sábado, 21 de junio de 2014

El miedo a lo desconocido.

Corría el año de 1879 y el día al atardecer era el 21 de octubre, cuando Edison citó a periodistas y vecinos (tres mil) al Menlo Park de Nueva York, para hacerles una demostración de su 'bombilla eléctrica' y hablarles de electricidad... entre los invitados se encontraba un viejo periodista de Syracuse N.Y. que escribió lo siguiente a los dos días de ver prendida en forma ininterrumpida, la 'bombilla eléctrica' en el parque...

Sin un eléctrico comentario...

"La energía eléctrica, un cambio de era. Una verdadera revolución de consecuencias insospechadas. Ésta era es tan radical para el hombre como aquella del Neolítico o la era del carbón y del acero que estamos viviendo. Estamos ante un violento cambio de esquemas, todavía no sabemos de que consecuencias aunque algo... vislumbramos.
Dios, ayúdanos a ser sensatos. ¿A donde vamos a parar?... sin tu guía no hay vida y sin vida ¿para qué queremos estos inventos? que sin duda cambiaran las actitudes, los valores, ¿y por qué no, las creencias? es materialismo y así vamos por mal camino, vamos demasiado deprisa y hay cosas que no deberían cambiar."

¿Algo habrá cambiado desde ese lejano año de 1879 del final del siglo XIX? mucho... muchísimo o nada, según lo veamos. Lo que si no a cambiado y seguimos viendo es una rémora que persiste incólume: El miedo a lo desconocido. Ese que desde el alba de la humanidad, han aprovechado sistemáticamente 'avivatos' para inventar seres invisibles, religiones y sectas de todos los pelambres, colores y sabores, pues sabemos 'desde siempre' que el mayor enemigo del hombre es el miedo, el temor que embrutece y paraliza, de ello habrá quien saque 'tajada', allá ellos y los que se dejen engañar por miedo. 

Yo, sin miedo me repito con las palabras del viejo periodista... ¿a donde vamos a parar y cuales serán sus consecuencias? algo vislumbramos. Sólo que el progreso es inatajable y 'añoro el futuro pues en él pasaré el resto de mis días' ojalá con bellos, extraños y necesarios inventos que nos aseguren nuestra subsistencia como especie en el devenir de los tiempos.

Un abrazo futurista.

Hortensio.




viernes, 20 de junio de 2014

El amor que no pudo ser...

En esta entrada, el poema que la uruguaya Idea Vilariño, le dedicara a Juan Carlos Onetti, según ella se enamoró "del último hombre del que debía enamorarme". Perteneció al grupo de escritores de la llamada 'generación del 45'... poeta, crítica y ensayista, fue traductora, docente y compositora 'murió en abril de 2009, cuando ya todos habían muerto' y 'algún día seremos recordados como los contemporáneos de Idea Vilariño' y se fue con sus bellos 89 abriles, sabiéndose como una de las grandes poetas del siglo XX de la lengua de Cervantes... 

Idea... solo Ella.

YA NO SERÁ YA NO

Ya no será,
ya no viviré contigo, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Yo no soy más que yo para siempre y tú
ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

                                                    (Idea Vilariño)


Una esquirla de Ella...

UNO SIEMPRE ESTÁ SOLO.

Uno siempre está solo
pero
a veces
está más solo.
                                                               
                                                                                              (I. V.)

Una Idea de Abrazo siempre.

Hortensio.


domingo, 15 de junio de 2014

La niña de Guatemala.

'La que se murió de amor'
Es la triste historia de María García Granados, que con sus 16 abriles, se enamoró. Y, el conmovedor pasaje del héroe cubano José Martí quien con apenas 24 años llegó a Guatemala para dar clases de literatura en una escuela para señoritas, en donde la conoció. Ella una bella y dulce adolecente y como tal impresionable, El, aunque no era un hombre físicamente atrayente "cuando hablaba consumía el alma" y era el año de 1.877 cuando todo ocurrió. Del 18 de julio de 2007, el bello blog de Luna y Dragón, habla por Ella... cuando la lucha simboliza el mito.

