domingo, 16 de octubre de 2016

¿Puede un hombre ser delicado?

La delicadeza de un alma
siempre derrota a la violenta.
H. Farwel.

El amor aminora la delicadeza  femenina 
y acrecienta la del hombre.
Jean Paul.


La delicadeza de un pétalo
no puede tocar a una mujer...
Es un hecho ya más que comprobado, la delicadeza hace milagros, con una hebra de hilo un niño puede conducir un elefante por un camino, con delicadeza Sherezada - más que con nada- contuvo la iracundia del rey por "Las mil y una noche"  y mil ejemplos más, En éste Plácido domingo, ¿puede un hombre ser delicado en ésta sociedad convencional? y ¿sin perder su "hombría", su masculinidad? ¿Es la delicadeza patrimonio de las mujeres? En realidad no debiera ser así pero está en su naturaleza y es una de sus virtudes quizá la mejor... es como la fragancia de un perfume, debe ser delicado pero a la vez fuerte, duradero e irresistible; es como un samurai, violento y aguerrido... delicado componiendo un haiku a la Naturaleza y al amor.

Pero es un factor sociológico que el hombre deba reprimir y restringir sus emociones de delicadeza.
Es su estatus y su rol de género y ya sabemos que su exageración nos conduce a lo que se denomina comúnmente como "machismo" que lleva al hombre a situaciones de peligro y prácticas temerarias con graves riesgos solo para demostrar su masculinidad. Es demostrar su superioridad sobre la mujer pues, esa es su naturaleza y esos comportamientos sexistas nos han llevado a actitudes y prejuicios que son falacias apresuradas en donde nos restringen la entrada a ese exquisito mundo de las delicadezas, las finuras y las sutilezas y de por si a la fragilidad, ternura y la suavidad...

¿Porqué un hombre debe de privarse socialmente de estos comportamientos que los desarrolla en su más profunda intimidad? Pero no, si un hombre es delicado en su manera de actuar y hablar amablemente, considerado en su trato y sin ofender a los demás, públicamente se juega la posibilidad cierta de que irónicamente sea tachado de homosexual.

Si señores, la delicadeza no es de vergüenza por ser machos, ella se debe cultivar para que éste mundo rápido y convulso, brusco y atemorizante, acanallado y vulgar sea un poco más llevadero; ser decente implica distinción, finura, serenidad, sencillez y respeto; pero a la vez en ese autodominio debe brillar la delicadeza, la suavidad, la exquisitez, la sutileza, la paciencia y el cariño. Esas son las cualidades de un ser delicado contrapuesto al prepotente, egoísta, dominador y despreciable solitario (que así se quedan porque así se lo buscaron) poseedor de la grosería, el autoritarismo rampante y sin sentido, dueño de la vulgaridad, la brusquedad, la indiferencia, la descortesía y la desatención, "indigno de la confianza ajena y caer en el supremo infortunio de la susceptibilidad" decía Ingenieros.
Un guerrero medieval, valiente, rudo y
hasta cruel, creyente y delicado con sus
mujeres en un acto permanente de
guerra y amor.
Ahora no se confunda que un ser delicado por serlo así y porque a si le nace, tenga que ser una persona débil o delicado, melindroso o melancólico en un momento dado, ni asociarlo al mundo femenino ni a su delicadeza natural. Se pueden equivocar y encontrarse con un verdadero y rudo hombre en todo el sentido de la palabra, al que le ha tocado subsistir mental, física y emocionalmente en esta sociedad deshumanizada e hipertrofiada, en donde el maltrato es 'pan de cada día'. Pero eran como 'aquellos soldados de César, que aunque estaban perfumados y atentos a su adorno, no dejaban de ser valientes y de combatir bien...'

Por principio toda persona es respetable y merece ser tratada con la dignidad que se merece y es buscar por estos medios la empatía, la sensibilidad, la cortesía y el humanismo en el trato con nuestros congéneres, es una disposición a escuchar y dialogar con el otro, es la delicadeza la llave de la puerta en donde se encierra la tolerancia. Ya lo decia Youbert: "Donde no hay ninguna delicadeza no hay literatura"

Un abrazo delicado pero sincero...

Hortensio.




domingo, 9 de octubre de 2016

¿Si estás comunicado por qué no puedes dialogar?

Dedicada con especial cariño a
Graciela Gordillo Angulo...
mi amor de primavera.

Qué paradoja más sutil y es la que tiene al mundo en tantos y tantos problemas, pues bien en éste Plácido domingo, ¿por qué no podemos dialogar...? ya se sabe de sobra que la comunicación es un fenómeno de transmisión y de por sí intercambiar información, en la etimología de la palabra comunicar es poner en común algo y además compartirlo... pero ¿dialogar?.

La rutina, enemiga del diálogo. 
Durante toda la entrada mostraré diálogos cortos de personas normales a modo de ejemplos:

Un diálogo de sordos...

La psicóloga: ¿Cómo puedes fingir que no pasa nada teniendo esos cortes en las muñecas?
La suicida: De la misma forma que Usted finge que le importo.

