domingo, 21 de julio de 2019

Palabras silentes desde un amor platónico....

Amor platónico, bello y verdadero;
que trasciende el tiempo y la memoria,
porque se ama sin poder recibir
 nada a cambio, contemplación plena 
porque nunca nos amaran como 
nosotros lo  hacemos...
Hortensio Farwel.

En alguna oportunidad y jugando con las luces y las sombras del gran lobby del aeropuerto internacional de "El Dorado", la silueta de una mujer de perfil, se interpuso entre su mirada de frente a la puerta de salida y su espectacular masa corporal que al voltearse de frente, todo lo lleno... el poder de la memoria lejana acudió en su ayuda al ver a esa hermosa mujer de melena platinada que se cruzaba en su camino y aunque el ruido no fuera el entorno natural para recordar las historias ya que ellas necesitan de las palabras silentes para vivir, en éste entorno ellas amenazan con perderse, éstas -las historias- palidecen, enferman y mueren... luego empieza la tragedia, pues sin compasión comienzan a perseguirnos.

Ella...

Y es en ese momento y por el fenómeno de asociación, que pensó en Ella la mujer mas hermosa que el neurótico y misántropo poeta hubiese visto jamás cuando adolescente la miró por primera vez, fue tal su impresión que su sublime imagen jamás se le borraría hasta ya entrada su edad provecta, pero ¿como describir someramente éste portento de imperturbable hermosura? Afrodita, Venus, la Frinè que todos añoran talladas en el mármol de antiguas civilizaciones ya olvidadas, a golpe de primera mirada se podía observar el exquisito arco de sus cejas, la curva despajada y suave de sus pómulos, la linea y proporciones impecables de la nariz salpicada con algunas diminutas pecas, la piel que cubre con precisión inacabada aquellos extraordinarios huesos, posee la luminosidad opaca del alabastro, y parece aún más pálida en contraste con su melena platinada dispuesta en torno a sus delicadas sienes y por debajo del cuello fuerte y elegante...

Norma... Merilyn.


Como si éste derroche de belleza no fuera suficiente, ahí estaban sus ojos de un azul profundo y esa inefable mirada de niña coqueta y su sin igual sonrisa que al mostrar sus dientes hacían que aquellos se cerrasen sutilmente... solo me quedaba una reflexión al recordarla con mis palabras silentes: no puedo dejar de admirar el hecho de que la combinación aleatoria de unos genes humanos lleguen a producir algo tan sobrenaturalmente perfecto. Estoy seguro que en el futuro cuando los arqueólogos logren encontrar esos huesos les parecerán los de una escultura, un producto de la máxima expresión del empeño artístico y no de las herramientas romas de la madre Naturaleza.

Mi amor platónico...

Me perdonarán pero solo son palabras silentes desde un amor platónico.

Hortensio.













martes, 25 de junio de 2019

"Un buen ateo gracias a Dios"


La diferencia entre Dios y yo, es que yo existo.
F.Nietszche.

Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa.
Woody Allen.

Reza a tu Dios pero sigue remando hasta la orilla.
anónimo.  
 

 Un abogado de esos muy creyente al saber que yo era "un buen ateo gracias a Dios", en una forma sarcástica, en medio de una tertulia no exenta de algunas cervezas, me espetó o endilgó en la cara que...

     - Ustedes los ateos me dan pena, no se si reírme o llorar, lo que si se es que me dan una gran lástima. 
      
       - ¿Por qué...? le pregunté como asombrado y divertido.
       
       - Sencillo, porque viven en la total ignorancia pero sobre todo... ¡desprotegidos!

       - Ve, que curioso. Yo pienso exactamente lo mismo de los creyentes.

       - Escúcheme antes de ponernos a discutir: Los ateos son como la vecina de al frente.

       -¿La vecina del frente...? cómo es eso.

      -Sí, la vecina del frente. La chica joven que vive sola y se pasea por su casa semidesnuda con las ventanas abiertas y Dios es como el adolescente que desde la acera del frente escondido en unos matorrales 'se teje la paja'. Ella morbosa lo observa... observa a los ateos.

      - Entonces Dios es un pajuelo? 

    - Puede ser, no lo sé... es una alegoría. El caso es que Ustedes los ateos van por ahí desnudos porque piensan que nadie los está espiando, pero en el fondo saben que hay alguien siempre observándolos y eso les da un libidinoso morbo. Por eso son exhibicionistas a sabiendas de que Él los observa en cada instante.

      -Bueno, eso si que es una buena teoría.

      Al rato de un silencio pétreo, largo y reflexivo, volvieron a mirarse las caras...

      - Entonces, -dice el ateo- ¿crees que 'la vecina de al frente' debería ir siempre vestida? ¿Incluso si está en su casa?

      - Depende, -le constó el creyente- ¿hablas de la vecina del frente o de los ateos...?

      Conjeturas y sí, me puso a barruntar.


Un gran abrazo de ateo y les dejo una pequeñísima muestra de famosos ateos.


Hortensio.

