lunes, 19 de marzo de 2012

Vivir sin imitar... es posible

             Definitivamente, como seres gregarios incorporados por mil factores a una sociedad "correcta" en la que nos toca desarrollarnos y sobre todas las cosas vivir, saber y aprender a vivir en ella, es posible...por un ejercicio de los quehaceres en cuya ocasión tenemos la oportunidad de expandir potencialidades en la imaginación dentro de las inevitables rutinas que han tenido ya éxito comprobado y en asimilar experiencias tanto positivas como negativas para corregirlas y evitarlas, según el caso.

             Y los que con un cierto grado de cordura decidimos estar en esa sociedad "correcta", tenemos que vivir de algo, cada quien en lo suyo y que le dé el fruto necesario a su esfuerzo; formar una familia y estar dentro de ella, mantenerla siempre con dignidad, tener hijos y mandarlos a la escuela  y pretender asegurar su futuro siempre incierto, siendo necesario que todo lo que se haga dentro de esa "correcta" sociedad tenga algo que trascienda los intereses particulares con la convicción de colocar a estos, nuestros afectos, nuestras inclinaciones, nuestras pasiones, en un pequeño lugar, muy personal, puesto que ellos tienen un valor relativo ante la necesidad del imperio de los principios en que se funda el interés general.

               La superación de nuestra sociedad, de nuestro país así como la del ser humano, no tiene únicamente signos económicos, se basa también, y fundamentalmente, en la necesidad de optar por un modelo muy propio de desarrollo. La imitación irracional envilece y despersonaliza a los pueblos. Y desde luego no se trata de competir con otros pueblos, quizá más desarrollados, en la insensata carrera de una economía de desperdicio que solo acarrea el deterioro irreversible del medio ambiente.

              Tenemos que tratar de vivir sin tanta imitación irracional, con objetivos espurios que son signos de crisis o decadencia de las sociedades opulentas... no nos envilezcamos, tratemos de darle personalidad a nuestro pueblo es decir a nuestros hijos que van a vivir en una sociedad  mucho más nuestra, menos injusta.

Un abrazo y otro más...

Hortensio.










   

Un cristo diferente II parte


Al presentar mis rendidas disculpas, primero a mi interfecto y admirado escritor y a Ustedes estimados lectores por haberme demorado tanto que algunos pensaron que lo había diluido en el tiempo a propósito, pongo ante sus ojos lo que he denominado en forma atrevida... II parte, que a su tenor dice:



                Redentor o no, en lo  profundo de su dolor y de su cólera, un hombre que si no era Dios, era un Poeta. Pues nunca fue más Divino que cuando estaba muerto, abandonado de Dios y de los hombres, traicionado por sus discípulos, su manto irrisorio de Rey de los Judíos jugado al dado por sus verdugos, desertado por la turba cobarde y borracha de su pueblo que a la hora del coraje le dio la espalda, regresó a su taberna y a sus piojos, y al otro día lo olvidó.

                 Sólo tres mujeres quedaban en el muladar del Gólgota esperando el descendimiento de su cuerpo masacrado, a la hora crepuscular en que los cuervos se posaban sobre la Cruz para merendar al redentor.
                
                  Y estaban allí, sobre el lógobre peñon del martirio, no porque creyeran que ese que acababa de expirar fuera Dios o espectro de Otro Mundo, sino por lo contrario: porque sabían que era nada más un hombre que las había amado en su carne, y las había caraciado con la caricia de un dios. Pues la carne que ama a la carne es el más bello poema en que el Espíritu se redime. Por eso fue sublime en la cruz: porque a la hora ingrata de la agonía no olvidó a sus mujeres; porque en su nostalgia y en su delirio, su su despedida fue una promesa de fidelidad a la carne y a este mundo; y porque en su silencio aterrador parecía gritar: "Oh, amada mía, por entre tu carne palparé tus huesos para reconocerte el Día de la Resurrección"

                  De pie bajo el cielo negro del Calvario estaban ellas: ¡Sólo mujeres! Fieles mujeres a la bondad de la carne.

                  María, su madre, que lo amaba por esa otra forma culpable de la caricia que es dolor del nacimiento, y también con ese terrible amor de las entrañas que es la compasión.