Ya lo dice la sociología: El primer instrumento de la unión es el diálogo. Vivimos en nuestros días la paradoja de la inundación y la sequía simultánea en lo que se refiere al diálogo, ese de hablar mucho y no decir nada, de oír sin escuchar, de encontrarse sin hacer contacto, de repetir sin entender, de usar y abusar de los medios de comunicación sin comunicar nada. Diálogo sin interés, conversaciones sin tema, palabras sin sentido, conceptos sin ideas que solo son acrobacias estériles. El diálogo auténtico, cuando llega a darse, es siempre fecundo porque es el encuentro de dos seres en la claridad del mismo.

Un dialogo de perdón y ¿olvido?...

Ella: Agarra ese plato y tíralo al suelo.
El: Listo...
Ella: ¿se rompió?
El: Pues obvio... si.
Ella: Ahora pídele perdón.
El: ¡Perdón!
Ella: ¿Volvió a ser lo mismo?
El: Pues no,
Ella: ¿Ahora lo entiendes...?

¿Es el baile un diálogo?
¡Claro que sí! es una comunicación sutil de dos cuerpos al ritmo de la música.

Y sigo con las paradojas... ¿cómo es posible que el diálogo que debiera ser el más natural y normal entre personas que viven juntas no se de? La extraña realidad, sin embargo, nos muestra -en una inmensa mayoría- que a veces se hace precisamente más difícil entre ellas. La proximidad crea reparos, la familiaridad engendra retraimiento, es decir padres e hijos, hermanos y hermanas, juntos pero separados. Proximidad física y reserva afectiva, todos ellos mutuos desconocidos, mucha conversación y ningún diálogo. Presencia sin contacto. Parentesco sin entenderse...

Imagen y aviso para gente que vive en el mismo espacio o casa sin encontrarse jamás, que se ven a diario sin acercarse, que hablan entre sí sin llegar a saber nunca lo que el otro piensa. Vecinos sin contacto. Hermanos sin diálogo. Esta es la triste realidad y el panorama dislocado de nuestra sociedad que se retrae y no puede dialogar...

Un diálogo  de tristeza... 

El: ¿Te pasa algo... no?
Ella: No en realidad.
El: ¿Y entonces...?
Ella: ¿Entonces qué...?
El: Tus ojos verdes están tristes.
Ella: Ha sí, es que tienen ganas de llorar.
El: ¿Debe pasar algo... no?
Ella: No, solo que se ha acumulado mucho hielo en mi interior y ahora a comenzado a derretirse.
¿Te pasa algo...?

Lo que hay que dejar bien en claro es en qué consiste la naturaleza misma del diálogo. Lejos de pensar - como es del común - el diálogo no es una conversación, pero mucho menos es una discusión, o un debate. Con el diálogo no se va a convencer a nadie sino a que lo entiendan todos, es hacerse entender en esencia. Y, por otra parte no voy a ser convencido por mi interlocutor, sino a entender su punto de vista (a cosa difícil). Esa es la actitud fundamental del "pobre dialogo que nadie lo entiende" como decía un poeta: No convencer, sino exponer; no ser convencido, sino entender. ¡claro que es difícil! Estas dos actitudes, convencer y exponer, no solo son diferentes sino que incluso pueden ser opuestas... cuando quiero convencer, no consigo que ni me entiendan; y puedo entender un punto de vista sin aceptarlo.

Al dialogar no arguyo, no defiendo, no propugno, mucho menos... ataco, me contento con... exponer.
De ahí que ese diálogo del día a día, ese diálogo entre personas del común, no es de controversia, si fuese así estaríamos en pleno debate, como por ejemplo, el jurídico en donde es un juez investido de toda potestad, el que dirime la controversia basado en las pruebas de cada contradictor. 

No, en el diálogo de nosotros los mortales a diferencia del debate político o jurídico o el diálogo de sordos de las religiones con sus dogmas inamovibles, al escuchar no lo hago con la intención de encontrar los fallos e incurra en lo que diga la otra persona, sino con el deseo verdadero de entender su punto de vista, de sentir como él siente, de 'estar en sus zapatos' o como repetía el filósofo: "de ver con sus ojos".

Un diálogo de amor...

Ella: ¿Me amarás...?
El: ¡Siempre....!
Ella: ¿Y si engordo?
El: Rodaré contigo.
Ella: ¿Y si envejezco...? 
El: Compartiremos el bastón.
Ella: ¿Y si dejo de amarte?
El: Té enamoraré todos los días...


En todo lo anterior está la riqueza y el valor del diálogo: en hacerme el otro y, en consecuencia, en salir de mí mismo y poder considerar una opinión - a la que yo me opongo -, desde el punto de vista del que la defiende. Eso querida mía, es valentía intelectual, es delicado equilibrio. Yo tengo mi opinión y la defiendo; me propongo a oír ahora a quien propugna la opinión contraria y no me pongo a la defensiva, no me cierro ni tengo miedo de escucharla (donde hay miedo no hay diálogo) pues no debo entrar al diálogo con prejuicios ni sospechas.