Este silencio estridente que todo lo invade.
Graba como cuña, las falacias en mi corazón cetrino. 
No hallan la paz estos jirones de piel sin vibraciones.
Mis manos como garras laceran lo que queda
coronas marchitas...

Soy María García Granados, y desde un oscuro pasaje de mi alma, hará brotar sinuosos los fantasmas del ayer.
Martí por esos años.
Recuerdo un día, por 1877, en que descubrí una noticia maravillosa: "El joven maestro cubano José Martí, recién llegado a nuestro país, anuncia que va a ofrecer en la Academia de Niñas de Centroamérica un curso de composición literaria, arte que tanto eleva el valor de la mujer" rezaba el periódico.


El era un joven apuesto y risueño, inteligente e intrépido. Su personalidad rebasaba y enaltecía su figura magna, su espíritu escapaba estrepitosamente por sus poros. Era apenas 8 años mayor que yo. Volvía de México huyendo del exilio. Y allí, en la academia de la cubana Margarita Izaguirre donde normalmente asistía, con mis jóvenes 16 años, sería una de las discípulas de José Martí.

José despertaba en mí sensaciones que me inquietaban. Había algo entre nosotros, una percepción fuera de lo común. Ninguna palabra era necesaria a la hora de comunicarnos, nuestras miradas, el roce ocasional de nuestras manos, el respirar el mismo aliento.

Mi padre, don Miguel García Granados, había sido presidente de la República y el líder de la revolución liberal. José era bienvenido en las tertulias familiares y jugaba al ajedrez con don Miguel, en tanto yo los acompañaba discretamente ejecutando algo de música en mi piano.
 Nuestra atracción fue creciendo voluptuosamente y al cabo de un tiempo nos amábamos con locura. Pero Él se hallaba comprometido con la cubana Carmen Zayas Bazán, a quien le había prometido matrimonio. Así fue entonces que José ese mismo año partió hacia México. Me juró que volvería para hacer realidad nuestro amor mientras sus lágrimas tibias recorrían sus mejillas y humedecían mis manos temblorosas. Yo juré esperarlo fielmente durante toda mi vida.
  A su regreso , cuando salí al mirador, para cerciorarme de su arribo y bienvenirlo, fue que lo vi acompañado de su nueva esposa, y así... como si nada... Días más tarde le envié una misiva. Necesitaba volver a verlo, hablar con él, sentirlo cerca y quizá también sentirlo mío.



"Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tu siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso matrimonio con la señorita Zayas Bazán.
Te suplico que vengas pronto,
Tu niña."
  No hubo respuesta...


A medida que me iba adentrando, la frescura del agua redimía mi pena, acallaba mi dolor, me mecía lacia en un vaivén tornasolado y sin abrigo. Esa caricia húmeda y helada en todo el cuerpo va callando el fuego visceral que me consumía. El arrullo de un oleaje tierno me invitaba a avanzar más y más hacia el abrazo profundo de mi sino.

Te llevaste tu amor, querido mío, y me dejaste vacía. Nada ya podrá salvar del escarnio a este corazón en llamas, que clama exaltado de pasión y de ira. ni siquiera esos tibios versos de tu despedida:


LA NIÑA DE GUATEMALA

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
La niña de Gautemala,
La que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos,
y las orlas de reseda
Y jazmín: la enterramos
En una caja de seda.

... Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor:
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.

... Ella, por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
El volvió con su mujer:
Ella se murió de amor

Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ila frente
Que más he amado en mi vida!

...Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos:
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos

Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!

                                      (José Martí).


Unos años más tarde, el 19 de mayo de 1895, en Dos Ríos, José Martí Pérez también moría de amor... por su Cuba natal.


Un casual y conmovido abrazo...

Hortensio.










domingo, 8 de junio de 2014

El sapo y el beso...

