domingo, 19 de mayo de 2013

¡Juzgar...! deporte de todos.


         Y, es nuestra ancestral costumbre y un deporte de talla mundial, por no decir universal, el juzgar... nos gusta juzgar y seriamente, entre más viejos más nos preparamos para poder juzgar con criterios y análisis reflexivos; nos convertimos en 'toda una autoridad' para juzgar.

El dedo con el que se sindica..

        Y, juzgamos la diferencia con mayor rigurosidad que de lo normal, ya que la 'odiosa' comparación lleva consigo el juicio y entonces nos convertimos en jueces y como es obvio, tenemos que emitir juicios y sentencias, algunas de ellas lánguidas, otras llenas de desprecios disimulados y algunas muy rígidas hasta la crueldad y pasando por todas las gamas y colores de los juicios humanos, con o sin objetividad y sin prejuicios o con ellos.

        Y , juzgamos porque no podemos alzarnos sobre el enfado mezquino y miserable de ver que otros tienen lo que uno no tuvo y lo peor, juzgamos sin tener pruebas y si las hay no las ponderamos, nos atenemos a la superficialidad de los hechos... fricción, orgullo, celo, envidia, comparación odiosa, arrogancia y vanidad, desde luego juicio y sentencia; todo eso revuelto da como resultado la separación y el distanciamiento de las mentalidades que erigen un serio obstáculo de la vida en común.

          Y, en todos nuestros actos y desde luego en los de los demás, siempre habrá un 'juicio implícito' del tamaño que lo quieran ver... compasión o resentimiento, agradecimientos o ingratitudes todo eso y mucho más nutre el resultado de juzgar a los demás desde su punto de vista; ¡hay que ajustar, siempre, el punto de mira!

Jesús y la mujer adulterada
          Y, sabemos que en el diario ejercicio de la subsistencia, el juzgar se hace casi inevitable  y el juicio destruye toda relación. Jesús, el futuro juzgado y asesinado 'chivo expiatorio' insistía sin cuartel: "No juzguéis" (Mt. 7,1) y nunca uso esa prerrogativa de juzgador (Ju.8,15) y lo decía tajantemente: "¿Quien eres tu para juzgar a tu prójimo?" (Santiago 4,11).

          Y, es la psicología moderna la que se pone de acuerdo con las enseñanzas cristianas y ve en la aceptación mutua un elemento fundamental de toda relación sana y fecunda entre personas y grupos. ¡No juzgues! es la regla básica de las relaciones humanas, y es precepto inevitable de salud mental y sin embargo, ¡que difícil es! Un gran hombre decía al respecto: "Puede que consiga refrenarme y no expresar hacia afuera mi juicio, pero ¿cómo puedo en manera alguna evitar que mis ojos no vean lo que es obvio y que mi mente declare espontáneamente que semejante conducta no está mal?"...

          Y, qué difícil es ésta 'paradoja', un primer remedio es abstenerse de usar la palabra 'MAL' incluso mentalmente al pensar en la conducta del otro. Bien y mal, justo y falso, son expresiones válidas y legítimas, pero están teñidas del juicio moral de bondad y maldad, que indica virtud y vicio, mérito y pecado y lleva finalmente al premio o el castigo, el cielo o el infierno, a la cárcel o a la añorada calle.

           Y, ¿Qué puedo hacer? sencillamente expresar su aprobación o rechazo a esa conducta en concreto sin emitir un juicio moral; los cristianos dicen que ese juicio se lo reserva Dios. Incluso los tribunales de justicia imponen moderación en la materia de referirse al sindicado y sus acciones como 'presunto' autor de tal o cual conducta o delito, antes del que el juez pronuncie la sentencia, para no prejuzgar el caso.

          Y, es lo más sano ejercer con moderación estos pensamientos y vocabularios ya que es cierto que las palabras tienen un gran poder de convicción en sí mismas y evitar en nuestras conversaciones expresiones jurídicas de bien-mal-justo-falso y que sin duda ayudan a templar y calmar el clima crítico  de la mente.   

           Y, al formar mi opinión sobre lo que alguien ha hecho y el expresarlo, puedo aprender a limitar mis opiniones y comentarios a la acción de que se trate, sin juzgar a la persona. Condenar el hecho delictual y no a su ejecutor... una cosa es que una persona haga algo censurable, y otra muy distinta es que esa persona en sí misma sea censurable como persona. La ecuación existencial <El es... lo que sea> es siempre injusta y siempre falsa.

