo podía tocar... ¿qué hacían esa partida de dipsómanos de 'Paloquemao' en la tienda del beduino? tomando cerveza helada, al verme todos levantaron sus botellas y brindaron:  ¡Salud, por la tuya...!

¡Salud!, ¿que puta ironía era esa? me estaba muriendo de sed y no sé de qué otra cosa, cada vez que estiraba la mano para tomar la botella de 'Costeña' helada que el beduino sin cara me ofrecía, veía mi mano al final de mi brazo, enormes, alargados y no podía llegar a ese manjar que los dioses le dieron algún día a los mortales para completar felicidad de la 'Creación', ¡ya casi! el susodicho beduino estaba ataviado con una túnica verde pálido con turbante y tapaboca, solo se le podían ver sus ojos achinados que echaban chispas, ya estaba por atrapar el 'néctar' embotellado, cuando el piso empezó a temblar a moverse y el espejismo de la tienda beduina y los dipsómanos empezó a difuminarse ante mis aterrados ojos, sí, era un maldito espejismo y yo muriéndome de sed y calor.

Y el piso no dejaba de temblar con un ruido estrepitosamente raro, y yo solo podía gritar ¡Nooo!!! por favor no se vayan... el calor llegaba a un extremo fatal... ¡Aguaa...aguaaa!!! salí de la pesadilla con una angustia sublimada por una severa taquicardia. El beduino no era otro que un médico cirujano que trotaba junto a la camilla que vertiginosamente se dirigía a un sitio del que no se definir (o no quiero mencionar) vestido para el quirófano, todo de verde, con gorro y tapabocas, la camilla atravesó el pasillo y pude ver lo que quería ignorar... sobre la punta de mis pies claramente me acercaba a una puerta con un letrero grande que rezaba: 'Sala de cirugía'. Ahora sí que de verdad me jodí pero jodido de verdad, la fiebre era tan alta que temieron por mis meninges, comentaba la auxiliar de enfermería que ya pasaba de 41° (al este del norte o al sur del noroccidente) estaba delirando y perdía mi lucidez y la conciencia del momento... quería dejar de pensar, !pensar¡, sí, dejar de pensar... ¿es mucho pedir? 

Me levantaron de la camilla y me pasaron a una 'mesa' espectacularmente fría, qué delicia cuando mi cuerpo la tocó, (fue mi última delicia orgásmica) alguien con un algodón húmedo de agua lo paso por mis resecos labios, pero no por compasión sino que, pensándolo bien, era para que los tubos se deslizaran mejor por mi orificio bucal y luego la mascarilla de los gases, ¡Adiós...! era anestesia...5.4.3.2---- fuera---- ¡_______________! "Era una llama al viento y el viento la apagó__________".


Fin




martes, 30 de junio de 2015

Perdido en el silencio.



Es sabido que el absurdo es
consustancial a la vida de la 
criatura humana.

                    Farwel




Parte tercera.

El viento blanco.

Las alucinaciones de una agonía. (A)


Y me dormí...

Mientras dormía empecé a sentir un intenso frió, me atacaba inmisericorde y fue de tal magnitud que me sentía perdido en un 'blizzard' ese que se da en la tormenta polar que los esquimales llaman 'el viento blanco' del Ártico, buscaba un iglú, 'un montículo de gaviota' (los 'habitantes del hielo' saben de qué se trata eso, cuando se les viene encima una tormenta) un liquen para hacer fuego, pero el hielo congeló el fuego, temblaba y mis huesos crujían, mis mandíbulas parecían castañuelas andaluzas... entré en una severa hipotermia y, ¿ahora qué...? Estaba pensando en medio del hielo de la nada y no he muerto todavía ¡ya es algo! y en éste absurdo optimismo y a punto de claudicar en mi total abandono, una figura femenina me recogía y me arrastraba a no se donde, 'el viento blanco' no me dejaba mirar más allá de mi nariz congelada, era un refugio dentro de un gigante bloque de hielo y era tibio, y era respirable, y era sosegado y era era un duende ¡¿una duende?!... qué susto, era una pesadilla y lo peor, no podía despertar.

Entonces recordé una leyenda de Groenlandia. Vestida de blanco de cabeza a los pies, ataviada con una piel de oso polar inmaculadamente blanco, una duende del Ártico o Ingnerssaak, recogió a un esquimal moribundo y le salvó la vida pero a cambio le pidió un hijo, y así sucedió, el pobre esquimal pasó allí nueve meses y el niño nació, cuando este cumplió tres años, el padre que añoraba su pueblo y a su gente amiga, en un descuido de la duende se robó al pequeño y regresó a su aldea.

Una Ingnerssaak.
Pero la ingnerssaak (valla nombrecito) una noche de un día se le apareció en la casa al secuestrador y le profirió una terrible amenaza:- "Cuando  mi hijo tenga edad para salir a cazar, con su kayak y en compañía de sus amigos, él regresará a mí y tú volverás al 'viento blanco' y allí en solitario te convertirás en un témpano".

Y el tiempo pasó inexorable y el muchacho construyó su primer kayak, sus arpones y sus cuerdas, en una tibia mañana sin que el pobre esquimal se diese cuenta zarpó en compañía de sus amigos a cazar focas y osos para traer a casa su carne y sus pieles. Cuando se enteró, el pobre hombre se sintió desolado pues pensaba que "no hay fecha que no se llegue ni plazo que no se cumpla" y el sol realizó su periplo geodésico y ya al anochecer todos regresaron menos su hijo... el pobre esquimal salió a buscarlo a por la orilla del mar, gritando su nombre a todo pulmón; así desesperado lo busco por varios días y llegó la tormenta y el 'viento blanco' lo envolvió.

Cuando estaba a punto de congelamiento sintió la presencia de la Ingnerssaak, vestida con su piel de oso polar de blanco inmaculado, que lo arrastró de nuevo al iglú que le era conocido y tibio, allí estaba su hijo metido en un bloque de hielo...: - "Solo con tu sacrificio, el recobrara la vida y podrá salir del hielo". - ¡Acepto! lo dijo con decisión, movido por su amor de padre. ¿qué debo hacer? - "Me darás tu corazón y para eso tendré que sacártelo, no morirás hasta que nuestro hijo recobre la vida y el conocimiento". -Acepto y eso me hará feliz y lo podré soportar, hazlo... un enorme cuchillo de cacería se alzó a la luz de la hoguera de liquen... ¡Yá! fue un grito ahogado y profundo, gutural, de nuevo ¡Yá! un electrochoque en el pecho me había hecho saltar grotescamente en el lecho de moribundo...¡Volvió! fue la palabra que con satisfacción soltó la enfermera que vestida de pies a cabeza de estricto uniforme blanco, sonrió y yo buscaba en ella la piel de oso polar sin mácula.   

