domingo, 4 de julio de 2021

Liliht, la mujer que se fugo del 'Edén'.

Aunque haya sido eliminada de la Biblia,
no cabe duda de que Lilith, es un referente
femenino del respeto a si misma, liberación
vitalidad y rebeldía.
Hortensio Farwel.

Un saludo muy especial en éste Plácido domingo primero de julio... hoy con un tema algo extraño pero a la vez folklórico y que ha sido tema de innumerables obras en la literatura universal, tanto en occidente como en las antiguas mitologías de oriente cercano. Sí, el mito de Lilith (espíritu del viento) y su leyenda, su belleza inhumana enmarcada en su melena rojiza y su piel extremadamente blanca, 'la mujer fatal', igualmente símbolo y arquetipo de rebeldía y libertad, inquieta e inquisitiva, vital, pero que ha sido utilizada por el judaísmo para introducir el concepto de maldad que siempre se ha ligado al 'erotismo femenino', pues bien ésta es su mitología como la primera mujer sobre la faz de la Tierra. 

La Lilith de Collier...

Según algunas interpretaciones rabínicas, que tomaron su figura de la mitología sumeria cuando se encontraban en la diáspora de Babilonia, y que debido a este fragmento del Génesis, no pudieron quitarla de la Torá y el Talmud y la llamada Biblia cristiana: "y creo Dios al hombre (Adán) a su imagen y semejanza, a imagen de Dios los creó; varón y hembra los creó". Hasta aquí la palabra del Señor y punto. ¿Entonces como enfrentarla a la historieta de la costilla llamada Eva? Se tienen cientos de interpretaciones rabínicas desde serias en su medio como las del rabino Rubén Hoschke Kohen, que dice en sus escritos  del siglo XVII: "Dios formó a Lilith del mismo modo que había formado a Adán, aunque utilizó inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro". Otro imbécil rabino le dio por explicar que Adán era un ser que Dios creó andrógino, que poseía un cuerpo masculino y otro femenino y que estaban pegados por la espalda".

El mitólogo Robert Graves, asegura que "hubo otra mujer antes de Eva, la rebelde y lujuriosa Lilith, que finalmente abandonó el paraíso". Y de nuevo aparece con más sentido de igualdad de esta inefable mujer en el alfabeto de Ben Sira (siglo VIII) allí se narra que Lilith no se resignó a yacer por debajo de Adán: ¿Por qué he yacer debajo de ti? Yo también  fui hecha con polvo y por lo tanto, soy tu igual" así se pronuncio la hermosa 'hembra' al ser forzada por el primer maltratador de la historia a que lo obedeciera y Ella al negarse pronuncio en vano el nombre mágico de Yahvé que estaba prohibido y decidió fugarse del Edén con dirección al Mar Rojo, en cuya costa se asentó, antes de someterse y renunciar a si misma.

El mito babilónico de Lilith.

Se dice y se tiene por cierto por los cuentistas hebreos, que allí se encontró con el 'Ángel Caído' y sus innumerables demonios con los que engendró nuevas criaturas, súcubos "a razón de más de cien por día" y el Luzbel le dio por esposo al más poderoso de sus ángeles caídos, Samael (Veneno de Dios). Ante semejantes hechos Dios envió a tres ángeles (Seniy, Semangelof y Sansenoy) para exigirle a Lilith, que volviera con Adán: "Regresa con Adán de inmediato o te ahogaremos". Ella les respondió que no podía regresar porque "Dios me ha ordenado que me haga cargo de todos los recién nacidos, de los niños hasta el octavo día de vida (el de la circuncisión) y de las niñas hasta el vigésimo día". Ante semejante respuesta llena de ingenio frente a unos desconcertados ángeles, Dios le permitió vivir pero la castigó haciendo perecer a cientos de sus hijos cada día. Desde entonces la hermosa Lilith se propuso matar a cuantos hijos de Adán pudiera y a sus madres durante el parto.

Pero en la Biblia esta mujer es nombrada por el profeta Isaías en 34:14."...también allí reposará  Lilith y en el encontrará descanso" es la personificación del adulterio y la fornicación pasional. En la traducción de la Vulgata en su versión medieval su nombre es cambiado por la demonio grecorromana de Lamia y no la celebre criatura del folklore judío. Cientos de referencias a esta criatura especial que no se dejó maltratar por su esposo y prefirió fugarse del Edén a ser humillada por este... vale la pena leer sobre Ella y la gran corriente literaria que ha arrastrado su nombre hasta nuestros días.


Un endemoniado abrazo de pandemia.

Hortensio.




 

domingo, 27 de junio de 2021

La criatura humana, ¿un microbio...?

Yo, un Universo de átomos,
un átomo en el Universo.
Richard P. Feynman

Este título merece una sencilla y metafórica explicación. Así me sentí esta mañana después de haber visto un documental de astrofísica, sobre la vertiginosa expansión del Universo, les confieso que para mi sensibilidad fue de verdad impactante por así decirlo... y en éste Plácido domingo me puse a barruntar sobre lo absurdamente ínfimos que somos frente a la infinita inmensidad del Universo.

Nuestra nave azul...

Y aquí me encuentro yo barruntando, parado no si derecho o de cabeza sobre una gran roca redonda que gira a razón de 1,500 kilómetros por hora sobre su propio eje y a 150 millones de Kilómetros del Sol, surcando por el espacio sin rumbo cierto y sin saber a donde vamos a parar, para cumplir una cita quien sabe con qué ni por qué... ¿inquietante cierto? Ocho planetas, y una pavorosa cantidad de millones de galaxias, me rodean igual que los 7.800 y pico de millones de seres humanos (datos del Banco Mundial) esperando que esa maravilla que es la capa protectora de ozono no se valla a evaporar exponiéndonos a una inmisericorde rociada de los fatídicos y letales rayos cósmicos.