Un por cierto: Aquí les dejo las imágenes de algunos de los más famosos ateos de todos los tiempo:




domingo, 23 de junio de 2019

Fernan Caballero.


No está la felicidad en el cumplimiento de los deseos,
sino que está en no tenerlo; que rico es el que posee,
pero feliz el que nada desea.
Fernán Caballero.

El amor platónico es el que se encierra en
una mirada, en un suspiro o en una carta.
Fernán Caballero.

Fernán Caballero...
En una época - como muchos periodos por los que ha transitado la mujer en ésta Tierra de paso- nació en Suiza por los años de 1796, una excepcional dama de méritos inocultables a quien llamaron Cecilia, su padre era un hispanista alemán John Nikolaus Böhl, cónsul en Cadiz e introductor del romanticismo a España, escritor de gran mérito y de Frasquita Larrea, escritora y lingüista andaluza, en semejante ambiente se crió Cecilia Böhl de Faber, quien es mi invitada de hoy a recordar, en éste Plácido domingo de junio.

Después de sus tres matrimonios y por estar en una mala situación económica, Cecilia, empezó a publicar sus escritos que se convirtieron en novelas con un gran éxito, pero como no era muy bien visto que una mujer fuera escritora, para asegurarlo tomó un seudónimo de un pueblito de Castilla-La mancha, llamado Fernán Caballero. Escribió poemas, cuentos y desde luego novelas. Hoy un cuento corto de mi invitada que llamó: 

     La niña de los tres maridos.
  Había un padre que tenía una hija muy hermosa, pero muy voluntariosa y terca. Se presentaron tres novios a cual más apuestos, que le pidieron a su hija; él contestó que los tres tenían su beneplácito, y que preguntaría a su hija a cual de ellos prefería.

     Así lo hizo, y la niña le contestó que a los tres.
     -Pero hija, si eso no puede ser.
     - Elijo a los tres -contestó la niña.
     - Habla en razón, mujer -volvió a decir el padre-. ¿A cuál de ellos doy el sí?
     - A los tres -volvió a contestar la niña, y no hubo quien la sacase de ahí.

     El pobre padre se fue mohíno, y le dijo a los tres pretendientes que su hija los quería a los tres;  pero como eso no era posible, que él había determinado que se fuesen por esos mundos de Dios a buscar y traerles una cosa única en su especie, y aquel que trajese la mejor y más rara sería el que se casase con su hija.

     Se pusieron en camino, cada cual por su lado, y al cabo de mucho tiempo se volvieron a reunir allende los mares, en lejanas tierras, sin que ninguno hubiese hallado cosa hermosa y única en su especie. Estando en estas tribulaciones, sin cesar de procurar lo que buscaban, se encontró el primero que había llegado con un viejecito, que le dijo que si le quería comprar un espejito. Le dijo que no, puesto que para nada le podría servir aquel espejo, tan chico y tan feo. Entonces el vendedor le dijo que tenía aquel espejo una gran virtud, y era que se veían en él las personas que su dueño deseaba ver; y habiéndose cerciorado de que ello era cierto, se lo compró por lo que le pidió.

     El que había llegado de segundo, al pasar por una calle se encontró con el mismo viejecito, que le preguntó que si le quería comprar un potecito con bálsamo.
     - Para que me ha de servir ese bálsamo? -preguntó al viejecito.
     - Dios sabe -respondió éste-; pues este bálsamo tiene una gran virtud, que es la de hacer resucitar a los muertos.
     En aquel momento acertó a pasar por allí un entierro; se fue a la caja, le  echó una gota del bálsamo en la boca del difunto, que se levantó tan bueno y dispuesto, cargó con su ataúd y se fue a su casa; lo que visto por el segundo pretendiente, compró al viejecito su bálsamo por lo que le pidió.

     Mientras el tercer pretendiente paseaba metido en sus conflictos por la orilla del mar, vio llegar sobre las olas un arca muy grande, y acercándose a la playa, se abrió, y salieron saltando en tierra infinidad de pasajeros. El último era un viejecito, se acercó a él y le dijo si le quería comprar aquella arca.
     -¡Para qué la quiero yo -respondió el pretendiente-, si no puede servir sino para hacer una hoguera?
       - No, señor -repuso el viejecito-, que posee una gran virtud, pues que en pocas horas lleva a su dueño y a los que con él se embarcan a donde apetecen ir y donde deseen. Ello es cierto; puede usted cerciorarse por éstos pasajeros, que hace pocas horas se hallaban en las playas de España. Se cercioró el caballero, y compró el arca por lo que le pidió su dueño. 

La niña muerta...

     Al día siguiente se reunieron los tres, y cada cual contó muy satisfecho que ya había hallado lo que deseaba, y que iba, pues, a regresar a España. El primero dijo cómo había comprado un espejo, en el que se veía, con solo desearlo, la persona ausente que se quería ver; y para probarlo presentó el espejo, deseando ver a la niña que todos tres pretendían. ¡Pero cuál sería su asombro cuando la vieron tendida en un ataúd y muerta!
     - Yo tengo -exclamó el segundo- un bálsamo, que la resucitaría; pero de aquí a que lleguemos, ya estará enterrada y comida de gusanos.
    - Pues yo tengo -dijo a su vez el que había comprado el arca- un arca que en pocas horas nos pondrá en España.