Había hecho un paro cardíaco, nada grave por supuesto, solo un paro; me cubrieron con una cobija térmica, Aida, en un rincón de la habitación con sus manos tapándose la boca como para no gritar no lo podía creer, ahí estaba la llama al viento que no se quería apagar. La careta de oxígeno con su meliflua y pausada melodía me arrullaba cíclicamente, y levanté un poco mi pesada mano izquierda como para llamarla a mi lado y pensaba absurdamente que siempre levantaba la siniestra, no se el porqué pero me acordé de mis años en la Universidad Nacional cuando en compañía de mi amigo el 'cura guerrillero' Camilo Torres, la alzaba con el puño cerrado al cantar el himno de nosotros los proletarios: "La Internacional" hasta el final... ella vio mi seña siniestra y se acercó tomándome la mano y apretándola levemente con sus tibias manos y la boba pregunta de siempre salió de sus labios: - ¿Cómo te sientes? le apreté un poquito sus manos tibias, ¡que! ¿ya lo dije? que me importaba a estas alturas del paseo cuando puedo decir lo que me dé la puta gana, lo que pasa es que nadie me escucha; quiero descansar pero sin dejar de pensar y estaba pensando como nunca...

Un eco lejano llegaba a mi: "el Señor está delirando y no demora en entrar en coma" y dele con el 'coma' y yo muriéndome de hambre y ésta me está matando y de nuevo comienzan mis alucinaciones. 


Fin de ésta otra parte.

lunes, 29 de junio de 2015

Perdido en el silencio...

No existe nada tan devastador y cruel
como el eco de una agonía prolongada... 
es una herida tan dolorosa que solo añora la
muerte esa que algunos idiotas inhumanos
con argumentos fútiles tratan de... prolongar. 

                                                            Hortensio Farwel.


Parte segunda



La culpa y la disculpa.

¡Todos afuera...!
Se prohíben las visitas, por favor...¡salgan!... una sonrisa cínica y sardónica (como la del marrano) se asomó a mi cara; que bella y apacible le pareció Ella, única que dejaron seguir contemplando el espectáculo del 'ocaso' de esa vida... mi muerte. ¿Será apacible...? pensaba yo, ¿Estará tranquilo...? pensaba Ella. Con la mirada entreabierta la miré: serena y resignada pero triste hasta el infinito, ahora se que me amó de verdad (¡maldita sea! ¿porqué hasta ahora? estúpido incrédulo) a pesar de sus años aún le pareció hermosa; ¿qué le ves idiota...? ¡mírala con mis ojos! no entiendo dentro de este teatro de lo absurdo, por qué me estoy reprochando yo mismo, en definitiva la muerte es absurda y le hablé sin que me escuchara: - Se que fui un infame y todo lo mucho que puedas decir que fui, pero después de ese "fracaso con aroma de tragedia" que hizo de mi vida un antes y un después, yo quería arreglar mi presente mirando de frente a los pocos días del futuro incierto que nos quedaban por compartir, en cambio tú mi querida Aida, solo buscabas la manera de ajustar cuentas con el pasado...

Tú, exitosa a base de un terco esfuerzo por la supervivencia diaria del hogar, lógica y aterrizada, distabas mucho de mi; yo, un perdedor irredimible, con una vida que siempre me pasó de mal a peor hasta llegar a una total 'sin salida' atascado como si fuera la impronta de una maldición contra mi destino, como un atributo irrefragable; y Tu, reprochándome  con entera razón los avatares de nuestro matrimonio... culpas y disculpas y más culpas que nunca llevaron a nada sino a reproches dolorosos, amarguras y desistimientos, que como en la muerte de un ser querido se tiene al final, ira y frustración, impotencia y tristeza, dolor y decepción, y en esto último te volviste experta, pues solo te dí decepciones pero, eso si, siempre lo tuve presente para poder en algo, reparar mis conductas pueriles y absurdas.

Al ver angustiada mi conducta, decides ir en busca de una solución más radical en aras de contener el despeñadero por el que iba rodando el matrimonio y mantener la estructura arquitectónica del hogar... no te quedaste en casa, los niños ya se podían defender "solos", saliste a buscar otro destino, a desafiar tus temores y a enfrentar una vida diferente y muy a tu modo y a fe que lo lograste. Yo en cambio (mea-culpa) lograba el incierto camino del estancamiento paulatino y aunque ya logré mi cometido y estoy detenido y atascado e inmovilizado rumbo irremediable a los brazo de 'La Gran Resignación' he llegado a ésta agonía, en donde ya no hay regreso como para hacer algo mejor...

Y ¿esa segunda oportunidad a que todos los seres humanos tenemos derecho? es muy tarde pedazo de idiota, pero de haberla tenido hubiera vendido mi alma al diablo, -si es que ese pobre diablo existe- para cambiar las cosas desde las malas experiencias, y te lo digo, y te lo confieso, ciertamente, de todo corazón que la levedad de tu sombra, siempre y cada instante del día y la noche, cerca o lejos de tí, me acompañó durante mi periplo de oxidación vital hasta en estos momentos, ya lo ves; pero lo que me quema el alma es saber que ya nada puedo hacer. 

Y, siguen las culpas y las disculpas... ¿cómo fue posible que te haya sometido a esas situaciones infames de abandono a que te sometí? debió darte mucha tristeza, decepción y resentimiento, pérdidas y ausencias sin sentido que fueron las raíces de muchas de nuestras batallas y luchas de pareja ¡qué peleas! ¿te acuerdas...? Mejor no. Quise injustamente someterte a mi bastarda dictadura, porque aunque te cueste trabajo creerlo, siempre te amé, eso sí, a mi manera, pues el que no tiene sentido de propiedad, lo puede perder todo y así pensaba en aquel entonces... hoy creo que cometí el más absurdo de los despropósitos y el hecho de que estés aquí, en éste instante que te miro, en este último trance, el definitivo, es un gesto de amor de tu parte aunque yo crea que sea de nobleza. No podré agradecértelo suficientemente porque no tendría cómo y ya ¿como carajos si me estoy consumiendo como la llama de Barba Jacob?... 'Soy una llama al viento y el viento...' no ha podido apagarla todavía. Y aquí me tienes de espaldas pidiéndote perdón, ¡Perdón!

Todo en mi es gratitud hacia ti y hacia la vida que me tocó vivir, llevaré esa gratitud hasta la tumba... cual tumba si me van a 'cremar', me van a volver chicharrón cuando entre al horno crematorio, como el marrano de La Tebaida (y dale con el marrano); por último te encargo mis cenizas, ya no las vayas a botar al río Teatinos, mi mamá me destinó un rinconcito junto a ella y mi papá, en los bellos cenizarios del Gimnasio Moderno, allí descansaré por siempre... ¿No que no le importaba su destino animal después de muerto? ¿dónde está su patético ateísmo de pacotilla? ¡pues no lo se, sumerce! El olvido me alcanzará por otros medios y no detrás de una placa de mármol en donde terminan todos los ilustres desconocidos, pero no me hagas caso... llévame allí. 