En nuestro mundo real cuantos 'feos' y 'bellezas raras', batracios humanos nos movemos por ahí, si, por esos caminos de la total incomprensión solo por que somos 'feos' o tenemos nuestras caras "desordenadas" y no clasificamos en la lista standar o escala icónica de los seres guapos o perfectos de las propagandas de TV o tan siquiera de personas normalmente pasables... ¿estamos condenados a vivir sin esperanzas de amar a una persona bonita y porqué no bella? ¿será posible que alguien se fije siquiera por un minuto (mucho) por un segundo en nuestra mirada triste aunque siempre sea dulce? En definitiva nunca lo sabremos, pero siempre esperamos a la 'princesa de un sueño de hadas, al príncipe azul' y soñamos porque es de humanos pensar en un bello amor y enamorarnos del amor y sentir que podremos ser amados.

El cuento de la princesa que al besar
 a un sapo, se convierte en un príncipe.
Y sucede que alguien bello muy bello, cuando menos lo pensamos aparece en nuestras vidas y nos toma la cara con sus delicadas manos y mirando intensamente al interior de nuestros sorprendidos ojos nos da un dulce beso en nuestras feas bocas y mágicamente nos convertimos en bellos príncipes azules o princesas de tul... por lo menos así lo sentimos y así de real sucede.

¿Qué es lo bello y lo perfecto y lo estético en la escala de valores de la figura humana con respecto al amor? discusión perdida desde la época helénica... gana lo "bello" y de lejos; según ésto deberíamos volver a los lejanos y duros principios de Licurgo en Esparta, allí en donde a los bebes recién paridos eran examinados por un grupo de ancianos 'héroes' en el Pórtico, si de esa mirada inquisidora el niño no estaba bien constituido era abandonado en la cuenca de un escudo de bronce en los riscos del Apothetas (lugar de abandono) y si al cabo de dos días subsistía a la inclemencia del frío, el hambre y las aves de rapiña... era recuperado; pero si nacía deforme o 'era muy feo' (invento mío) no cabía la duda, era arrojado al vacío desde lo alto del monte Taigeto. Y ¿Cuántos feos (as) terminaron sus vidas porque no se aceptaban a sí mismos y buscaron la roca Tarpeya para lanzarse al vacío de sus frustraciones?

Bueno, de David Hum, el filósofo escocés es el escolio que dijo en una ocasión: "La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla" la máxima degeneró en la popular de que 'la belleza está en los ojos de quien la mira' y eso es lo que hacemos, contemplamos la belleza con nuestros ojos y es como dijera el gran nihilista Federico Nietzsche, cuando a la crítica de sus alumnos por tener amores con una mujer muy fea, le reclamaban... maestro ¿qué le ve a esa mujer? y él les contestó: "¡mírenla con mis ojos...!" quedaron callados y así acabó la discusión y, desde luego yo tampoco haré comentario alguno.

Y yo tuve la inmensa suerte de encontrar y besar a mi ranita, a mi bella 'cenicienta' mi 'bella durmiente' mi princesa añorada, hacendosa como ninguna, cocina como una diosa, me ama y me consiente y aprendió a leer en mi pensamiento y siempre la he mirado con mis ojos, con los ojos del amor y ella me ha dicho que no comprende el porqué, en esa lejana fecha en que la ví por primera vez, me fijé en ella, de verdad no lo sé ni me importa, pensándolo bien fue su hechizante mirada indescifrable; solo sé que he sido feliz con mi 'coquí'... así la llamo a Ella con todo mi cariño.

La Coquí.
Definición: La 'coquí', es una diminuta rana que mide unos 36 milímetros y es originaria de esa bella isla caribeña Puertorico y está en vías de extinción, lo excepcional de ésta ranita es que si sale de la isla indefectiblemente muere y yo aspiro que la mía nunca salga de mi hogar.

Con una bella mirada y un fuerte abrazo.

Hortensio.





miércoles, 4 de junio de 2014

Puta traición...