 Sí, aquí estoy en esta roca giratoria y veloz arrastrada por la alocada carrera de toda nuestra hermosa y misteriosa galaxia a quien cariñosamente llamamos Vía Láctea, hacia el muro exterior del Universo y rumbo a encontrarnos en cruce de colisión y en algún momento con nuestra veloz vecina espiral Andrómeda, y convertirnos en basura espacial, para entonces y teniendo en cuenta tan inmensas distancias, cuando eso pase ya tendré 980.000 años de edad...

Y sí, estoy aquí parado en mi roca giratoria, "abróchense los cinturones" como todos los días girando a una velocidad media de 107.280 Kilómetros por hora sobre una orbita elíptica de 930 millones de Kilómetros esperando llegar al perihelio para acelerar 3.420 más al acercarnos al punto más cercano al Sol. (La Tierra necesita 365 días, cinco horas, 48 minutos y 45,5 segundos en dar la vuelta al Sol (Getty). Estos pequeños datos los hemos olvidado y la mayoría no lo saben.

Nuestro dador de vida en plena actividad...

Entonces sin dejar de barruntar, me angustio sin razón. ¿Qué tal que a nuestro inmenso dador de vida se le de por estornudar un  poco fuerte en una de esas llamadas 'tormentas solares' o le de por consumirse? ahí si nos jodimos... suplico al dios de lo incomprensible el gran Apolo, que eso no pase antes de cumplir mi primer millón de años de edad. Solo nos queda a los mortales la Ley de Gravedad para darnos la "tranquilidad" de seguir parados sobre esta veloz roca redonda y no salir disparados hacia la materia oscura del absurdo vacío para ser comidos por algún agujero negro.  

Pero pasando por el que ya no es el 9° planeta, esa inmensa roca inerte que es Plutón, la nuestra ya no se distingue, es invisible al salir del 'sistema solar'... "El 14 de febrero de 1990, la sonda interestelar Voyager I en su paso por Saturno giró hacia la Tierra y capturó una foto de ella por última vez. Nuestro hogar se veía como una mota de polvo flotando en el suave rayo del Sol" (Carl Sagan) Nada más bello y conmovedor y hay que verlo...

Entonces vuelvo a barruntar dubitativamente, ¿si nuestra roca es 'una mota de polvo' qué seremos nosotros...? sencillo, unos simples microbios ínfimos invisibles, mínimas criaturas creadas por un milagro cósmico abrumadas por millones de problemas para poder subsistir en el único medio ambiente conocido -hasta ahora- y como pasajeros evolutivos o 'polizones' transitorios de la más hermosa nave espacial por ahora conocida y que quedó a la deriva por el camino de los siglos desde su nacimiento y millones de años después del Big Bang... ¿Qué será de nosotros? casi nunca lo pensamos ni parece importarnos. 

Un pequeño microbio llamado 'hombre'.

Barrunten... Barrunten, pues para nosotros, 'simples mortales' no nos queda otra cosa qué hacer.

Hortensio.












domingo, 20 de junio de 2021

Tres años y dos meses después. (Epílogo)

Cásate con un arqueólogo.
Cuanto más vieja te hagas
más encantadora te encontrará.
Ágatha Christie.

Conjurar el pasado que nos trae dolor,
es una forma nueva de empezar a vivir.
Hortensio Farwel. 

Yo soy Josefina Narváez de Castro, mis amigos me dicen 'Pepita' y quiero contarles mi "Última Aventura" como la llamaba ese ser tan especial, "loco" y querido amigo que era Fernando... un día, tres años y dos meses después de nuestra huida, se me murió mirando un bello ocaso, -el más bello que recuerdo y vimos muchos- desde la playa, tomó mi mano y se quedó inmóvil recostado en mi hombro, yo con una inmensa angustia y tristeza lo comprendí cuando con fuerza apretó mi mano; me dijeron que había sido un infarto fulminante al miocardio y eso quería Él, pues lo habíamos hablado en varias ocasiones, no quería morir en una cama acariciando un dolor no deseado y adormecido por esa “mano de dios” que es la morfina, no eso no era lo de Él, quería irse en un instante intenso, en un ya muy rápido y seco, sin proponérselo lo logró...

Un bello ocaso en el Caribe...

Y ahora lo recuerdo como si 'fuera ayer' cuando llegó al "Club Senior" en compañía de su familia yo miraba la escena desde lejos... lo dejaron allí 'instalado', me imagino que sintió lo mismo que yo cuando me dejaron sumida en la tristeza y una depresión que creí que no iría a superar, casi no volví a hablar con nadie fuera de lo necesario, pero el nuevo inquilino me inquietaba y no supe el porqué... lo miraba de lejos cómo se iba recuperando de esa lógica e ingrata depresión y como se empezaba a integrar al grupo. Era bien parecido y con un porte muy distinguido, algo flaco pero no mucho, caminaba lento pero muy seguro y no parecía que estuviese enfermo, supe que era abogado y cuando me miraba sonriente con ese bigote tan bien cuidado, yo bajaba la mirada para evadir la suya, pero en realidad quería que se me acercara para hablar como lo hacia con los demás, en especial con un señor que era arquitecto y la iban muy bien...

Una tibia tarde, como a los 15 días de haber llegado Él al 'ancianato', me encontraba algo distraída ojeando una revista, y no lo sentí llegar pero ya estaba sentado a mi lado, me puse nerviosa como una adolescente sorprendida... le miré a los ojos verdes que escondía detrás de unas gafas pequeñas de esas de leer y para qué, ese par de esmeraldas... me gustaron, nos miramos y un solo ¡hola...! bastó para que yo quedara prendada de Él, ¿por Dios que me estaba pasando? no lo sé.