Pero, que son todas estas barruntadas de idiota, si me estoy muriendo tirado en ésta cama y teniendo entre mi mano izquierdista la tuya derechista (y dale con las tonteras), con el ojo derecho que me abría más, te miré de frente y musité muy, muy quedo, la frase insignia de los 'gringos' cuando la cagan: ¡lo siento mucho, de verdad lo siento' y me quedo dormido (¿como puede dormir, si está a un instante de dormir para toda la eternidad?) es absurdo lo que hace la criatura humana ante el trance definitivo de rendir por siempre la vida a la muerte.  

Pero, me dormí...

Fin de esta parte.


domingo, 28 de junio de 2015

Perdido en el silencio...

En toda sumisión humana hay
algo de primitivo, algo de amoral. 
(Hortensio Farwel)



Por sobre todo, la sumisión a la muerte, a la 'Gran Resignación' aunque es lo más primitivo en la criatura humana, es también amoral como símbolo (entre otros) de injusticia no aceptada, y...


Primera parte


El precio de una agonía lúcida.

Mi respiración era corta y profunda, seguida de largas exhalaciones, mi respiración era un patrón de agonía, de profunda angustia, pues sabía muy bien lo que venía; es espantoso estar lúcido ante aquella última situación y pensaba (bobamente) que ¿era el castigo de ese Dios vengativo, que primero me permitió llegar a viejo para después sumirme en este caos infame de la lucidez, como castigo por no haber nunca creído en él? (sí, debía estar lúcido, definitivamente lúcido) pero ¡qué infame venganza!

Lo que más me dolió fue la despedida húmeda de mis nietos, y esto sí que me 'traumatizó', creo que no podré seguir viviendo con eso, las pocas lágrimas que me quedaban se escaparon; Ella, se sentó justo a mi lado preferido, el izquierdo que de milagro no tenía esos molestos 'cablecitos' en donde a chorros me clavaban dextrosa, antibióticos y la amada, añorada y anhelada morfina, y me tomó la mano y me beso la frente... pude oler por última vez el perfume que la acompañó toda su vida "Touch", la memoria olfativa es quizás la más fuerte de todas las memorias sensitivas y ya tarde lo comprendí (¿por qué siempre tarde?) ese exquisito aroma me pareció eterno y eterna su mirada que me esculcaba el alma por la única parte en que se puede ver y hablaron sin el sonido de las palabras que le dieron un ¡hasta pronto...! ya estaba 'Perdido en el silencio'.

¡Búscame! le dije -angustiado de que no me fuera oír- por ese valle negro y tenebroso de la muerte (será un valle ¿'dantesco'?) pues he tenido sensaciones de que me convertiré -por allá- en un topo, en un maldito topo ciego... ¿para qué los ojos, en ese puto mundo? y aterrado pudo escuchar que me decía...¡calla que te estás muriendo, ¿no te das cuenta viejo loco? y pensaba con 'susto curioso'... ¿cómo supo lo del topo? ya nunca lo podré saber, pero es fascinante las cosas que uno puede descubrir mientras esperas la llegada de la apestosa 'Parca'; con gran esfuerzo le habló pasito, en inaudible susurro al oído: - No sabía que fueras telépata y Ella me tapó la boca con uno de sus adorados dedos... el índice derecho.

Siempre la derecha callando a los seres curiosos... (asombro-curiosidad= ciencia) y ésta siempre chocando con dioses atrabiliarios y seres inaprensibles e imaginarios y los dogmas de sus 'sicarios' terrícolas. Sí, estoy agonizando, entonces, ¿por qué carajos estoy pensando en semejantes pendejadas? Uno jamás entenderá, -en toda su eternidad de vida- la condición humana, es desconcertante, por ejemplo, debería estar cagado del susto y pensar (lógicamente) ¿a donde diablos voy a ir a parar? De tanto oír las idioteces de los judeo-cristianos, se me pegó lo único bonito que tienen sus creencias, ir al "paraíso"... la esperanza de un 'más allá'; me merezco "el castigo eterno" y fritarme en azufre hirviendo en la 'quinta paila' como decía mi abuelita, cuando uno cometía una picardía... menos mal murió y no vio las cagadas tan grandes que cometí durante mi oxidación vital.

No se imaginan a mi abuela, lo bella (físicamente) y adorada (en sentimientos) que era mi 'Titita' - así la llamaba amorosamente- ¡mi primer amor!, se que aunque suene incestuoso, fue así, que le voy hacer, sabía que me adoraba cuando con su mágica mirada celeste me decía: - 'Pelusita', qué hermosa era y se con toda la seguridad del mundo, que fui su segundo amor, por respeto a mi abuelo Eduardo, y cuando partió para no volver, recuerdo que ya adulto me encerré en un baño y lloré y lloré a mares mirando y besando su foto intermitentemente, creo que en ese absurdo momento se me secaron las lágrimas -que me quedaban- de por vida y duré semanas devastado... jamás visité su tumba, pues en mi memoria siempre estaba viva y la aversión que le tengo a las tumbas, solo trae memorias de muerte.

Pero, ¿no que me estaba muriendo?... sí y eso es lucidez desgraciadamente y seguía pensando en cómo una noche se me presentó oníricamente, hermosamente fragante y bella cual Afrodita inmortal tras un sutil velo blanco de seda muy fina y con mucho amor, con ese cariño cierto que me profesaba, abrió mi pequeña boca y con sus delicados dedos (y eso fue verdad) empezó a sacarme las cucarachas que tanto me gustaban, pero eran muchas...cientos, miles, millones y desperté gritando ¡Auxilio...! no quería morir asfixiado dentro de una pesadilla, fue la última vez que la vi, como cualquier miserable e infame ingrato, me olvidé de la promesa auto-impuesta de no olvidarla jamás hasta el día de mi muerte, ¡qué ingrato! menos mal me estaba muriendo y ya no podré pedirle perdón por el pequeño olvido, pero de algo si estoy seguro... la abrazaré en el 'paraíso perdido' de mis añoranzas...

¡Auxilio..! todos me miraban estupefactos al ver que trataba de meterme la mano a la boca, había tenido una convulsión inesperada y yo que pensaba que era la despertada de la pesadilla... llegó el momento y no hay remedio -pensé-. Pero no me van a creer, de repente sentí un hambre milenaria, sí hambre, física hambre y a mi mente me llegó como un milagro, un oloroso y exquisito plato de 'lechona tolimense' de esas que venden allá por la avenida Caracas con alguna calle del sur de Bogotá, en el barrio Restrepo, es la mejor y allí tiene su génesis ese plato típico del 'Tolima Grande'...
la boca se me hizo una piscina, cerré los ojos con fuerza para poder retener esa visión celestial y algún canalla desde lejos se 'tiró todo', lo oí decir que "a la larga uno se parece a lo que come" y de inmediato mi lúcida memoria me traslado al municipio de La Tebaida, en el Quindío, allí en un 'año nuevo' en la finca de un amigo ayudé a matar a un lechón o marrano... el infeliz cerdo me miraba con una cínica y sardónica sonrisa  y le pude leer en su sucio hocico que me decía -sin palabras- :"morirás como una rata, asesino" y eso si que me asusto de a deveras, que marrano tan vengativo... se me botó a morderme, casi me caigo de la cama; había tenido un segundo espasmo y luego una tremenda convulsión que supieron 'atajar' los galenos.