          Y, nadie <es> ni deja de ser de una manera o de otra; así como 'una golondrina no hace verano' y una flaqueza no hace al hombre flaco. La trampa de siempre es pasar de la obra al hombre, del 'hacer' al 'ser'... él ha cometido un crimen por consiguiente 'es' un criminal, mala lógica y peor moral. Aprender a distinguir entre la persona y sus actos y aún, entre la persona y sus costumbres.

          Y, todos alguna vez hemos experimentado que nos puede gustar una persona aunque no nos guste algunas de las cosas que hace. De hecho, eso es lo que ocurre con todas las personas que amamos. Aún nuestros amigos más íntimos y nuestros parientes más queridos hacen a veces cosas que no nos gustan y que no aprobamos en absoluto y, sin embargo el 'amigo' íntimo sigue siendo nuestro amigo y nuestro pariente más querido sigue siendo querido.

          Y, cuando media una buena o gran estimación y un verdadero amor, se hace instintivamente la distinción entre la persona y sus actos, para resultarnos más fácil y normal, seguir queriendo a la persona, aunque rechacemos lo que ha hecho. Podemos ahora extender esa generosidad a los demás y no llamar, por ejemplo, a un hombre tramposo porque ha hecho una trampa, o estafador por haber cometido una estafa y así sucesivamente con cada delito que se haya cometido por hombres del común o no... y aunque es inevitable juzgar el acto, podemos evitar juzgar a la persona.

          Y, no hagamos lo del 'fariseo' de hablar con aceptación y hasta comprensión del mal momento por el que pasa el amigo y al voltear la espalda le cuelgan el 'inri', el estigma, la etiqueta de 'hampón' 'pícaro' 'delincuente' o 'antisocial'; desde luego que, ni es amigo ni buen pariente y botará la 'primera piedra' creyéndose la mejor persona del mundo... hacerlo es atentar contra la persona, y es un crimen contra el individuo, es juzgarlo antes de que se le juzgue, es tribunal sin recursos de apelación antes de haberlo llevado a los tribunales. Se le califica, se le define, se le condena.


          Y, de ahora en adelante, prometo no juzgar 'a la carrera'  a un buen amigo o a un querido pariente que esté pasando por un mal momento y que puede llegar a hacer, sin quererlo, uno de nuestros hijos... nadie lo sabe.

Un abrazo fraternal,

Hortensio.





       

jueves, 16 de mayo de 2013

La idiotez de la vanidad

                   

          Comenzaré por traerles algunas divagaciones de mi estimado heterónimo, sobre lo que piensa de esa fea 'gárgola' llamada Vanidad, nada nuevo desde luego, pero con algunas variedades a tan molido tema, decía por ejemplo: 'Todo arrogante necio y fastidioso, cae en la fantasía de creerse más importante que los demás, nunca evalúa sus méritos y tira a la basura su talento, obnubilado por las lentejuelas de la 'fama' y sacrificado en brazos de esa 'puta' llamada... vanidad.
Sin palabras...

          De manera que tenemos trillizos, en su orden de nacimiento: fama, arrogancia y vanidad. Si dejamos que esos personajes se nos infiltren en nuestras almas buenas y sencillas, de seguro que llegaran las desgracias a nuestros mundos afectivos; se ha oído decir "que hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe" algo tiene de verdad, son las circunstancias y las personas, las que siembran en nuestros corazones las semillas de esas 'trillizas' malevas, que nos llevan a que nos extraviemos en  esa terrible selva de las apariencias, en donde tendemos (por diferentes fenómenos) a ese envanecimiento, que tiene la virtud de separarnos de los demás, cuando se reúnen las tres en un festín que no tiene como acabar y cuando pasa, ya sabemos los resultados. casi siempre por no decir siempre, acaba mal.

          El gran 'médico' del alma, Gregorio Marañón, al respecto escribía: "La especie más temible de los vanidosos es la de los que tienen, en efecto, motivos para su vanidad"... ¿Quién se los aguanta? ¡ni la madre!... deseo vano.