Pero era una dama y además muy entrada en años y no podía permitirme esos pensamientos algo cursis: - "me llamo Fernando y soy nuevo...", me ofreció la mano y le tendí la mía, me estremeció sentir la tibia suavidad de esa mano que estrechaba la mía con firmeza y que movió lentamente para luego devolvérmela. Me llamo Josefina y le doy la bienvenida, ojalá tenga una buena acogida y volví la azorada mirada sobre la revista esperando que no notara mi nerviosismo... se despidió con un: "fue un placer conocerla Josefina, nos veremos por ahí" y me acuerdo que le respondí  que mis amigos me dicen Pepita. -"O.k. Pepita, fue todo un placer". No me van a creer, pero desde ese día lo buscaba discretamente en el comedor, la instancia de juegos y en el jardín para propiciar un nuevo encuentro.

En una banca del jardín...

Y este se dio después de un frugal almuerzo, cuando note que escondía algo en el bolsillo derecho de su mullida chaqueta de invierno y Él lo notó y sin que yo le pidiese explicación me fue diciendo... -"Es para los perritos de allá afuera, un pedacito de carne"; yo no le contesté nada por prudencia y el tiempo se nos fue dando de un manera impensada, pasó raudo entre el tratar de saber más el uno del otro en una forma intrascendente, era tan agradable en su conversar que parecía que nos conociéramos de toda una vida. Todas las tardes lo veía pasar rumbo a la perrera sin poder imaginar que ya estaba tramando algo con aquellos mastines de guardia; lo esperaba en 'nuestra banca' del jardín que estaba orientada frente al poniente, allí nos quedábamos hablando hasta muy tarde hasta que las enfermeras nos hacían entrar con el fin de que nos preparásemos para la cena.

Siempre me hablaba de libertad y que se sentía como en un claustro... ¡me voy a escapar! me dijo una tarde, "yo no sirvo para vivir encerrado viendo como se me pasan los días y los días"... "¡Me voy Pepita! lo tengo decidido" me quedé de una pieza y sin salir de mi asombro solo atiné a decirle: -¿Estas loco? y me respondió que si y esa sería su 'última aventura'; "Déjame que te cuente" y me narró los detalles de su formidable plan de escape, fue cuando me propuso que lo acompañara. Nunca en toda mi vida me había sentido tan inquieta y emocionada, esa noche no pude dormir, ¿sería verdad todo lo que me había dicho, con esa seguridad tan firme? sus palabras se repetían una y otra vez en mi cerebro; -"Mira lo que nos está pasando, casi que abandonados a nuestro destino". "Todo está fríamente calculado y previsto... nada puede fallar". "Viviremos con mis ahorros secretos" fue cuando supe que tenía un CDT millonario que le producía algunos dividendos y del que me hizo su endosataria, fuera de los fajos de billetes ocultados en su chaqueta, nunca nos preocuparíamos por dinero y viviríamos bien mejor que bien, sin preocupaciones.


La inefable belleza del Tayrona.

Y salió de mi esa aventurera que siempre fue frustrada y ya nada me importó, lo acompañé y nunca sabré a ciencia cierta el porqué lo hice pero tengo muy claro que jamás me arrepentiré, porque ajustamos la velocidad de los días con lo que nos tocó vivir y lo hicimos en lo que Él llamaba "el rabioso presente" ¿Qué más decir? quiso fecundar nuestras fantasías y lo logró, nos solazamos como niños frente a ese mar que amamos y transgredió todo lo que le pedía en una forma respetuosa, nada fue forzoso ni obligado pues habíamos botado al fango nuestras caretas para siempre, fue un hombre con la poesía a flor de labio, de propuestas lógicas pero inesperadas.

Su mirada verde me detenía a través de lo que fuese a decir, ¿con qué me vas a salir hoy? era la pregunta más frecuente que le hacía, y me abducía con un tierno sentido del humor que yo lo convertí en amor, de verdad, aprendí a amarlo. Toda nuestra relación fue imaginada por Él, imaginada y sentida; además siempre entendí que esto que vivimos no podía durar por mucho tiempo, pero lo callábamos y nos mirábamos a lo más profundo de nuestros ojos y para no pensar en ello, siempre me inventaba algo y nuestro mejor aliado siempre fue nuestra "buena salud" que nos acompañó hasta aquella puesta de sol en que a nuestra manera nos despedimos.

Sus cenizas las lanzamos frente a una bella ensenada del Tayrona y yo seguí con el plan que trazamos si alguno de los dos se iba primero. No regresé, aunque mi vida fue longeva y cada día en su honor salgo a mi amada playa cuando el sol engalana la hoguera del ocaso como antesala del silencio cuando trato de pausar mi vida y no lo logro. De nuevo me acecha la infinita tristeza de la soledad pero con una diferencia... su recuerdo me hace feliz.

Un abrazo de gratitud a Pepita, germen de eternidad.

Hortensio.






sábado, 19 de junio de 2021

Acuérdate de soltar el vaso y otro cuento para pensar...


Entre más tiempo dure en nuestras almas
algún sentimiento negativo, más se pudre
y su intoxicación nos puede matar...
Hortensio Farwel.

Sinceramente desconozco el autor de esta reflexión, pero trataré de narrarla como a mi me la contaron en este atípico sábado sabanero para Ustedes... Se cuenta que en una sesión de grupo un psicólogo levantó de su atril un vaso de agua y claro todos los asistentes se miraron pensando que iría a hacer la típica y recurrida pregunta: "¿Está medio lleno o medio vacío?". Sin embargo el anciano profesor, alumno de Jung, preguntó:- ¿Cuánto piensan Ustedes que éste vaso pesa? Las respuestas variaron, unos decían que 200 gramos y otros que 250 y más o menos discrepaban.

El vaso de agua...

