El ser humano está condenado
a ser libre; porque, una vez
arrojado al mundo, es responsable
de todo lo que hace.
J.P. Sartre.
Los ecos de la historia de un pueblo que se volvió indolente ante los recuerdos que le son comunes, esos que tienen que ser rescatados en sus palabras y ese pretérito de silencio injusto y final de los que fueron vilmente - no cabe otra palabra- olvidados por la historia y el sentido dramático de los personajes que vivieron y murieron por nuestra inmarcesible libertad.
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| ¡Grito de libertad...! |
Ecos destinados a oxidarsen en la memoria frágil de un pueblo si no se tiene el coraje y el compromiso de rescatarlos del vil olvido en un destino que no se merecen. Ecos lejanos de una historia que se contó con heroísmo convertidos en mitos y leyendas de un pueblo al que rindieron sus horas de Paz y sus vidas.
Ecos que la memoria reconoce antes que la razón, esa que muestra el confín y lontananzas de sus vidas en ecos históricos de un pasado persistente, huella imborrable que definitivamente no debe morir puesto que fueron sus años vividos, sus actos y sueños de rebeldía los que nos han traído hasta aquí a estos años en los respiramos esos vientos de libertad que ellos construyeron para nosotros.
Por eso un olvido así, sería injusto y una cruel invitación a que algún día se nos devuelva con toda su carga de ingratitud hacia estos herederos de aquellos que pensaron en el futuro de sus nietos...¡nosotros!!
Hortensio.
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