Un inmenso cansancio de eternidades contenidas se me metió por todos los intersticios del cuerpo, no podía ni mover los párpados, súbitamente... el bendito 'túnel luminoso' , ahora sí me jodí y lo miraba todo incendiado de luz cegadora que me impedía ver al final, ¿cómo empezar a caminar si estaba tan 'mamado'? sin embargo podía oír una voz lejana muy lejana -creo que al otro lado- que repetía como en un eco ¿cómo estaaaá, ¿cómo estaaaá...? pero nadie aparecía para darme la mano, esa última manito que me sacara de esa fotofóbica visión... ahora si distinguí a la dueña de la voz: ¡Adriana! ¿Adrianita...? mi adorada 'Koquí', ¿pero dónde estás? y ¿porqué en éste maldito túnel que ya me tenía ciego y del que nadie salía a mi encuentro ? por qué me preguntas ¡cómo está! ¿si tu siempre me tuteaste?... ¡Cómo está! ¡cómo está!... entonces grité con todas las exiguas fuerzas que me quedaban  y a todo pulmón ¡Estoy Bien!

-¿Qué fue lo que dijo, doctor...? murmullos y más murmullos a mi alrededor...:  -¡No lo sé! creo que dijo bien; como pude abrí los ojos, un 'matasanos' me estaba levantando uno de mis pesados párpados y con una linterna me estaba mirando el fondo del ojo; sí, una potente linterna y a su lado mi adorada hija Adrianita, que le preguntaba por mi condición, ¿Como está...? ¡valla túnel! casi que caigo en el cuentico tonto de los que han regresado del 'más allá' por ese incierto sendero... yo por ahora seguía, sin duda, en este 'más acá' y eso me tranquilizó un poco, sólo un poco. El heredero de Escolapio, creyendo que no lo oía con voz pausadamente fingida y triste le contestó: - "Está muy grave, en cualquier momento entra en coma".

¿Coma...?, y quien lo creyera, seguía con hambre, pero esta vez no pensaba en nada en especial, no quería pensar pero eso ya sabemos que nos es imposible, pero como sensación de hambre frustrada ¡duele! de verdad ¡duele! por qué siempre aparece ese enano insaciable y peligroso, enemigo de las dietas estresantes que se hace llamar antojo y yo me antojé, me antoje de lo más tonto y de lo más simple por lo que la boca de nuevo se me hizo una laguna... salchichón con pan francés y Colombiana bien fría, con cara de mujer, ¿de mujer... pero acaso no era una bebida? sí, la botella de la gaseosa tenía cara de mujer; ¡qué problema! empezaron a pasar caras y caras cientos de ellas todas conocidas pero ninguna igual, con cuerpo de botella; cuando pretendía detenerme en alguna de ellas más rápido desaparecía, ¡qué tortura! me estaba muriendo de hambre y no podía comer.

Las mujeres con cuerpo de botella no me dejaban, con un extremado esfuerzo traté de coger la botella, pero al apretarla en mi mano, ésta se me soltó y como en 'cámara lenta' vi como caía al vacío, que angustia, ellas me miraban con sus ojos desorbitados pidiéndome ayuda, si tocaba el piso del abismo se harían añicos y ellas quedarían sin cuerpo... morirían qué duda cabe, gritaban alarmadas que las ayudara, la botella tocó el fondo y se quebró. El estruendo fue de 'bomba atómica' quedé literalmente sentado en la cama... mi nieto Nicolás, enredado en los cables del oxígeno y venoclisis, cayó de bruces sobre la mesa auxiliar en donde se encontraba un 'pato' lleno de mis orines blancos cargados de dextrosa y medicamentos desechados... tronó duro y dulcemente bañando con mi agua bendita a los morbosos que sentados en un sofá, habían ido a 'despedirse'... que recuerdo imperecedero se llevaron ¡gracias Pinchi! me hiciste volver a la realidad, pero qué realidad, se supone que estaba agonizando y la taquicardia empezó a ceder y la respiración volvió a su ritmo de 'pre-difunto'. Era corta y profunda, seguida de largas exhalaciones, un patrón inequívoco de agonía.

¡Todos fuera...!      
  
Fin de la primera parte


domingo, 21 de junio de 2015

'Viejo mi querido viejo'

En éste (aparente) 'placido domingo' sobre nuestro amado terruño: Colombia, se está celebrando "El día del Padre" y qué mejor homenaje que una muy pequeñita antología de poesía escrita por destacados poetas que amaron a sus padres...


Soneto a su padre.


Esta luz de Sevilla... Es el palacio
donde nací,con su rumor de fuente.
Mi padre en su despacho. -La alta frente,
la breve mosca, y el bigote lacio-.

Mi padre, aun joven. Lee, escribe, hojea
sus libros y medita. Se levanta;
va hacia la puerta del jardín. Pasea.
A veces habla solo, a veces canta.

Sus grandes ojos de mirar inquieto
ahora vagar parecen, sin objeto
donde puedan posar, en el vacío.

Ya escapan de su ayer a su mañana;
ya miran en el tiempo, ¡padre mío!,
piadosamente mi cabeza cana.

                                                  Antonio Machado



Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (xv)

Jaime Sabines, el poeta de Chiapas.
Papá por treinta o por cuarenta años,
amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,

te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.

Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos juntos
completos, en un sitio, de algún modo.

Algo le falta al mundo, y tu te has puesto
a empobrecerlo más, y hacer a solas
tus gentes tristes y ti Dios contento. 

                                                      Jaime Sabines





                                                A mi padre.


Don Jose del Carmen Rojas
Padre de Neruda.
A Dios doy gracias por ser mi padre.
por tus reproches y consejos.
Por el bien que me enseñaste
y de mi ser siempre cuidaste.

Por ser padre bondadoso
lleno de paz y sabiduría.
Por que amas la verdad.
Justicia y rectitud en demasía.

Por ser mi padre amado
y enseñarme la caridad.
Sentimientos nobles te cubren.
No conoces la maldad.

Caballero noble y parco,
me enseñaste a luchar.
Aspirando siempre a lo más alto
y a mis sueños no renunciar.

Por aborrecer todo lo malo.
Por tus celestiales valores.
Por guiarme de la mano
en senderos llenos de flores.

                                 Pablo Neruda.



                                    Los pasos lejanos.

Padres de Cesar Vallejo.
Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón;
está a hora tan dulce...
si hay algo en él de amargo, seré yo.

Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi madre se despierta, ausculta
la huida a Egipto, el restañante adiós.
Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.