Pero después de un rato de silencio, el maestro continuó: -"El peso absoluto no es importante, para nada. Todo depende de cuanto tiempo lo sostengan. Si lo sostienen un minuto, pues no hay problema, pero si lo sostenemos más de una hora, empezará a dolernos el brazo. Y si lo sostuviésemos muchas horas o un día, pues el brazo se entumecerá y llegará la parálisis y desde luego el peso del vaso no cambiará, es siempre el mismo. Cuanto más tiempo lo tengamos, más pesado y más difícil de sujetar se vuelve"-

Después de una breve pausa de necesaria expectativa, continuó: "Las preocupaciones, los pensamientos negativos, el resentimiento y los rencores, son como el vaso de agua. Si se piensa en ellos por un rato, no pasa nada pero si se piensa en ellos todo el día, empiezan a doler. Imagínense pensando en ellos todos los días de la semana y más, pues se paralizan y se sentirán incapaces de hacer nada; saquen Ustedes la conclusión"... un cerrado aplauso se oyó en el recinto. Cuando todo se calmó, el maestro con voz firme y fuerte, le dijo a los presentes:

                                           ¡Acuérdense de soltar el vaso!


***


¿Cómo Pudo...?

Había una vez dos niños que patinaban en una laguna congelada. Era una tarde nublada y fría, pero los niños jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo reventó y uno de los niños cayó al agua. El otro viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpearlo con todas sus fuerzas hasta que logró romper el hielo y así salvar a su amigo.

Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron; - ¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que lo haya podido quebrar con esa piedra y esas manitos tan pequeñas. En esos momentos cruzaba por allí un anciano cazador que al oír las dudosas preguntas que se hacían los bomberos, les dijo: - "Yo se como lo hizo..."

- "¿Como?" le preguntaban al viejo y el sin inmutarse sabiamente contestó: - "Simple, no había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo".


Un fuerte abrazó y si se puede soltar el vaso como también quebrar el hielo...

Hortensio.














lunes, 14 de junio de 2021

Hace seis meses (4a parte)

 Lo malo de lo bueno es que pasa,
lo bueno de lo malo es que pasa.
Rabatté
De paso otra vez por esta ruta pandémica y siendo de verdad un atípico lunes festivo, nos encontramos ya- Pepita y yo- en las congestionadas calles y avenidas de la 'Gran Ciudad'... serían cerca de las 7 a.m. y habrán pasado revista a los cuartos, constatando nuestra ausencia, buscarán por todos lados, de golpe Oswaldo, encargado de las cámaras con una angustia muy fingida, llama a la jefe Ester y retrocede la cámara número uno que enfoca la vereda que lleva a la entrada principal y allí nos encontrarán huyendo, activan los protocolos de emergencia y dan aviso a la policía de la bella localidad de La Calera, para iniciar la búsqueda y rescate de la parejita de ancianos "extraviados"... pero la verdad es teníamos a favor 2 horas de ventaja y ya fuera del alcance de los policiales.

"La huida"

Pasamos el único reten que separa esa bella región andina de la Capital... y ya en la gran avenida oriental que atraviesa la ciudad de lado a lado y que se conoce como la carrera 7a o "camino real" como 'In illo tempore' se le conocía, Ramiro, el primo de nuestro 'cómplice necesario' el ya recordado Oswaldo, nos desembarcó y ayudó con gran comedimiento a apearse de su 'nave' -como él le decía a su desvencijado jeep- a Pepita, corrí la cremallera de mi chaqueta y de un bolsillo secreto saqué un billete y se lo di de propina... muy merecida.

Quiero contarles que esa prenda para el frío, la mandé modificar con un sastre amigo, le habíamos cambiado el forro y al nuevo le puso una serie de muchos bolsillos con la clara finalidad de 'encaletar' dinero y cualquier otra cosa, yo solo los cargué de billetes de alta denominación ($50 y $100.000) que venía guardando desde hace muchísimo tiempo y para no tener que pedirles nada a mis hijos y menos a mis nietos, salvo un poquito de amor y compañía... ¿comprenden ahora de dónde salían mis 'ahorritos'?

Allí Ramiro nos ayudó a tomar un taxi que nos llevó hasta el aeropuerto de "El Dorado" en donde nos esperaban dos pasajes de ida solamente, que me había comprado un viejo cliente dueño de una agencia de viajes y al que siempre le compré mis pasajes aéreos cuando los necesité, al estafeta le pagué el importe de los mismos y esperamos abordar el avión que nos llevaría en esa búsqueda interminable que es ese mito insaciado de "la felicidad" basado lógicamente en la imperturbable libertad... el destino, Santa Marta en el bello y siempre azul 'Mar Caribe' y dejo constancia que fue a petición de Ella, que siempre anheló pasar sus últimos días junto al mar y yo de mil amores le concedí ese inefable deseo... un día en nuestro "Club" me musitó casi al oído, que eso era algo que soñaba hacía más de 30 años, volver a pisar descalza las payas del Tayrona y respirar su aroma tropical. ¿Cómo negarme?

Playa Cristal en el Tayrona...

Y la lacónica misiva que llegó al "Club Senior" con la sola intención de exonerarlos, en alguna medida, de su responsabilidad por habernos dejado escapar, decía: "Muy apreciados miembros de la junta directiva de la Fundación: La decisión premeditada y libre de haber abandonado su muy bello y acogedor hogar, no tubo más motivación que tomarnos -si nos dejan- unas largas vacaciones antes de mirar a los ojos profundos de 'la Gran Resignación'. Quedamos inmensamente agradecidos por sus atenciones y reiteramos que fue una decisión muy libre y espontánea por parte de los dos. Espero que ésta  despedida sea para siempre. Atentamente sus gratos ex-inquilinos. Pepita y Fernando" (siguen sus firmas y huellas). El sobre de correo certificado tenía como remitente una oficina de correos de la ciudad de Cali. Desde el Caribe, envié a un viejo colega la misiva para que a su vez la remitiera de nuevo a la Fundación, quien de seguro les contaría a nuestras respectivas familias de la decisión de estar en Cali pasando unas largas vacaciones. 