          La fama: 'Opinión que el común tiene de la excelencia de un sujeto en su profesión o arte. Entre los antiguos griegos y romanos, era la personificación de las voz pública; para Hesíodo, Homero y Ovidio, en la mitología, era una divinidad llamada Pheme, que habitaba las brumosa 'cumbre de los rumores' habitando el palacio de bronce sonoro, ella era hija de la Tierra y hermana de los gigantes Ceo y Encelado. La buena fama, la que admiramos los seres del común es la que se ha ganado por una persona al haber realizado alguna actividad que haya beneficiado a la humanidad... su identidad se traduce en un valor agregado que recibe gran admiración en la opinión pública. No la pecueca fama de las lentejuelas cosidas a personajes hechizos por los medios masivos de comunicación y la pútrida publicidad, esa ramera falsa... 'resonancia de la fama' casi siempre hechiza... Siguiendo al maestro Bueno podríamos decir 'que Adán, en el Paraíso, no hubiera podido ser famoso; para ser famoso tuvo que esperar a que sus descendientes creyeran reconocerle como Padre, aunque pecador...  y que decir de los caballos famosos: Bucéfalo, Rocinante, Incitatus o Babieca o cosas como el famoso Faro de Alejandría o las famosas cataratas del Níagara y un asesino famoso como Jack el Destripador de muy 'mala fama'... y así infinidad de famas, algún tonto famoso decía: 'Mi fama es patrimonial porque me la dieron todas mis buena amistades'. Pura fama habitual. Es de ese 'patrimonio'  de las que se desprenden las otras dos de sus hermanas...¡Dejemos así!

Arrogancia que pisotea a los demás...
La arrogancia: Altanería, soberbia, fanfarronería, un tonto jactancioso. son algunos de los sinónimos de ésta actitud enana y sin sentido... Alan Moore, advierte: "Vigila la máscara que te pones, porque con el tiempo puedes terminar por olvidarte de quien eres realmente". ¿Te crees superior a los demás? ¡por qué! deje de preocuparte por lo que piensen los demás de Usted. Samuel Jhonson sentenciaba: "La arrogancia no es delicada, es la complacencia de sí mismo tomando ventaja  de los demás". La arrogancia maltrata y desprecia, maldice e insulta a los demás... ¡Puto narciso! en definitiva el arrogante es trastornado que después del desprecio, inspira lástima y hasta vergüenza, falta total de empatía e hipersensibles a las críticas de los demás; ¡Dejemos así!

          La Vanidad: vana representación, ilusión y ficción de la fantasía... ostentación inútil, fatua e insubstancial; ¡Oh vanitas...! cuanto daño haz hecho. El que te padece falta a la realidad por presumido, hueco y vacío, soberbio inútil buscando aceptación de los demás, acomplejado por inferior... hasta 'Dios los repudia y el diablo les escupe'...pecado capital para los creyentes, fatuidad total para los ateos: 'Siempre la vanidad es superior a toda inteligencia', ¿El mundo vanidoso? en la entrada o frontispicios de muchos cementerios católicos, reza esta destructiva y sentenciosa frase: ¡Hasta aquí llegan las vanidades del mundo! todo ilusión y vana fantasía, estúpida y peregrina. Qué honores, qué honras, qué homenajes, ¡qué vacío de contenido! Pero el ego se infla como un tonto globo de niño...¿Todo es vanidad bajo el sol...? y los peores: Los que fingiendo humildad, se envanecen en ser admirados por un séquito de batracios 'lamesuelas' y aduladores burdéganos...  pero, también ¡dejemos así!

          Todos los días de nuestros días nos encontramos y vemos a encopetados personajes que los medios de comunicación endiosan... ¿No los han visto? desarrollan especiales maneras de caminar, de reír fingidamente, de mirar, de hablar y hasta de sentir, que se apartan del común de los mortales, se sienten en el pináculo del altar esperando culto de todos y la fauna de esa selva va desde actores y actrices, políticos, cantantes, "altos" personajes del gobierno, periodistas y hasta médicos y abogados, monjas y curas, militares, quienes olvidan la sencillez y dedican sus esfuerzos al culto de la vanidad; en esa religiosa forma de actuar se transforman en personajes que adoran y ponderan lo accesorio y desconocen lo esencial.
Sin comentarios...