Y mi madre pasea allá en los huertos,
saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan salida, tan amor.

Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.

                                              Cesar Vallejo.


                             Alberto Cepero Samper, mi padre...
 
El teniente Cepero Samper.

                             Y la muerte te llegó justo cuando nadie lo esperaba
como nadie quiere que se acabe un bello atardecer
en lo profundo de un ocaso que presagia la noche
nostalgia que pervive en un destino fatal y cruel.

Por que, ¿como podías escapar de él sin luchar?
y lo hiciste, con valor y entereza que no esquivaste,
ejemplo de hombría sin un quejido sin un gemido
cuando te mataba el dolor y no lo reprochabas.

Así te fuiste y soltaste las amarras para ir a buscar
el infinito con otro afán otro rumbo otra nueva ruta
al puerto de la 'verdad absoluta' al timón de tu barco
que albergaba pensamientos nobles y tu corazon bueno.

Morir quisiera para acompañar tu viaje pero ¡no más dolor!
como toda muerte injusta me queda el triste sabor de no
poderte ver envejecer pero ya lo vez tenemos la insignificante
alegría de evitar las injusticias de la edad provecta y sus males. 

Sólo nos queda la última esperanza de poder calmar la pena
que abruma nuestras vidas y que nos hace pensar que nada hay
mejor que un hombre que enfrenta la posteridad con la bondad
de una resignación como la tuya que espanta con honor sublime.

Un adiós es poco un hasta luego muy pobre y ¿hasta siempre...?
es lo correcto y lo que hace creíble eso que nos parece imposible,
tu prematura partida... solemne juramento de que no morirás en
vano mientras uno de tus hijos respire el mismo aire que un día
                                                                                         fue tuyo.


                                                                                Hortensio Farwel.
                                                                            (Poema fatigado de 1971)   



 A mi Padre.
Jorge Guillermo Borges,
filósofo anarquista y abogado
Tú quisiste morir enteramente.
La carne y el gran alma. Tu quisiste
entrar en la otra sombra sin el triste
gemido del medroso y del doliente.

Te hemos visto morir con el tranquilo
ánimo de tu padre ante las balas.
La roja guerrera no te dio sus alas.
la lenta parca fue cortando el hilo.

Te hemos visto morir sonriente y ciego.
Nada esperabas ver del otro lado,
Pero tu sombra acaso ha divisado
los arquetipos que Platón el Griego
soñó y que me explicabas. Nadie sabe
de que mañana el mármol es la llave.

                                                  Jorge Luis Borges.



Un paternal abrazo y ¡Feliz día del Padre!

Hortensio.

domingo, 14 de junio de 2015

Las 'Brujas de la noche'.

Ayer sábado me encontraba leyendo una vieja revista del 2013 (Russia Beyond) que cayo en mis manos por casualidad, y me enteré de la muerte de la última 'bruja de la noche' (¡??¡¡) la Heroína de la Unión Soviética y de la Gran Guerra Patria, Nadia Popova (Nadiezhda Vasílievna Papova)... enterándome por primera vez en toda mi ya larga vida, de la existencia de éstas brujas y me propuse investigar un poco y en éste 'placido domingo' no me aguante las ganas de compartir con Ustedes, la historia de Nadia y sus compañeras... 'Las brujas de la noche'.

Nadia con su avión...
"Sólo cuando la hazaña queda atrás uno puede interrogarse sobre cómo se materializó, de donde salieron las agallas para emprender la proeza". Y ella soñó, con solo 15 años, en involucrarse en la escritura de la historia de su Patria y se enroló sin dudarlo en el ejercito ruso; con tan solo 16 años ya había realizado varios saltos de paracaídas y su primer vuelo en solitario; en octubre de 1941 ya era seleccionada para ser adiestrada como piloto por la propia coronel Marina Roscova, para el entrenamiento se trasladaron desde Moscú a Engels, al norte de Sarátov.

La ofensiva  alemana de invasión a Rusia, llamada operación 'Barba roja' en junio de 1941 estaba en su pleno apogeo y la unidad, organizada por la ya famosa coronel Marina Raskova, estaba lista para entrar en combate. Ella convenció a Stalin personalmente de la utilidad de las mujeres aviadoras de colaborar con la Patria en su lucha contra el agresor, y el 8 de octubre de 1941, por Orden del ejecutivo n° 0099 se ordenó la conformación de tres escuadrones (586, 587 y el 588) para dicha operabilidad, estaban listas y todo el personal incluyendo los técnicos y mecánicos debían ser mujeres.

Nadia... 'Bruja de la noche'
y Heroína de La Patria.

Se distinguió en esos trágicos días de la invasión a La Patria, el regimiento de aviación 588.° de bombardeo nocturno, integrado exclusivamente por mujeres aviadoras y al que ingresó con todo su valor y entusiasmo Nadia Popova. Este escuadrón y sus pilotos realizaron 24.000 misiones en combate de hostigamiento, descargando más de 3.000 toneladas de bombas (entre ellas 26.000 bombas incendiarias) sobre los campamentos enemigos y al mando de la mayor Evdokiia Bershanskaia, que había tomado el mando después del accidente de la coronel Raskova, quien murió trágicamente. En acción se perdieron 31 tripulantes, durante toda la guerra, en un total del 27% del total de personal asignado bajo su mando.
 
El Polikarpov Po-2 de 'las brujas de la noche'
Ellas volaban en los obsoletos y desfasados, pero indetectables al radar... biplazas Polikarpov Po-2 de madera y lona y alambres tensores, de tecnología de la primera guerra mundial, a quien los alemanes de tierra los llamaron  Nähmaschine (Maquinas de coser) debido a su peculiar ruido del motor, pero lo aterrador para los artilleros nocturnos alemanes y la tropas en general que no podían dormir, era que sentían su presencia encima de ellos, poco antes de las explosiones, por un extraño silbido producido por el viento al rozar con la estructura de lona y alambres del avión, los alemanes lo comparaban con 'una escoba voladora de una bruja' por lo que apodaron a estos aviones Nachthexen (Las brujas de la noche) sin imaginarse nunca que quienes los tripulaban eran jóvenes mujeres rusas, la mayoría salidas de la adolescencia, como Nadia (850 misiones aéreas) quienes al enterarse del apodo lo tomaron para ellas y así pasaron a llamarse en la historia.

La táctica era mandar oleadas de tres en tres, dos que distraían a los artilleros y uno cargado hasta el tope que apagaba motores (ralentí) y planeaba en la oscuridad y soltaba su arsenal de bombas, luego se reunía con los otros dos y repetía la táctica intercambiando los papeles; los efectos psicológicos del hostigamiento entre los alemanes era devastador y fue el terror de todas las noches, noche tras noche en los campamentos la Rusia invadida, hasta la rendición en 1944 del Marsical Von Paulus, luego siguieron hasta llegar a Berlín, en donde dejaron su impronta en una de las columnas del Reichstag...