                   Magdalena, su amada, contra cuyas caricias luchó su Espíritu para no taricionar su Destino de Redentor, en una batalla feroz entre el cielo de sus ideas y la piel de su deseo. Pero él fue superior a si mismo, y mereció ser Dios en ese instante trágico en que sacrifico su felicidad a su locura.

                   Nunca fue más dramática su lucha con el Dios que lo tentaba, que en ese minuto fugaz del despego a la Tierra que amaba, y a la que se sacrificó para iluminarla de sentido. Pues Cristo no desertó la Tierra por el Cielo. Al contrario, predicaba que era un Dios de vivos y no de muertos. Lo que pretendía con su ademán era restituir a la Tierra su dignidad de Paraíso perdido en el alma del hombre.

                   Por eso lo amaron sus mujeres: por esa dualidad que reune en la misma caricia al amante y al Dios. Y por eso nunca lo olvidaron, aunque tal vez en la soledad de la carne y en las nostalgias de las lunas tibias que iluminaron su errancia por los huertos floridos,  evocarían dolorosamente sus besos, y no le perdonaron la locura de su sacrificio. Pues ellas que compartieron su lecho sabían que ese ardiente Galileo no era Dios, sino el mejor de los hombres posibles.

                  Por eso amo este Cristo enamorado, y soy su herida cuando sufro de ese mismo dolor de que murió: ¡El hombre!

                  No oro a Cristo con palabras, ni espero nada de su Cielo prometido. Pero lo vivo en su pasión y en sus sueños, que fueron la pasión y los sueños de un poeta.



Hasta aquí su poema... a mi me basto leerlo para que fuera mi oración preferida y olvidarme por un instante bello, este mundo material de las apariencias; espero que les haya gustado tanto como a mi y se los dejo con un abrazo fraternal.

Un abrazo cristianero...

Hortensio,



























                   

sábado, 25 de febrero de 2012

Un Jesucristo diferente


Quiero compartir con Ustedes, estimados lectores, uno de los más bellos y sentidos poemas en prosa sobre la siempre y cuestionada figura humana, de hombre, de Jesús el Nazareno quien se llamó a sí mismo el hijo de Dios, siendo la persona humana más humana que se ha descrito, incluso por sus secuaces y seguidores del tan mentado "mensaje" de amor y que el creador del movimiento nadaísta, el fantástico, trágico y siempre recordado Gonzalo Arango, intituló UN CRISTO PARA LA NUEVA OLA...oigámoslo:



            Se llamaba Jesús, y era tan soñador como cualquier poeta.
            Tan amante de La Magdalena y de las mujeres.
            Tan tierno con los niños que les prometió el Reino de su Amor.
            Tan compasivo con los leprosos, ciegos y paralítícos, que los curaba con su magia.
            Tan milagrero en Betania que resucitó a Lázaro para ganarse la admiración y el corazón de Marta.
            Tan bohemio y gozador en las bodas de Canaan.
            Tan vagabundo por los valles floridos del Cedrón.
            Tan triste y pensativo en el Huerto de los Olivos.
            Tan purificado de teorías y racionalismos amargos de la cleresía de su tiempo, que se bañaba desnudo con el Bautista en las límpidas aguas del jordán.
            Tan aventurero que se perdió en el Desierto de Judea para aquilatar su espíritu en la sed y el sufrimiento, y preparar su carne para el martirio.
            Tan místico que se exilió en las cumbres del Asia para aprender los secretos de los anacoretas,y dialogar con su Espíritu en la soledad.
            Tan sibarita que se hacía lavar los pies con sándalos, perfumes, y los besos tibios de su amante.
            Tan idealista que marchó a la conquista del poder montado en un burro, alegando la dialéctica del amor.
            Tan humilde que despreció a Pilatos con su silencio, y esta fue su victoria sobre el opresor.
            Tan revolucionario que no se armó contra el Imperio con armas y razones, sino con las almas oprimidas de su pueblo.  
            Tan inocente que creyó en la nobleza y el coraje de las muchedumbres.
            Tan político que se hizo pasar por Dios para demostrar su fe terrible en su destino de Redentor, y así ellos tuvieron fe en sí mismos.
            Tan rebelde que renegó de su madre, que era una vieja ordinaria que le decía "vago" por que no le ayudaba a Don Jose a frabricar banquetas y ataúdes para aliñar la sopa, y por  eso lo hechó de la casa. 
            Tan cósmico que no quiso elegir ninguna patria, sino un cielo arcano y misterioso.
            Tan intemporal que escribió sus sueños en las arenas del Getsemaní, sobre las espumas del Mar Muerto, y en los ojos celestes de Magdalena, por donde vio salir el sol de los venados que habían probado 
la yerba loca del deseo, y enloquecieron.
            Tan manso que no opuso resistencia cuando la policía del,déspota y el sacerdote lo capturaron por sospechoso y turbador del orden público.
            Tan colérico cuando defendió el Templo del Espíritu contra la chusma de cacharrereos.
            Tan narcisista que no dudó ante la alternativa  shakesperiana de Ser o no Ser, y fundó con su frase Yo Soy El que Soy, la más genial Egolatría.
            Tan viril que en su agonía no lloró lágrimas, sino sangre.
            Tan  desamparado que en el momento de expirar no tuvo fe, ni siquiera en su fe.