Llegados al aeropuerto Simón Bolívar de Santa Marta, un amable señor con un cartelón que tenía pintado mi nombre, salió a recibirnos por recomendación de mi gran amigo y colega el doctor Absalón Diazgranados, quien nos trasladó a El Rodadero, a tan solo 10 kilómetros de distancia hasta el edificio 'Cristal' una hermosa mole de 8 pisos de aparta-estudios totalmente equipados, que alquilaba a turistas por temporadas vacacionales, nuestro nuevo 'hogar, dulce hogar' quedaba en el segundo piso cuyo balcón daba una hermosa vista al mar y a la playa que quedaba pasando la calle... con un precio muy especial le adelanté tres meses de alquiler... a Pepita le gustó mucho y yo no tuve objeción alguna, en verdad era muy acogedor...

Perdidos en El Rodadero...

Para estar en Paz, con nosotros mismos hicimos el pacto de no recordar el pasado, ni siquiera los momentos buenos que siempre llegan de la mano con los malos recuerdos, viviríamos solo "el rabioso presente" llenándonos de vida despacio, sin afanes ni preocupaciones. Así dimos forma a la aventura que iniciamos hace algo más de seis meses atrás en el 'ancianato' en el que nos conminaron nuestras amadas familias a quienes teníamos al tanto de nuestra nueva vida desde ese enlace de lejanías que era Cali. Fue impresionante sentir que nuestros achaques físicos y de los otros, casi que desaparecieron como por gracia de magia y literalmente se nos olvidó que éramos viejos pues no nos faltó nada, nos llenamos de afecto y fuimos felices hasta donde recuerdo. 

Todo estaba previsto y cubierto económicamente, extremamos nuestra seguridad personal para evitar accidentes, y qué decir de la salud y los dolores, pues que casi no nos visitaban; viajamos por el litoral caribe casi todas las semanas, no se nos quedó una sola playa, ciudad o pueblito por visitar y luego regresar a nuestro 'Hogar, dulce hogar' en El Rodadero, que era nuestra base de operaciones. Sobra decir que hicimos en ese tiempo, muy buenos amigos que nos hicieron más amable nuestra estancia allí... No quiero aburrirlos con detalles -que hubo muchísimos- de nuestras permanentes vacaciones, solo decirles que esos seis meses se nos convirtieron en años de Paz que estaban ahí para ser vividos, olidos y sentidos.

Una tarde Pepita, me dijo algo bello dándome un beso en la frente y un muy quedo 'gracias' : "Me hiciste creer que era nuestra última aventura e ilusionada lo acepté y creí, pero en realidad me diste a ver que la vida es hermosa si se tiene a su lado un ser tan especial como tú, me regalaste un hermoso tiempo que vivir, gracias loco amigo" y tomando mi cara entre sus delicadas manos, me besó tiernamente en la boca. Quedé mudo y unas acuosas lágrimas asomaron a mis ojos rodando imperceptibles rumbo a mis mejillas, cuando sentí el dulce cosquilleo de su caminar, me pase la mano y las limpie... tarde, Pepita las había notado y también soltó las suyas lindas y prístinas que anegaban sus azules ojos como las aguas del Caribe, no se imaginan que momento más dulce y sentido, nos abrazamos como dos adolescentes enamorados y así permanecimos unos interminables minutos, entonces pensé, ¿qué más le puedo pedir a la vida? Me incorporé y la dejé sentada allí mirándome a los ojos con esa dulzura muy de su mirada sin poder definir si era de agradecimiento o de amor, hubiese sido estúpidamente imprudente haberlo preguntado, eso solo se siente. La miré y le dije: "Vida nada me debes... Vida estamos en Paz". Y poniéndose de pie, me contestó: "Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo vida..." y en coro repetimos, Amado Nervo; sonreímos como niños y cogidos de la mano salimos a la playa a contemplar el más bello ocaso de sol que jamás hubiésemos visto.
Un bello ocaso de sol sobre El Caribe


Un abrazo pletórico de vida!!!

Hortensio.

Post escriptum: Los invito a leer el epílogo de ésta historia que se convirtió en un cuento algo largo y es nada menos que la misma aventura, pero contada desde la óptica y el lado femenino de Pepita. 







  

domingo, 13 de junio de 2021

Hace seis meses (3a parte)

No huímos para escapar de la vida,
huímos para que la vida no se 
nos escape...
Hortensio Farwel.
En éste Placido domingo, estamos de nuevo en el “Club Senior” cerca de Bogotá, y el plan de escape había comenzado a caminar, Oswaldo me ayudó a ‘cranear’ -como él decía- los últimos detalles después de haber acordado cuánto me iba a costar “el chistesito” de ese escape, puestos de acuerdo en el precio de sus servicios, nos llevó una semana ultimar cada paso a seguir, la hora, la fecha y el ‘modus operandi’ de la operación: “Hasta Nunca”.

La hora de la huída...

Olvidaba comentar, que no fue fácil convencer a Pepita de ser mi compañera de viaje, cómplice de mis locuras, Ella era una señora muy púdica y decente, desde luego mi propuesta tenía un alto grado de “indecencia impúdica decente” pero comprendió que aún tenía muy buena salud fruto de su pasado como deportista de ‘alto rendimiento’, y aceptó sin condiciones la propuesta ilusionada de un soñador  de ‘bajo rendimiento’ y alto sentido de la libertad, se ilusionó de tal grado que se convirtió en la anotadora de cada detalle a realizar, pues acordamos que no teníamos derecho a un plan B si fracasábamos, nos separarían y a mi me expulsarían por ser un "viejo verde" pervertidor de ancianas con propuestas deshonestas y quién sabe que más cargos... hasta judiciales.