En este Plácido domingo, poesía... un poema dislocado de 1989 y varios haikus y esquirlas. 

'El burdo camino del olvido'
La sangre se me viene de golpe,
y el corazón da un siniestro grito,
un latido funesto de grito...
La he visto y la he mirado,
 otro la tiene del brazo.

Latido grotesco de una ira contenida
la sangre se vuelve ira y ésta... sangre es.
El viento se enfría, la hemoglobina hierve,
y ella absorta se nota feliz, y yo felino
idiota como idiota absorto la acecho infeliz.

Y disculpo mi fatuo orgullo envanecido
y en la vil felonía me duelen las gónadas,
¿en qué momento me convertí en invidente?
quiero asesinar... descubrí que soy cobarde.

Engaño asqueroso y miserable ¡puta traición!
y como buen cobarde disculpo la inutilidad
de la violencia y busco los brazos hipócritas
de la supervivencia básica de la tolerancia boba.

Doy la espalda y parto por el camino del olvido,
oscurecido de sombras, de esperanzas e ilusiones y
 negarme a recorrer en mi memoria esos añorados espacios  
que me reducen miserablemente a la condición de un trapo viejo.

Situación nauseabunda que da risa en lugar de lástima.
¿Seré ese incierto fin que justifica los medios? y...
 perdido en el espacio de mil voces infamantes caminaré
hasta que la absurda distancia... así lo decida.

                                                 Hortensio Farwel.
                                               (Occidente de Bogotá 1998)



Un Haiku N° 12

Maldita soledad...
silencio que  es costra
que asfixia que mata.


Otro Haiku N° 13

Como tenues gotas de rocío
los segundos se deslizan
incrustándosen en el alma.



Y otro Haiku N° 14
Las aguas de los grandes ríos
encuentran sus leyendas
en el misterio de los mares.
                                                                     
                                                       
                                                                  Esquirla N° 22

Sólo quería salvarme de morir
entonces se presentó la oportunidad,
en mi vida te encontré te conocí...
y sin la más mínima respuesta,
en mi vida te perdí...


Esquirla N° 23

Más allá de la fría tormenta
más allá del tórrido huracán
más allá de ese loco tornado
encontrarás mi frío, tórrido
                      y loco corazón.


Un poético abrazo.

Hortensio.

lunes, 2 de junio de 2014

En un cuarto de hotel.

Esta entrada, es para hacerle un pequeño homenaje a quien yo considero una de mis poetizas preferidas... Maria Monvel cuyo nombre verdadero era Tilda Brito Letelier. Nació en Iquique en 1899 y murió a la tierna edad de 37 años en Santiago, en 1936. De Ella dijo la Mistral: Maria Monvel fue "la mejor poetiza de Chile, pero más que eso: una de las más grandes de nuestra América, próxima a Alfonsina Storni por la riqueza del temperamento y a Juana (de Ibarburou) por la espontaneidad. Que plenitud en mis acuerdos con la Novel... pero oigámosla en esa finura de erotismo, sin más preámbulos: 


                                                            En un cuarto de hotel.

Un lindo cuartico de hotel
En un cuarto de hotel lindo y desconocido:
- horizontes azules, focos esmerilados-,
en donde entramos juntos, absortos y turbados
por el fiero imposible que habíamos vencido.

El me beso en la boca, y le entregué rendido
mi cuerpo frágil, dulce, deseoso y extenuado...
¡Oh reposo indecible después de lo pasado!
¡Oh delicia inefable después de lo sufrido!

Yo no sentí rubor de mi carne desnuda
la dicha ahogaba como una mano ruda
y el cristal de mis ojos se enturbiaba de llanto

mientras él de rodillas, con sus besos furtivos,
abrazaba el marfil de mis pies sensitivos
con la fiebre ardorosa de su boca de santo.

                                          (Maria Monvel 1899-1936)


Después de un fuerte abrazo, les deseo lo mejor.

Hortensio





domingo, 1 de junio de 2014

Un cuento de la tradición Sufí.