    Corrieron entonces a embarcarse en el arca, y a las pocas horas saltaron en tierra, y se encaminaron al pueblo en que se hallaba el padre de su pretendía. Hallaron a éste en el mayor desconsuelo, por la muerte de su hija, que aún se hallaba de cuerpo presente. Ellos le pidieron que los llevase a verla; cuando estuvieron en el cuarto en que se encontraba el féretro, se acercó el que tenía el bálsamo, echo unas gotas sobre los labios de la difunta, la que se levantó tan buena y risueña de su ataúd, y volviéndose a su padre, le dijo:

     - ¡lo ve usted, padre, cómo los necesitaba a los tres?  

 
   Obiter Dictum: Alguien agregó... "Detrás de los cristales de una de las ventanas del cuarto donde estaba el féretro de la niña, se veía a un viejecito que con su pícara mirada, soltó una carcajada y desapareció".

Un sencillo abrazo dominguero.

Hortensio.

































domingo, 16 de junio de 2019

La Pesadilla.

Hay algunas pesadillas que no
siempre terminan cuando despiertas.
Farwel.

¿Quién dice que los sueños y las pesadillas
 no son tan reales como el aquí y ahora?
Jhon Lennon. 

En éste Plácido domingo, el espacio es para la poesía de Farwel, que en su cuaderno poemario de 2010 intituló: "Acariciando la muerte", tenía un poema de angustiosa semblanza, de una pena no aceptada, de dolor, ansias y zozobra al que lo llamó...

Una pesadilla de aflicción  y asfixia.

La Pesadilla.

Y tu infame partida ensombreció mi alma,
verbo intransitivo que se llenó de indiferencias,
de tribulaciones, dolores, angustias y tristezas;
amé tu olor y el aire mismo que respirabas,
pero fue inútil tanto amor, brisa que se llevó
el huracán despiadado de tu ingratitud...

Todo enturbió la felicidad soñada que sentí
y no pude tocar, y simplemente se quebró en
una vorágine inexplicable de hastío y dolor;
llora mi corazón, mis sentimientos se empañan
y mi piel aunque te añora también me aflige.

¿Y que puede mi vida de paso saber de milagros
 imposibles cuando piensa en tu regreso?
Temo al sueño que cruel me trae tu imagen cada
noche invadiendo cada uno de los rincones del
cuarto estrujándome en un infame malestar que
solo me causan nefastas nauseas viles y abyectas.

Enfermo y confuso de tantas mentiras, no hallo
reposo cuando entro en la pesadilla que noche a
noche me visita y me ahoga en el fango canalla
de la falsedad vil, sueño pérfido que parece una
tortura abominable que solo añora una aurora
menos cruel y algo más cálida...

Pero cuando quiero despertar no puedo y mis
manos se crispan de rabia, rabia de impotente
dolor que buscan tu amado cuello en una falacia
de imagen que poco a poco se va difuminando,
entonces grito tu nombre ausente en un trance
de metáfora difusa, inicua e insidiosamente fría.

Cubierto de sudor y angustia abro los ojos que
anegados de llanto y resignación no pueden ni
quieren mirar a ningún lugar solo a ese sitio en
que se encuentran solitarias la nada y la ausencia,
es la incertidumbre que me espera cada mañana
de un futuro que se niega a nacer sin tu presencia.




Un agobiado abrazo.

Hortensio.





domingo, 2 de junio de 2019

Los epígrafes.


Todo sueño que valga la pena,
sin duda a nacido de la soledad.
Hortensio Farwel.

La naturaleza vive en movimiento.
James Hutton.

Su dulce adiós saló mi vida.
anónimo.
En el Río de letras, su autor nos introduce en lo que son los Epígrafes, a los que en este Plácido domingo me referiré de una manera cariñosa, pues siempre los uso... y nos dice que es ese verso o frase, muchas veces ajeno que suele instalarse adelante de poemas, relatos o ensayos, es la puerta de entrada de una obra literaria. Un faro que da luz al río de letras en que navegamos.

Un epígrafe visual de sensación de soledad...
Es una perla que encontró un día el autor, cuando hacía de lector de la obra de otro; la recogió y la guardo en su talego y, ahora, la exhibe orgulloso, poniéndola en un sitio privilegiado y visible de su trabajo. El epígrafe es también una forma de conversación entre obras. Quien no lo lee o lo lee con descuido, se pierde una de las gracias de un libro.

Mario Puzo, puso en 'El Padrino' una idea tomada de 'La Comedia Humana' de Honoré de Balzac: "Detrás de cada fortuna hay un crimen". ¿Acaso no encierra la esencia de la obra clásica de las letras sobre mafia? Gabriel García Márquez, adelantó en 'Memoria de mis putas tristes' un mensaje tomado de 'La casa de las bellas dormidas' del japones Yasunari Kawabata: "No debía hacer nada de mal gusto, advirtió al anciano Eguchi la mujer de la posada. No debía poner el dedo en la boca de la mujer dormida ni intentar nada parecido". En 'La vorágine' Rivera habla del destino y del infortunio, sin acudir a ideas ajenas. Fernando Pessoa, alumbra así 'Una cena muy especial', relato incluido en 'El banquero anarquista' y otros cuentos de raciocinio: "Dime lo que comes y te diré quien eres", frase que atribuye a Alguien. Hasta aquí Jhon Saldarriaga.