          'El principal alimento de un vanidoso, famoso y arrogante es... la lisonja, grasosa e indigesta; llevan vidas tan aparentes y vacías que sus ojos y sus risas no pueden evitar transmitir superficialidad y tedio. Desesperadamente les preocupa la opinión de los demás, algún vanidoso de aquella fauna debió inventarse aquella estúpida frase de que "hablen bien o hablen mal, pero que hablen" y no pueden escuchar que alguien les señale su pecado, porque lo declara enemigo... Mi heterónimo lo decía magistralmente: 'La envidia es la excusa que ponen los arrogantes vanidosos para evadir a los que les cantan sus falencias y defectos'.

Oigan esta fábula y Ustedes fácilmente descubrirán su moraleja sin el mayor esfuerzo:

          "Cuentan, que una rana muy presumida vivía en un estanque natural amplio y seguro. Gozaba de una vida cómoda y nunca le faltaba la comida ni la compañía pero se sentía muy insatisfecha. Cada mañana durante un largo rato miraba su figura que se reflejaba en las aguas serenas y poco profundas del bonito estanque y al verse se maravillaba no solo de las formas de su cuerpo sino de la especial visión de la vida. Soñaba con viajar a un lugar más cálido, donde supiesen admirar sus cualidades que consideraba abundantes y así separarse de sus insignificantes compañeras de estanque, que según ella, la envidiaban.

          Desde los matorrales del estanque, veía pasar las aves que comenzaban a huir del invierno al sentir los primeros vientos fríos. Hasta que unos gansos que allí se posaron a tomar un pequeño descanso le sugirieron que los acompañara hacia los parajes en donde el sol los esperaba. Pero al escucharlos fue consciente de su limitación: la rana no sabía volar.

          Déjenme pensar un momento - dijo la rana- seguro que mi cerebro privilegiado encontrara una solución. Fiel a su deseo, pronto tuvo una idea. Pidió a dos gansos que le ayudaran a encontrar una caña ligera y fuerte, y les explicó que cada uno de ellos debía sostenerla por los extremos. Ella se puso en medio y se aseguró de a caña mordiéndola con la boca. Así emprendieron  el viaje hacia el cálido sur.

          Todo marchaba según el plan hasta que después de varias horas de vuelo pasaron por encima de un pequeño caserío. Los habitantes del lugar salieron a presenciar el insólito espectáculo. Nunca habían visto ranas que volasen en forma tan singular y en un medio de transporte tan novedoso.

          Elevando la voz, un aldeano curioso preguntó: ¿A quien se le ocurrió tan brillante idea? Al escucharle, la rana no pudo evitar que se le escapara la orgullosa e inmediata respuesta: ¡A mí!
Aquellas fueron sus últimas palabras. En cuanto abrió la boca, se soltó de la caña y cayó al vacío donde la abraso la muerte."



Dedicado con todo mi desprecio a esos famosos arrogantes vanidosos, que todos conocemos...

Hortensio.










    

sábado, 11 de mayo de 2013

Un centímetro de libertad y la Paz cansada...

De sus "Poemas Dislocados"... y otros autores.


¡UN CENTÍMETRO DE LIBERTAD!

Por qué nos atan las costumbres
y nuestros genes nos esclavizan,
somos condicionados por ese grupo
afectivo y social en que nacimos,
nos liga la familia y nos liga la
cultura que de niños recibimos...

Todos tenemos las alas del alma
atenazadas con alambres de púas,
y es que vemos a cada paso dado
que la libertad absoluta cada vez
más se nos aleja...  y me haría
interminable en nombrar las duras
cadenas y los lazos que nos atan...

Y romper la dura realidad de ellas
es un lujo que nosotros criaturas
de nuestro entorno necio, nunca
nos podremos dar...

Pobre de aquel que se considere ya
libre y descanse un solo momento
en la búsqueda siempre terca, eterna
de esa libertad que nos es esquiva...

Por eso, toda la vida de una vida
en la historia del hombre en la tierra
ha sido una inacabada constante por
el afán de irse ganando, momento a
momento, un centímetro de libertad...

                                                 (Farwel. 1989)





                                                                                            LA PAZ CANSADA

                                                                                   La paz no tiene paz, nació cansada,
                                                                                   creció enfermiza y navego en la sombra;
                                                                                   Dios que la quiso tanto no la nombra,
                                                                                   y en sus milagros la dejó olvidada.

                                                                                   Todos la piden blanca y es morena,
                                                                                   desconoce la voz de los pastores;
                                                                                   no ha podido apoyarse en los amores,
                                                                                   ni desprenderse de su propia pena.