El más grande símbolo de la cultura Sufí.
Un emperador estaba saliendo de su palacio para dar un paseo matutino  cuando se encontró con un mendigo.

Le preguntó:
- ¿Qué quieres?

El mendigo se rió y dijo:
- ¿Me preguntas como si pudieras satisfacer mi deseo?

El rey se rió y dijo:
- Por supuesto que puedo satisfacer tu deseo. ¿Qué es? simplemente dímelo.

Y el mendigo dijo:
-Piénsalo dos veces antes de prometer.

El mendigo no era un mendigo cualquiera. Había sido el maestro del emperador en una vida pasada. Y en esta vida le había prometido: "Vendré y trataré de despertarte en tu  próxima vida. En esta vida no lo has logrado, pero volveré..."

Insistió:
-Es un deseo muy simple. ¿Ves aquella escudilla? ¿Puedes llenarla con algo?

Por supuesto - dijo el emperador.
Llamó a uno de sus servidores y le dijo:
- Llena de dinero la escudilla de este hombre.

El servidor lo hizo... y el dinero desapareció. Echó más y más y apenas lo echaba desaparecía. La escudilla del mendigo siempre estaba vacía.
Todo el palacio se reunió. El rumor se corrió por toda la ciudad y una gran multitud se reunió allí. El prestigio del emperador estaba en juego.

-Estoy dispuesto a perder mi reino entero, pero el mendigo no debe derrotarme.

Diamantes, perlas, esmeraldas... los tesoros iban vaciando. La escudilla parecía no tener fondo. Todo lo que se colocaba en ella desaparecía inmediatamente. Era el atardecer y la gente estaba reunida en silencio. El rey se tiró a los pies del mendigo y admitió su derrota.


Escudilla precolombina.
Le dijo:
- Has ganado, pero dime antes de que te vayas, satisface mi curiosidad. ¿De qué está hecha tu escudilla?

El mendigo se rió y dijo:
- Está hecha del mismo material que la mente humana. No hay ningún misterio secreto... simplemente está hecha de deseos humanos.

Un abrazo desprovisto de codicia.

Hortensio.

miércoles, 28 de mayo de 2014

El diente roto.

A los doce años, combatiendo Juan Peña con unos granujas, recibió un guijarro sobre un diente; la sangre corrió lavándole el sucio de la cara y el diente se partió en forma de sierra. Desde ese día principia la edad de oro de Juan Peña.


Con la punta de la lengua, Juan tentaba sin cesar al diente roto; el cuerpo inmóvil, vaga la mirada - sin pensar. Así de alborotador y pendenciero tornóse en callado y tranquilo.

Los padres de Juan, hartos de escuchar quejas de los vecinos y transeúntes víctima de las perversidades del chico, y que habían agotado toda clase de reprimendas y castigos, estaban ahora estupefactos y angustiados con la súbita transformación de Juan.

Juan no chistaba y permanecía horas enteras en actitud hierática, como en éxtasis; mientras, allá, dentro, en la oscuridad de la boca cerrada, su lengua acariciaba el diente roto - sin pensar.

- El niño no estaba bien; Pablo, decía la madre al marido . Hay que llamar al médico.
Llegó el doctor grave y panzudo y procedió al diagnóstico: buen pulso, mofletes sanguíneos, excelente apetito, ningún síntoma de enfermedad.
- Señora- terminó por decir el sabio después de un largo examen-, la santidad de mi profesión me impone declarar a usted...
-¿Qué, señor de doctor de mi alma? - interrumpió la angustiada madre.
- Que su hijo está mejor que una manzana. Lo que sí es indiscutible continuó con voz misteriosa-, es que estamos en presencia de un caso fenomenal: su hijo de usted, mi estimada señora, sufre de lo que llamamos hoy el mal de pensar; en una palabra, su hijo es un filósofo precoz, un genio tal vez.

En la oscuridad de la boca, Juan acariciaba su diente roto - sin pensar.