Un epígrafe visual de la violencia...
Para mí el ejemplo cumbre de un epígrafe, lo hace el argentino Juan Carlos Onetti al inicio de su obra:

  Cuando ya no importe. 

Mientras escribo me siento justificado; pienso: estoy cumpliendo con
mi destino de escritor, más allá de lo que mi escritura pueda valer. Y
si me dijeran que todo lo que yo escribo será olvidado, no creo que
recibiría esa noticia con alegría, con satisfacción pero seguiría
escribiendo, ¿Para quién?, para nadie, para mi mismo.
JORGE LUIS BORGES


Esto es un epígrafe, si eres escritor, úsalo con inteligencia introductoria. Si eres un simple lector, léelo despacio, saboréalo y haste la idea de que ese sencillo verso puede ser la esencia del contenido de la obra que tienes en tus manos. Hay miles y miles de ellos, cada pensamiento tuyo o de un gran pensador es válido para iniciar un escrito, sea cual sea la idea que tengas al realizar tu escrito. Espero haberles dado claridad a mis escasos y esporádicos lectores y en especial a ti mi adorada Fernanda, que me hiciste la pregunta para una tarea de español que tienes que llevar a tu colegio...
El espejo, un epígrafe visual
de la 'vanidad'.
Un abrazo para introducir mi aprecio y mi cariño.

Hortensio.










jueves, 30 de mayo de 2019

Amaneció...

En éste jueves atípico por demás, un sueño que se convirtió en una realidad no concebida ni por mi cuerpo ni mucho menos por mi mente afiebrada, pero que se escribió en una prosa degeneradamente caduca...

Amaneció...
Un sencillo y bello amanecer en el campo...
Había tomado un antipirético pues tenía fiebre muy alta, eso decía el termómetro cuando amaneció; sentí una rara necesidad de ducharme con el agua fría como esa mañana de lunes, lo hice... salí vestido de limpio y me encaminé al "café de María" allá cerca de la plaza, era como una paranoia pues tenía la idea loca de escribir un texto en el aire pero, siempre olvidaba la temática, creo que era sobre los Siete Sabios de Grecia y sus hetairas; tenía que cosificarlos desde la materia para poder sentir la energía de sus vidas.

Entonces intuí ese mensaje encriptado y todo se me volvió como la gran tormenta, tal vez esa misma por la que pasó Newton cuando vio caer la manzana y se preguntó: ¿Por qué  no se cae la Luna...? La vieja María no abría su local entonces, dejé de barruntar y pensé en una cerveza bien fría pues el sol era tan, pero tan fuerte que me estaba quemando los pensamientos, esos que me estaban creando una loca aversión sobre la verdad, me gusta de vez en vez mentir morbosa y deliberadamente y lo mejor: que me "crean"...

El sol estaba en ya su cénit cuando empecé de nuevo a añorar con inapelable argumento, al búho de la noche, todo lo olvidaba en una niebla mental que se volvió angustia pura, ni que estuviese tomando 'Acqua Toffana', esa que mata lentamente y no deja rastro, pero en fin, solo son ideas que llegan y se van...



 Mi amada.
Tunja...
Óyeme... Si a ti te sobran historias, a mi me faltan verdades, es cuando acudo a la conjugación de mi pasado que es el horizonte predilecto de mi alma adolorida, sabes que llevo tu nombre cosido a la piel de mi nostalgia llenando las páginas de mis memorias con los recuerdos de nuestra niñez... añoranza viva de tus lares que existen en los repliegues ignotos de mis sueños.

Es mi historia que se rehace con la simple evocación de tus amaneceres, esos que no tienen prisa cotidiana, y allí estás a la espera de los siglos; me haces falta 'Siempreviva' y al no poder estar en tu suelo, siempre estarás presente en mi corazón de peregrino que añora el regreso a ese lugar al que tantas veces volveré en busca de esa estancia amada y a ese amoroso instante que llenas de Paz.

Eso eres tu mi "Bella Cartuja", eres mi madre y el nido al que siempre aspiro volver ya envejecido de nostalgias en un eco que solo recogerán tus calles con el alma apretada y con mi voz ausente y vacía; llenaré mis espacios sintiendo el silencio del tiempo detenido... después de todo ¿qué es el tiempo? acaso, ¿una interminable sucesión de horas y minutos que fugases pasan sin poderlos detener? y yo mi adorada Tunja, solo busco refugio en la soledad de tus historias y vivencias, nos quedaremos con los momentos en que fui feliz con la utopía de tu olor, el bullicio de tus calles, en el recogimiento de tus iglesias, en la alegría de tus parques y los diseños de tu amada arquitectura, dicotomía eterna entre lo moderno y lo antiguo, lo clásico y lo colonial; si Dios existiera, seguro viviría feliz en la esencia de tu vida... "refugio de la Patria, taller de la libertad".