Después de oír todo lo que hay que oír, cambiare o no de opinión... ahora llevo conmigo su punto de vista, y él lleva el mio, eso son puentes. Al diálogo no le importa eso, pues nunca cesa, dura mientras dura la vida pues es su combustible.Y aunque es imperfecto y no es algo bueno en sí mismo, hay que acogerlo como un mal menor y necesario, ya que se puede transformar en un innegable instrumento de unión y saldría ganando.

Un diálogo  feliz...

El: ¡Te quiero...!
Ella: ¿A cuantas más se lo dices?
El: A muchas...
Ella: ¡Descarado!... ¿a todas se lo dices?
El: Sí, a todas les digo que te quiero.

Con él a mi lado - el diálogo auténtico - habré entendido y entenderé mejor, mientras viva, a mis seres queridos, a mis amigos y porqué no... a mis enemigos.

Un abrazo de diálogo sincero.

Hortensio.

Un sueño llamado Iguazù


lunes, 3 de octubre de 2016

La prosa...





¿Qué podia hacer después de tu
partida cuando quedé roto y en
pedazos? me propuse juntarlos
para hacerme un mosaico vivo
en tu honor...
Farwel.

Ese lugar donde habita el momento...

La prosa, entre los poetas de la antigüedad y la edad media, era tenida como vergonzante por carecer de ritmo y métrica y desde luego no se asomaban por las academias, los griegos no podían entender por qué alguien como Homero, pudo -sin versos - escribir la Ilíada y la Odisea, y siendo tan cultos no entendieron que la prosa, era la forma que tomaba naturalmente el lenguaje (escrito y hablado) para comunicarse con sus congéneres. Afortunadamente todo aquello quedó ampliamente superado y la poesía, la crónica, la novela y todos los demás géneros literarios, la adoptaron y así tomó el lugar que le correspondía en el universo de las letras.

En éste atípico lunes, y a propósito de quimeras, guerra y paz, algunos ejemplos de prosa contemporánea:


De Dario Ruiz Gómez, el poeta y narrador antioqueño, del cual soy su ferviente admirador y amigo, autor del libro "En Tierra de Paganos". De él, esta hermosa pieza que a continuación presento en donde se nota su sentida prosa social contestataria sobre los muchachos de Colombia y de Medellín... siempre "carne de cañón", la llamó:

UN CUERPO DE MUCHACHO

Un cuerpo de muchacho puede medir un metro ochenta en los más altos, los bajos pueden medir uno cincuenta, depende de la edad. A quienes la metralla ha desfigurado por completo, los cuerpos deshechos por las bombas, se les cubre con largos lienzos que remedan el cuerpo ausente. De la albura de las telas ungidas en la noche por las manos de madres y novias, brota el espectro de un desconsolado mancebo venido del reino de la humedad y de la niebla. 

Se escucha el trueno vigoroso de los altos páramos donde nace su origen y la ventisca emparama eternamente las aldeas dormidas. El rostro impávido de los muertos es la máscara de adolescentes que fueron inmolados al dios del progreso. Jamás supieron de éste sacrificio ya que su corazón es tempestuoso y presto, únicamente, al fragor del combate. Los obnubila el atropellado fluir de la sangre por sus sienes heladas: no les fue concedido el don de la palabra para que no los conmovieran las razones del recuerdo que es el único argumento que vence a la muerte.

No llegaron a escuchar los himnos de las sagas para endulzar los labios en el momento supremo ni esperaron a que el juglar venido de los barrios altos pudiera describir la pérfida desventura  de sus vidas lanzadas al crimen y al asfalto.

                                  
                                 

De la profesora Beatriz Miranda Cortes, (columnista del diario El Espectador, a quien leo con dedicación) una joven catedrática universitaria al referirse sobre el resultado del plebiscito, en una prosa deliciosa inmersa en una crónica periodística, algunos apartes...

El impacto del NO en la región. 

     El resultado evidencio una ecuación dolorosa: existe una Colombia que apoya y que financia la guerra y la otra que casi invisiblemente la padece. En el mapa de las votaciones, en los lugares en donde ha habido màs victimas directas de la guerra, el Sí triunfo.
     
El No, visto en el contexto latinoamericano, es compatible con lo que está ocurriendo en la región. Aunque el plebiscito era para que el pueblo colombiano legitimara el fin del conflicto militar màs antiguo del continente, demostró la misma fractura de la mayoría de los países latinoamericanos en sus últimas elecciones; sociedades divididas y polarizadas.
     
     Durante algunos meses, Colombia fue la esperanza de un mundo inmerso en guerras sin sentido. Difícil creerlo otra vez, por màs que digan que los acuerdos de la Habana y el cese bilateral del fuego siguen vigentes. El presidente Santos recordó su responsabilidad con la estabilidad nacional. El líder de las Farc reitero la voluntad de utilizar la palabra como arma de construcción.

     Con todo, entre el sueño y el deseo de paz habrá un camino màs largo de lo que se estimaba, hay que recorrer los terribles escombros de la guerra, no en los campos minados, no alrededor de las potentes bases militares instaladas en Colombia, sino en los muros invisibles construidos en el imaginario colombiano.


Un abrazo lleno de regreso...

Hortensio.

domingo, 25 de septiembre de 2016

La tácita apología de la muerte.