                                                                                   La paz ni en los ministros parroquiales
                                                                                   con su bíblico símil de paloma;
                                                                                   la paz ni en la penumbra que se ama
                                                                                   callará sus lamentos desiguales.

                                                                                    No la tiene el poeta; ni el gitano;
                                                                                    ni el mago; ni el monarca; ni el coloso;
                                                                                    ni siquiera la tiene el perezoso...
                                                                                    o el enfermo... o el triste... o el profano.

                                                                                    ¿Qué ha sido nuestra paz...? puerto sitiado,
                                                                                    barandal de impresión, fragmento raro,
                                                                                    trapecio de crueldad, costa sin faro
                                                                                    y efímero capricho desvirtuado.

                                                                                    La paz con su desplante de querella,
                                                                                    fingió de catedral de fantasía;
                                                                                    y el Hombre Dios que de la paz venía,
                                                                                    nació sin paz y falleció sin ella.
                                                                                                                                  
                                                                                                                      (Luis Florez Berrio)



REGALO A MI MADRE

¿Qué puedo yo brindarte, querida madre mía?
¿Con qué yo demostrarte mi tan filial amor?
qué presente pudiera en tan grandioso día
dejar ante tus plantas, como una humilde flor,
no puedo yo brindarte tesoros ni riquezas,
que puedan compensarte, tu tierna adoración,
pero recibe, oh! madre, de todas mis pobrezas
como humilde presente, mi noble corazón.

                                                             ('El gran Pacho')
                                                                                                                                                                            


                                                                            lA VÍA ESTÀ BAJO NUESTROS PIES.

                                                                           No busquéis la Vía en un hogar ajeno
                                                                                         en un lejano lugar,
                                                                                   la Vía está bajo vuestros pies.
                                                                                         Ahora viajo solo...
                                                                           pero puedo encontrarla en todas partes;
                                                                                      ciertamente, ella es ahora yo,
                                                                                      aunque yo no sea ahora Ella.
                                                  
                                                                                    Así, cuando encuentre lo que
                                                                                               debo encontrar,
                                                                                 podré obtener la verdadera libertad.

                                                                                        Tozan Ryokai (china 807-869)



LA LIBERTAD

Mi culto de ayer;
mi culto de hoy;
mi culto de mañana, cuando mis labios
ya trémulos, la busquen en la sombra,
faltos mis ojos de luz, no para insultarlos,
sino para besarlas.

Y, mis manos ya torpes, busquen su divina
imagen, no para mutilarla sino para acariciarla;
Y, mi cabeza busque su seno de virgen guerrera,
para reclinarme en él, y morir sobre él, bajo el
fulgor de sus ojos inmortales.

                                                  (J.M.Vargas Vila)
                                                                        



Un poético abrazo.

Hortensio.







domingo, 28 de abril de 2013

El canto del cisne



Y me preguntaba... ¡no sabía que por Boyacá existieran cisnes!

Una hermosa pareja de cisnes 'enamorados'.
Y mi casual acompañante en aquella hermosa y acogedora tarde que decaía sobre el pueblo más lindo de esa región de Dios, llamado Monguí, me contó que muy arriba a varios kilómetros del 'Puente de Calicanto' en donde nos encontrábamos, algún finquero importó de Europa e introdujo en ese hábitat, una pareja de Gansos Blancos hace muchos años, el los vio cuando niño en un estanque de aquella finca: ¿Porqué me lo preguntas...? y señalándole con mi índice derecho hacia el costado norte del impetuoso río que saltaba sonoro sobre sus piedras, le señale el cuerpo sin vida de un hermoso ejemplar que sin duda por su tamaño y el color rojizo de su pico era un Cisne Blanco, sin mácula, muy blanco, inmaculadamente blanco y de gran tamaño y sobre su pico una carúncula negra a modo de antifaz que lo hace único y de seguro era el macho...