Parientes y amigos se hicieron ecos de la opinión del doctor, acogida con júbilo indecible por los padres de Juan. Pronto en el pueblo todos se citó el caso del "niño precoz" y su fama aumentó como una bomba de papel hinchada de humo. Hasta el maestro de la escuela, que lo había tenido por la cabeza más lerda de orbe, se sometió a la opinión general, por aquello de que voz del pueblo es la voz del cielo. Quien más, quien menos, cada cual traía a colación un ejemplo:
Demóstenes comía arena, Shakespeare era un pilluelo desarrapado, Edison, etc.

Creció Juan Peña en medio de libros abiertos ante sus ojos, pero que no leía, distraído por la tarea de la lengua ocupada en tocar la pequeña sierra de su diente roto - sin pensar. Y con su cuerpo, crecía su reputación de hombre juicioso, sabio y "profundo", y nadie se cansaba de alabarle el talento maravilloso de Juan.

En plena juventud, las más hermosas mujeres trataban de seducirlo y conquistar aquel espíritu superior entregado a hondas meditaciones, para los demás, pero que en la oscuridad de su boca tentaba el diente roto- sin pensar.

Pasaron meses y años, y Juan Peña fue diputado, académico, ministro, y estaba apunto de ser coronado presidente de la república, cuando la apoplejía lo sorprendió acariciándose su diente roto con la punta de la lengua.

Y doblaron las campanas, y fue decretado un riguroso duela nacional; un orador lloró en una fúnebre oración a nombre de la Patria, y cayeron rosas y lágrimas sobre la tumba del grande hombre que no había tenido tiempo de pensar.


                                                                                                        Pedro Emilio Coll.

Este sencillo y descriptivo cuento del genial caraqueño (1872-1947) quizá el más publicitado, es la apertura literaria en Venezuela del llamado 'modernismo', influenciado por la obra de Oscar Wilde la trasluce en su segundo libro de ensayos, El castillo de Elsinor (1921) y como historiador dio a luz sus ensayos que llamó La senda escondida (1927).

Como diplomático, representó a su país en plena primera guerra mundial, como cónsul  en París y luego en Madrid, de regreso a su país incursionó en política y en una vertiginoso carrera fue nombrado senador por el estado de Anzoátegui y posteriormente asumió como presidente del Congreso Nacional. Fue miembro de la Academia de la Lengua de Venezuela. Como editor de la revista El Cojo Ilustrado en 1907 publicó su primer cuento 'El diente roto' que he transcrito para Ustedes de este insigne narrador Venezolano y como un homenaje a los "políticos" desastrosos que están manejando en este presente tan absurdo y triste, a mi país hermano y que 'nunca han tenido tiempo de pensar' lo que están haciendo.

Con un fuerte y roto abrazo.

Hortensio.












martes, 27 de mayo de 2014

La pequeña 'Almendra' del amor.

Sí, es una 'almendra' literalmente hablando y queda en nuestro cerebro, se sitúa encima del hipotálamo y en lo más profundo de los lóbulos cerebrales y se llama la 'amígdala cerebral'; es la encargada - entre otras funciones- de almacenar, fijar e identificar las emociones básicas que van desde el miedo y la rabia hasta el amor. Tiene la demostrada importancia de alertar nuestro 'instinto de conservación' o de supervivencia que ha sido esencial para la evolución de nuestra especie.

Y, está también asociada al asentamiento de nuestra memoria y en ésta todos los recuerdos (buenos y malos) que se puedan recuperar de aquellos que por su marcada carga emocional, muy fuerte en intensidad se han fijado en la amígdala y que al estímulo de algún hecho externo (olores, sabores, lugares, etc.,) los avoca, nos los trae al presente de la memoria, en millonésimas de segundos.
Ubicación de la Amígdala en nuestro cerebro.
Ingentes estudios de afamados neurofisiólogos y neurobiólogos, han llegado a la conclusión de que la literatura Universal, por muchos siglos a tenido razón en sus crónicas y escritos... ¡el amor eterno, si existe!. Pero, ¿porqué es también la que he llamado 'La pequeña Almendra del amor' la que determina esta realidad fisiológica? pues sencillamente, porque el amor es una de las más importantes emociones del ser humano.