"No había tiempo para tener miedo" recordaba la aviadora. Y sin miedo emprendió en solitario su último vuelo a sus 91 años de Gloria, amada y recordada por su pueblo que le rinde homenaje a su valor.


Así se forjaron su legendaria fama estas "Brujas" inmortales, por eso desde ésta trinchera, un saludo de ¡Gloria Eterna! a Nadia Popova y sus compañeras...

Hortensio.

domingo, 7 de junio de 2015

Cobardes y Valientes.

Dos antiguos poemas, en este Plácido domingo para compartirlos, está lloviendo y me lleno de recuerdos y releo mis cuadernos manuscritos, encontré estos dos... 

No todos besan la 'Gloria'

Los vahos turbios se revuelcan
en desventurados remolinos de
fosos profundos con olor de Hades
y se espantan los cobardes...

Porque carecen de audacias y esperanzas,
de claras noblezas y sobradas fierezas,
mendigos indignos de mohosos aceros
que se ahogan con mirar las glorias ajenas.

Así son los cobardes...
manchados de cenizas
para ocultar sus miedos y
deseos secos de sus hogares
a comienzos de un bello abril.

Viven en su tragedia griega,
mensajeros de mal agüero que
tiemblan de espanto y de temor,
largos tormentos en pocos momentos
 y solos se desploman calladamente.

Por que de pena no miran de frente
la cara inefable de los héroes que
profesan su mortal existencia
rendida a los vientos a las nubes
a los rayos y a la Gloria...

Y sin odiar la bella vida
sin espanto ante la muerte
intrépidos ante la inevitable
tragedia que los acechan,
así son los valientes...

Ellos que no le piden nada
a los dioses del Olimpo, salvo
el favor por la victoria y el honor
ganado por el coraje en la lucha
con el arrojo de la valentía...

Sin que el lógico y justo miedo
turbe su terca visión de ánimo,
jamas buscan el refugio de la huida
y la fuga amiga de los cobardes.

Así, asi son los valientes...
que en sus lamentos besan la 'Gloria'
y se estrechan con la inmortalidad.

                                      Farwel  1989







Pasaporte...

Así eres Tú, con ese olor sutil
Por lo menos: ¡déjame seguir aquí...!
a mar de bellos amaneceres
sabor a melocotón en suave
almíbar, que a la caricia de tu piel
de terciopelo azul, asoma cada día.

Para sentir, oler y saber a magia
incógnita de incertidumbre gris.
Pero, mientras yo, ya de viejo le
robaba minutos al infame tiempo...

Tú, mi adorable amor, pletórica de
primaveras, te envolvías en mantos
de vejez para alejarme sin comprender
esa absurda melancolía que jamás...
pude aceptar.

Sí, me tienes preso de tu ser, cosido a tu piel
a tu sombra quedamente resignado y cobijado
¿para que me pides pasaporte para entrar en
tu agonía? extraña magia de incertidumbre gris.
por lo menos: ¡déjame seguir aquí...!

                                     
                                                             Farwel 1986


Por aquellos días, todo un gran abrazo.

Hortensio.






miércoles, 3 de junio de 2015

Acto de Fe.

En éste miércoles tan particular, en una fría y gris mañana que cobija a la extensa 'Sabana de Bogotá' me propuse ver y leer la fantástica y espontánea poesía en prosa del maestro Mario Pérez Antolín y una que a mi en particular me ha gustado, sí, esa que tiene el título de ésta entrada de hoy...'Acto de Fe' y que la he leído en mis tertulias literarias de la Casa de Poesía Silva y que ya ha recibido sin egoísmos, eso de lo que vive cualquier artista, el aplauso cerrado y las correspondientes interrogaciones: ¿Quién es su autor? ¿De donde es...? ¡Donde lo podemos leer! Sólo los puedo remitir a su ya prestigioso Blog: "Oculto en la niebla", pero bueno leamoslo...

La inefable niebla en donde se
pierde la existencia de una vida...

Acto de Fe

No me importaría creer
si Dios fuera más amable,
menos mayestático.
Me conformo con que
no me arroje al infierno,
ni fulmine con rayo a los herejes
(es que soy un poco heterodoxo, ¿saben?)
El Dios que yo quisiera
no se tomaría las cosas
tan en serio:
aceptaría la crítica,
le aburriría ser único
en el firmamento,
y seguro que mandaba al paro
a sus representantes terrestres.
Con un dios así, incluso los ateos
creeríamos en Dios.

                                            (Octubre 31 de 2008)


Pero miren este otro poema de maravilla, de ese mismo año :


APARIENCIAS ENGAÑOSAS

¿Por qué siempre que vemos
a un hombre cojo y renqueante
pensamos que es idiota?

¿Por qué las modelos más bellas
tienen que parecer
banales y superfluas?

¿Por qué los mejores poetas
tienen que ser malditos?

¿Cuantos guerrilleros conoces
que quieran ofrecer
su vida por el pueblo?

¿Fue sincero ese beso,
ese orgasmo, ese guiño
o un fingimiento torpe
de un payaso dramático?

Simulamos con tal pericia
que, según las más fiables
estadísticas realizadas,
un número mayoritario
de los ciudadanos se siente
moderadamente feliz.

                      (Mayo 28 de 2008)


Un apretado abrazo y busquen al maestro dentro de su niebla.

Hortensio.

domingo, 31 de mayo de 2015

La vergüenza de Europa.

En este 'plácido domingo' un pequeño homenaje al controvertido escritor alemán con el que fue uno de sus últimos poemas (2012) del 'premio Nobel' recientemente fallecido Günter Grass, inspirado en la indignación  que sintió al ver a Grecia a punto de salir de la Unión Europea, por su insolvencia económica y así se pronunció:

Günter Grass, unos meses antes de su partida.

La vergüenza de Europa 

Aunque próxima al caos, por ofender al mercado,
lejos estás de la tierra que fue tu cuna,
lo que con el alma buscaste y creíste encontrar
hoy lo desechas, estimado peor que chatarra.
Desnuda en la picota del deudor,
sufre una nación a la que desgracias
era antes lo natural.

País condenado a ser pobre, cuya riqueza
cuida pulcros museos: botín por ti vigilado.
Los que invadieron con armas
estas tierras benditas de islas llevaban
llevaban con su uniforme,a Hölderlin en la mochila.

País tolerado apenas, a cuyos coroneles
sostuviste un día en calidad de aliados.
País sin ley al que el poder,que siempre tiene razón,
aprieta el cinturón más y más.
Desafiándote, viste de negro Antígona.
Y el país, el pueblo cuyo huésped eras, hoy lleva luto.

Pero, fuera de esa patria,
el cortejo de parientes de Creso
acumuló en tus cámaras cuanto oro brillaba.
"¡Bebe de una vez, bebe!"- grita la clac de los comisarios,
pero Sócrates te devuelve airado su copa rebosante.