Y como “no hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se llegue” ese día de abril uno antes de mi cumpleaños al despuntar el alba o crepúsculo matutino, antes de que el sol despuntara por detrás de los bellos cerros que circundaban al Club, partiríamos con lo que teníamos puesto y dos mochilas llenas de recuerdos. En el turno de noche del día anterior se encontraría doña Ester, una muy eficaz y competente enfermera especializada en geriatría; de cierto genio atravesado fruto de lo estricto de sus funciones que las tomaba muy en serio como profesional responsable que era y como apoyo, Oswaldo, el fornido y eficiente auxiliar de enfermería, que todo lo miraba a través del cristal del negocio y la oportunidad del “servicio eficiente”.

El portón de la libertad.
A las cinco de la mañana, mi amigo Adolfo, el arquitecto, empezó a fingir un espantoso dolor de estómago y que a gritos sacaría a doña Ester de su cubículo y a Oswaldo de su puesto de observación de las cámaras, la puerta principal estaría sin seguros y el camino estaba allanado. Aprovechando el escándalo Oswaldo nos dio la despedida y un ‘hasta nunca’ desde la puerta del cuarto de mi amigo y 'hermano' Adolfito. Las cámaras, al otro día, nos mostrarían caminando hacia la reja metálica del portón de lo que alguna vez había sido una finca agrícola, tomados del brazo y acompañados cariñosamente por los dos mastines guardianes hasta el hermoso portón centenario que habían conservado como un recuerdo de pasadas épocas.

Cruzado ese último obstáculo, nos siguieron sigilosos por el borde opuesto de la malla de alambre galvanizado que encerraba el potrero frontal y terminaba en una curva de la carretera, que se perdió tras un montículo de tierra coronado por un gigante Sauce Llorón y ya en un punto ciego al que no llegaban los acuciosos ojos mecánicos con sus potentes lentes...

En un recodo del camino estaba la anhelada libertad.

Unos cincuenta metros adelante del gran árbol y al recodo del camino, un 'jeep' de modelo antiguo nos esperaba, el propietario del automotor era un primo del querido bribón que hizo que la "Operación Hasta Nunca" llegara a su feliz término en esa primera fase de la huida. Subimos al destartalado automotor que tenía un agradable olor a libertad y éste emprendió su ruidosa marcha rumbo a la gran metrópolis...

En el próximo y último capítulo, -es una promesa-, el desenlace de "La última aventura"...

Un abrazo de incertidumbre e ilusión.

Hortensio.

viernes, 11 de junio de 2021

Haces seis meses (2a parte).

El secreto de una buena vejez
no es otra cosa que un pacto
honrado con la soledad.
Gabriel García Márquez.

Después del imperioso y justo interregno en honor inmenso de la conmemoración (memoria solemne)  del primer aniversario de la muerte de mi Madre, que a sus 97 años nos dejó "para siempre" rodeada del amor de toda su familia y que jamás conoció un 'ancianato'... seguimos, en éste atípico día, con la historia ficcionada y algo 'distópica' de mi última aventura ya a una avanzada edad (el autor no la determina) y que lo muestra frente a una sociedad, nuestra sociedad infame, banalizada e insensible que se avergüenza, ignora y repudia a sus ancianos...

Planeando la libertad...

Bueno, les contaba de mi abandono, ya hace seis meses, por parte de mi amada familia en un hogar geriátrico de las afueras campestres de Bogotá. Allí comenzó mi etapa final de vida y en esa supuesta  espera contemplativa y 'dulce' de la llegada ineludible de la muerte. Pero no era lo mío, no me sentaría a esperar pacientemente a que la Parca cortara el hilo de mi existencia así no más, no señor...

Hace un mes...

Luego de seis meses de frías y calculadas observaciones ya lo tenía resuelto... ¡huiría! solo o acompañado y para eso tenia que contar con un 'cómplice necesario', Oswaldo; este auxiliar de enfermería era un simpático y atento muchacho que tenía un oscuro negocio o 'mercado negro' que no tardé mucho en descubrir, conseguía todo lo prohibido y necesario para llenar las expectativas de sus clientes, los ancianos y comencé por pedirle una lata de cerveza, el muy bribón me la cobró al doble de lo que costaba en cualquier supermercado de barrio, pero bien valía la pena poder saborear de vez en cuando ese "néctar de los dioses" y Ustedes se preguntarán ¿de donde venían mis fondos para hacer dichas adquisiciones? pues de unos sustanciales y secretos 'ahorritos' con los que me pude hacer a espaldas de mis adorados hijos y que logré encaletar muy bien cuando me anunciaron la buena nueva de mi traslado.

Mi "nueva familia" no era numerosa, no llegábamos sino a 32 'hermanos y hermanas', más exactamente 11 hombres y las demás mujeres. Entre ellas una se destacaba por su callada resignación y dignidad una dama muy especial y enigmática, eso me parecía... su nombre Josefina Narváez de Castro, viuda de un general de artillería, todos la llamaban cariñosamente "Pepita" y aunque trate de hacerme amigo de todos, en un grupo tan heterogéneo era algo difícil. Y pensaba que una huída en solitario era más sencilla pero también tenía la desventaja al emprender la última aventura, que me encontraría de lleno y de frente con lo que más odiaba, la soledad... Por eso evalué a un compañero de encierro muy simpático y culto, era arquitecto de muy buen gusto y hablador con el cual reía y tomaba cervecita a escondidas, pero tenía un pero, se había roto la cadera y tenía un implante que le impedía la normal movilidad por lo que se valía de un caminador. Lo descarté y seguí en mi investigación evaluatoria, uno a uno...