Un gran abrazo de nostálgico amor.

Hortensio.
















domingo, 26 de mayo de 2019

El acqua toffana.

Las mujeres nacen libres,
por lo tanto, no nacen buenas.
 Giulia Toffana.

Sí, la letal "Agua Toffana" en este Plácido domingo y la historia que se volvió leyenda en la figura de Teofanía d'Adamo, y su hija Giulia Toffana. Tubo la suerte de quedar viuda de un hombre maltratador e infiel, cosa que parecía era normal para aquella época del medioevo tardío pues el divorcio estaba totalmente prohibido por una iglesia católica que era eminentemente misógina, la única salida para éstas "pobres" mujeres era la de matar al marido para quedar libres y que nadie se diera cuenta o su suerte sería si dudarlo peor que la de su desdichado marido.

Teofanía o Guiliana Toffana?

Pues bien, en ese marco introductorio, Teofanía que venía de Adamo y casó con un comerciante de apellido Toffana, natural de Sicilia y a quien no mató y vale la aclaración; al quedar viuda y con una buena fortuna, puso en acción un sueño reiterado: como matar al marido sin que nadie se diese cuenta. Pues bien, empezó a ser asidua visitante de perfumerías y entablar amistad con alquimistas (químicos) a quien les pagaba muy bien si le contaban sus secretos sobre venenos, hasta que tuvo los suficientes conocimientos para preparar una poción de extremada peligrosidad, lo consiguió, pero con el gran logro: lo hizo indetectable, en otras palabras incoloro, inholoro e insaboro. Había creado un elixir tan letal que la historia lo conocería como 'El agua Toffana'.

La composición de este mortífero veneno jamás se conoció, hasta el día de hoy, pero se especula que era a base de arsénico, algo de belladona y cimbalaria. Llegó incluso a perfeccionar la dosificación para que todo pareciese como una enfermedad normal de la de aquellos tiempos, pues sus letales síntomas aparecían a los pocos días de la primera ingesta, la medicina que entro en un letargo de conocimientos y atraso culpa del "oscurantismo" no pudo identificarlo pues sus síntomas siempre se confundían con enfermedades comunes.
El 'oropimente' o 'Auri Pigmentum' o el Pigmento dorado
mineral compuesto de azufre y arsénico.

El secreto estaba asegurado y su fortuna personal crecía, más y más mujeres acudían desesperadas para quitar del medio a sus maltratadores maridos y todo parecía perfecto, no obstante, finalmente sería descubierta puesto que una de sus clientas vertió el letal veneno en el plato de sopa de su esposo pero por equivocación confundió su plato con el de él... cuando comenzaron los funestos síntomas, asustada por su final y el miedo al infierno, le confeso a su marido que la perdonara por el intento fallido, éste a su vez alertó a las autoridades y arrestaron a Teofanía, o "La Gnura tufana" como se le conocía, después de las consabidas torturas confesó sus crímenes y así el 12 de julio de 1633 fue ejecutada; aquí tomo prestadas las palabras escritas por la autora española Adela Muñoz Paez (1958) en su obra: "Historia del veneno, de la cicuta al polonio": "En el centro de la plaza se alzaba la horca y, a su lado, el verdugo calentaba unas tenazas al rojo vivo en un brasero. Cuando la  vieja llegó hasta el, el verdugo le arrancó un pellizco de los músculos del brazo con las tenazas. Continuó  con su tarea chamuscando y pellizcando las carnes de la condenada. Cuando la Gnura perdió el sentido, la desataron y la arrastraron hasta la horca. tras pasar la noche colgada, bajaron el cuerpo y después lo descuartizaron, y llevaron cada una de las partes a lugares abandonados lejos de la ciudad para que fuesen devorados por las alimañas."

Un pequeño pero letal frasco de veneno...

Lo que nunca supieron sus verdugos era que su hija  Giulia Toffana, había heredado la fórmula de su madre y conocedora del 'modus operandi' y el éxito de ella, escapó a Roma con la formula del negocio familiar que mejoró y camufló con pequeños frascos del terrible veneno al que le puso la imagen de San Nicolás de Bari, y fue conocido como Maná de San Nicolás  Agua de Nápoles. Abrió una lujosa perfumería en donde vendía cosméticos y tratamientos de belleza a las damas de la aristocracia romana, con gran sutileza empezó a vender la violenta poción y pronto su fortuna se incremento de manera exponencial. Pero fue denunciada por una madre quien le puso una trampa al enterarse de como le habían matado a su joven hijo... la tortura hizo el resto y de nuevo se repite la historia la Toffana, tenía una hija, Girolama Spera, quien después del homicidio de su madre (fue defenestrada desde la torre de la iglesia de un convento en donde se había refugiado de la policía en el año de 1659), se cree que partió hacia París con la fortuna de su madre y desde luego con la formula que aún hoy nos es desconocida. El turno era para la corte del rey sol Luis XIV.