Al ser determinada ésta emoción -la del amor- si es de verdad amor, si ha sido un amor intenso o sinceramente fuerte, ésta emisión de información quedará fijada en esa 'pequeña almendra' de manera indeleble e indefinida, como las demás situaciones atípicas y desconocidas, sólo bastará algo evocador para que ese amor vuelva decodificado, al presente con toda la carga emotiva con la que se vivió, aunque ya no exista en ese presente, volveremos a sentir esa sensación con toda la intensidad de ese hermoso recuerdo del 'primer amor'... por mejor ejemplo.

Y los poetas ya lo sabían, aunque jamás se lo pudiesen explicar, solo sentir que el amor se movía a merced de fuerzas poderosas que no comprendían y menos pueden dominar; los novelistas lo tomaron como primordial en la relación de sus personajes en la construcción de sus ficciones y relatos. Además sería mucha mi pretensión si me pusiera a 'copiar' algo de la literatura científica y clínica de esos eminentes e inquietantes investigadores del cerebro, eso es para ellos y para bien de la humanidad... yo sólo aspiro a enunciar algo que ya está en plena investigación y compararlo con la literatura después de saber de donde puede venir eso del 'amor eterno'.

Y ya que empíricamente lo podemos determinar, decir con simplicidad que de los recuerdos acumulados en nuestra 'pequeña Almendra' nos hacen evocar esos lugares en donde fuimos felices y sentimos el amor por primera ves... ¿Quién no se acuerda con fruidez de ese, su primer amor? no digo que todos (pobres desgraciados) pero si es así y tiene la fortuna de hacerlo, eso es de por viva o más gráfico: será eterno, es decir que se llevará ese recuerdo a la tumba... ¿y más allá?

Aquí una pequeñita muestra literaria:


"Esto fue amor a primera vista, amor para siempre; un sentimiento desconocido, inesperado, imprevisto porque podría ser una cuestión de conciencia, tomo completa posesión de él y él entendió
con gran asombro, que esto era para toda la vida".

                                                                             (Thomas Mann, en 'Desorden y penas tempranas')


¡Aquella primera noche!

Aquella primera noche fue
la más hermosa en la vida
de ese audaz adolescente,
la más sublime, la más bella
la que nunca podría separar
de su imaginación por años
y años que pudiesen pasar.

Después de haberse entregado
el uno al otro sin la menor reserva,
de hacer el amor con salvaje ímpetu
de gozarse hasta lo increíble,
se quedaron dormidos abrazados
con las bocas eróticamente pegadas
¡compartiendo el aliento de su amor!
¿Cómo olvidarla jamás...?

                                                                        (Farwel, en el libro de 'Poesía Insustancial' 1985)

"Me acerque al catafalco. Aura parecía dormida; me incliné sobre ella y la besé en la frente. Al contacto de aquel beso pareció querer abrir los ojos para mirarme. ¡Cuan bella estaba así, cubierta con la sombra de la muerte!".

                                                (Vargas Vila en 'Aura o las Violetas').

Más en ésta breve noticia, se trata únicamente de destacar el impactante estudio de esos formidables aventureros del cerebro y su relación con la 'Amígdala' y sus referencias con el amor y la literatura...¡No era más...! Bueno sí, otro poema...

He sorprendido tu corazón
de pájaro
recorriendo mi soledad.

He sorprendido en tus ojos
la imagen de nuevos y
extraños territorios,

He descubierto en la arena
de mis caminos
Las huellas de tu presencia

                                                  (Carmen Amalia Camacho).


Un eterno abrazo de gratitud por esas 10.000 visitas motivadoras a mi Blog.