Sí, ya sabemos que de nuevo estamos en este Plácido domingo en donde la poesía de Farwel, entra y
toma posesión del blog, aquí siempre presente la muerte, en esa nostalgia en que Ella, es en si misma la protagonista final de su temática, es la desintegración biológica y es en donde todo acaba... esa es la constante de su poesía que es ver la inutilidad de todo en el auto engaño del Ser y lo irreparable de la fugacidad del tiempo en el espacio en el que le toco, a la fuerza "vivir". Alguien sabedor de estos ajetreos líricos al leer la temática de su poesía concluía -y en eso estoy de acuerdo- que es una poesía existencial sometida a los recuerdos, la angustia y la desesperanza huracanada que se torna obsesiva.  


                                    Inventando la muerte...

Con la soledad del fugitivo 
y la esperanza del vagabundo,
con los labios aridecidos de silencio,
y el corazón cargado de olvidos...

Con el desasosiego de un condenado,
y la angustia de un desahuciado,
con el dolor de un desgraciado traicionado,
y la fe perdida de un apóstata...

Con el afán de un provecto por vivir un minuto más,
y el influjo inexorable del tiempo ya ido,
con el espíritu conturbado de un poeta loco,
y las palabras aromadas de miel de una adolescente...

Con la confesión lacerante de un pobre enamorado,
y esa bondad sincera y desinteresada de un cartujo,
con la indefensa belleza y la sutil ternura de un bebé,
y el sueño perdido y cansado de un alquimista...

Con la inconformidad maldiciente de un Prometeo,
y la rebeldía amorosa y humanística de Luzbel,
con la bella e inefable mirada verde de tus ojos,
y el fantástico sentimiento de amor que no me abandona...

Con ese entusiasmo lírico que inspira tu amistad,
y todo eso itinerando mis ya cansados pasos
alimentando mis pobres deseos anonadados de tristeza,
entonè un lánguido y angustiado plañido fúnebre...

Que es el frío dolor acerado del puñal amargo que
destrozó mi alma llevándome de la mano a inventar
mi propia muerte...

                                                                      Farwel 1989

Mi frío tiempo aterido de miedos...

Tiempos añejos...

Mi tiempo naufragado, mi tiempo malgastado,
aletargado por tan aquí en un eco caducado de
recuerdos anclados en una brisna tormentosa,
caminos inhóspitos de horas grises en sórdidos
                                                                parajes...

Eso fue mi frío tiempo aterido de miedos
habitado de angustias que se ocultan en un
oscuro y profundo pasadizo en donde la escasa
luz y el pesado aire son el ambiente que he de
                                                              respirar...

Esos son mis tiempos añejos que implacablemente
se esfuman aunque se resistan a morir en su sitio
fuente inagotable de frustraciones y desprecios, 
decepciones y amarguras, de tristezas y nostalgias,   
aquellos silencios a los que el cerrojo vil del olvido
                                                                  clausuró... 

                                                                Farwel 1989


Un abrazo simple y fuerte.

Hortensio.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Humor fino... sólo para una sonrisa.

Bueno, ya que te has asomado por estos lares, quiero compartir contigo y en este Plácido domingo algo de humor fino, ese que sólo consigue una sonrisa y no una carcajada, ese humor fino que es inteligente y aunque sencillo lo pone a uno a pensar; pero ¿qué es el humor y su etimología? los antiguos griegos todo se lo tomaban muy en serio: para ellos había cuatro sustancias en el cuerpo que correspondía a los cuatro elementos, ellos eran sangre, bilis amarilla, bilis negra y agua.

Ellos mismos y sus herederos los romanos, lo convirtieron en un tipo de expresión que venía de la intimidad del cuerpo, como si fueran fluidos (humedad) era una postura del espíritu -positiva o negativa- de tener buen humor o tener mal humor... y desde luego se asimiló a la salud y su buen estado (era muy raro ver a un enfermo con buen humor) pero también se abrieron con el paso de los siglos nuevos humores: el humor negro que se refería a las enfermedades y a la misma muerte; el humor verde, que se vinculaba a la sexualidad y a la obscenidad (cuentos o chistes verdes); el humor blanco que no tiene connotaciones negativas ( racismo, machismo o xenófobas...) y el humor que nos convoca: el humor fino o inteligente que no hace uso de cuestiones escatológicas, se puede leer entre líneas y tiene juego de palabras... hay que leerlo más despacio.

                                                      

Ahora unos pequeños ejemplos, sólo para una sonrisa:

El dueño de una tienda de verduras puso un letrero que decía: "Berenjenas, 25 centavos cada una. Tres por un dólar". Cada cliente que entraba le decía: ¡Que poca cabeza tiene Usted! deben ser cuatro berenjenas por un dólar... el dueño de la tienda humildemente cedía a la presión y hasta el regaño y empacaba las cuatro berenjenas.

El vecino que era un sastre, lo había observado todo el día por fin se acercó a su vecino y le dijo: ¿por qué no corrige el error? a lo que el tendero le contestó; -¿Pero cuál error?  exclamó: antes de poner el letrero nadie compraba más de una berenjena.