Giuliana toffana, antes de morir confesó haber haber suministrado el veneno a más de 600 maridos y dos Papas, entre 1633 y 1651 pasando a ser la más grande asesina serial.

Bueno, mucho cuidado y un desconfiado abrazo antes de almorzar.

Hortensio.

Dictum: La viuda de Wolfgang Amadeus Mozart, Constanze en una entrevista por allá en el año de                  1829 en Austria, el celebre compositor, dice ella: "seis meses antes de morir" ..."tenía la                       horrenda impresión de que había sido envenenado por desconocidos con acqua toffana".
















domingo, 19 de mayo de 2019

La sucia Edad Media...


Mente sana en cuerpo sano,
si pero en cuerpo limpio...
Anónimo. 
Hoy, en un nuevo Plácido domingo decidí comentar lo que el título de la entrada dice: La sucia Edad Media... la total falta de higiene por la que transitó esta época de la humanidad conocida mejor como (1.000 años de) "El Oscurantismo" - desde la caída del imperio romano en el 476 del siglo V hasta el siglo XVI cuando Colón descubre América - promovido por una iglesia cristiana que a todo le atribuía pecado, sobre todo el cuerpo desnudo... la higiene no existía. Los 'médicos' llegaron a decir que el bañarse era perjudicial para la salud puesto que "el agua abría los poros y por allí entraban todas las enfermedades" "era mejor llevar una capa de mugre para protegerse".

La famosa 'tina' en donde se bañaban con el agua sucia que
quitaban de sus cuerpos.

En una biografía de la reina Isabel de Castilla "la Católica", llegó a contar que ella se había bañado dos veces en su vida, la primera cuando nació y la otra cuando se caso con Fernando; los castillos eran construidos con un hueco por el que caían los excrementos de la corte y que rodaban por las paredes 'enbarrándolas' hasta el piso, su olor de pátina excremental se advertía a varios kilómetros y el pueblo contaba con unos recipientes que llamaban 'vasenillas' o 'bacinicas' en las que por la noche o al amanecer hacían sus necesidades conteniendo los deshechos y fluidos corporales que aventaban por las ventanas a la calle y cuando las lanzaban gritaban: "agua va" para alertar a los que por desgracia pasaban por el frente de esa casa y soltaban el contenido del recipiente. Algunas familias crearon fosas o pozos sépticos, para guardar los excremento de la casa y como casi nunca se limpiaban el olor era insoportable...

El más 'cochino y puerco' (los cerdos eran más limpios) de todos los reyes franceses fue Luis XIV llamado en rey "Sol" que se bañó dos veces en su apestosa vida y eso por sugerencia y ruego de sus médicos, en su gran palacio de Versalles no había ni un solo retrete o letrina o baño, solo había en sus largos pasillos con unas inmensas y pesadas cortinas detrás de las cuales la corte podía defecar, se dice - no me consta-  que en algunas áreas del castillo, hoy en día se puede sentir un raro y fétido olor.
Sin palabras...
Las mujeres del "oscurantismo europeo" (suena a redundancia) si llegasen a tocar el agua en los días de su menstruación, corrían el gravísimo riesgo de quedar estériles; sus vestidos era pesados y largos, hasta bonitos, para evitar que los olores de sus genitales salieran al aire fresco porque lo contaminaban, su aditamento preferido era los abanicos decorados que a todo instante los movían para disipar su apestoso e insoportable olor.

Tenían la costumbre de bañarse en mayo entrada ya la primavera cuando concertaban sus matrimonios, para los que usaban perfumes persistentes (muy fuertes) tanto hombres como mujeres, éstas usaban ramos de flores silvestres aromatizadas que llevaban en la cabeza y un gran ramo de las mismas en sus manos para disipar un poco sus hedores, de ahí la costumbre del ramo de flores en los matrimonios modernos. Se bañaban los dientes con orina ya que había la creencia de que si enjuagaban la boca con ella tendrían dientes más blancos y encías más rojas.

Otra de sus desagradables costumbres y hábitos era lavar la ropa con lejía hecha de cenizas de romero y orina, pero solo las camisas ya que los trajes eran muy costosos y los podrian dañar, se cuenta que el sucio rey Jaime VI de Escocia, al que física y literalmente se lo comieron los chinches, los piojos y liendres, lo mató la lepra llamada la "maldición sucia". Estos diminutos insectos eran compañeros inseparables de todos los habitantes de las grandes ciudades de la Europa medieval. Cansados que los animales domésticos se subiesen a las camas, en las que orinaban y defecaban, algún lúcido carpintero de la época se inventó la cama de cuatro patas y techos con telas para evitar que sus animales se metieran en las camas.

En esas épocas huérfanas de aseo y medicina, una herida era muerte segura, ya que su panacea, las famosas sanguijuelas no dejaban cicatrizar la herida y por allí entraban las infecciones de todo tipo, el remedio era peor que la medicina, afortunadamente desde épocas ancestrales y milenarias, para las heridas abiertas lo único que había era actuar de inmediato... calentaban al rojo vivo un hierro y se aplicaba sobre la llaga, aunque agresivo como ninguno era muy efectivo ya que detenía la hemorragia y la infección, hoy en día se le dice cauterización.