Y pensé en la muerte y una frase de Amortegui: "¿Y qué es el crepúsculo sino la buena aceptación de la muerte conque suele fugarse el día? y me entró una infinita tristeza al ver a aquel Cisne Blanco allí caído... hasta ahí llego en su anhelo genético de huir de su pareja de toda su vida y me marcó tanto que cuando llegué a Bogotá en un papel cualquiera escribí lo que muchos años atrás siendo un niño había oído sobre la historia del 'patito feo' que al final se convirtió en el más bello cisne que se halla podido ver y me dije, ya en serio, que le haría un pequeño homenaje a los cisnes en mi próxima entrada en mi blog... Así lo hago:

Cuando está a punto de morir, el cisne canta de una manera armoniosa (aunque se le llama el cisne mudo) y casi mágica. El sonido de ese canto puede escucharse a 5 ó 6 kilómetros de distancia en los espacios abiertos, y se parece, por momentos, a la música de un corno ingles. En la agonía aquel sonido cambia misteriosamente y se asemeja mucho al tañer de unas campanas graves.

Aquella música es un conjunto de armonías semejantes a un lamento, pero también a un himno de alegría. El resto de los cisnes saben de que se trata, y guardan una suerte de respetuoso reconocimiento. Ni siquiera la pareja del moribundo lo acompaña en aquel increíble rito. Permanece en silencio a su lado. La escena es de despedida luego el Cisne Moribundo, parte con el último vigor que le queda de vida en compañía de su compañera y muere... La hermosura de este cuadro de muerte, no es otro que el protagonizado por la compañera del Cisne Muerto que se aleja del estanque en donde vivieron por muchos lustros, de su hogar, separándose de todos sus hijos y compañeros, y nunca más se vuelve a saber de ella.

Cuanto no hubiese dado por haber oído ese canto fúnebre del Cisne que dejo su vida cerca del 'Puente de Calicanto' en Monguí, privilegio que muy pocos hombres han tenido en sus vidas, pero que como se lo cuento debe ser emocionalmente bello.
    
 No podía terminar éstas notas sin un poema:

AL CISNE BLANCO

El Cisne Blanco ha cumplido años
y las garzas celan su belleza,
ciertamente también su nobleza,
que se muestra con cierta sapienza...
  
Y el Cisne Blanco surca el cielo infinito
esperando hallar algo bonito,
como un sol radiante, charlando de mitos,
y miles de estrellas bailando en mil ritos...

Y el Cisne Blanco nunca está triste,
siempre en ambiente, a todos embiste
con su carisma que siempre dice,
vuela alto y siempre persiste...

Y el Cisne Blanco vuela muy lejos,
se halla en las nubes, los ángeles suben,
conversa, enamora y los engríe,
regresa a la tierra y más ríe,
pues con ella todos sonríen...
                                                                                       
                                                             (Alchy el 5 de octubre de 2.011)


¡Un abrazo fraterno!

Hortensio.

domingo, 21 de abril de 2013

Esquirlas de poemas


En ésta entrada algunos poemas y esquirlas de Farwel del año 89, salidos de un alma resentida y...

Qué importa...

La oí y callé
la leí y no la dejé ir;
mi vida se ha tratado de eso:
leer y callar...

Después de ese silencio
han venido las palabras,
pero siento en carne viva
¡Que poco importa ya...!
                                 


                                                                                           
                                                                                           Perdido.

                                                                                   Me siento más perdido
                                                                                   que un espermatozoide  
                                                                                    que falló en el intento...
                                                                                    y que perdió la carrera,
                                                                                        en el útero de una...
                                                                                         triste adolecente.

                                                                                                                   
                                          Esquirla N° (6.)

                                         ¡Qué será de mi...!
                                     en ésta la "hora amarga"
                                     ¿Vivir...? es posible y
                                               nada más.
                                                 

Que bueno
no ser de modo alguno
imprescindibles
como lo son tantísimos.
Si duda
ha de ser agobiante ese saberse
necesario
como el insomne dios de los teólogos.
                                                            (Víctor Botas)

                                                                                            
                                                                                              Otra esquirla (7)

                                                                                            En el arte de acertar
                                                                                             no tuve la voluntad
                                                                                             de no hacer trampas
                                                                                             y perdí, sólo me quedó
                                                                                             la quemadura de un deseo...
   
Esquirla (8)                                                                                                                                    
  
Como la gaviota en el mar,
volaré contra el viento
sin importarme nada
cuando llegue la muerte.
                                   