Tengo que hacer un alto en esta, que yo impunemente he llamado la primera parte de éste extenso poema que más adelante y en otra entrega les daré a conocer, por ahora solo quiero abrir y sembrar,  al que le haya gustado, una breve expectativa de su desenlace que es igual o más bello y humano que esta que has leido...hasta dentro de un rato.

domingo, 12 de febrero de 2012

¿Que harías después de un impacto nuclear...?


Si algún pobre desgraciado, con mucha "fortuna", lograra en su refugio anti-atómico  permanecer los 20 días necesarios para que amainaran los efectos del primer choque nuclear, no habría ganado mayor cosa fuera de la de estar vivo. Al salir al mundo exterior todo sería de un panorama de desolación, todo oscuro y despoblado, sin vegetación y sobretodo sin agua potable si es que algo de ella subsistió a las grandes temperaturas de la fusión nuclear, sin alimentos, fuera de los que logró almacenar y que no consumió en éstos fatídicos 20 días (como menos), las pocas ratas que lograron subsistir como él y las formidables cucarachas campearían a sus anchas.

El hongo atómico.
Este es un primer cuadro que la PMA por sus siglas en ingles de la Asociación Médica de Inglaterra, dibujó de lo que sería para un ser humano sobrevivir a un impacto de una estandarizada y pequeña bomba atómica de apenas 200 megatones, es decir, 15.000 veces superior a la de Hiroshima; "Durante la fase posterior al ataque, los que sobrevivan a los efectos inmediatos  del bombardeo nuclear se encontrarán bajo tensiones tremendas". Todos los efectos de un ataque semejante son difíciles de predecir con certeza, sin embargo la experiencia de Hiroshima y Nagasaki nos muestra que el panorama puede ser peor...miremos los que serían reales:

Lo primero y terrible sería la sensación de una noche peremne, no habría sol puesto que las incontables emisiones de óxidos nítricos producidas por las innumerables incendios desatados tras la explosión de la bomba habrían  producido grandes acumulaciones de ozono en la troposfera, y en consecuencia la aterradora niebla fotoquímica generalizada.

Calmar la sed por la larga temporada de encierro y la consecución de comida sería un factor de perturbación física y psicológica de proporciones castastróficas pues los terrenos y sembradíos de toda especie serían contaminados irremediablemente con la famosa lluvia ácida o lluvia radioactiva; literalmente no habría nada de que subsistir, encima las ratas y sus rémoras las pulgas contribuirían a la propagación de enfermedades contagiosas factor coadyuvante de todos los cuadros clínicos que se presentarían al proceso infeccioso de amplio espectro.

"Los supervivientes correrían también graves riesgos de contraer infecciones bacteriales. La 'bacteria clásica' podría provocar epidemias de fiebre tifoideas, cólera y otras enfermedades infecciosas." También dicen los galenos, que se daría un nuevo esplendor de la tuberculosis, y, por supuesto, la proliferación de todo tipo de cánceres que son asociados a la contaminación radioactiva.

El rostro infernal de la bomba atómica.

Creo en la sensatez de políticos y militares de que este desgraciado panorama contado aquí de una forma somera, jamás se volverá a repetir en nuestra "Aldea global" y en la única e incomparable nave interplanetaria, con la que nos estamos desplazando por la inmensidad del Universo; me remito a las palabras de Einstein a una pregunta de como sería eventualmente una tercera guerra mundial a lo que respondió: "No tengo idea, lo que si sé es la cuarta sería a piedra y garrote". 