La cumbre de la desgracia para ese temible y terrible "oscurantismo" llegó con la peste bubónica de 1348, la llamada "Peste Negra" que casi acaba con toda la población sucia de Europa, era contagiada por la picadura de la pulga que vivían cómodamente en las ratas del vecindario... Un estúpido Papa había desatado una persecución sagrada contra los pobres gatos, puesto que en ellos habitaba el diablo, los ratones hicieron su fiesta y diezmaron  al hombre del medioevo.

Se levantó la falda... ¡imaginen el olor!!
Me haría interminable en contar las porquerías que de costumbre hacían los habitantes de Europa del "oscurantismo" promovidas todas ellas por una iglesia más sucia que sus "justos" guardianes, los curas que proclamaban que bañarse era pecado y preferían la inmundicia, la suciedad, los parásitos y las enfermedades. Pero hubo una excepción en la reina Isabel I de Inglaterra, de ella se afirmaba que era tan aseada que se bañaba -rigurosamente- cada mes, "hiciera o no hiciera falta". Patrik Süskind, introduce su novela "EL Perfume" reconociendo que nadie en aquella hedionda época se bañaba, el rey apestaba y la reina olía a chivo y la gente del común apestaba. La llegada de los españoles con su tifo y viruela casi acaban con la población limpia de América, con toda la capacidad de su podredumbre.

Es la historia de la suciedad hecha realidad, por hoy no más 'cochinadas'.
Un perfumado abrazo.

Hortensio.










domingo, 12 de mayo de 2019

Día de las Madres...


Dios no podía estar en todos lados 
y por lo tanto, hizo a las madres.
Rudyard Kipling.

Todo lo que soy y espero ser,
se lo debo a mi madre...
Abraham Lincoln.

Julia Ward Howe, la gran pacifista.

H
oy en Colombia como en gran parte de los países de occidente (no se del resto del mundo), se celebra el "Día de las Madres", en nuestro país desde hace muchísimos años "obedeciendo" (por  que los gremios económicos se han propuesto a explotar nuestros sentimientos, manipulando nuestras emociones en un ardid de simple interés comercial) el mandato del imperio que por iniciativa de su presidente Woodrow Wilson, en 1914, proclamó que el segundo domingo de mayo de todos los años, se celebraría el día de las madres. Un "Día de las Madres para promover la paz" y que sea una fiesta nacional y una "expresión pública de nuestro amor y reverencia hacia todas las madres". Es un llamado a la PAZ 

Pero lo que muchísima gente no sabe o no se acuerda, fue la lucha que una mujer atormentada por la 'guerra de secesión' en los Estados Unidos, la abolicionista y poeta Julia Ward Howe (1819-1910) a quien el ejercito le recluto a su esposo y a sus hijos para pelear contra el sur, en un acto de valentía y de rabia, en 1870 se impuso la tarea de imponer la Paz desde la perspectiva de la mujer ya hecha esposa y madre y de forma universal... al ver las atrocidades infames de una guerra fratricida que no tenía una justificación lógica ni justa, lanzó la ya inmortal y famosa proclama llamada hoy 'del día de las Madres'. Esta es en todo su valor histórico lo que proclamó y que en nuestra Patria hoy cobra un valor inusitado, pues pareciera que estamos como es esas épocas por la que transitó Ella, en el país de los "gringos".
La Madre.

 ¡Oigámosla!:

          "¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántese todas las que
          tienen corazones, ya sea su bautismo de agua o de lágrimas!
          Digan con firmeza: "No permitiremos que grandes asuntos
          sean decididos por agencias irrelevante. Nuestros maridos no
          regresarán a nosotras apestando a matanzas, en busca de
          caricias y aplausos.

          No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo
          que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la
          compasión y la paciencia. Nosotras, mujeres de un país,
          tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país
          para permitir que nuestros hijos se entrenen para herir a
          los suyos.

          Desde el seno de la tierra devastada, una voz se alza con la
          nuestra. Dice '¡Desarma! ¡Desarma!' La espada del asesinato no
          es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni
          la violencia es señal de posesión.

          Así como los hombres a menudo han dejado el arado y el yunque
          por el llamamiento a la guerra, que las mujeres ya dejen todo
          lo que queda de su hogar para un día grande y serio de consejo.
          Que se reúnan primeramente, como mujeres, para conmemorar y
          llorar por los muertos. Que se aconsejen solemnemente de la
          manera en que la gran familia humana pueda vivir en Paz, cada 
          uno llevando en su tiempo la impresión sagrada, no César, sino
          de Dios.

          En nombre de la maternidad y la humanidad, les pido
          solemnemente que sea designado un congreso general de
          mujeres, sin importar la nacionalidad, y que se lleve a cabo en 
          algún lugar que resulte conveniente, a la brevedad posible,
          para promover la alianza de diferentes nacionalidades, el
          arreglo amistoso de cuestiones internacionales y la gran causa
          universal de la Paz.