Maldecirán los dioses a coro lo que te pertenece,
pero sin tu permiso nadie podrá confiscar el Olimpo.
Sin ese país privado del espíritu que un día te concibió,
te marchitarás Europa.

                                               Günter Grass (Danzig, 1927 - Lübeck, 2015)


Compartiré algunas de sus más célebres frases para matizar su pensamiento...

- Europa no conseguirá sobrevivir sin inmigración. No debería tenerse tanto miedo de eso: todas las grandes culturas surgieron a partir de formas de mestizaje.

- Nada es seguro, podríamos estar subiendo y no bajando.

- Melancolía y utopía son cabeza y cola de la misma moneda.

-Incluso los malos libros son libros, y por lo tanto sagrados.

- El dinero no crea ideas, sino melancolía.

- En estadística, lo que desaparece detrás de los números es la muerte.

- Voy a componer un ballet para tus glóbulos, rojos y blancos. Cuando caiga el telón te tomaré el pulso y veré si el esfuerzo ha merecido la pena. 


Un abrazo y un sentido pésame a la Literatura.

Hortensio.

domingo, 24 de mayo de 2015

"Columba..."

En éste 'plácido domingo' el inesperado encuentro de Hortensio, con Cristóbal Colón, en la recién reconquistada ciudad de Granada en Al-Andaluz, por el allá en el lejano día 17 de abril, en la primavera del año de Nuestro Señor Jesucristo de 1492. En la Villa de Santa Fe de la Vega de Granada, un día antes de lo que la historia ha conocido como 'Las capitulaciones de Santa Fe' se suscitaba este encuentro... vamos a los hechos y a las comillas:

Isabel y Colón revisando
las Capitulaciones de Santa Fe.
Hola mi querido y viejo amigo, cuanto tiempo ha...! desde Valladolid....
- ¡Que placer, pero qué placer mi querido Hortensio...! ¿que haces por estas tierras tan lejanas?
- Ya ves, detrás de mi destino; y tu, veo que estás muy contento y radiante, acaso ¿te ha ido bien en tu empresa de hacerte a la 'mar-oceana' como es tu sueño?
-Tu lo has dicho, Hortensio y a propósito creo no hay mejor persona para contarle mi más importante y añorada de mis cuitas.
-Veo que sales de palacio...perdón de 'La Alhambra' la bella y por tu cara veo que viste a la reina y por demás...

Isabel I de Castilla,
 protectora de Colón.
- Sí Hortensio, la reina me ha invitado a conocer el palacio de Boabdil 'el Chico' al que conocí en la entrega de Granada el pasado mes de enero y lo que te voy a contar, nadie lo sabe y quiero que seas el primero y a celebrarlo con una gran jarra de vino, acompáñame que voy a explotar de felicidad.
- Sea pues, pero son las diez de la mañana y ya sabes...
- Hoy no importa nada, por fin se ha hecho realidad mi sueño y mi adorada Columba (así se refería a la reina Isabel de Castilla, un Colón un poco confianzudo y que desde luego a Ella no le disgustaba, ya eran más cinco años de amistad, desde Alcalá de Henares (Madrid) hasta Santa Fe de la Vega de Granada, de ruegos, negociaciones y peleas) lo ha hecho realidad, sí Hortensio me creyó y me ha dado el dinero que faltaba para la gran empresa... ¡Un Millón de maravedis! pero vamos a la posada del jilguero allí te cuento los detalles.
- Hombre Christophoros, ¿te puedo decir Cristóbal, es como más castellano, no lo crees?...
- Pues claro Hortensio, hoy puedes decirme como te plazca, ya me dieron el título de Don, como me llaman en la corte, por orden de Ella... Don Cristóbal Colón,
- Bueno Cristóbal, perdón Don Cristóbal... de verdad que es un bello beneplácito, pero como fue...

Colón y su más célebre pintura a los 40 años
 en la corte de los reyes católicos.

Me interrumpió cogiéndome del brazo y arrastrándome, -literalmente- me metió por la calle de Almacira rumbo al estanco de la posada.

- ¡Ha...!, que linda está mañana de abril que nos adelanta la primavera... es mi primavera.

Una vez instalados en la desocupada y maloliente estancia y no pudiendo refrenar su euforia, gritó:

-¡Mesonero... Alá mesonero!, una pinta de cerveza...-¿todavía tomas cerveza cierto?- para mi ilustre amigo y una jarra del mejor vino que se pueda encontrar en ésta adorable y bella Granada, que me ha devuelto las ganas de vivir...,

Con verdadera curiosidad le inquirí: -Vamos hombre cuenta, cuenta que me tienes en ascuas, pero antes te voy a pedir un inmenso favor... Cuéntame, cómo es Ella, ¿es tan bella como se cuenta? una vez la vi de lejos en Sevilla, pero muy tapada como corresponde a una reina católica.
- Trata de imaginarla, Ella también cumplió cuarenta años como yo, pero su semblante es tan terso y sonrosado cual el de una doncella, es rubia muy rubia, a semejanza de ciertas venecianas, pero lo más hermoso son sus ojos verdiazules con los que mira a conveniencia con ternura o con tal furor que hacen temblar a quien los mira... esa es mi Columba.
- Vaya, que entonces es una reina hermosa, pero ¿como fue lo del millón?
- Fue una faena de casi seis años y estoy citado para mañana que llega el rey para firmar las capitulaciones, en el que me han concedido casi todo lo que he pedido según me han confirmado mi comisionado don Fray Juan Pérez, de la Rábida.

- Felicidades por la terquedad de tu sueño que ya es un hecho, pero como se portó Ella y ¿porqué te creyó?
La entrega de Granada a los reyes Católicos
por Boabdil 'El Chico' en enero de 1492.
-Ha, esa historia comienza con una gran pelea con Ella, que yo creí era definitiva, figúrate, yo había visto izar los estandartes reales sobre las torres de la Alhambra, como te conté; había asistido a la humillación del rey moro, saliendo de su ciudad vencida para besar las manos de mis monarcas. Y ya se maduraban propósitos mayores: ya se hablaba de llevar la guerra al África. Pero, en cuanto a mi, todo era cosa de veremos, consideraremos, discutiremos, mejor sería esperar un poco, pues nada es tan socorrido como un día tras de otro día y la paciencia es grandísima virtud, y es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer... yo había conseguido ya un millón de maravedís con los genoveses de Sevilla  y el banquero Berardi. Pero me hacía falta otro millón para hacerme a la mar.

Y ese otro milloncejo era el que Columba me prometía cada tarde, para retirármelo de madrugada- no tenía ni que decirlo- en el "vete ya" de la despedida. Pero una noche estallé. Repentinamente entre en iracundia, desde lo alto de mi boca le clamé que, aunque cortés y sumiso para con ella, atento a que una púrpura, aún invisible, envuelve siempre un cuerpo de reina, me sentía igual que cualquier monarca y tanto montaba yo, sin tiara enjoyada, pero aureolado por el nimbo de mi Gran Idea, como montaban las coronas de Castilla y Aragón.

