domingo, 5 de febrero de 2012

El sentido de la muerte en la prehistoria


Los seres humanos (Paleolíticos) desde sus remotos tiempos, desde las nebulosidades de la prehistoria, en forma indudable, poseyeron un formidable sentido de la destructibilidad de sus cuerpos como una idea clara de lo que era la muerte y con ella el 'desgraciado germen' de la religiosidad, creencias de burdas supersticiones, fideismos simples, ridículos e ingenuos que desde luego no dejaban aquilatar las verdaderas ideas religiosas de aquellos pueblos.

El horror a la descomposición
cambió el concepto de la muerte.
El miedo a lo desconocido y todo cuanto le era extraño e incomprensible, le concedían la categoría de cosa sobrenatural, prodigiosa, pero sobretodo al paso decisivo a la reflexión y desde luego todo aquello se prestaba a la confusión de lo portentoso con lo mágico para dar características de divinidades a espacios muy limitados como por ejemplo, totems, piedras, parajes, animales, etc. en donde suponían que podrían habitar los espíritus de seres que podrían ser benévolos u hostiles.

Sin que llegasen a comprender el sentido de eternidad, es posible que los cerebros más evolucionados, poseyeran una vaga creencia en un alma que pudiera sobrevivir a los estragos pútridos del cuerpo cuando sobreviniera la muerte; y por ciertas evidencias simbólicas se empezó a creer que después de la vida esa entidad llamada 'alma' empezaba a disfrutar de un poder más fuerte que antes y empezaba a rondar, de preferencia, su antiguo hogar en torno al cadáver y a sus seres queridos... desde esos remotos tiempos pasando por todas las épocas de la humanidad hasta nuestros días, los ignorantes han guardado un temor irracional a los espíritus de los muertos.

Como le tenían miedo a esos espíritus, a esas almas que vagaban por el espacio en los sitios y en todas direcciones, en los más oscuros senderos o bosques densos, para que no se pusieran coléricos ni furiosos por no atenderlos, los contenían con ofrendas para conjurarlos y que así les fueran favorables, de lo contrario mandarían sequías o lluvias, espantaban la caza, traerían enfermedades y desde luego la muerte...siempre como castigo.

Pinturas rupestres.
Pero es digno de apreciar, cómo hasta el hombre paleolítico tenía un gran respeto por los cadáveres, fruto de ese miedo irracional por el alma o espíritu de ese hombre que convivió con ellos y que ahora se descomponía pútridamente ante sus ojos ingenuos; eso lo sabemos por la aparición de las primeras tumbas y sepulcros de nuestros ancestros... posteriormente aparecen los 'más vivos'  y se convierten en brujos, chamanes, sacerdotes y el resto de esa casta de vividores que han hecho el mayor de los negocios de la humanidad con el miedo del más allá con los idiotas del más acá.

¡Qué antropología más lamentable! qué le vamos a hacer... seguiré ahondando en tan apasionante tema en futuras entradas-

Un fúnebre abrazo,,,

Hortensio.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Un cinobita literario buscando 'El silencio'


Me preguntaban con insistencia algunos muy escasos amigos. quién era ese ser extraño y con nombre 'latino-sajón' llamado por mi muy fraternalmente... 'HORTENSIO FARWEL' y simplemente les conteste: mi 'HETERÒNIMO'
























sábado, 19 de noviembre de 2011

El formidable Angel Caído

                                                                   Oír y leer sin reflexionar 
                                                                                                                                                                es una ocupación inútil.
                                                                                                                                       Confucio.


En 1.877 en un taller de París, se funde en bronce la obra de arte (escultura) más polémica de finales del 'decimonónico' y sin dudarlo del siglo XX... El Ángel Caído, del escultor madrileño Ricardo Bellver y exhibida con inusitado éxito en la Exposición Universal de París de 1.878, y ubicada con la oposición - claro está-del clero español en el parque del Retiro de la capital española en el más bonito jardín de aquella estancia llamado para ser exactos 'El jardín del buen retiro', es la única estatua oficialmente concebida para testimoniar la existencia Luzbel, el más bello de los ángeles de la mansión celestial y el ser más amado de Dios.