Un fuerte y atómico abrazo.

Hortensio   

domingo, 5 de febrero de 2012

El sentido de la muerte en la prehistoria


Los seres humanos (Paleolíticos) desde sus remotos tiempos, desde las nebulosidades de la prehistoria, en forma indudable, poseyeron un formidable sentido de la destructibilidad de sus cuerpos como una idea clara de lo que era la muerte y con ella el 'desgraciado germen' de la religiosidad, creencias de burdas supersticiones, fideismos simples, ridículos e ingenuos que desde luego no dejaban aquilatar las verdaderas ideas religiosas de aquellos pueblos.

El horror a la descomposición
cambió el concepto de la muerte.
El miedo a lo desconocido y todo cuanto le era extraño e incomprensible, le concedían la categoría de cosa sobrenatural, prodigiosa, pero sobretodo al paso decisivo a la reflexión y desde luego todo aquello se prestaba a la confusión de lo portentoso con lo mágico para dar características de divinidades a espacios muy limitados como por ejemplo, totems, piedras, parajes, animales, etc. en donde suponían que podrían habitar los espíritus de seres que podrían ser benévolos u hostiles.

Sin que llegasen a comprender el sentido de eternidad, es posible que los cerebros más evolucionados, poseyeran una vaga creencia en un alma que pudiera sobrevivir a los estragos pútridos del cuerpo cuando sobreviniera la muerte; y por ciertas evidencias simbólicas se empezó a creer que después de la vida esa entidad llamada 'alma' empezaba a disfrutar de un poder más fuerte que antes y empezaba a rondar, de preferencia, su antiguo hogar en torno al cadáver y a sus seres queridos... desde esos remotos tiempos pasando por todas las épocas de la humanidad hasta nuestros días, los ignorantes han guardado un temor irracional a los espíritus de los muertos.

Como le tenían miedo a esos espíritus, a esas almas que vagaban por el espacio en los sitios y en todas direcciones, en los más oscuros senderos o bosques densos, para que no se pusieran coléricos ni furiosos por no atenderlos, los contenían con ofrendas para conjurarlos y que así les fueran favorables, de lo contrario mandarían sequías o lluvias, espantaban la caza, traerían enfermedades y desde luego la muerte...siempre como castigo.

Pinturas rupestres.
Pero es digno de apreciar, cómo hasta el hombre paleolítico tenía un gran respeto por los cadáveres, fruto de ese miedo irracional por el alma o espíritu de ese hombre que convivió con ellos y que ahora se descomponía pútridamente ante sus ojos ingenuos; eso lo sabemos por la aparición de las primeras tumbas y sepulcros de nuestros ancestros... posteriormente aparecen los 'más vivos'  y se convierten en brujos, chamanes, sacerdotes y el resto de esa casta de vividores que han hecho el mayor de los negocios de la humanidad con el miedo del más allá con los idiotas del más acá.

¡Qué antropología más lamentable! qué le vamos a hacer... seguiré ahondando en tan apasionante tema en futuras entradas-

Un fúnebre abrazo,,,

Hortensio.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Un cinobita literario buscando 'El silencio'


Me preguntaban con insistencia algunos muy escasos amigos. quién era ese ser extraño y con nombre 'latino-sajón' llamado por mi muy fraternalmente... 'HORTENSIO FARWEL' y simplemente les conteste: mi 'HETERÒNIMO'
























sábado, 19 de noviembre de 2011

El formidable Angel Caído

                                                                   Oír y leer sin reflexionar 
                                                                                                                                                                es una ocupación inútil.
                                                                                                                                       Confucio.


En 1.877 en un taller de París, se funde en bronce la obra de arte (escultura) más polémica de finales del 'decimonónico' y sin dudarlo del siglo XX... El Ángel Caído, del escultor madrileño Ricardo Bellver y exhibida con inusitado éxito en la Exposición Universal de París de 1.878, y ubicada con la oposición - claro está-del clero español en el parque del Retiro de la capital española en el más bonito jardín de aquella estancia llamado para ser exactos 'El jardín del buen retiro', es la única estatua oficialmente concebida para testimoniar la existencia Luzbel, el más bello de los ángeles de la mansión celestial y el ser más amado de Dios.