No me atrevía a interrumpirlo, solo lo miraba como un bobo estupefacto sin quitarle la mirada de sus ojos adustos y de su boca de fácil palabra...

 - "¡Marrano!" - me gritó- : "¡No eres sino un marrano!" - "¡Marrano soy!"- grité a mi vez: "¡y nadie puede saberlo mejor que tu, que me conoces en lo que soy y en lo que fuí!". Y, esta vez sin poder guardar ya el secreto que durante tantos años guardaba en mi, le revelé lo sabido... allá en la Tierra del Hielo, acerca de las navegaciones del Pelirrojo, hijo de Leif, y de la descubierta, para ellos realizada, de la Tierra Verde, y de las Tierra de Selvas, y de las Tierra de la Viña; le mostré el maravilloso paisaje de los abetos, de los trigales silvestres, de sus torrentes plateados de salmones; le pinte los monicongos, alhajándolos con collares de oro, pulseras de oro, petos de oro, cascos de oro, y le dije que también adoraban ídolos de oro, y que el oro en sus ríos, era cosa tan abundante como los guijarros en la meseta castellana... Y, ante el asombro que había enmudecido a Columba, le grite que me iba para nunca volver y que ahora ofrecería mi empresa al Rey de Francia, muy dispuesto a costearla, pues ése si que tenía mujer inteligente, muy atraída por el mar como buena bretona, digna descendiente de Elena-la-de-Armórica, hija del Rey Clohel, esposa de Constantino 'el Viejo', elegida por el Señor para exhumar la Cruz que descansaba a veinte palmos bajo tierra, en el monte Golgota de Jerusalén.

¡A gente así podía uno fiarse, y, por ello, me iba con mi tinglado a otra parte!... ésto que dije pareció enfurecer a Columba - "¡Marrano! ¡Cochino marrano! ¡Venderías a Cristo por treinta denarios!" - me gritó, mientras yo salía de la estancia con un gran portazo. Abajo, arrendada bajo los árboles, me esperaba mi buena mula torda. Enfurecido como nunca recuerdo haberlo estado -y más aún por haber largado el Gran Secreto que debí guardarme- cabalgué dos leguas cabales y me apeé en una posada
con el ánimo de beber tanto vino como pudiese caberme en el cuerpo.
- Valla, debió ser terrible ese momento...
- Fue de verdad... terrible, recuerdo que las campanas sonaban llamando a misa, yo estaba sombrío;  cada copa en vez de aligerarme el ánimo, me hundía en la desesperanza de quien ha cometido una falta irreparable. Lo había perdido todo. Todo. El regio favor, y una esperanza que, aunque nunca satisfecha, estuviese en pie, todavía, pocas horas antes... pero aquí viene lo bueno.

Tomó un gran sorbo de vino y se lamió los labios, sus ojos de color café claros, brillaron y su boca dejo ver sus dientes parejos en una sonrisa de satisfacción, me miró fijamente...

- Ya había vaciado una jarra de vino, cuando vi entrar un alguacil que, al juzgar por lo sudado y polvoriento del traje, debía haber alcanzado éste pueblo a matacaballos. Al verme, vino en rectamente hacia mi: Su Majestad me mandaba llamar a toda prisa, rogándome que no prosiguiera mi camino... Poco después de medio día, después de haberme refrescado el rostro y refrescado el atuendo, estaba ante mi real dueña.

- ¡Vale, que bien! pero... iba a continuar cuando con la palma de la mano delante de mi, hizo una señal de pare y una pausa estudiada...

Colón llega a Santa María la Antigua del Darién (Colombia)
En cuyo honor es la única república que lleva su nombre,
 como recuerdo de su grandiosa gesta.
- Toma, "¡Tienes el millón de maravedies!" me dijo. Lo había pedido al banquero Santángel con el autoritario apremio que yo bien le conocía. Le había dado, en garantía, unas joyas que, a la  verdad, valían muchísimo menos. -"Las recuperaré cuando me plazca" - dijo: "Y sin devolver el millón." Me miró intencionalmente: -"Hemos expulsado a los judíos, bien vale un millón para Santángel, la ventura de poder permanecer en estos reinos en donde tiene tan buenos negocios." "Y ahora: ¡a enfardelar lo tuyo! Buena suerte. Y consigue todo el oro que puedas para  que con él podamos llevar la guerra al África." - Y hasta reconquistar la ciudad de Jerusalén como se conquistó el Reino de Granada" dije. - "Acaso" dijo ella... - Pero a nadie debes confiar mi Gran Secreto. -"¡No soy tan necia!" -dijo ella: "En ese secreto hay gloria para ambos" - "Te inspira el Espíritu Santo" -dije, besándole las manos. "Acaso será dicho esto en libros futuros" dijo ella: - "Libros que sólo se escribirán, desde luego, si algo descubres." - ¿Lo pones en duda? - "Alea jacta est."

- Y aquí estoy, Hortensio, celebrando contigo que puedo ya realizar mi sueño... ¿Porqué no te vienes conmigo, y compartes mi Gloria?
 - Que más quisiera, pero tengo una tarea tan ineludible como tu sueño... Dios te guarde, querido Colón.

Tras de su azaroso cuarto viaje de vuelta llegó Colón, enfermo a Sevilla el 7 de diciembre de 1504 para recibir la infausta noticia de que en el palacio  real de Medina del Campo (Valladolid) el día 26 de noviembre de ese año Isabel, la última de la casa Trastámara, su 'Columba' su principal veladora y protectora de sus proyectos, había muerto de un agresivo cáncer en la matriz, con Ella, casi que acabaron sus sueños...


Ese golpe fue muy duro para el pobre Colón, que venía con la intensión de hacer valer algunos puntos de las capitulaciones de Santa Fe,que no se habían cumplido... persiguió a la corte y al rey Fernando, que en Segovia, lo despachó con buenas palabras y promesas de revisar su caso; al ver que no se cumplían, lo siguió hasta Valladolid en donde ya no pudo más, un fuerte ataque de poliartritis reumatoidea le afectó el corazón que dejo de latir ese 20 de mayo de 1506; antes de poner fin a sus desvelos, se le oyó decir muy quedo... Columba, Columba.


Así terminó esa historia de amistad y cariño entre la Reina y el Marino, de Isabel la 'Columba' con Colón, uno de los personajes, -qué duda cabe- más importantes y controvertidos de la Historia Universal.

"Las llaves de mi voluntad te las di en Barcelona"... palabras que aparecen en una carta de Colón a su amada Reina. En el lenguaje erótico - encriptado - la llave es el utensilio que penetra en la cerradura y permite la apertura de la puerta. Esta carta de 'amor' se conserva en el archivo Simanca de Valladolid y está escrita en Ladino, la lengua hablada por los judíos sefardí.

Un abrazo de corazón a corazón.


Hortensio.
En un sueño de abril de 1.492