                                      

Un agradecido y acaudalado hombre de negocios invito a cierto abogado de apellido Aguado, a jugar golf en un exclusivo club; el pobre rábula aceptó y con sus ahorros se compró la mejor ropa para la ocasión y al presentarse en el campo parecía un verdadero profesional. En su primer tiro manda la pelota a lo profundo del bosque. En vez de aceptar la penalizaciòn y empezar de nuevo, decide ir a buscar la pelota y sacarla de allí con otro golpe. Por desgracia, ésta rebota en un árbol, le da en la cabeza y lo mata.
Cuando llega al cielo, San Pedro le dice:
- Usted parece golfista ¿juega usted bien?
- Pues usted dirá - contesta el Dr. Aguado- : llegué hasta aquí en dos tiros.

                                    

El orgulloso padre al que recién le había nacido su primogénito le contaba a su mejor amigo:
- Fíjate, mi hijo heredó mis ojos, mi nariz, mi boca y hasta mi quijada...
- Bueno, no te atormentes. Lo importante es que nació sanito.

                                   
En Rusia, durante la dictadura de Stalin, en una reunión del Partido, el camarada Dobrinsky se levantó de su asiento y habló de ésta manera:
- Camarada presidente, sólo quisiera hacer tres preguntas. Si como se dice ésta es la nación más industrializada del mundo, ¿qué ha pasado con nuestros automóviles? Si hemos desarrollado la agroindustria más avanzada, ¿qué ha pasado con nuestra comida? Si somos los mejores ganaderos del mundo, ¿qué ha pasado con nuestra carne?

El camarada presidente miró fijamente a Dubronsky durante unos instantes, y luego se excuso:
- Es demasiado tarde para responder su preguntas camarada, en ésta sesión pero en la próxima lo haré. Y levantó la asamblea.

La semana siguiente, cuando volvió a reunirse la asamblea, otro miembro del Partido se levantó y y pidió la palabra: - Yo sólo quiero hacer una pregunta... ¿Qué le paso al camarada Dubronsky?


Un ladrón se metió cierta noche a una casa en donde aparentemente no había nadie, de pronto oyó una voz que decía: "Te estoy viendo y el Santo también". El sorprendido ladrón trató de avanzar y de nuevo volvió a oír: "Te estoy viendo, y el Santo también". Entonces el ladrón dirigió la luz de su linterna hacia el lugar de donde provenía la voz, y descubrió a un loro.
- ¡Pajarraco estúpido! exclamó el ladrón en tono de desahogo. El ave repitió su cantaleta... ¡Cállate! ordenó el hombre mientras encendía la luz de la habitación. En ese instante vio a un gigantesco perro doberman, sentado junto a la percha del loro que empezó a mostrar sus dientes descomunales y mirada amenazadora.
- ¡Atácalo, Santo! chilló el loro.



Algunas frases de Groucho Marx:

- ¿No es Usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith.? ¿Noo...? Perdone, por un momento pensé que me había enamorado de Usted.

- Encuentro a televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.

- Hace tiempo conviví casi dos años con una mujer hasta que descubrí que sus gustos eran exactamente como los míos: los dos estábamos locos por la chicas.

- La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.

- Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que están casados.

- No piense mal de mi señorita, mi interés por usted es puramente sexual.


Por favor, ante todo buen humor que alivia nuestro tráfago diario... abrazo.

Hortensio.


domingo, 11 de septiembre de 2016

Dos poemas fatigados...

Y de nuevo en este aquí, siendo un Plácido domingo, algo de la 'poesía fatigada' de Farwel y al finalizar ésta entrada, el viaje a Itaca de Cavafis, un regalo para quienes como yo, hemos extraviado el camino a nuestro hogar:
Sólo te pido perdón... ¿Porqué es tan difícil?

¡Quizás me puedas perdonar! 

Y tu sabes que te extraño en casi todos los días de mis días,
y más de lo que se puede admitir y más de lo un ser debe...
y te extraño tanto que me siento asfixiado de nostalgias,
y te hablo en silencio para poder explicarte qué pasó...

Y se que no bastará, pues mis pensamientos no llegarán a ti,
y no te van a tocar, menos acariciar con la briza que llega del sur...
y guardo mis amores en palabras bonitas que desgarran mi corazón,
y callo mis versos buscando una respuesta correcta que no es fácil...

Y pienso que no será fácil buscar la pregunta que no sea errónea,
y cruel porque mentí inventando blasfemias que te alejaron de aquí...
y te alejaron en lugar de buscar esos verbos para retenerte e ingeniar,
y conjugar frases sinceras y honestas que reinventasen nuestro amor...  

Y no palabras absurdas y hasta infames que desconocí e hicieron tanto
y tanto pero tanto mal... quizás cuando me olvides ya en esas lejanías...
y me sepas perdonar, en ese instante pienses que un día te amé.

                                                                                                   Farwel 1986


Así te perdí aquella lluviosa tarde...

Cosas que pasaron...

Así como la tarde se oculta en la noche,
así te deje escapar de mi vida para ir a
ocultarte en las penumbras de una historia
perdida en los anhelos negados del silencio.

Así te perdí aquella lluviosa tarde de un ocaso
ensangrentado de ensueños viejos y caducos
en que acabé con esa fuerza que alimenta la 
esperanza para evocar la piedad de la memoria.