El ángel caíado con sus alas del libre albedrío

Se cuenta en la leyenda (que no se encuentra en la Biblia, sino que fue una deducción teológica inspirada por el 'Espíritu Santo' en los padres de la Iglesia) que su soberbia lo perdió y es aquí donde empieza la controversia entre cristianos y los no cristianos (llámense como se quiera). Los más ilustres intelectuales de estos siglos que la han visitado no pudieron menos que admirar sus formidables formas, la fuerza de su figura juvenil y la expresión de su rostro.


Los unos dicen que al ver su cara se le nota la mueca de desesperación y angustia de haber perdido y caído en desgracia perdiendo la gracia y el amor de ese Dios intolerable y déspota que no perdona un acto de soberbia en contra de su divina persona y es expulsado de la corte celestial... para otros, que lo miran con ojos de admiración solo pueden ver una cara de júbilo por haberse librado del déspota divino y grita su rebeldía con pasión y sacude sus alas del libre albedrío en actitud de desafío ya que Él , no fue condenado por soberbio sino por rebelde; pero estamos en la estatua a la que no dejo de admirar por su belleza, su símbolo de libertad que siempre será la bandera de la juventud y su metafórica presencia entre nosotros los mortales.


Si bien es cierto que es la única estatua del diablo, de Lucifer, del bajísimo, del demonio, Bellver inspirado en un pasaje del 'Paraíso perdido' de Milton, quedo iluminado por la bella historieta que lo describe como un joven rebelde que nos quiere dar a nosotros, con su ejemplo la más prioritaria de las  lección que podemos aspirar a recibir... la lucha contra todo lo que oprima la sacratísima Libertad del ser humano.

 En una noche de plenilunio no me resistí a la idea de ir a darle las gracias a Bellver y a Luzbel, al uno por su inapreciable obra de arte, al Ángel Caído, por su ejemplo de valor y rebeldía... la luna llena iluminaba el bronce de una manera esplendorosa, de verdad hermosa, dándole nuestra roca satélite, el más justo homenaje al Ángel al regarlo con la más radiante de su Luz bella.



                                                                                                   Recuerdo de Madrid, 1.999



lunes, 14 de noviembre de 2011

El tiempo de un canalla "bueno":

El tiempo de un canalla "bueno":


Donde todos piensan igual,
nadie piensa mucho.
Augusto Rodín.


Con una gran expectativa, hoy empiezo a escribir mi blog, que lleva ese nombre que no es otro que el epíteto que Hortensio Farwel le pone a su heterónimo Fernando Cepero Márquez, en su novela negra "El callejón de Paloquemao". Todo blog y creo interpretar su filosofía, es una 'Bitácora', es una página personal donde uno escribe y hace públicas sus ideas, sus convicciones y desde luego sus opiniones.

No deseo ni pretendo cambiarlas, ni deseo ser imparcial ni mucho menos diplomático, sería una necia hipocresía y con eso no comulgo, así soy yo. La blogosfera es eso, libertad... el que quiera entrar a mis páginas lo hace voluntariamente y no deben los lectores, horrorizarse por lo que uno pueda escribir y de seguro no coincidir con sus creencia ni mucho menos sentirse agredidos por leer opiniones e ideas diferentes a las suyas... ¡critíquelas! pero con altura y respeto

Sólo voy a emitir LIBREMENTE, mi parecer sobre los temas que propongo... si no les gustan mis ideas u opiniones, díganlo abiertamente, serán bien recibidos los disensos y los ponderaré, si no quieren polemizar, simplemente no entren al blog y 'pasen la hoja' ya que en ésta 'blogsfera' todo es subjetivo y en ese inmenso universo en que se a convertido la 'Internet' pues nadie sabe en realidad quien es quien y con quien se está interactuando.

Solo quiero que las personas que entren a mi blog, lo hagan desprevenidamente, dejando a un lado la inseguridad y abriéndose a la discusión, si se da el caso y si su opinión es contraria, se le respetará la diferencia. Por mi lado, seguiré leyendo 'las entradas' de los que piensan diferente a mi parecer y si son insustanciales o cursis, pues no perder tiempo y de nuevo... 'pasar la hoja'.

Sean bienvenidos a mi blog y tengan la seguridad que en El Tiempo de un Canalla "Bueno" podrán opinar lo que se les antoje que yo sabré cualificar con plena libertad, lo que vale la pena o lo desechable.

Un abrazo fraterno.

Hortensio.

dedicado a dos de mis amores... Mi hija y mi nieta.