El ángel caíado con sus alas del libre albedrío

Se cuenta en la leyenda (que no se encuentra en la Biblia, sino que fue una deducción teológica inspirada por el 'Espíritu Santo' en los padres de la Iglesia) que su soberbia lo perdió y es aquí donde empieza la controversia entre cristianos y los no cristianos (llámense como se quiera). Los más ilustres intelectuales de estos siglos que la han visitado no pudieron menos que admirar sus formidables formas, la fuerza de su figura juvenil y la expresión de su rostro.


Los unos dicen que al ver su cara se le nota la mueca de desesperación y angustia de haber perdido y caído en desgracia perdiendo la gracia y el amor de ese Dios intolerable y déspota que no perdona un acto de soberbia en contra de su divina persona y es expulsado de la corte celestial... para otros, que lo miran con ojos de admiración solo pueden ver una cara de júbilo por haberse librado del déspota divino y grita su rebeldía con pasión y sacude sus alas del libre albedrío en actitud de desafío ya que Él , no fue condenado por soberbio sino por rebelde; pero estamos en la estatua a la que no dejo de admirar por su belleza, su símbolo de libertad que siempre será la bandera de la juventud y su metafórica presencia entre nosotros los mortales.


Si bien es cierto que es la única estatua del diablo, de Lucifer, del bajísimo, del demonio, Bellver inspirado en un pasaje del 'Paraíso perdido' de Milton, quedo iluminado por la bella historieta que lo describe como un joven rebelde que nos quiere dar a nosotros, con su ejemplo la más prioritaria de las  lección que podemos aspirar a recibir... la lucha contra todo lo que oprima la sacratísima Libertad del ser humano.

 En una noche de plenilunio no me resistí a la idea de ir a darle las gracias a Bellver y a Luzbel, al uno por su inapreciable obra de arte, al Ángel Caído, por su ejemplo de valor y rebeldía... la luna llena iluminaba el bronce de una manera esplendorosa, de verdad hermosa, dándole nuestra roca satélite, el más justo homenaje al Ángel al regarlo con la más radiante de su Luz bella.



                                                                                                   Recuerdo de Madrid, 1.999



lunes, 14 de noviembre de 2011

El tiempo de un canalla "bueno":

El tiempo de un canalla "bueno":


Donde todos piensan igual,
nadie piensa mucho.
Augusto Rodín.


Con una gran expectativa, hoy empiezo a escribir mi blog, que lleva ese nombre que no es otro que el epíteto que Hortensio Farwel le pone a su heterónimo Fernando Cepero Márquez, en su novela negra "El callejón de Paloquemao". Todo blog y creo interpretar su filosofía, es una 'Bitácora', es una página personal donde uno escribe y hace públicas sus ideas, sus convicciones y desde luego sus opiniones.

No deseo ni pretendo cambiarlas, ni deseo ser imparcial ni mucho menos diplomático, sería una necia hipocresía y con eso no comulgo, así soy yo. La blogosfera es eso, libertad... el que quiera entrar a mis páginas lo hace voluntariamente y no deben los lectores, horrorizarse por lo que uno pueda escribir y de seguro no coincidir con sus creencia ni mucho menos sentirse agredidos por leer opiniones e ideas diferentes a las suyas... ¡critíquelas! pero con altura y respeto

Sólo voy a emitir LIBREMENTE, mi parecer sobre los temas que propongo... si no les gustan mis ideas u opiniones, díganlo abiertamente, serán bien recibidos los disensos y los ponderaré, si no quieren polemizar, simplemente no entren al blog y 'pasen la hoja' ya que en ésta 'blogsfera' todo es subjetivo y en ese inmenso universo en que se a convertido la 'Internet' pues nadie sabe en realidad quien es quien y con quien se está interactuando.

Solo quiero que las personas que entren a mi blog, lo hagan desprevenidamente, dejando a un lado la inseguridad y abriéndose a la discusión, si se da el caso y si su opinión es contraria, se le respetará la diferencia. Por mi lado, seguiré leyendo 'las entradas' de los que piensan diferente a mi parecer y si son insustanciales o cursis, pues no perder tiempo y de nuevo... 'pasar la hoja'.

Sean bienvenidos a mi blog y tengan la seguridad que en El Tiempo de un Canalla "Bueno" podrán opinar lo que se les antoje que yo sabré cualificar con plena libertad, lo que vale la pena o lo desechable.

Un abrazo fraterno.

Hortensio.

dedicado a dos de mis amores... Mi hija y mi nieta.