Así se apagó mi vida en el vacío que es refugio
de los viajeros perdidos que no tienen destino
cierto después de un destierro infame e injusto,
y a conjugar el tiempo perdido en pasado.

Pasado que anhela la resignación de lo que jamás
fue, pues fueron cosas que pasaron, cosas que se
fueron y trascienden el tiempo, la distancia y la
tan esperada muerte... 

                                                               Farwel 1986

Un abrazo muy fuerte y repetido si acaso pasas por aquí.

Hortensio.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Perdón sí... pero ¿olvido...?


El perdón es el mayor acto de nobleza que pueda surgir del alma humana. A los 'enemigos de la paz' decirles que todo acto que pueda conducir a su consecución efectiva es de valentía, y es desde luego un acto de nobleza, conciliatorio, procedente y un deber Universal de Constitucionalidad...

Platón:

 "El mayor bien no se halla en la guerra ni en la revolución; está a la vez en la paz y en la mutua benevolencia. Incluso hay que dictar leyes bélicas, no para hacer la guerra en sí misma, sino para la consecución de la paz. La paz es el reconocimiento recíproco de la igualdad y de la dignidad como ciudadanos libres".

Ya comentaba el jurista Juan Fernàndez Carrasquilla, acaso con mucha razón, que: "La paz es el valor social, jurídico y político superior a la justicia. Hay que restablecer la paz para que haya justicia". Y que: "La filosofía del perdón (la negrilla es mía) abarca dos dimensiones: moral y social. En sentido moral, es un acto interno, autónomo y generoso de la víctima, para rescatar su propia dignidad y la del victimario. Este perdón no debe ser solicitado ni ser "aceptado"; es un acto unilateral e incondicional".

Pero -siempre los peros- el perdón, en realidad, exige de alguien que se pone en un plano de superioridad moral (justificado) y otro que se "humilla" ante quien perdona. Ahora, si es cierto que el perdón siempre y sin dudarlo es mejor que la infame venganza, lo es también que más de las veces, este acto de perdón no es honesto... ¿¡olvido!? Con una gran contundencia dice el jurista: "Yo creo que el espíritu humano hace posible y lo imposible. Puede derribar muros y perdonar hechos graves e injustificados". Más de acuerdo no podría estar...

"Los estados no pueden perdonar a nombre de las víctimas. En su dimensión social, el perdón  requiere del reconocimiento de la gravedad e irreparabilidad del daño por parte de la víctima y victimario, y el arrepentimiento de éste último como garantía de no repetición. En esta misma dimensión, el perdón exige la reparación integral por parte del victimario". (Fernandez Carrasquilla)

Y para que el perdón sea la clave que el pueblo de Colombia y esencialmente las víctimas necesitan, requieren definitivamente de la verdad, solo la verdad para hacer justicia y reparar para nunca repetir

Quiero pensar que Edward Herbert, barón de Cherbury, ese insigne poeta y militar, diplomático y filósofo británico tenía razón -antes de morir por allá en 1648- sobre el perdón: "Aquel que no perdona a otros, destruye el puente sobre el cual él mismo debe pasar; porque todos los hombres necesitamos ser perdonados". Sí, en definitiva debemos tender puentes de reconciliación.
El perdón de Guayasamín 
Y el pueblo alemán que se ha visto envuelto en las dos guerras más crueles de la historia moderna, tienen un dicho que a cada paso repetían: "Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran las palabras y falta corazón" y es cierto el perdón dignifica a la persona y la fortalece "Cuando perdonas, de ninguna forma cambias el pasado, pero de seguro cambiarás el futuro" decía el más famoso de los juristas y fiscal de los 'Juicios de Nüremberg', el abogado estadounidense Bernard D. Meltzer, refiriéndose al postconflicto después de la segunda guerra mundial. Y en su Argentina que fuera tiranizada por una casta de militares asesinos, Jorge Luis Borges, sólo atinó a aconsejar a sus compatriotas que "El olvido es la única venganza y el único perdón".

Tal vez sea verdad eso que se dice por ahí... que el perdón llega cuando los recuerdos ya no duelen. Pero ¿Olvidar... Cómo?. 

Un abrazo lleno de perdón.

Hortensio.

El padre de la cerveza.

De nuevo en éste Plácido domingo, hoy con unos de los personajes más queridos por miles de aficionados o adictos a una bebida que ha acompañado a los hombres desde los albores de la humanidad, se trata nada menos que de Arnoldo de Soisson, el inefable patrón de los cerveceros.
Una fabricante de cerveza en la ciudad
de Péluso, capital egipcia de la cerveza.
Sabemos que la cerveza fue descubierta como una serendípia (casualidad) por cazadores- recolectores de la época neolítica, que habían dejado en odres de barro cierta cantidad de granos de trigo y olvidadas a la intemperie a las puertas de su precarias y primitivas viviendas. Al regreso varias semanas después se encontraron con esas vasijas llenas de agua lluvia que por efecto de los elementos  y sol se habían fermentado, Vencidos por el cansancio y la sed probaron esa extraña y burbujeante bebida y les pareció buena y lo mejor les producía cierta sedación y euforia... había nacido la cerveza como tal, se cree que fue en ese valle fértil que queda entre los ríos Eufrates y el Tigris, la Mesopotamia, quizás hace unos seis mil años antes de la era cristiana.