En esos largos días cuando por las tardes nos dejaban libres por ahí en los jardines e instalaciones del "club" me acercaba a mis hermanos y les hablaba de diversos temas insustanciales, en una bella tarde que pintaba un hermoso ocaso de sol, llegué al lado de Pepita, con la pueril disculpa de hablar del bello paisaje que nos daba ese crepúsculo sabanero, pude sentarme a su lado y hablarle de mí y preguntarle por Ella sin que se molestara. Y desde hace un mes la busco con cualquier disculpa y paso algunos momentos en su compañía cuando logro soltarme de Adolfo el arquitecto, era una señora fantástica que había sido 'abandonada' por su familia hacia algo más de tres años y según me contó no la visitaban casi nunca, últimamente solo la contactaba una hija por teléfono; era encantadora a sus 82 años.

Pepita...?

Pepita -me permitió que así la llamara- tenía una la belleza que dejaba sin dudarlo, el rastro de su hermosa juventud, con una mirada azul llena de una tímida terneza que reflejaba algo de tristeza que de verdad la hacían enigmática, Ella hablaba con sus ojos y la comprendía pues en definitiva todo acto de "abandono para su bien" era injusto. De verdad me gustaba su compañía y presumo que yo no le era indiferente ya que cuando me acercaba a Ella, me recibía con esa linda sonrisa fingida que brotaba de su tristeza interior pero que la hacia encantadora. Como casi todos los inquilinos del "Club Hause" teníamos Alzhéimer o algo parecido, rasgos que eran consustanciales a la edad, pero la verdadera enfermedad que padecíamos todos era la vejez, agravada por el desarraigo de su mundo afectivo...

Una tarde algo pasada de lluvia y frio, le confesé mis intensiones de huir contándole hasta los más mínimos detalles de la empresa a emprender y la invité a venir conmigo en lo que sería nuestra última aventura si aceptaba.

Un detalle...

El complejo del club estaba custodiado por cámaras estratégicamente ubicadas y de dos hermosos y aterradores perros dóberman, que permanecían encadenados en sendas casitas y por las noches los soltaban para que "patrullaran" los potreros y prados cercados que rodeaban las instalaciones, sus nombres; Batuque el macho y Blaky la hembra, con disculpa de hacer mis caminatas me acercaba a ellos y me hacía reconocer, siempre tuve en mi casa perritas de todas las razas y conocía algo sobre estos ejemplares, día a día me acercaba más a ellos y los llamaba por sus nombres. Luego aprovechando que las cámaras no enfocaban hacia la instancia en donde se encontraban los feroces canes, de mi bolsillo sacaba pedazos de carne que tomaba del almuerzo y envolvía en servilletas de papel y con mucha confianza y sin demostrarles miedo alguno me acercaba a cierta distancia y nombrando sus nombres se los lanzaba y así comprobé que la teoría de Skinner y Pávlov con sus "reflejos condicionados" daban sus resultados positivos y les gustaba más que la comida de concentrado... en otras palabras, me hice amigo de la parejita. 
Batuke y Blaky...

Después de este importante detalle canino, todo empezaba a tomar su cause rumbo a la 'Libertad'...
En la tercera parte, la huida.

un abrazo libertario.
Hortensio.





 







domingo, 6 de junio de 2021

El secreto encanto de la noche.

La noche es la mitad de la vida
Y la mejor mitad...
Goethe.

La noche saca nuestros problemas
a la luz, en lugar de desterrarlos.
Séneca.

Estos versos fueron sacados de las sombras de lo inédito gracias a ésta formidable bitácora que es el  Blog personalizado, en donde se expresa libremente el pensamiento del autor... 

Ese secreto encanto de la noche.

Y en ese encanto secreto que tiene la noche con
su conmovedora quietud, da paso al añorado
sueño que adormece en medio de las penumbras, 
los pensamientos y la soledad sorda que dibuja 
ese silencio que no tiene rostro y esconde su faz.

Entonces todo se pinta de gris y de sombras...
entonces toda la noche se llena de una sórdida
sinfonía de lamentos capaces de alejar hasta
la muerte misma empujándome fuera y lejos de
esta dimensión humana que ha sido mi vida.

Todo se convierte sin poder evitarlo en una pesadilla
sin fin de extrañas mutaciones que incita mi
mundo onírico a ese, el gran enigma de lo infinito
en donde desaparecen el tiempo y el espacio...
¡Ese es el secreto encanto que tiene la noche!
                                                       

                                                              Farwel 2016


Extravío.

Un extravío...

¿Nuestra existencia...? si, es una simple narración.

Una simple y sencilla narración que va contando
el paso de una vida por sus paraísos y sus infiernos
enajenando las coyunturas que le brindan a cada instante
las emociones, los deseos, las ilusiones y las vivencias 
que se quebraron en el espacio sagrado del templo de
la Libertad, que se pierde sin poder ir mas allá del
devenir del tiempo quedando a la deriva en el extravío
de la ruta elegida... y se deja de existir en medio de 
una sencilla narración que cuenta la historia personal
de cada quien, de cada cual, de cada uno de nosotros...

                                                                 Farwel 2016


Un abrazo sincero y repetido...

Hortensio.

martes, 25 de mayo de 2021

"Los sin Futuro"

Dedicado a la juventud colombiana,
todos nietos y visnietos de Gaitán.
Y me refiero desde luego a la Juventud, de Colombia y Latinoamérica y su protesta social por un futuro digno en el cuál vivir y así lo intuyen aunque vayan por la vida sin una expectativa cierta en ese devenir de angustia y frustración, ellos son... 'Los sin Futuro'.