Hortensio.


domingo, 25 de mayo de 2014

Las Miróforas

Esta entrada, es para compartir la curiosidad que despertó en mi, esa bella palabra... 'Miráforas' en plural; como nadie de mis consultados supo de la razón etimológica de ella y de la existencia de tan rara y bonita palabra, no hubo más remedio que acudir a ese formidable  Oráculo que es Google en Internet, y poder documentarme en algo sobre el significado de tan "conocida" palabra para los cristianos de todas las épocas... ¡qué pena, yo no lo sabía!, ni lo sabía el cura de la parroquia del barrio que hizo una cara de perplejidad y repitió...¿las qué?, ni el 'pastor evangélico' que regenta, en un garaje, una iglesia... No sé, la verdad es que no me suena... ¿las qué? 

Después de mi consulta al Oráculo, se los dije y de inmediato recobraron la memoria y empezaron a sentar cátedra, la verdad, ya ni les 'pare bolas', yo ya tenía mi propia información que es ésta que comparto con vosotros: Se refiere a las mujeres (que estuvieron presentes en el 'Calvario') que fueron al sepulcro prestado por José de Arimatea, quien había pagado muy bien al centurión Casio Longinos, para qué, - pese a la prohibición romana de bajar o de desclavar a los 'cruzarios' del 'patíbulo' hasta que no fuera descarnado por los buitres y aves de rapiña, por encima y los perros, por abajo-, permitiera a Arimatea bajarlo y darle precipitadamente sepultura en la tumba que tenia destinada para él, al llegar su muerte.

Yo acudo a Lucas, mi evangelista de cabecera, para mostrar la importancia de éstas mujeres que nunca huyeron como sí lo hicieron los hombres por miedo a la represión... Ellas iban hacia la tumba, al alba de ese domingo, para limpiar a Jesús ya Cristo (ya sabemos como quedó después de semejante tortura 'fuetera' y/o latigueada, para acabar en la bárbara crucifixión) ungirlo y envolverlo en un sudario o sabana, desde luego prestada y llevarle flores frescas, todo esto según la tradición judaica. Iban preocupadas pensando "... ¿quién nos ayudará a mover la piedra que tapa la entrada del sepulcro?.."

Las Miróforas, en su antigua etimología no es otra cosa que 'portadoras de mirra' o myron (bálsamo o ungüento).

Las  siete Miróforas
Ellas fueron: Marta, la hospitalaria. María, la tímida y hacendosa hermana de Lázaro, Salomé, madre de los hijos de Zebedeo. María la de Cleofás, madre de Santiago. Juana, mujer de Cusa, la Samaritana, La hermosa rubia de ojos verdes, Susana, hija de Zelotes y la eterna enamorada de Jesús, al que siempre le llevaba flores frescas y la agradecida Hemorroísa, nadie supo jamás su nombre, tímida y audaz. Ellas, con la oposición de los apóstoles, siempre acompañaron a Jesús de Nazaret, desde Galilea hasta Jerusalén, en todo su ministerio evangelizador hasta su muerte y posterior 'resurrección'.

Desde luego quedan excluidas, por su importancia, la María de Magdala, quien dio la noticia de que la tumba estaba vacía cuando las Miróforas se dirigían a limpiar el cuerpo del interfecto; Ella, 'La Magdalena' fue la compañera del cristo, 'la que me lavó y me beso los pies', la discípula amada, "La igual que los apóstoles", de la que dijo El, en casa de Simeón: "la que me amó mucho" (Lucas 7,47) y para muchos estudiosos de la materia, la esposa, teniendo en cuenta que a 'El Maestro' le llamaban Rabí o rabino, y uno de los requisitos 'si ne quanon' para serlo era el de estar casado, y María, la madre de Jesús. venerada y santificada con Hiperdulía en el más bello culto que se pueda tener de una persona humana. Lucas las encuentra camino de Éfeso, pero eso será otro capítulo, polémico y muy interesante que abordar en otra oportunidad; por ahora...

Un abrazo pleno de olores a mirra.

Hortensio.