Después de esta necesaria introducción, volvamos a nuestro personaje quien nace en el año de 1.040 en una pequeña villa enclavada en la región flamenca de Bélgica, llamada Ourdernaarde, vino a morir en 1.087 y durante sus pocos años en que vivió (47) tuvo una vida intensa, fue soldado mercenario que lo llevó a diferentes países y a estar inmerso en varias batallas de esa época, en donde repartía cerveza entre sus soldados heridos; cansado de sus aventuras mundanas que lo aficionaron a la deliciosa bebida, decidió convertirse en monje benedictino de la abadía de Saint-Médard. Con el tiempo y su carisma, fue ascendido como obispo de Soisson, Se cuenta que odiaba las responsabilidades de dirección, cuando lo nombraron abad de su monasterio una noche huyó del mismo para iniciar una vida de anacoreta, pero en el camino se encontró con un inmenso lobo que lo regresó a la abadía dejándolo en la puerta asta que entró. Lo mismo cuando fue nombrado contra su voluntad obispo y tratando de huir no pudo por lo que optó por la estrategia de solicitar por todos lo medios que le nombraran un remplazo... cuando lo logró y nombraron un nuevo obispo, Arnoldo se dedicó a hacer lo que verdaderamente le gustaba hacer: Cerveza.

Arnoldo, que vivió de cerca la peste del siglo XI, y se acordó y recogió las enseñanzas de otro grande que amaba la cerveza, Arnulfo de Metz, el austriaco que enseñó en Francia, los peligros de tomar agua contaminada y más bien consumir cerveza... del quien leyó su inmortal frase: "Del sudor del hombre y el amor de Dios, la cerveza vino al mundo". El benedictino notando que las gentes del común enfermaba por tomar agua contaminada de los ríos, lagunas y estanques, mientras que él y sus compañeros y algunas monjas que siempre consumían la cerveza, no les pasaba nada y en sus homilías empezó a llamarla "Don de Salud" y empezó a curar enfermos e implantó en su jurisdicción y más allá, la primera campaña de salud pública del mundo, al obligarlos a tomar ese "Regalo de la Vida" en vez del agua insalubre que consumían para saciar la sed... él les regalaba la cerveza y enseñaba su fabricación, para difundir su sano consumo.   

Con algunos compañeros decidió buscar un sitio nuevo y muy apropiado para fundar un monasterio - yo diría una fábrica de cerveza- y halló el sitio perfecto en un paraje donde había un muy pequeño manantial de agua pura, pidió permiso eclesial para fundar lo que se conoció como la abadía de Sant Peter de Oudenburg, cerca de la ciudad de Brujas, allí puso todo su conocimiento que a base de libros que guardaba como tesoros sacó a la luz recetas perdidas que el recuperó, desarrolló el arte de la fabricación de la cerveza tal como la hacían los soldados de las legiones romanas, es decir agua, un grano para maltear o fermentar, levadura que se sacaban de los fermentos que se iban al fondo de las vasijas durante la fermentación, y el lúpulo. trajo algunas semillas de sus andanzas y las cultivó con esmero durante toda su vida así como también sembró cebada en los campos aledaños a su monasterio; era una verdadera fábrica de cerveza, allí se fabricaba todo artesanalmente hablando desde las ollas de cobre para fermentar el grano y hervir el agua (sin saberlo estaba 'pasteurizando' la bebida), hacían precarias botellas de vidrio soplado en donde embazaban el líquido y así todo lo relacionado a éste bellísimo arte.
Arnoldo fabricando su elixir de sanidad
el 'Don de Salud' la cerveza.

Mientras la peste azotaba a toda Europa, Arnoldo salvo miles de vidas en la enseñanza de tomar cerveza y aunque desconocía el poder antiséptico de las recinas del lúpulo y de los polifenoles de la misma cerveza ya elaborada, el poder medicinal de la levadura que es el hongo que convierte los azucares en dióxido de carbono y etanol, rico en vitamina B, biotinas y elevadas dosis de proteínas y estimula el sistema inmune y alta cantidad de minerales y ácido fólico, sabía que era curativa, estimulante y de gran alimento, cuando en sus prolongados ayunos sólo se alimentaba con cerveza.
  
Murió en paz un 18 de julio a sus escasos 47 años de los cuales dedicó gran parte a la elaboración cada vez más técnica de su amado liquido dorado, en esa fecha se celebra el día de la Cerveza en Bélgica en su honor. 

   
Salud y brindo por el santo que amó la cerveza.

Hortensio.
  

domingo, 28 de agosto de 2016

El cambio.