                                                                 Esquirla (9)

                                                       Mi angustia y mi vergüenza
                                                       las dejo escritas en esta servilleta
                                                       que botaré a la basura de mi olvido,
                                                       cuando salga del juzgado...
                                                                                                                                 
                                                                                                                 Esquirla (10)

                                                                                                         Sensaciones sin palabras,
                                                                                                         perplejidad sin aspavientos
                                                                                                         en la experiencia personal
                                                                                                         aún en blanco y negro...
                                                                                                         una manera de ser,
                                                                                                         ¡incertidumbre vital!
        Esquirla (11)                                                                                                                                                                                                                                                                                                        Y en mi memoria quedó preso
el recuerdo mefítico de la
"lectura del fallo"...
¡Objetor, objetor!
burdo misterio inacabado.
                                     

                                               
                                                                 Un minuto cobarde.

                                                               ¡Ah, minuto cobarde...!
                                                             ¿en que instante me cortaste
                                                             la yugular de mi existencia?
                                                              Como a Cesar, veintitrés
                                                                  puñaladas le conté...

                                                                Desconsolado no viviré
                                                             en el odio que siempre ciega,
                                                                  que siempre amarga.
                                                                 ¡Ah, minuto cobarde...!
                                                             no me di cuenta de tu presencia.
                                                                                                             
 
          ¡Un farsante...!

Imprudente, mil veces imprudente,
cuando seas mayor por ello pecarás;
y esa gitana tenia razón: por un error
estúpido pasarás inviernos de dolor,
hasta de hambre y miseria... y esa otra
historia contará que pasaste por la gleba
sin pena ni gloria y habitarás el Averno
del olvido y ya nadie sabrá nunca
que fuiste.. ¡un farsante!
                                             
                                                                                                Semillas.

                                                                                        Podrás enseñar a caminar,
                                                                                        pero no con tus pasos...
                                                                                        Podrás enseñar a vivir,
                                                                                        sin que vivan tu vida...

                                                                                        Y enseñaras a pensar,
                                                                                        sin que piensen como tú...
                                                                                        Pero podrás sentirte orgulloso,
                                                                                        cuando al verlos a distancia...

                                                                                        Los veas caminando por sí solos
                                                                                        y sin tu mano, como semillas
                                                                                        florecidas de tus enseñanzas.
                                                                                                                                   


 Un buen y fuerte abrazo.

Hortensio.                                                                                                  










  

Un poema de 25 siglos.


Como todo en el azar, hace unos días cayó en mis manos, una vieja revista (por sucia y usada) llamada IRIS, en la que leí, con pasión, una traducción libre de Juan Manuel Macías, de los veintiséis hexámetros sobrevivientes de los trescientos que escribiera Erina de Telos (siglo IV a.d.C) a la muerte de su amiga Baucis, ella los llamó... LA RUECA.

El único registro gráfico de Erina de Telos.


Oigamos éstos sentidos versos para poder ver lo bello de éste cuadro:

...de los caballos a las olas profundas
te abalanzas tú con pies enloquecidos
más yo entonces gritaba: "¡Ya te tengo",
Y cuando eras tortuga, corrías
mi amiga!" a través del recinto del gran patio.

Esto es lo que yo lloro, desventurada Baucis,
con profundo pesar: estos vestigios tuyos,
en mi corazón yacen aún ardientes, muchacha.

De niñas, en los cuartos, junto a nuestras muñecas,
jugando a ser las novias y libres de cuidados.
Y, al despertar el alba, la madre que entregaba
la lana a las sirvientas tejedoras, venia y te
llamaba para salar la carne.

¡Ay, de pequeñas, cuanto miedo nos daba Mormo
las de las grandes orejas que andaba a cuatro patas
y que miraba de una cara a otra!

Pero, cuando marchaste hacia el lecho de un hombre,
mi Baucis, olvidaste cuanto habías oído
de tu madre en la infancia, que Afrodita
el olvido metió en tu corazón.

Y yo que te lamento no asisto a tus exequias:
no tengo pies profanos para dejar la casa,
no conviene a mis ojos contemplar un cadáver
y no puedo llorar con los cabellos libres.
Sin embargo me araña un rubor de vergüenza...



Así queda este testimonio de amor entre dos amigas, en un epitalamio (si así se puede llamar), de verdad hermoso, como todo lo que nace del sentimiento puro y al momento de enfrentarnos ante la "Gran Resignación".

P.D. De otro lado, pedir disculpas por mi ausencia del blog, se que cuento con su comprensión antes de dar explicaciones, así somos los Blogeros... crisis y silencios, pero es nuestro vicio y siempre encontramos el camino de regreso.

Un gran abrazo


Hortensio.