'Los sin Futuro'

Son discriminados y a nadie les importa, solo a la miseria y la muerte, son la mano de obra de los capos delincuenciales, 'carne de cañón' del capital subterráneo y de quien tenga intereses canallas y espurios, sí ellos son 'Los sin Futuro'. Entonces ¿a que pueden aspirar en medio de una sociedad que los ignora, sucia y llena de apariencias cuyo destino es sembrar dolor y el desconcierto, en donde la hipocresía es evidente? una sociedad que quiere 'dormir tranquila' ocultando su basura debajo de la alfombra y que se volvió inevitable que empezara a oler mal, no les queda sino la indignación y la insurrección, a sabiendas que van a perder - si no unen fuerzas- por desespero y aislación...

Pero 'Los sin Futuro' son jóvenes y jóvenes ilusionados, valientes y arrojados, por eso mismo se vuelven vulnerables y a la larga son "derrotados" por el establecimiento,  por cansancio, hambre y violencia policial; y aunque tanto unos como otros son gente del pueblo y pobres, todo degenera en asco, frustración y violencia.

Por esa vía solo cosecharán 'Los sin Futuro' más muerte y más odios de clase, serán diluidos y desaparecidos después de la masacre de la insania de un gobierno asesino que les prohíbe un futuro y les roba la esperanza, que tratan hasta raparles y quitarles sus sueños y sus ilusiones de un devenir mejor, solo mejor y nada más... de paso se les quita la dignidad que es lo último que pueden perder.

sin palabras.

Sin dignidad 'Los sin Futuro' no tendrán ninguna expectativa cierta y eso les niega momentos validos de felicidad por sentirsen excluidos, pero son jóvenes y eso implica que están dotados de una pasión llena de adrenalina idealista que nadie ni nada podrá quitarles...

Y no podían seguir callando su indignación de estar siendo azotados por una crisis económica y social infame e injusta, entonces en nombre de sus familias y de ellos mismos,  'Los sin Futuro' tenían que salir a las calles a hacer sentir su voz desgarrada de ira y enojo... de rabia. Al quitarles el miedo y robarles sus sueños ya nada tenían que perder condenándolos a la rebelión y al paro... a la precariedad,  a la muerte o al triste y frustrante exilio. 

En su gran mayoría y sin lugar a equivocarme, 'Los sin Futuro' no estaban dispuestos a vivir como lo hicieron sus padres y mayores, víctimas de una infinita frustración y que fueron estigmatizados, desacreditados y marginados por generaciones, puesto que el estado de turno, nunca los tuvo dentro de los planes de desarrollo y políticas sociales equitativas; no protestaban con vehemencia pues habían perdido su capacidad de indignación y asombro, por que el miedo y el asesinato los redujeron a ser unas cuantas cifras y estadísticas más, sin nombre propio que no merecen ser nombrados, solo ser condenados al olvido y así los denominaron algunos sociólogos: "La generación del olvido".

La bella poesía de la indignación juvenil...

'Los sin Futuro' no estaban dispuesto a seguir tomando la misma sopa de siempre untada y sazonada de mierda,  y salieron a tomarsen  las calles tumbando personaje nefastos y corrompidos y reformas ignominiosas, viles e infames. Supieron que con esa unión irreductible podrían luchar por conquistar reivindicaciones correctas, justas y viables que les abriera un sendero más seguro hacia ese incierto futuro lleno de expectativas razonables, y sí, por esa gran y sencilla razón salieron de sus casas a pelear y gritar consignas en contra de sus verdugos... 

Un gran abrazo revolucionario y no desistan, luchen como 'Primera Linea' que son todos y no capitulen porque el futuro siempre pasa factura.

Hortensio. 



domingo, 23 de mayo de 2021

La paradoja de Tiresias.

El sexo forma parte de la Naturaleza. Y yo
me llevo de maravilla con la naturaleza.
Marilyn Monroe.

Plácido domingo, hoy con una muy corta aventura por las nieblas fantásticas y hermosas de la mitología griega, de esas que son un poco más de todo lo escrito por mi en ésta bitácora literaria... se trata como dice su título del "experimento" que sufrió en su humanidad este hombre llamado Tiresias.

Tiresias en su aspecto andrógino.

Ovidio, en su "metamorfosis" cuenta que en una ocasión se encontró Tiresias en su camino unas culebras que se estaban apareando, con su bastón y para separarlas mató a una de ellas que resultó ser la hembra, como consecuencia de este acto Tiresias se convirtió en mujer y así estuvo por espacio de más de 7 años rodando por el mundo. Un día de esos cuando caminaba por un sendero del campo, se volvió a encontrar a las culebras, en esta ocasión tuvo la precaución de matar al macho y de nuevo recuperó su condición de varón.

Por  aquella época el rey de los dioses el gran Zeus, estaba enfrascado en una discusión con su esposa la reina Herasobre quien sentía más placer al hacer el sexo... el gran dios sabía por la experiencia que había pasado Tiresias. por lo que lo convocó para que sirviese de arbitro.

Al preguntársele sobre el asunto, sin pensarlo mucho respondió que el hombre experimentaba una décima parte del placer que la mujer. Hera indignada por que Tiresias había revelado ese secreto a Zeus, lo castigó dejándolo ciego, pero el padre del Olimpo, para compensarlo le dio el don de la clarividencia o adivinar el futuro y una muy larga vida.

Clínicamente hoy sabemos que la mujer puede experimentar al 'hacer el amor' múltiples orgasmos mientras que el hombre, uno solo. En consecuencia la mitología por intermedio de Tiresias, explicó miles de años atrás lo que la ciencia moderna pudo clínicamente demostrar en nuestros días.

Tiresias, en su ya larga vida.

Sólo era una simpática curiosidad un poco inútil pero por lo mismo había que contarla por que a mi personalmente me gusto el mito andrógino del personaje; la mitología griega explicaba todos los fenómenos naturales y humanos con bellos cuentos en que los dioses del Olimpo, interactuaban con los míseros mortales. Bueno ahí quedó contado.

Un abrazo especial para las mujeres que han pasado por este blog, con un poco de envidia epicúrea...

Hortensio.