En este Plácido domingo... la maravilla de estar vivos para el cambio, de vivir es en definitiva el cambio, pues todo en absoluto va cambiando, incluidas las cosas y las personas, pero... "Si te das cuenta de que todas las cosas cambian, no hay nada con lo que te querrás quedar. Si no temes la muerte, no hay nada que no podrás conseguir." Lao Tzu. De manera que dentro de esa sencilla lógica, si estás en una mala situación, no te preocupes cambiará. Si estas en una buena situación, no te preocupes, cambiará y ya lo decía Stephen Hawking: "La inteligencia es la habilidad de adaptación al cambio".
Nos deleitamos con la belleza de la mariposa, pero rara vez
admitimos los cambios por los que ha pasado para conseguir
esa belleza (Maya Angelou)

Y podemos decir por experiencia que la más pequeña decisión puede en un momento dado cambiar nuestras vidas para siempre. Y cierto también que "La gente subestima su capacidad para cambiar. No hay momento correcto para hacer algo difícil" (Jhon Porter). Y con una contundencia que sólo el maestro de maestros William James, podría decir nos dijo: "Si piensas que sentirte mal o preocupado cambiará un evento pasado o presente, estás viviendo en otro planeta con otro sistema de realidad" es cierto el pasado no cambiará para nada lo que estás viviendo ahora y si esto te está sucediendo es el momento de cortar con los remordimientos "inútiles" que solo amargan los momentos presentes... es el momento de cambiar.

Y estés seguro de algo: "Cualquier cambio, incluso un cambio para mejorar, siempre estará acompañado de inconvenientes e incomodidades" (Arnol Bennett). Entonces si no te gusta alguna situación en la que se involucren personas desagradables a tu entrono de vida, sencillo ¡cámbialas! no eres un árbol y puesto que vivir es cambiar y ese cambio es lo único que nos lleva al progreso inatajable, que no te vayas a quedar resagado por que cambias o te cambian, que sería lo peor, acéptalo. 'El gran estoico', el emperador romano Marco Aurelio lo decía con sabiduría: "La perdida no es más que cambio, y el cambio es un deleite de la Naturaleza." Toda idea creativa pone en funcionamiento el cambio y hay que estar preparados para él. 


En una entrevista Steve Jobs, contesto a su interlocutor: "En los últimos 33 años, me he mirado al espejo cada mañana y me he preguntado: ¿Si hoy fuese tu último día de vida, querrías hacer lo que vas hacer hoy? Y si la respuesta ha sido "no" durante demasiado tiempo, se que necesito algún cambio." De manera que el cambio no es ausencia de problemas, es tratar de cambiarlos de saber manejarlos y determinarlos... no huir de ellos, pues como lo decía el gran Heráclito, a unos quinientos años a.C.: "No hay nada permanente, excepto el cambio." Es la duda y el miedo a lo nuevo lo que de común frena el rápido progreso y el cambio inevitable; Aristóteles, decía a sus alumnos: "El cambio en todas las cosas es dulce" y debe ser verdad, pues el cambio es la única evidencia de que estamos caminando por la vida.

Para terminar esta sencilla entrada de cambio, les dejo la Plegaria de la serenidad de Reimhold Niebuhr...


Un abrazo de continuo cambio.

Hortensio.




  




domingo, 21 de agosto de 2016

¡Dolor...!

  
El dolor es la dignidad de la desgracia.
 Concepción Arenal.

El arte de la vida es el arte de evitar el dolor.
Thomas Jefferson


En éste Plácido domingo, le dedico ésta entrada y en especial ese boleraso a mi hermano Camilo Cepero Marquez - y no se el porqué, si él ha sido un hombre feliz a su manera- sólo hablaré un poquito de dolor, sí de ese dolor que da en el alma, pena y que duele por todo el ser que se ve afectado por él... sí, ese que nos lleva a la nostalgia y a la tristeza, ese dolor que hizo decir a André Malraux, que: "Todo hombre se parece a su dolor" y a el Dante Alighieri, que: "Quien sabe de dolor, todo lo sabe". Y es verdad que "Nadie puede librar a los hombres del dolor, pero le será perdonado a aquel que haga renacer en ellos el valor para soportarlo" (Selma Lagerlof).


Dolor, eres mi eterno compañero
eres mi amigo y mi enemigo, 
eres la cruz de mi sendero...
vivir muriendo un poco cada día,
buscando en sueños el amor.

Dime porqué brindarle al mundo
mi sonrisa, si llevo el llanto en cada risa,
y en mi alma anidas tú... dolor.
fingir si estoy hastiada ya de tí
vete ya y déjame vivir,
soñar, reír y amar... 


Y claro, todo dolor proviene de una herida, dicen que las que no se ven son las más profundas, pero también que cada dolor te hace más fuerte aunque se sienta atrapado en ese oscuro sentimiento y todo dolor te hace sufrir cuando es autentico... es inevitable aunque haya mil y un consejo para superarlo, será difícil desarraigarlo del todo dejando una gran cicatriz que a cada momento y sin proponerselo... sangra. Ya lo decía bellamente Farwel: "La respuesta es simple como un verso: esquivando el dolor y el sufrimiento perdemos también la felicidad".

Y todas estas cortas reflexiones, para justificar el bellísimo bolero que creara la abuelita (confieso que desconozco su nombre) de Ile (de calle13) y que canta a dúo con Cheo Feliciano... a propósito, fué su última grabación antes de su fatal accidente...

Bueno, un fuerte y dolorido abrazo.

Hortensio.