La Piedad de Miguel Ángel, en el Vaticano
Por la Paz de todas las Madres de Colombia y del mundo, que sufren como nadie la estupidez de las guerras, un beso y un abrazo de amor filial.

Hortensio.
























domingo, 5 de mayo de 2019

El cólico "miserere"

"Miserere mei, Deus" es una frase latina que significa
"ten piedad de mí, Señor". Corresponde al primer verso
 del salmo 51, llamado 'Miserere' y se menciona a David
como su autor y recuerda su visita al profeta Natán


En Cien años de Soledad.

Un muy Plácido domingo; rumbo a la feria internacional del libro de Bogotá, conocida como La Filbo, motivo por el cual la entrada de hoy es muy sencilla pero curiosa y de mucha actualidad, como su título lo dice se trata del terrible Cólico Miserere, hoy conocido como como Apendicitis, que sigue siendo de mucho cuidado médico por su complicación indeterminada con la terrible Peritonitis.

Viene al cuento, pues me enteré de que el nieto de un buen amigo murió de "una apendicitis mal tratada" que degeneró en la consabida peritonitis y su deceso indefectible y me pregunto, -¡cómo! se preguntaban todos en sus exequias- : ¿por qué pasa esto en pleno siglo 21, el siglo de los grandes avances en la medicina? la respuesta es lógica, o un grave descuido del paciente y su familia que no llegó a tiempo a la atención médica de urgencias o 'Negligencia Médica' que sería imperdonable...

Sólo dolor...

El último caso y que conmovió a la sociedad de la capital, fue el caso del periodista llanero, Mauricio Orjuela, de la Radio Nacional de Colombia, quien llegó a la clínica de Engativá, con severos cólicos, le dieron analgésicos y relajantes y lo devolvieron a su casa con el dolor enmascarado. Al otro día volvió y le fue diagnosticada la apendicitis, programándolo para una cirugía de urgencias, la cual se realizó y al otro día lo dieron de alta, pero el pobre periodista seguía con dolores intensos en su abdomen, que el médico le dijo sencillamente 'que eran las secuelas de la cirugía' y así pasaron los días hasta que el dolor se volvió insoportable. Cuando lo internaron nuevamente para explorarlo ya era tarde la presencia de una grave peritonitis se había vuelto septicemia y en la madrugada de ese 18 de agosto del 2018 murió.

Yo me acuerdo como si hubiese sido ayer no más, cuando siendo niño en mi adorada ciudad de Tunja, por allá en los años 50's, que la hija de una vecina de mi abuelita murió, decían que de 'cólico miserere' después de haberle hecho todos los remedios caseros para éstos cólicos... si éste término tan antiguo -como el hombre sobre la tierra- lo utilizaban en plena segunda mitad del siglo 20, es porque debía ser terrible, entonces acudí a una 'Revista de Medicina y Humanidades" en el N° 078 del 16 de enero de 1987 y que firmaba el Doctor Pedro Laín Entralgo, decía el galeno:

"No es preciso ser médico para saber lo que con ésta expresión se nombra: una oclusión intestinal aguda y muy grave, cuyo síntoma más característico es el vómito de materias fecales. Pero ¿por qué 'miserere'? Todos hemos pensado alguna vez que el empleo de ésta palabra tendría como origen el comienzo del conocido salmo que en el latín de la Vulgata dice: 'Miserere mei, Domine', apiádate de mí, Señor. Es miserere un cólico cuando mueve al paciente a pedir misericordia al Todopoderoso. Y todos lo seguiríamos pensando si el erudito francés G. S. Colin, no hubiese esclarecido el enigma subyacente a tal expresión".

Lágrimas de dolor

He aquí cómo el arabista Juan Vernet, nos cuenta la historia. "Los médicos griegos distinguían dos tipos de dolor abdominal agudo, localizado uno en el intestino grueso (kolikós) y otro en el delgado (eileós). Ambas palabras fueron arabizadas en el siglo IX con las formas "qúluny" y "aylawus" que como nominativo -"aylawsun"- suena en el dialecto de Bagdad de un modo muy próximo a "eyleson". Así debieron de leer ese vocablo los judíos y cristianos orientales conocedores del griego y el árabe, y sin la menor vacilación lo asimilaron a "eleison" del "Kyrie eleison" "¡Sefior, ten piedad!" con que comienza el salmo antes mencionado.

Lo que sigue es cosa obvia. Cuando los traductores del árabe al latín se toparon con esa palabra, sin vacilar entendieron que con ella se aludía al carácter inexorablemente mortal de la enfermedad así nombrada, y la llamaron "cólicus miserere" aquel cuyo único remedio consistiría en prepararse a bien morir, y en consecuencia a decir "Kyrie eleison" si el enfermo prefería el griego, o "Miserere mei, Dómine" si optaba por el latín. Parece que Ambrosio Paré, fue el primero en usar esa expresión en la Europa moderna".


Un grito de dolor...

Un abrazo no muy apretado y a correr si tienen un cólico.

Hortensio.